El primer iris

Iris. Foto: Bárbara.

Iris. Foto: Bárbara.

¡El primer iris de la primavera!; los bulbos que me regaló Isabel de la casa de Beckett, en la Provenza, dan sus frutos año tras año. Otros están por abrir y yo me asomo todas las mañanas para verlos brotar y crecer con asombro… Y este aunque parece una orquídea es simplemente «ese iris» que nace silvestre a lo largo y ancho de todo Arles para que Vincent lo pudiera pintar sin problemas…

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Tengo entendido que alguna persona o grupo bajo el nombre de La Estirga Burlona actúan en las redes sociales y debo decir que no tengo nada que ver con los contenidos, imágenes y opiniones vertidas en un lenguaje grosero, vulgar, ciertamente barriobajero; no soy responsable, por tanto, ni yo ni este blog. Queda dicho para que nadie se llame a engaño y en mi propia defensa.

Rodaballo en salsa

Rodaballo en salsa. Foto: Bárbara.

Rodaballo en salsa. Foto: Bárbara.

Exquisito el rodaballo, al horno, al vapor, a la sal … , se haga como se haga, una delicia. Suelo hacerlo según esta sencilla receta.

Rodaballo en salsa.

Ingredientes: 1 rodaballo, 1 cebolla grande o 2 pequeñas, 2 tomates maduros, 1 hoja de laurel, vino blanco, pimienta negra, 2 dientes de ajo, aceite de oliva virgen, sal y fumet de pescado.

Fileteamos los ajos y los doramos en una sartén grande con un poco de aceite de oliva, añadimos la cebolla cortada en palmera y la rehogamos; añadimos los tomates rallados y seguimos dando vueltas. Agregamos un vasito de vino blanco y después el fumet de pescado y la hoja de laurel. Dejamos cocer cinco minutos e introducimos el rodaballo, bien en filetes o bien entero, pero limpio de vísceras. El pescado se hará en poco tiempo. Se puede acompañar de patatas panaderas.

Lobo lunar en París

El circular armónico de la tortuga le irritó y la fustigó con ortigas furiosas o la instigó furiosamente, que daba igual; ella circulaba místicamente alrededor de la marquesina del Metropolitano: bajar no podía, luego, subir tampoco. Lobo lunar fascinado por la polifonía de lo imposible oyó el órgano de catedral y el escalofrío metálico de la luna; sintió en su cabeza un disparo como el latigazo de un metrónomo y la fustigó y la instigó hasta verla girar y girar circulando boca arriba por la línea siete dirección La Courneuve.

Matisse, «Naturaleza muerta con pececillos dorados»

Matisse, "Naturaleza muerta con pececillos dorados". 1911.  Museo Pushkin de Bellas Artes Moscú.

Matisse, «Naturaleza muerta con pececillos dorados». 1911. Museo Pushkin de Bellas Artes Moscú.

Esta obra de 1911, perteneciente a la colección del Museo Pushkin de Bellas Artes de Moscú, responde a la pasión que, a principio del siglo pasado, se desata en Rusia alrededor de Matisse y del arte moderno. El camino venía preparado por la labor que, en la última década, había realizado el grupo llamado «Mundo del arte». El fenómeno tiene su explicación, además, por el hecho de que el arte popular ruso no necesitaba de una representación fotográfica de la realidad, lo cual facilitó la comprensión y la adhesión a un arte que la Rusia zarista atrasada acogió con entusiasmo. Los grandes coleccionistas rusos eran comerciantes, no aristócratas ni de la élite, de modo que la asimilación fue más extensa. La revista publicada y dirigida por el pintor ruso Nikolái Riabushinsky «El vellocino de oro», abanderada del arte moderno, publicó un monográfico sobre el pintor francés incluyendo «Notas de un pintor» del mismo Matisse. Todo ello explica que la mayor parte de las obras importantes de Matisse se halle en sus museos y colecciones particulares, donde su arte fue tan aclamado.

Otro dato curioso es la gran influencia de Matisse en Escandinavia debido a la cantidad de alumnos que tuvo en París,  de Escandinavia, la mayoría  de ellos suecos.

«Naturaleza muerta con pececillos dorados» es uno de mis matisses preferidos en el cual se da eso de que un cuadro es aquello de que se trata, sin más.

