Carrilleras de cerdo al brandy

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Foto y receta, Bárbara

Soy de las que le gusta cocinar las cosas despacio, como se hacía antes. Por eso, no soy para nada partidaria de las ollas exprés, aunque reconozco que son muy útiles para hoy y la falta de tiempo. En fin, en eso soy como nuestras abuelitas. Me gusta ir probando y rectificando. Esta carne deliciosa salió muy tierna y sabrosa. En estas fiestas, los demás días, como también hay que comer, unas carrilleras es un plato rotundo que solo necesitaría una ensalada para complementar un buen menú.

Ingredientes. 1 cebolla grande, 1 zanahoria grande, 2 dientes de ajo, 2 carrileras por persona, brandy, pimienta negra en grano, 1/2 litro de caldo de carne, 1 pimiento verde italiano y 1 rojo, harina.

Rehogamos en una cazuela la cebolla partida en palmera y el puerro en rodajitas, añadimos la zanahoria también en rodajitas, los pimientos cortados en trocitos y los dos dientes de ajo. Bajamos el fuego y las pochamos durante diez minutos; a continuación regamos con el brandy y subimos el fuego para que se evapore el alcohol. Antes habremos dorado la carne para que se selle y no suelte sus jugos, después de salpimentarlas. y pasarlas ligeramente por harina, y las reservamos. Es ahora cuando añadimos el caldo y la carne. Una vez tiernas las carrilleras podemos triturar las verduras para hacer la salsa; la pasamos por el chino o colador. Yo no las trituré, porque me gusta encontrarme las verduritas. En el primer caso, se añade la salsa a la carne para que den un hervor juntos. Yo lo acompañé con patatas fritas, pero como iba con prisa las corté de cualquier manera, cortadas en triángulos quedan más bonitas. ¡De sabor, superior!

Picasso y el Minotauro

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Reproduccion: «Minotauro y yegua muerta frente a una gruta y niña con velo», Pablo Picasso, 1936

El Minotauro está muy presente en la obra de Picasso y lo representa en diversas obras, esta en concreto refleja muy bien la fuerza , brutalidad y lujuria del mito del Minotauro que fue concebido por Parsifae, esposa de rey Minos de Creta, cuando esta se apareó con un toro. La consecuencia de esta relación fue un ser que tenía el cuerpo de un hombre y la cabeza de un toro. Para el pintor, el minotauro representaba la naturaleza dual del hombre. La mitología nos habla de que lo mantuvieron en el laberinto y que cada siete años se le ofrecían siete jóvenes y siete doncellas para su sacrificio. Y fue Teseo, el héroe, el que se ofreció como víctima y el que consiguió matar a la bestia consiguiendo escapar del laberinto gracias a un ovillo que le había dado Ariadna, la hija de Minos.

Cuando la esposa del pintor, Olga lo abandona, este se refugia en el sur en Juan les Pins, en la Riviera francesa. Su amante estaba embarazada y la Guerra Civil española le afectaba muy directamente, de modo que durante este periodo se dedicó a escribir poesía surrealista y a pintar escenas brutales, como esta en la que el minotauro, que acaba de dar muerte a una yegua, muestra en su rostro una bondad y una sonrisa que contrasta con el horror de la niña tapada con un velo. Una alegoría más de las que el maestro, a su manera, hace un alegato contra la guerra y la brutalidad d los hombres

Crema de Berberechos

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Estos son días de celebraciones y en España todo lo celebramos alrededor de una mesa con comilonas, aperitivos y turrones. Y aunque este año por la pandemia somos menos, no falta la ilusión de preparar cosas nuevas y las de toda la vida, En cada familia hay tradiciones que tratamos de no perder, platos que se han hecho siempre y otros nuevos que vamos incorporando .Hoy, por ejemplo, que es S. Esteban, lo tradicional son los canelones que se toman en Cataluña. Cada región tiene sus propias tradiciones.

Esta crema de berberechos lo hemos incorporado a los aperitivos y creo que ha venido para quedarse porque nos ha encantado. y se hacen solos.

Ingredientes: Queso en crema Philadélfia, una lata de berberechos y pimienta al gusto. Patatas fritas de bolsa o palitos de zanahoria

Mezclamos en un bol el queso crema con un poco de caldo de los berberechos con un tenedor hasta que quede una mezcla espesa, añadimos los berberechos y listo. En otro bol ponemos patatas fritas o palitos de zanahoria para ir cogiendo la crema. ¡Más fácil imposible y está de chuparse los dedos!

¡Felices Fiestas!

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Foto, Bárbara.

Siempre seguimos pidiendo para todos unas Felices Fiestas, salud y paz entre los pueblos, que falta hace, y que se vaya por fin este año que precisamente no se ha portado nada bien. Mi cariño para todos los que habéis perdido un ser querido por esta pandemia que tardaremos en olvidar.

