Junto al río

"Junto al río". Foto: Bárbara

«Junto al río». Foto: Bárbara

Las raíces del castaño de indias, junto al río, acogen y acunan sus propias hojas, aquellas que el viento no ha trasportado lejos. Paraje de Las Fuentes del Marqués. Caravaca (Murcia)

Negro sobre blanco II

"Negro sobre blanco II", Foto: Aurelio Serrano Ortiz

Bárbara Carpi. «Negro sobre blanco II», Foto: Aurelio Serrano Ortiz

De mi serie «Negro sobre blanco».  Yo podría decir: este lienzo continúa con un gestualismo que se centra y se enroca en la geometría de la semicircunferencia o de la onda que se propaga desde su eje. Describir así un acto espontáneo, gestual, es una pedantería de modo que, ante una superficie así, lo mejor es que cada cual lo sienta o experimente como quiera. Cada uno de los cuadros de esta serie es el resultado de un sentimiento que brota desde el comienzo mismo, desde el inicio de una sinfonía que me suele acompañar hasta el final, la misma una y otra vez, sigue su desarrollo y yo paralelamente lo que me hace sentir. ¡Esa es la libertad absoluta a la hora de crear, de hacer brotar algo de la nada! Trabajar así es de las mejores cosas que conozco…

De la seria «Negro sobre blanco», acrílico sobre lienzo, 140 x 70 cm. 2010.

Antonio Ungar: Tres ataúdes blancos

Quisiera que este comentario fuese brillante, ocurrente, divertido para rendir homenaje a un escritor que reúne todas las cualidades que hacen que un libro resulte inolvidable. Antonio Ungar nació en Bogotá en 1974 y en la actualidad vive en Jaffa; poco más sé de su biografía, cuestión nada relevante, por otra parte, pues su mejor carta de presentación puede ser cualquiera de sus obras. Escribe crónicas, cuentos y novelas; sus trabajos periodísticos se publican en distintos países y en 2005 obtuvo  el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. «Trece circos y otros cuentos comunes» reúne todos sus cuentos hasta la fecha; «Zanahorias voladoras» y «Las orejas del lobo» son dos de sus novelas. «Tres ataúdes blancos» fue premio Herralde de Novela en 2010 en su edición XXVIII.  «Las orejas del lobo» fue finalista del Courier Internacional al mejor libro extranjero publicado en Francia en 2008… Un autor joven con un gran talento.

Y siento que mi reseña no sea ni brillante ni ocurrente ni divertida, porque tengo un trancazo tremendo, las neuronas que estornudan todo el rato, las ideas pegadas las unas a las otras por tanta secreción nasal y mi alta estima, en los días en que me siento optimista, por los suelos; de modo que con esas condiciones poco se puede hacer salvo tomarme una infusión de tomillo para aliviar la garganta.

«Tres ataúdes blancos» es una crítica feroz de las dictaduras en países de América del Sur, de la corrupción del poder en una república llamada Miranda. El protagonista, un ser antisocial y solitario que se ve forzado a suplantar al dictador. Situaciones disparatadas, hilarantes, divertidisimas se suceden en esta novela que a través del humor denuncia la política y a los políticos sin escrúpulos. La gran capacidad de Ungar es que nos engancha desde la primera frase con una excelente escritura. El humor hay que saber trabajarlo, es muy difícil hacerlo bien, hay que ser un gran escritor para dominarlo. En este  frenético thriller  se suceden las aventuras y la realidad se muestra en toda su fragilidad;  Ungar es, sin duda, un malabarista. Esta es una obra brillante -él sí-, ingeniosa, maravillosamente escrita; cuando un libro así se termina se produce una situación de desánimo y surge el siguiente pensamiento pesaroso: ¿Cuándo volveré a leer, a disfrutar con un texto semejante…? El maestro Cortázar decía algo así sobre los libros, que los hay buenos y los hay, los otros, que se caen de las manos; este no se cae de las manos. Es una joya para lucirla en los parques leyéndola mientras se toma el sol, en los cafés, para enseñar a los amigos, para difundirla y agradecer el talento de un valor consagrado y en alza.

