Acerca de Montmajour II: Dibujos de Van Gogh

Van Gogh: "Rochers avec arbres: Montmajour"

Van Gogh: «Rochers avec arbres: Montmajour»

Este dibujo de Montmajour esta fechado en julio de 1888,  realizado en lápiz, pluma, tinta china y plumilla de caña de bambú, pertenece a la Fundación Vincent Van Gogh; desde estas rocas se divisa la llanura de la Crau.

Van Gog: "la Plaine de la Crau, vue de Montmajour"

Van Gogh: «la Plaine de la Crau, vue de Montmajour»

Dibujado también en julio de 1888 está realizado con los mismos elementos e igualmente pertenece a la Fundación Vincent Van Gogh. Esta vista de la llanura de la Crau está con toda probabilidad realizada desde las rocas del dibujo de arriba.

Van Gogh: "Portrait de Milliet, sous-lieutenant des Zuaves"

Van Gogh: «Portrait de Milliet, sous-lieutenant des Zuaves»

El retrato de su amigo lo realizó al final de septiembre de 1888 (óleo sobre tela, 60 X 49) Otterlo, Rijksmuseum Kröller-Müller. En el fondo a la derecha se destaca en amarillo la estrella y la media luna de la compañía argelina de los Zuavos. Un dato anecdótico, el padre  de Albert Camus servía en la compañía de los Zuavos y murió muy joven en el frente en suelo francés.

Acerca de Montmajour (Arles)

Montmajour. Foto: Bárbara

Torre vigía de Montmajour del siglo XIV. Foto: Bárbara

Montmayour. Foto: Bárbara

Montmajour. Foto: Bárbara

Maqueta de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara.

Maqueta de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara.

La Abadía de Montmajour está a pocos kilómetros de Arles; desde allí se divisa a lo lejos la ciudad y la llanura de la Crau, que en los dibujos de Van Gogh  aparece roturada, con el campo perfectamente ordenado. El pintor gustaba de dar largos paseos hasta la abadía y allí, sentado sobre unas rocas, dibujaba aquel paisaje tranquilo. Cuando trabó amistad con el subteniente de los zuavos, Milliet, iban los dos conversando y volvían al atardecer. La amistad con Milliet fue un gran consuelo para Van Gogh, que necesitaba el contacto humano con la misma vehemencia con la que pintaba, lo que hacía que muchos se sintieran incómodos ante su entusiasmo sincero; quizá su poco tacto le ocasionara situaciones difíciles, hoy diríamos que no era politicamente correcto, pero con el militar se encontró con un amigo que le entendía y que le escuchaba. A finales de  septiembre de 1888 le hizo un retrato al óleo que muestra la estrella y la media luna de la compañía argelina de los zuavos afincada en Arles.

Por la calle: Tatuajes y piercings

  Tatuajes. Foto: Bárbara

Tatuajes. Foto: Bárbara

 

Tatuaje. Foto: Bárbara

Tatuaje. Foto: Bárbara

 

Tras los cristales de la tienda, piercings y tatuajes tientan a los aventureros de la decoración personal. Tunéese la piel, trasforme su anatomía, quédese como un colador… todo es posible si uno le echa ganas. Reconozco su exotismo y belleza; personalmente me quedo como estoy, ¡los años ya me van tuneando bastante…!

La Abadía de Montmajour (Arles)

Planta baja de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara

Planta baja de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara

 

Planta baja de la Abadía. Foto: Bárbara

Planta baja de la Abadía. Foto: Bárbara

 

Planta baja de la Abadía. Foto: Bárbara

Planta baja de la Abadía. Foto: Bárbara

 

Este excepcional conjunto arquitectural fue fundado en la Edad Media por los frailes benedictinos en medio de los pantanos. La Abadía comprende un edificio prerrománico del siglo X, una iglesia abacial y un claustro románico del siglo XII. En el siglo XVIII, se construyó el imponente monasterio de Saint-Maur de arquitectura clásica.

En la terraza, el arco iris: Gaudí

Jardineras en la terraza de la Casa Batlló. Foto: Bárbara

Jardineras en la terraza de la Casa Batlló. Foto: Bárbara

Jardinera de la casa Batlló. Foto. Barbara

Jardinera de la casa Batlló. Foto. Barbara

Foto: Bárbara

Detalle de la terraza. Foto: Bárbara

El arco iris en la terraza de la Casa Batlló, deslumbrantes jardineras de cerámica y trencadís. Me las imagino bajo la luz de la luna mientras suena alguno de los conciertos que en verano se celebran allí.

La catedral de los mercados: La Boquería

La Boquería. Foto: Bárbara

La Boquería. Foto: Bárbara

 

Qué cosa mejor para endulzar el fin de semana que estos dulces tan apetitosos… empezando por esos bombones bustos que cuanto menos son epatantes.

 

La Boquería. Foto: Bárbara

La Boquería. Foto: Bárbara

 

Y como estamos en época de setas,  la sola visión de los níscalos o rovellons me transporta y casi me hace levitar.

