Carl Spitzweg, «El poeta Pobre»

roman

Carl Spitzweg :»El poeta pobre». Neue Pinakothek, Munich.

 

 

Esta pintura de Carl Spitzweg perteneciente al romanticismo alemán, «El poeta pobre», tiene un marcado matiz humorístico propio del costumbrismo típico de dicho movimiento. Personalmente me divierte muchísimo; el poeta más pobre que una rata demuestra muy gráficamente que en todas las épocas y países el saber, la cultura y la creación conlleva penuria, miseria y ningún reconocimiento salvo que exista un mecenazgo, algo que ha pasado a la historia… El cuadro tiene mucha gracia a pesar de la triste realidad que muestra.

Arroz con caracoles y conejo

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

Para el fin de semana un arroz hecho en paella sobre un fuego de leña de árboles frutales es un buen plan; compartirlo con amigos en el campo, un lujo muy placentero que se ameniza con risas y buena conversación. Este arroz que estaba buenísimo no lo hice yo sino una amiga, la anfitriona, que lo bordó. Ahí va la receta y, si a alguno no le gusta el conejo, se puede sustituir por pollo o costillejas de cerdo sin que desmerezca en absoluto.

Ingredientes: Pimientos verdes y rojos, trozos de conejo y su hígado, ajos, perejil, cebolla, tomillo, un poco de salsa de tomate, caldo de ave, vino tinto, caracoles, arroz redondo, azafrán en hebras, aceite de oliva, alcachofas de bote.

Freímos los trozos de carne en aceite en la paella y los pimientos cortados en tiras; si sobra aceite, lo retiramos; reservamos la carne. En el mismo recipiente hacemos el sofrito normal con dientes de ajos enteros, cebolla troceada y la salsa de tomate. Añadimos el arroz y lo mezclamos en el mismo recipiente. Seguimos rehogando todo e incorporamos la carne. Agregamos el caldo, el doble de la cantidad de arroz. En un mortero hacemos un majado con varios dientes de ajo, perejil, parte del hígado frito y aceite de oliva. Lo añadimos a la paella. A continuación agregamos los caracoles limpios (los venden ya listos y congelados) y las alcachofas. Dejamos que el arroz se vaya haciendo y, cuando esté en su punto, echamos por encima un chorrito de vino tinto -algunos prefieren el blanco o incluso cerveza-. Dejamos reposar cinco minutos tapado con papel de aluminio si está seco porque así se conserva el vapor o con papel de periódico si ha quedado algo caldoso. El resultado es espectacular.

Monsieur de Bougainville

Louis-Antoine de Bougainville, nacido en París, es uno de los hombres ilustres del siglo XVIII que está enterrado en el Panteón con vecinos como Voltaire, Rousseau, Dumas, Marie Curie y su marido, Pierre Curie, y una pléyade de prohombres que disfrutan de unas cuevas monacales dotadas de forma natural del sistema de refrigeración-calefacción que estos habitáculos aportan…; algo que se pierde Napoleón por estar en Los Inválidos, en su sarcófago de maderas nobles y no en las catacumbas.

Louis-Antoine de Bougainville fue el primer francés que dio la vuelta al mundo a bordo de La Boudeuse y cuyas experiencias vertió en su libro «Descripción de un viaje al rededor del mundo». Este militar y científico contribuyó al conocimiento de la región del Pacífico, del descubrimiento de Taití, de su lenguaje y de su flora. Las bonitas buganvillas les deben su nombre. mejor dicho su apellido.

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

Delacroix, «Dante y Virgilio» y «La Libertad guiando al pueblo»

Delacroix (1798-1863) fue el pintor francés más personal de la época. Coincidió en el taller de Guerin con Géricault, que fue el fundador del romanticismo pictórico en Francia e, influenciado por «Le Radeau de la Meduse», expuso con poco más de veinte años «Dante y Virgilio atravesando la laguna que rodea la ciudad infernal de Ditis», sacado de la Divina Comedia, que tuvo un enorme éxito y obtuvo el título de «Manifiesto de la estética nueva» . Fue realmente con esta obra con la que se dio a conocer en 1822.

 

Delacroix: "Dante y Virgilio". Mueseo de El Louvre.

Delacroix: «Dante y Virgilio». Museo de El Louvre.

 

En el salón del pintor napoleónico barón Gérard conoció a Merimée y a Stendhal con los que tuvo una gran amistad. Luis Felipe lo tomó bajo su protección una vez que llegó al trono tras la Revolución de julio de 1830. En el Salón de 1831 expuso una de sus pinturas más famosas: «La Libertad guiando al pueblo», donde la Libertad está representada por una mujer tocada con el gorro frigio enarbolando la bandera tricolor sobre las barricadas, contrastado el desnudo alegórico con el traje del burgués y del obrero y las torres de Notre Dame como fondo de una ciudad humeante.

 

Delacroix: "La Libertad guiando al pueblo". Museo de El Louvre"

Delacroix: «La Libertad guiando al pueblo». Museo de El Louvre.