Editorial Anagrama. Barcelona, 2010.

Aviso a navegantes

"Llamador florentino". Foto: Bárbara.

«Llamador florentino». Foto: Bárbara.

Lo prometido es deuda, así que aviso, especialmente a Chelo Puente, con este otro llamador: ya he terminado de subir el cuento «Nostradamus y el oficio de relojero». Es el último, evidentemente, lo aclaro porque  el orden es al revés que en el blog que lo primero que aparece es lo último que se sube. Esto que es una perogrullada me lo digo más a mi misma que nunca he sabido muy bien donde tengo el pie derecho y el izquierdo…

Por las calles

Foto: Bárbara

Me llamó la atención a la puerta de un restaurante esta caja de un vino tinto denominación de origen de la Toscana con el nombre de Cabreo. Cabreo es lo que en España decimos que tiene alguien que está muy enfadado. Por supuesto que el vino no tiene nada que ver y debe de estar buenísimo; su cata una delicia. Las setas tampoco tienen mala pinta; estamos en plena temporada.

Fotos: Bárbara

Fotos: Bárbara

Claustro de S. Lorenzo

Claustro de S. Lorenzo. Foto: Bárbara.

Claustro de S. Lorenzo. Foto: Bárbara.

Como estamos ya a viernes muchos intentan desconectar de la rutina y del estrés, para ello la serenidad de las formas de un claustro con un canto gregoriano de música de fondo, la lectura sosegada o la simple contemplación de una ermita en mitad de campo pueden ser opciones para hacer algo distinto que nos permitan experimentar un relaxing (¡gracias, Ana Botella!) espiritual.

Claustro de S. Lorenzo. Foto: Bárbara.

Claustro de S. Lorenzo. Foto: Bárbara.

Una perra que monta a caballo

"Nona montando a caballo"". Foto: Bárbara.

«Nona montando a caballo»». Foto: Bárbara.

La perra se llama Nona y la tenemos en casa porque un día, cuando solo tenía tres meses, la tiraron desde un coche metida en una caja de zapatos. No comprendo a los que abandonan a un animal, aunque no sea una belleza como en este caso. Tuvimos otra perrita que vivió 17 años, era muy cariñosa, pero esta se lleva la palma, es super mimosa y lista como solo son los perros sin raza conocida; es tan inteligente que  tiene esta habilidad y otras muchas, pero de las cuales no tengo testimonio gráfico. Hoy, por casualidad, me he encontrado la foto y, aunque no es buena, no he podido vencer la tentación de ponerla en el blog.

Lobo lunar

"El otoño". Foto: Bárbara.

«El otoño». Foto: Bárbara.

Lobo lunar sorteaba las castañas abiertas en el suelo del otoño; horadadas por la carcoma, sonaban como el cri-cri de los grillos. Las sorteaba, bajo la mirada de la esfera omnipresente. Con el paso de los días olvidaba el orden de las cosas. Los días en fuga, pensó, y aulló sin orden ni concierto, lanzado contra el infinito, mientras la esfera luminosa se elevaba.

Han podado la morera

"La morera". Foto: Bárbara.

«La morera». Foto: Bárbara.

Desde hace dos años, el Ayuntamiento adelanta la poda de las moreras. Durante todo el invierno espero con ilusión que el otoño obre su milagro y vista con sus colores dorados las dos que tengo delante de casa; pero a causa de tanta  diligencia la cuadrilla ataca una mañana con sierras antes de que el tiempo madure  sus hojas, abortando lo que la naturaleza tenía programado. La belleza de los nudos de los troncos, me compensa un poco.¡ Y aun así, me da una rabia…!

Aviso a navegantes

 "Llamador". Foto: Bárbara.

«Llamador». Foto: Bárbara.

Esta vez se me ocurre que nada mejor que un llamador florentino, así de espectacular, para avisar a los lectores que he empezado a colgar un cuento nuevo que lleva por título: «Nostradamus y el oficio de relojero»,  ambientado en la Provenza y dedicado al maestro Cortázar que la disfrutó.