La leyenda de los toneles o saturación de muertos (Arles)

Saint-Honorat (Les Alyscamps). Foto: Bárbara

Saint-Honorat (Les Alyscamps). Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Saint-Honorat y la linterna de los muertos. Foto: Bárbara

Saint-Honorat y la «linterna de los muertos». Foto: Bárbara

 

La iglesia fue construida alrededor de la tumba de Saint-Genest y en la parte de delante se quiso apilar el mayor número de sarcófagos por estar al lado de lugares santos y procurarse así una rápida subida al paraíso.

Una leyenda cuenta que Jesucristo se apareció aquí para bendecir los lugares y dejó la huella de su rodilla sobre una roca (por eso el barrio que se encuentra junto a los Alyscamps se llama «La Genouillade»). Al ser un lugar santo todo el mundo quería ser enterrado frente a la iglesia, incluso creyentes de lugares muy lejanos. Cuando no se podía trasportar a los muertos se colocaban en toneles y se arrojaban al Ródano, los cuales descendían por el río gracias a la corriente. La leyenda cuenta que milagrosamente se detenían en Arles. Y allí eran enterrados. Otras personas venían en peregrinaje para ver las tumbas de Saint-Genest y los santos obispos allí enterrados; a modo de faro para orientarlos, se encendía un fuego en lo alto de la torre de la iglesia, razón por la cual esta torre se la llama la «linterna de los muertos» .

Al margen de las creencias, el lugar tiene una energía poderosa como la que se siente en ciertos sitios del planeta… si pasan cerca no se lo pierdan.

 

 

Que me caigo… !

Gárgola. Foto: Bárbara

Gárgola. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

 

Gárgola. Foto: Bárbara

Gárgola. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

 

Le encargué a Aurelio que retratara a todas las gárgola o quimeras que se cruzaran por nuestro camino para mandárselas a la Estirga, que sigue encaramada en Notre Dame (no vaya a pensar que la tenemos olvidada); recibir noticias de la familia siempre es agradable. Esta prima de la Estirga, afincada en los Alyscamps, tan guapa ella, nos dio un susto que no veas… estaba haciendo una maniobra de resistencia, afilando las uñas para no caerse y… uff, por los pelos!

Pollo al limón con alcachofas

Pollo al limón. Foto: Bárbara

Pollo al limón. Foto: Bárbara

Fácil, muy sana y digestiva esta receta además de barata aporta vitamina C y todas las propiedades beneficiosas de las alcachofas como depurativo. Para regímes de adelgazamiento viene muy bien siempre que se haga en la versión ligera es decir prescindiendo de la harina; de esta manera sale igual de bueno aunque hay que tener la picardía de reducir la salsa para que el sabor sea más intenso.

Ingredientes: Muslos de pollo, el zumo de un limón, un poco de harina, 1 diente de ajo, alcachofas congeladas, un poco de perejil y agua o caldo vegetal.

Salpimentamos los muslos de pollo y los enharinamos. Ponemos a cocer las alcachofas en agua hirviendo. En una cazuela ponemos un poco de aceite y vamos dorando los muslos y los reservamos; doramos el diente de ajo fileteado. Si ha sobrado aceite lo retiramos. En el mismo recipiente volvemos a poner los trozos de pollo, agregamos el zumo de un limón y añadimos agua o caldo vegetal hasta cubrirlos. Dejamos que se hagan: una vez que estén tiernos añadimos las alcachofas y el perejil picado. La harina del pollo habrá espesado un poco la salsa que debe tener un sabor a cítrico importante, si hace falta se reduce la salsa. Este plato tiene las tres b: bueno, bonito y barato. Se puede acompañar de arroz blanco como guarnición o bien patatas fritas y así obtener un plato único completo pero si no queremos sumar calorías, una ensalada irá bien.

La caída del Muro

El muro de Berlín

El muro de Berlín

 

Para los que tenemos ya unos años, el convulso siglo XX nos hizo partícipes de acontecimientos trágicos y Europa vivió la guerra fría y la partición de Berlín en dos. La perplejidad ante el hecho de levantar un muro, entonces, y el reparto arbitrario de unos territorios en función  del resultado de la guerra que desangró a todos, nos sigue dejando perplejos 25 años después de su caída, porque seguimos levantando muros. Recuerdo perfectamente cómo vivimos, con qué alegría y asombro vimos como los ciudadanos de Berlín echaban abajo aquel muro vergonzoso; la torpeza del político de turno hizo que la gente se lanzara a la calle. Y nos sentimos pico y pala, uñas y carnes de aquellas manos que como podían destrozaban el bastión de la intolerancia, de la violencia callada. Berlín fue hace dos días una fiesta a la que todos nos sumamos.  Y aunque feliz por esa conmemoración, sigo sumida en la perplejidad ante el hecho de que se siguen levantando muros a pesar de la lección que dio la ciudadanía… Y pienso en Palestina…

El muro de Berlín

El muro de Berlín