William Etty

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Etty, William, 1787-1849; Fruit (Grapefruit and Oranges)

Reproducciones: 1º Desnudo femenino durmiendo; 2º Autorretrato, 1823; 3º Desnudo sentado; 4º Frutas

Oriundo de York, a una edad muy temprana, solo con doce años, se puso a trabajar en una imprenta, donde permaneció siete años. Su vocación le llevó a Londres donde recibió instrucción en la Real Academia bajo la dirección de Thomas Lawrence. Allí se dedicó a copiar a diversos maestros, consiguiendo unas tonalidades de piel de gran realismo y calidad, aunque no la aprobación de la crítica. Fueron unos años duros con poco éxito comercial, pero a partir de 1820 su obra «La llegada de Cleopatra a Cilicia» tuvo una gran acogida. Por sus desnudos se ganó la fama de indecente en aquella sociedad mojigata; no obstante, la fortuna le comenzó a sonreír y pronto alcanzó la fama y el reconocimiento oficial. Fue elegido miembro de la Real Academia. Trabajó siempre con  modelos desnudos reales, algo que sus colegas consideraban inadecuado. Sus retratos y naturalezas muertas alcanzaron una enorme calidad y fue considerado un artista completo; de hecho fue el primero en pintar naturalezas muertas. Muy tímido, nunca se casó y vivió siempre con una sobrina. Murió en 1824 y nunca se desvinculó de su York natal contribuyendo a crear la primera escuela de bellas artes.

El primer desnudo, de gran factura, me lleva a la siguiente reflexión: ¡Hay que ver lo que dio de si la «Venus del espejo» de Velazquez!, reinterpretada por tantos pintores a lo largo de la historia. El bodegón o naturaleza muerte lo encuentro realmente bueno y el autorretrato es magnífico. 

Garbanzos gratinados con hierbabuena

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Receta y fotos: Bárbara

Parece una tortilla, pero no, se trata de garbanzos gratinados con mahonesa por encima. Procuro poner recetas sencillas, para andar por casa, con ingredientes que normalmente tenemos en la despensa y que nos solucionan una comida sin complicarnos la vida, pero que a la vez estén buenísimas, fáciles y sin que no tengan un coste elevado. Esta reúne todos los requisitos. Yo la hago con garbanzos Pedrosillano, pero lo mismo sirven los que vienen ya cocidos en bote de cristal, con lo cual el primer paso que es cocerlos nos lo saltamos. Tal como está el pescado de contaminado y la carne que no nos conviene tomar demasiada, al final nos tenemos que ir cada vez más a los productos de la huerta y a las legumbres. Pido disculpas por la foto, pero no quería emplatar más bonito para que se viera el conjunto tal como sale del horno.

Ingredientes: Garbanzos, salsa de tomate frito, mahonesa, a ser posible casera, cebolla y hierbabuena.

Ponemos la víspera a remojo los garbanzos con bicarbonato; si son de bote, con escurrir el agua y lavarlos bien es suficiente. Los cocemos y, si ya vienen cocidos, cuando estén listos los escurrimos y colocamos en un recipiente para el horno. Hacemos un sofrito con la cebolla y la salsa de tomate. Se lo añadimos a los garbanzos y mezclamos bien. Y ahora es el momento de agregar unos trocitos de hierbabuena, mejor si es fresca; no escatimemos, porque es la gracia de este plato. Mientras habremos hecho una mahonesa casera con la que cubrimos todos los garbanzos. Solo queda meter el recipiente en el horno unos pocos minutos a gratinar, si nos despistamos, se nos puede quemar la mahonesa. Más fácil imposible. ¡Y buen provecho!

¿Quién fue Robert Capa? (II)

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Reproducciones:  1ºGerda Taro; 2º Gerda y su pareja Endre Friedmann; 3º Dos soldados republicanos con una camilla; 4º Miliciano leal. Frente de Aragón.

En 1936, iniciada la Guerra Civil Española, la pareja se traslada a España para cubrir el conflicto en los distintos frentes y sus reportajes fueron publicados en revistas como Regards o Vu. Al principio ambos utilizaron indistintamente el nombre de Robert Capa, pero cuando se produjo el distanciamiento entre ellos, él siguió utilizándolo y ella ya las firmaba como Taro. En septiembre de 2007 El Centro internacional de Fotografía inauguró una muestra de toda la obra de ella en los Estados Unidos. En el verano de 2016 se celebró en Leipzig una muestra de sus fotografías al aire libre, que se decidió que fuera permanente, pero sus obras sufrieron un atentado, que se supone fue perpetrado por antisemitas o antirrefugiados; sus fotografías fueron manchadas con pintura negra. Se han hecho documentales y una película sobre la relación entre ambos fotógrafos, incluso una canción de la banda británica de indie rock Alt-J llamada «Taro» donde se destaca su trabajo como fotógrafa de guerra. Las firmadas por Capa y las de ella, según la comisaria Kristen Lubben, tienen un sello diferente:» Sus fotografías son mucho más posadas, con ángulos de cámara marcados. Capa estaba mucho más enfocado al movimiento». En Leipzig se le puso el nombre de Gerda Taro a un instituto de secundaria en 2018.

Gerda Taro una mujer fotógrafa periodista de guerra, valiente y decidida que puso en peligro su vida en los diferentes frentes pare realizar un trabajo que le apasionaba: dar testimonio de aquella guerra civil entre hermanos, la peor de las guerras posibles. Lo que hoy llamamos corresponsal de guerra, es un trabajo durísimo que solo los auténticos periodistas de raza son capaces de realizar. Mi total admiración para todos ellos.

