La plaza del Ayuntamiento de Arles

 

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El Ayuntamiento con la bandera francesa y S. Trófimo

 

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Fotos: Bárbara

En el centro de Arles se encuentra la plaza del Ayuntamiento con San Trófimo a la derecha, que estaba en obras y cubierto de andamios, una pena, y en medio de la plaza está ubicada esta fuente con varios caños y unos leones de piedra que suelen gustar a las palomas. La fuente termina en un monolito que se eleva hacia el cielo como esperando  sobre las siete de la tarde a una bandada de cuervos que pasa inexorablemente todos los días. Cuando estudiaba historia del arte en la carrera me imaginaba que S. Trófimo sería grande, más monumental y resulta que tiene tanto de hermoso como de pequeñas proporciones.

El desconocido

La miró desde lejos sin reconocerla. La luz del mediodía, filtrada como  a través de un papel japonés, era suave. María se dio la vuelta. La vio correr entre los árboles y cómo se giraba de vez en cuando como huyendo de algo o de alguien. Ahora, ella dio un traspiés y pensó que se caería, pero se apoyó con fuerza contra un tronco, abrazándolo. Encendió un cigarrillo, pero sin dejar de observarla. El viento susurraba entre las hojas y le enredó el cabello que le tapaba la cara. Corría y corría asustada. Él pensó que sentía miedo, un miedo irracional. Desde donde estaba, podía mirarla sin problema mientras hacía aros con el humo, que se iban desvaneciendo en el aire. Por un instante se olvidó de ella, que seguía corriendo como poseída. Después ella se enredó con algo parecido a raíces vegetales que se ocultaban entre la hojarasca del suelo; un hombre al que no reconoció la tomó entre sus brazos. Entonces María despertó y él se desprendió del sueño.

Marina de Lucía Carpi Cases

 

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Marina de Lucía Carpi Cases. Fotografía: Bárbara

Esta marina ha estado siempre en casa o por lo menos desde que tengo memoria. Mamá ha pintado desde siempre, porque entonces, cuando las niñas iban al colegio, generalmente de monjas, se les enseñaba sobre todo dibujo, pintura, música, a bordar y a ser buenas futuras amas de casa. Mamá tocaba el violín y pintaba, pero nunca pensó en exponer, porque en su época era casi impensable y seguro que a ella esa idea no le pasó jamás por la cabeza. Y cuando tuvo a sus hijas, mientras pintaba, mecía el capazo suavemente con el pie. Esta marina, de pequeño formato, siempre me ha gustado y ahora la tengo colgada en casa; me gusta su composición equilibrada y posiblemente el hecho de que me sugeriría viajes y aventuras cuando era niña y sobre todo porque el mar es mi gran pasión. Uno de sus hermanos fue capitán de la marina mercante y recorrió medio mundo; si hubiera nacido en otra época, me hubiera gustado seguir sus pasos… y sus aventuras marineras que él, ya jubilado, me contaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deshaciendo la casa

«Hay que deshacer la casa» es una obra de teatro de Sebastián Junyent, escrita en 1983, que me sirve muy bien para explicar el largo silencio de este blog; en él ya di cuenta en su momento de la muerte de mi madre; lo que no podía imaginar es que deshacer, vaciar la que fuera la casa de mis padres sería tan largo en el tiempo ni tan doloroso. Cada objeto, cada rincón suscitaba un sinfín de recuerdos y, cuando llegaba a la mía, ya no tenia ganas ni fuerzas para nada. Después, con el obligado cumplimiento de la reclusión en la que el maldito virus nos tiene atrapados, cuando he querido retomar «La Estirga» tenía todo bloqueado. Gracias a mi compañero de fatigas y su gran paciencia he podido, por fin, ponerme de nuevo en contacto con vosotros, a los que quiero agradeceros de corazón vuestro interés. Esta pandemia nos remite a otros tiempos, casi olvidados, ahora que parecía que estábamos a salvo de casi todo, que la tecnología nos remitía casi al paraíso, esto tan terrible que nos azota a nivel mundial nos lleva ha reflexionar. Hay una lección que sacar de todo esto que ha puesto patas arriba nuestro vivir cotidiano: la enorme solidaridad que se percibe en los cuerpos sanitarios y de seguridad que, aun a riesgo de sus vidas, están haciendo un trabajo increíble. ¡Mi aplauso para todos ellos!

Capullo (no es un insulto, ¿vale?)

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Fotos: Bárbara

De pronto en el jardín aparecen cosas que una, ignorante, pero enamorada de la naturaleza, observa con curiosidad y asombro, y tiene que captar «eso» que parece el resultado de la labor de un bichillo que laboriosamente está fabricando su nido, casa o lo que sea mientras dure el proceso de transformación. He tenido, como muchos niños en Murcia, orugas que había que alimentar con hojas de morera para que luego se transformasen en hermosas mariposas y por eso hay que dejarlo así para que la naturaleza siga su curso.