El baile de la caracola

El baile de la caracola. Foto: Bárbara.

El baile de la caracola. Foto: Bárbara.

Bailar, bailar en tierra, que se sepa no lo hacen… pero en el mar… qué sabemos nosotros del flujo y el reflujo de las mareas, de la simple ola traviesa y juguetona; me gusta pensar que el inquilino se lo pasó bien imitando a Fred Astaire y a Ginger Rogers…

José Hierro, «Cuaderno de Nueva York» y la cabra de Picasso

Pablo Picasso, "la cabra". Original.1950, Vallauris.

Pablo Picasso, «La cabra». Original. 1950, Vallauris.

El gran poeta José Hierro, Premio Adonáis, Premio Príncipe de Asturias, Nacional de las Letras Españolas,  Reina Sofía de Poesía… publicó en 1998 «Cuaderno de Nueva York», un libro compendio y resumen de su gran saber y hacer, donde conjuga el espacio y el tiempo con la maestría de quien como él sentía que ambos se hayan en el mismo plano; desde esa forma de sentir presente, pasado y futuro a la vez, me ganó para siempre… él, que sabía combinar las coordenadas, nos emociona en poemas como

A orillas del East River, Adagio para Franz Schubert, Alma Mahler Hotel, Ballenas en Long Island…

Versos que nos transportan y otros como estos que nos divierten:

Bendito sea Dios porque inventó la cabra

-la cabra que rifaba por los pueblos-

mucho antes que Pablo Picasso,

con barriga de cesto de mimbre

 y tetas como guantes de bronce.

 Picasso realizó en Vallauris varias versiones de la cabra; en el Museo Picasso de París hay dos, una en el jardín de bronce y otra en una sala que está realizada con distintos materiales. La original está hecha con yeso, cesto de mimbre, vasijas de cerámica, hoja de palma, metal, madera y cartón, terminada en 1951. Existe otra en el MOMA de bronce.

Toldo italiano

Toldo italiano. Foto: Bárbara.

Toldo italiano. Foto: Bárbara.

El toldo se va abriendo para dejar pasar los primeros rayos primaverales; en la pared, luz y sombras: el esbozo de la sonrisa de las gitanillas, de los geranios, de las begonias que no se ven…, pero que a las tres de la tarde son carcajadas que se escuchan rotundas hasta en la cocina inundada de sol…

Picasso, «Gertrude Stein»

Picasso: "Gertrud Stein". Óleo sobre tela, 100 x 81. Nueva York, MOMA.

Picasso: «Gertrud Stein». Óleo sobre tela, 100 x 81. Nueva York, MOMA.

Los hermanos norteamericanos, de origen judío, Leo y Gertrud Stein llegan a París en 1903; en 1905 conocen a Matisse y el año siguiente a Picasso. El salón literario de su residencia convocaba a los artistas vanguardistas de la época, tanto plásticos como escritores; ambos hermanos ejercieron una importante labor de mecenazgo que contribuyó tanto a la consolidación de alguno de ellos, como a la rivalidad entre los distintos receptores de sus padrinazgos. Durante un tiempo «un succè de scandale», el éxito del escándalo, acompañó a Matisse y a Picasso, pronto Leo se decantó por favorecer a Matisse mientras Gertrud lo hacía con Picasso. Gertrud, poetisa, escritora, de físico contundente, fue retratada por Picasso en 1906, retrato que le regaló Leo y que nunca le gustó; cuentan que dijo que no se parecía, a lo que el pintor le contestó: Ya se parecerá. No obstante, ella siempre acompañó a Picasso en su trayectoria vanguardista, de ruptura y de investigación. Por su parte, la reiteración de palabras en su poesía  viene a ser un intento cubista de su quehacer literario.  Gertrud murió en Francia a la edad de 72 años.

Fantástico retrato cuyo tratamiento del rostro es similar al autoretrato del pintor con paleta, el arte africano e incluso del arte ibero…

La Place du Tertre

Place du Tertre (Montmartre). Foto: Aurelio.

Place du Tertre (Montmartre). Foto: Aurelio.

Típica foto en la Place du Tertre en el corazón de Montmartre, un día de un verano cualquiera… con las gafas de cerca para ver mejor lo que flota en el aire, lo inasible, lo que no se puede tocar, lo que fue y ya no es…