¿Quién fue Robert Capa? I

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Reproducciones: 1º Muerte de un miliciano; 2º Tanque de combate T-26 y tanquista; 3º Soldados republicanos, frente de Málaga, 1937 4º Endre Friedmann; 5º Víctimas mortales de los bombardeos de Valencia, 1937 6º Victima mortal de la Guerra Civil Española, 1937; 7º Gerda en el hospital.

El que todos creíamos que fuera un famoso fotógrafo americano que estuvo en España durante la Guerra Civil Española fue un seudónimo que adoptaron dos fotógrafos: Gerda Taro, nacida en Alemania en 1910 y fallecida en El Escorial en julio de 1936, y que en realidad se llamaba Gerta Pohoryulle, periodista gráfica, y el también fotógrafo Endre Friedmann, su pareja sentimental en aquellos momentos. Al inventarse el personaje de Robert Capa pensaron que sus fotos de la contiendan se venderían mejor. De todas ellas la que se hizo más famosa y recorrió medio mundo fue la del miliciano herido de muerte (foto nº1), que todos conocemos. Gerda murió con apenas veintiséis años aplastada por un tanque. Cuando la pareja se distanció, él siguió utilizando la firma de «Capa» y ella comenzó a firmar sus fotos como «Photo Taro»; el reportaje más importante de Gerda Taro en solitario fue la primera fase de la batalla de Brunete, en la que por cierto participó mi suegro; el triunfo republicano de esta primera fase se la publicaron en Regards en junio del 37. Sin embargo el contrataque de los franquistas hizo que estos ganaran la batalla. Gerda volvió al frente y, poniendo en riesgo su vida, sacó muchas fotografías de los bombardeos y fue durante el repliegue del bando republicano cuando cayó al suelo desde el estribo del coche en el que iba y un tanque, al dar marcha atrás, la aplastó. Trasladada al hospital inglés de El Escorial, murió a las pocas horas. Al no llevar el pasaporte, la iban a enterrar en una fosa común, pero alguien llamó a Rafael Alberti y a María Teresa León, su mujer, para que la reconocieran y poder darle una sepultura digna. Su cuerpo fue trasladado y enterrado definitivamente en París, en el cementerio del Pére-Lachaise, en la división 97. con todos los honores de una heroína republicana. París le dedicó una calle en su honor.

Juliette Roche

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Reproducciones: 1º Maceta de yaros (velas del diablo); 2º «Bouquet de lys sur fond rose; 3º Naturaleza muerta con follaje y libros, c. 1930; 4º Naturaleza muerta (Jarra blanca con flores) c. 1930

Juliette Roche nació en París el 21 de agosto de 1884 en el seno de una familia adinerada y vinculada con el mundo del arte vanguardista, la nobleza y con Jean Cocteau, ahijado de su padre. Este, Jules Roche, fue miembro del gobierno francés. Juliette estudió en la la Académie Ranson en París donde entra en contacto con Les Nabis. Su obra no solo se ciñe a la pintura, sino también a la creación literaria, el diseño y la poesía, que combina en sus composiciones. Fue en 1913 cuando expuso en el Salón de los Independientes y comenzó a escribir poesía, insertando eslóganes publicitarios. Su inquietud creativa le llevó siempre a la experimentación, a la búsqueda de nuevas formas y expresiones conforme a su espíritu inquieto y nada convencional. Pacifista convencida, cuando se declaró la Primera Guerra Mundial en 1914 viajó con el cubista Albert Gleizes a N.Y., donde participaron en actividades Dadá con Picabia y Duchamp; a la vuelta pasaron por Barcelona, donde expusieron en la Galería Dalmau, que tan unida estuvo con las vanguardias. Después se casaría con Gleizes, por lo que es más conocida como Juliette Roche Gleizes (lo de siempre o más de lo mismo). Colaboró con Duchamp en la preparación de la primera exposición de la Sociedad de Artistas Independientes de 1917, donde participó con obras Dadá. De nuevo en París escribió La Minéralisation de Dodley Cravin Mac Adam, que se publicó en 1919, donde narra las peripecias de Adam Cravin y otros exiliados en N.Y. Publicó también en la revista de Vicente Huidobro. Junto con su marido fundó una residencia de artistas en Sablons, que ofrecía estudios y talleres. Siguió exponiendo en colectivas hasta su muerte acaecida en noviembre de 1980.

En sus cuadros de flores, Juliette, crea formas y pinta flores «inventadas», algo que me toca muy de cerca, porque yo hago lo mismo. Es la revancha inconsciente, en mi caso así lo es, porque se asocia a las mujeres y las flores a «lo femenino». Quizás por eso he tardado treinta años en pintar flores, me asqueaba que identificaran o calificaran mi pintura con el hecho de ser mujer. Nada más injusto y contra lo que las artistas en general han tenido que luchar. Todavía no he oído que alguien diga de la obra de un pintor: ¡qué obra más masculina!. Las obras son malas o buenas y punto.