Y la catedral de Murcia(2)

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Fotos: Bárbara

La catedral de Murcia pertenece a la diócesis de Cartagena. Se encuentra emplazada en la Plaza del Cardenal Belluga, en el casco antiguo. Se construyó, como muchas de ellas, sobre la antigua mezquita o aljama fundada en el año 825 con el nombre Madina Mursiya por orden de Abderamán II, cuarto emir omeya de Córdoba. El rey Jaime I de Aragón, el Conquistador, al tomar la ciudad en 1266 y visitar la Mezquita Mayor o Aljama; la consagró a la Virgen María. En 1394 comenzaron las obras. Es un templo de cruz latina con tres naves y girola y fue consagrada en 1467; tiene 23 capillas, la capilla mayor tiene rango de Real y en ella se encuentra el sepulcro renacentista con las entrañas de Alfonso X el Sabio. Es de destacar la capilla de los Velez, de estilo gótico flamígero, donde está enterrado el adelantado Mayor del Reino de Murcia, y la capilla de Junterón que fue costeada por D. Gil Rodríguez de Junterón sobre una capilla gótica anterior; es una magnífica obra del renacimiento español. La obra estuvo basada en los planos de un alumno de Miguel Ángel y allí está enterrado D. Gil Rodríguez de Junterón en un sarcófago romano. La fachada principal es de una monumentalidad y belleza excepcional y está dedicada a la Virgen María. La torre del campanario mide 93 metros y 98 con la veleta, siendo la tercera más alta de España tras la Giralda de Sevilla y la Sagrada Familia.

Hay que pensar que en Murcia, durante mucho tiempo, su población fue mayoritariamente  árabe y que la impronta que dejaron fue grande; no hay más que ver el sistema de regadío, las enormes norias para subir el agua, la filosofía, las matemáticas, la toponímia… sin olvidar la gastronomía.

 

Y la catedral de Murcia (1)

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Fotos: Bárbara

Para agradeceros el seguimiento que hacéis del blog a pesar del parón, ahí van unas fotos de la hermosa catedral que tenemos y que, como todas, es el resultado de distintos estilos arquitectónicos. Esta fachada barroca es de las cosas más bonitas y más representativas de la ciudad. En el siguiente post y con más tiempo subiré más fotos y os contaré lo que sé de ella.

El Puente Viejo de Murcia

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Foto: Aurelio Serrano

Antes que nada quiero disculparme por el silencio de todos estos días. Tras la muerte de mamá, los trámites y papeleo parecen no terminar nunca. Siempre se ha dicho que uno no se puede morir por lo que supone para la familia, aparte del dolor; la burocracia es increíble… y en momentos en los que una no está para nada. En uno de esos días de trámites, Aurelio, mi compañero de vida, mi amigo, mi confidente, socio de cuitas y penas, mientras mis hermanas y yo soportábamos al también sufrido administrativo que nos atendía y estampaba sellos y repasaba los documentos, hizo esta fotografía del Puente Viejo que le salió redonda y que me encanta.

Diferentes estilos en las vidrieras de la catedral de Cuenca.

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Gustavo Torner

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Bonifacio Alonso

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Henri Dechanet

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Gerardo Rueda

Haciendo historia, el 1 de julio de 1966 se inauguraba el Museo Abstracto de Cuenca, cuyos cofundadores fueron Gerardo Rueda, Gustavo Torner y Fernando Zóbel, artistas unidos  por su concepción abstracta del arte y enamorados de la ciudad. Los artistas elegidos para la realización de las vidrieras de la Catedral fueron Gustavo Torner, Gerardo Rueda, Bonifacio Alonso Gómez y Henri Dechanet. Para esos trabajos hubo un acuerdo entre la Consejería de Cultura y Educación de Castilla-La Mancha y el Cabildo. Fue el 2 de abril de 1995 cuando se inauguraron las nuevas vidrieras. Para la realización de los bocetos el Cabildo elaboró unas directrices u orientaciones iconográficas que fueron facilitados a los artistas seleccionados que fueron La Creación, la Salvación, Glorificación y Redención. La obra se encargó al arquitecto D. Magín Ruiz de Albornoz y al maestro vidriero Henri Dechanet. Aprobados los bocetos por parte del Obispado y del Cabildo se realizó un informe sobre la obra a la Comisión del Patrimonio Histórico de Cuenca, donde fueron definitivamente ratificados. Se encargó la realización a la cooperativa de vidrieros «Vitrea», dirigida por el maestro vidriero Henri Dechanet y los vidrios con la gama cromática a la fábrica francesa de Saint Just.

Gustavo Torner se centró en la Creación, aludiendo al big bang, a la creacion del mundo, a la cadena del ADN y a las lenguas de fuego de Pentecostés. Torner quiso representar la subida de las almas al cielo y los atardeceres de Cuenca; Bonifacio Alonso se ocupó del Génesis. Por su parte Henri Dechanet se centró en El sol, la luna, y la muerte, asi como en la Virgen y al auxilio que buscan los fieles ante la Madre.

Personalmente no conozco las vidrieras, pero cuando expuse en Cuenca, me enamoré de la parte alta de la ciudad, de sus paisajes y de su gastronomía, así como de los amigos conquenses, que me trataron con una amabilidad extraordinaria así como de las autoridades de Cultura. Mi recomendación es que, si pueden, reserven alojamiento en la famosa Posada de S. José con vistas a las hoces del Júcar: maravilloso. La Posada, en la parte alta de la ciudad, se conserva tal como era y es una joya a conservar; espero que siga abierta. Cuenca, tan cerca de Madrid, merece no una sino varias visitas; en otoño, un paseo por el río es imprescindible.