Esta chica le pone banderillas a la vida y al amor… En la Camarga se vive intensamente el mundo del toro y del caballo y en Arles está presente allí donde vayas, y se come un estofado de rabo de toro al vino de Burdeos que hace levitar hasta a los no aficionados a la Fiesta. Hasta hemos visto dar pases toreros en un bar y nos han cantado El Porompompero, en una placita; el cantaor, un anciano francés que no sabía castellano, chapurreaba lo que podía, de todo, lo que más se le entendía era el estribillo y le ponía tanta pasión que enternecía hasta las piedras. Hay muchos hijos de emigrantes exiliados durante nuestra guerra civil y muchos argelinos, maroquíes… Tierra de acogida, acogedora, se nota que esto tiene la joie de vivre del sur.
La «Bodega Macarena» está cerca del Anfiteatro para los amantes de la fideuá y de la paella, de la gardianne (literalmente el que guarda la manada de toros): ¡no quiero pensar lo que debe ser!, daube de seiche: sepia a la brasa con salsa de vino.
Olé y Olé…!


