Un cementerio diferente de perros y gatos

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

 

El lunes, paseando por la finca de unos amigos, me encontré bajo unos árboles un rincón donde los vecinos habían estado enterrando a sus perros y a sus gatos. El terreno, en alto, dominaba el hermoso paisaje de un valle roturado en verdes que se extendía hasta la sierra; el día era caluroso y cambiante, el cielo limpio y despejado; a lo largo del día las nubes se cerraron descargando una tormenta primaveral corta e intensa que aligeró la atmósfera para potenciar un atardecer radiante donde el sol se acurrucó en el horizonte… En medio de estos vaivenes atmosféricos fui haciendo fotos de las distintas tumbas con el nombre de sus habitantes, de los carteles dibujados por sus seres queridos, y pensé en el cariño incondicional de los perros y de los gatos y de que ellos compartían en paz esa atalaya de la concordia… Y también pensé que ya me gustaría a mí disfrutar de esta vista por todos los siempres…

«Dessine-moi un Parisien» de Olivier Magny

Rara vez leo un best-seller; todo lo que me suena a triunfo planetario, a aplauso generalizado, me pone en guardia, porque sospecho que detrás de todo ello hay un plan muy estudiado, una campaña publicitaria y un negocio super bien planificado al margen de la calidad y de la cultura. Por eso mismo no compro  libros de éxito fulgurante, pero una no se escapa de que se lo regalen. Mi reacción en estos casos es buscarles acomodo en algún rincón del estudio y dejar que reposen per saecula saeculorum porque, aunque sé que no saldrán de ahí, un libro es un libro, es un libro… como diría Gertrude Stein; y aunque solo sea por la tinta y el papel hay que cuidarlos… por fuera, como un paciente enfermo de gloria.

«Dessine-moi un Parisien» de Olivier Magny fue un best-seller y a este, sin embargo, no lo tengo castigado cara a la pared. La cosa es que se cumple en él lo que dijo Le Figaroscope: «Une Bible» y Libération : «Hilarant» o  «Es un regalo, muy bien escrito, tan verdadero y realmente divertido» como dijo Le Point…  El autor, Olivier Magny, escribía un blog en inglés llamado Stuff Parisians Like, que tuvo un éxito tal que la editorial 10/18 le propuso publicar su blog en papel. Otro éxito. Tanto éxito me mosqueaba, pero… siempre hay un pero y una excepción a toda regla, quien me lo regaló es una persona muy querida (parisina ya de adopción) y que sabe de mi pasión por todo lo parisino…, de modo que se salvó del olvido por todo eso y porque realmente es deliciosamente divertido. Capítulos como: «Le mot putain», «Traiter les gens de fachos», «Le caramel au beurre salée», «Critiquer les parisiens», «Les bobos», «Les beaux quartiers»… La chispa y el ingenio lo han convertido en uno de esos libros que una puede leer sin problemas para pasar un buen rato, aunque no es evidentemente un libro profundo ni lo pretende y eso si que me gusta: poder llamar a las cosas por su nombre.

Editado en Francia, 2011, con la aprobación de Baror International, Inc., Armonk, N.Y. Ilustraciones de Marie Sourd.

Col lombarda con bacon

Lombarda con bacon. Foto: Bárbara.

Lombarda con bacon. Foto: Bárbara.

 

 

En el centro de España se hace mucho la col lombarda (chou rouge), sobre todo en Navidad; en Aragón se toman los cardos con bechamel o con un picado de almendras realmente delicioso; en Galicia los grelos con lacón están estupendos… en cada zona predominan unas u otras verduras en su tradición gastronómica particular. Esta receta, con un aspecto final soberbio, proporciona a una simple lombarda el aire de plato festivo, de días especiales. Y sin embargo es sencilla, fácil de hacer, rápida y no es cara.

Ingredientes: 1 lombarda, unas lonchas de bacon (si es ahumado mejor), un puñado de piñones, pimentón dulce, cebolla, 2 dientes de ajo.

Hervimos la lombarda; escurrimos y reservamos algo del caldo. En una sartén doramos los dientes de ajo laminados y, cuando estén dorados, añadimos la cebolla picada y rehogamos hasta que esté doradita. Es entonces cuando agregamos a la sartén el bacon en trozos no muy grandes. Damos vueltas y añadimos los piñones para que se tuesten un poco; cuando el bacon esté un poco crujiente, ponemos la lombarda. Rehogamos y vertemos por encima un poco de caldo y una cucharada de pimentón dulce; dejamos que dé un hervor y ¡listo para disfrutar de un plato que es un lujo de sabores!

A 33 grados y en abril

Todo. Foto: Bárbara

Toldo. Foto: Bárbara

Muchos están en las playas o descansando en las ciudades, haciendo turismo rural o senderismo… en fin son días de recargar las pilas; en el levante sufrimos ya los 33 grados en abril que ya es pasar calor. Y en vista de que todo el mundo está en otras cosas  aprovecho para poner alguna fotografía de una de las cosas que más mitigan el calor de una forma bonita.

¡Ya están aquí!

Moreras. Foto: Bárbara

Moreras. Foto: Bárbara

¡Ya están aquí!, de nuevo con sus tiernas hojas, saludando a las nubes, bien tiesas, orgullosas como diciéndoles aquí, aquí mirad que guapas estamos… Las veo desde casa, frente a mí, las moreras renovadas.