La fachada velada

Foto Bárbara

Foto Bárbara

 

Rehabilitando la fachada… que duerme entre la luz y la sombra, arrugando el tiempo sobre la sábana extendida al viento como vela marinera en dique seco. Barrio de Santa Cruz (Alicante)

Klimt: Judith II

Klimt

Klimt: «Judith II». Galería de Arte Moderno, Venecia.

 

Esta obra de Klimt de 1909, conocida también como Salomé, está realizada en óleo sobre lienzo (178 x 46 cm.). Se trata de una nueva versión del tema ya desarrollado en 1901, aunque presenta nuevas características como es el formato alargadísimo y la ornamentación típica con los elementos decorativos que le son propios. Destacaría la expresividad de las manos que son como garras que reafirman la dureza del rostro, la expresión de firme determinación, como un felino antes de atacar; conseguido su trofeo, la cabeza, sin embargo Judith-Salomé expresa  tensión y agresividad.  Siempre genial Klimt.

Los tebeos de siempre… (dedicado a Joaquín de Carpi)

Bajo un pino, durante las horas de la siesta, mientras las chicharras «cantaban» con su sonido hipnótico, leíamos los tebeos de la época… con el capitán Trueno surcábamos los mares del Norte en busca de su amada Sigrid, hija de Ragnar Logbroodt, o seguíamos al  siniestro navío de «Makar, el Terrible» o  nos adentrábamos en el Mar de los Sargazos en pos de Hirochi, el peor de los piratas…; asaltábamos fortalezas inespugnables y liberábamos de siniestras mazmorras a los pobres prisioneros de las garras del tirano de turno. Crispín y Goliat, («el Cascanueces», «el Tragaldabas»), inseparables compañeros del capitán Trueno, nos hacían soñar con una y mil aventuras. Aquí va mi recuerdo a sus fantásticos creadores, Víctor Mora, guionista, y «Ambrós», dibujante,  que allá por el año 1956 iniciaron este viaje.

Yo sigo bajo un pino escuchando a las chicharras releyendo sus andanzas, voy ya por el segundo tomo que Bruguera, con gran acierto, ha publicado, batallando contra las huestes salvajes de Erik «el Fuerte»… o contra los esquimales huyendo en un kayak….

¡Ay, qué tiempos aquellos en que cada cuadernillo costaba 1’50 pesetas!

 

Goliat, "el tragaldabas".

Goliat, «el tragaldabas».

Strudel, receta de ARSO

Foto: ARSO

Foto: ARSO

Para comenzar bien un mes como este nada mejor que un postre delicioso como el Strudel, uno de los más populares postres alemanes,  como este que probé hace unos días tras una comida perfecta. Un mar tranquilo con una brisa ligera ponía el marco a la buena compañía… imposible pedir más. El strudel de considerable tamaño salió a la mesa con su hojaldre dorado, crujiente, desprendiendo todo el aroma de su rico contenido; nada sobró y, si me descuido, ni tiempo para la foto. La receta y la ejecución de ARSO, nos hizo levitar y debo decir que es el postre más extraordinariamente bueno que he probado nunca, aparte de una tarta Tatin casera que probé hace unos años en la zona de la Défense y que Estibaliz bordó.  A los dos les debo un festín repostero y el reconocimiento eterno.

Ingredientes: 2 masas de hojaldre estiradas, tres manzanas Golden ácidas, pan rallado, canela, zumo de limón, azúcar, 70 gramos de mantequilla, pasas de Esmirna si es posible (no tienen ni pipos ni rabos), piñones, nueces (estas mejor glaseadas) y ron.

Ponemos a macerar las pasas durante 4-5 horas en ron, que debe cubrirlas. Cortamos las manzanas en rodajas finas con pocas puntas que puedan romper la masa; las rociamos con el zumo de limón para que no se oxiden (el zumo además les aporta la acidez que buscamos). Estiramos con el rodillo las dos hojas de hojaldre hasta que queden tan finas que se pueda leer el periódico a través de ellas -es un decir que nos de una idea de lo finas que deben quedar-. Rellenamos poniendo una capa extendida de pan rallado que irá absorbiendo todos los líquidos. A las manzanas les ponemos azúcar y abundante canela y las vamos colocando con el zumo también; por encima, las pasas con el ron; agregamos los piñones y las nueces glaseadas, que por ser así mantendrán su textura crocante. Ponemos unas nueces de mantequilla y pintamos el interior con mantequilla fundida antes de enrollar. Vamos enrollando, como para hacer un brazo de gitano, con cuidado de ir cerrando mediante dobleces los extremos para que no salga parte del relleno. Una vez hecho el rollo pintamos con mantequilla el exterior y rociamos con azúcar. Metemos al horno precalentado y lo horneamos a 180 grados durante 30-45 m. dependiendo del tamaño. Servimos acompañado de bolas de vainilla.  ¡Delicioso!

