Acerca de Montmajour (Arles)

Montmajour. Foto: Bárbara

Torre vigía de Montmajour del siglo XIV. Foto: Bárbara

Montmayour. Foto: Bárbara

Montmajour. Foto: Bárbara

Maqueta de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara.

Maqueta de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara.

La Abadía de Montmajour está a pocos kilómetros de Arles; desde allí se divisa a lo lejos la ciudad y la llanura de la Crau, que en los dibujos de Van Gogh  aparece roturada, con el campo perfectamente ordenado. El pintor gustaba de dar largos paseos hasta la abadía y allí, sentado sobre unas rocas, dibujaba aquel paisaje tranquilo. Cuando trabó amistad con el subteniente de los zuavos, Milliet, iban los dos conversando y volvían al atardecer. La amistad con Milliet fue un gran consuelo para Van Gogh, que necesitaba el contacto humano con la misma vehemencia con la que pintaba, lo que hacía que muchos se sintieran incómodos ante su entusiasmo sincero; quizá su poco tacto le ocasionara situaciones difíciles, hoy diríamos que no era politicamente correcto, pero con el militar se encontró con un amigo que le entendía y que le escuchaba. A finales de  septiembre de 1888 le hizo un retrato al óleo que muestra la estrella y la media luna de la compañía argelina de los zuavos afincada en Arles.

6 pensamientos en “Acerca de Montmajour (Arles)

  1. ¿Qué puedo decir? ¡Es impresionante! Como lo es lo bien conservada que está. Los franceses valoran, desde luego, lo suyo mucho más que nosotros lo nuestro 😦

    • Buenas noches!
      Estoy segura que te encantaría, realmente es impresionante, con unas dimensiones tremendas y unas vistas….dan ganas de retirarse del mundanal ruido. Es un conjunto excepcional que cuidan como ellos saben hacer… tenemos tanto que aprender!
      Feliz descanso!

  2. Realmente, es impresionante!
    Te sientes insignificante ante estas obras. Y además están muy bien conservadas…!
    Un besazo, mi niña…

  3. Que vista de la llanura del norter de Arles disfrutó Van Gogh. Acabo de revizar como lo expresaba en una carta a su hermano el 5 de julio de 1888: “Ayer, al atardecer, yo estaba en un brezal pedregoso, donde crecen muy pequeños, robles retorcidos, en el fondo de una ruina en la colina, y los campos de trigo en el valle y, no podría ser más romántico “.
    Un abrazo tan fuerte como un roble, apreciada Bárbara

    • El libro que contiene las cartas a su hermano es la expresión de su gran sensibilidad; todos los que amen la literatura, y no necesariamente la pintura, encontrarán unos textos maravillosos, de un hombre cultísimo que sentía, sobre todas las cosas, pasión por “la vida” y “el hombre”. Lo he leído muchas veces a través de los años y siempre encuentras cosas nuevas, percepciones y matices… Lástima que no se conservaran las se su hermano…
      El año 1888 es tremendamente fecundo. Muchas gracias por traer aquí sus palabras.
      Un abrazo igual de fuerte, querido amigo.

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