Esta singular y fantástica fotografía del fotógrafo D. Douglas Duncan nos muestra al pintor en una escena doméstica entrañable donde Jacqueline Roque su mujer le enjabona en la bañera. Esta una de las múltiples fotos que Duncan les hizo a la pareja en los últimos años de sus vidas en Notre Dame de Vie, en Mougins. Jacqueline adoraba a Picasso, le llamaba Monsieur y le besaba las manos; ella se volvió imprescindible y él dependía totalmente de ella. Lo que se transmite en la exposición del Museo Picasso de Barcelona es lo más intimo, lo más hermoso de esa relación, nada que ver, como a veces se ha dicho, de una relación despótica; viendo esas escenas domésticas lo que se transmite es amor, complicidad y juegos.