Lobo Lunar

 

 

 

En noches así, Lobo Lunar se vestía de Caperucita y aullaba que daba pena; dipsomaníaco, bebía sin pausa un Martini seco tras otro, cazando al vuelo y zampando las aceitunas que giraban en el aire.

Moraleja: ninguna, ¡cosas del verano!

Belleza natural

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

El tronco viejo posee la belleza natural que los años han ido depositando en su corteza; brillan con luz propia las heridas que la vida le ha ido infringiendo… como arrugas que orgulloso no intenta ocultar. Un día quiero tener en mi piel las arrugas del tronco viejo y presumir de todo lo que habré vivido… y, en cada surco,  lucir un pellizco de vida.

Negro sobre blanco V

Bárbara Carpi: de la serie "Negro sobre blanco". Foto: Bárbara.

Bárbara Carpi: de la serie «Negro sobre blanco». Foto: Bárbara.

 

 

De la serie «Negro sobre blanco». Acrílico y óleo sobre lienzo. 2013-2014. Vuelvo a mis primeras obras informalistas donde el gesto, la textura, la huella es en si misma el principio y el fin.

Canelones de humus de A. Serrano García

Canelones de humus. Foto: Bárbara

 

 

Esta receta, sorprendentemente fresca, de sabores originales muy bien combinados, es una creación de Aurelio Serrano García con la que nos obsequió este mes de julio en su casa de Alicante. Nuestro hijo tiene un gusto especial para la cocina y la que hace es muy creativa, nueva y debo decir que exquisita. Estoy convencida de que el gusto y el placer por el buen comer se transmite en el hogar de padres a hijos, de abuelas sabias y de tías reposteras… es un decir. En este punto me pongo la medalla al mérito y él también porque a su hija, con casi tres años, da gusto verla comer de todo y encantada en dejarse sorprender. Hoy, por el tipo de vida que llevamos, con los niños comiendo en comedores escolares, sin tiempo para guisar y comiendo los fines de semana en grandes superficies… es bien difícil iniciar el camino del amor por la buena mesa y el buen yantar. Pero el esfuerzo merece la pena, ya que al final, alrededor de una mesa, se comparte felicidad y alegría.

Ingredientes: Placas de canelones que pueden ser de las ya precocidas, 1 lata de bolitas de anchoas, 1 de seudo caviar, aceite de oliva, unas hojas de cilantro, humus (puede ser de los preparados).

Es realmente fácil y el resultado es espectacular. Rellenamos las placas con el humus, al que añadimos las hojas de cilantro picadas; enrollamos. Ponemos por encima las bolitas de anchoas y las del seudo caviar. El contraste entre el humus y las bolitas con fuerte sabor a mar es extraordinario. Acompañado de un buen vino blanco fresco de Alicante como el Marina Alta una delicia.

Canelones con humus. Foto: Bárbara

Fotos : Bárbara.

Matisse en Haití

Matisse: "Tahití II". Aguada sobre lienzo. 238 X185 cm.  Musée Matisse Le Cateau-Cambrésis (Francia)

Matisse: «Tahití II». Aguada sobre lienzo. 238 X185 cm. Musée Matisse Le Cateau-Cambrésis (Francia)

 

Otra manera de encarar el paisaje en esta aguada que realizó el pintor en su anhelado viaje a Tahití, paraíso de su admirado Gauguin. Es en los años treinta cuando al final pudo realizar su sueño. En  esta obra, singular, los mástiles del barco casi al centro son el eje alrededor del cual el resto de los elementos, las nubes, los árboles, parecen dotados de un gran movimiento; paradójicamente el barco está varado, encajonado, quieto. La línea del horizonte, con esas nubes, contribuye a aplastar, a situar el barco blanco, girado hacia la derecha, en esa quietud del mar. La cortina con motivos blancos como el barco es el nexo de unión entre los dos planos. Divertida, alegre, esta aguada de gran proporción refleja la alegría de vivir, el juego permanente de Matisse; los colores planos, puros y la simplificación son ya precursoras de las posteriores aguadas recortadas.