Dólmenes de Antequera: Dolmen de Viera

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Entrada al dolmen de Viera. Foto: Bárbara

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Corredor del dolmen de Viera. Foto: Bárbara

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Final del corredor de Viera. Foto: Bárbara

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Restos de pintura en Viera. Foto: Bárbara.

El conjunto arqueológico Dólmenes de Antequera constituye uno de los sitios prehistóricos más extraordinarios de la Península Ibérica, de igual importancia que Altamira y Atapuerca. El Sitio de los Dólmenes de Antequera, situados en el centro de Andalucía, está constituido por tres monumentos culturales: los dólmenes de Menga y de Viera y el Tholos del Romeral, además de dos monumentos naturales, las formaciones montañosas de La Peña de los Enamorados y el Torcal. Este conjunto es uno de los mejores y más conocidos exponentes del megalitismo europeo. Los megalitos son las primeras formas de arquitectura monumental en piedra en la Prehistoria europea. En su sociedad agrícola algunos megalitos no solo cumplen su función de necrópolis o lugar de enterramiento, sino además de lugar de ceremonias propiciatorias o de otros ritos relacionados con la fertilidad; de cualquier manera son un extraordinario documento vivo de la vida de los pueblos pastores y agrícolas del Neolítico. El dolmen se caracteriza por la utilización de grandes bloques de piedra con cubierta adintelada más propia de la tradición atlántica o bien la de tradición mediterránea en bóveda, llamados tholos. El Conjunto de Antequera se conserva en excelente estado, con su estructura rocosa interior o los túmulos que los recubren casi intactos. Durante el verano de este año, las diversas actividades desarrolladas bajo el patrocinio de la Junta de Andalucía han sido una maravilla: «Las celebraciones del Sol en el solsticio de verano» y «Las «celebraciones de la Luna» (junio-septiembre), que incluyen contemplación de la entrada del sol en el dolmen de Menga con música ancestral y visitas guiadas de 20 a 22 horas en la de la luna; en julio, jornadas astronómicas, musicales y de danza. Celebración del II aniversario de la declaración de Patrimonio Mundial de la UNESCO. En agosto. «Música de raíz», «El comienzo de la historia»… Septiembre: «Jornada astronómica» con observación solar dirigida por el director del Observatorio Astronómico del Torcal… Todas las actividades son gratuitas hasta completar aforo.

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Dolmen de Viera. Foto: Bárbara

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Entrada. Foto:Bárbara

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Bloques de piedra. Foto: Bárbara

La catedral de los mercados: La Boquería

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

 

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

Uno no se cansa de pasear por la Boquería y por sus calles aledañas. Y no solo por ver los distintos puestos con los productos más frescos venidos del interior y de la costa, sino por degustar lo que te entra por los ojos. Y cuando llega el momento de tomar una «serveseta» con cualquiera de las delicias que te hacen al momento, puedes encaramarte a un taburete y así seguir inmerso en el bullicioso ambiente o bien salir a los bares colindantes donde aún compartes el clima del mercado. A mí particularmente me encantan los erizos de mar y no digamos los caracoles con mucha pimienta y alioli, de modo que salgo de allí salibando y contenta como unas castañuelas. Si pasan por Barcelona, no dejen de ir y tomar un buen aperitivo. ¡Ya me dirán!

Paseando por Arles

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Una casa de Arles. Foto: Bárbara

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Una casa de Arles. Foto: Bárbara

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El canal de Craponne. Foto: Bárbara

Cada día, al salir del hotel, para ir al centro de Arles, pasábamos por delante de esta casa tan bonita y tan tipicamente francesa, supongo que de finales del XVIII o del XIX con sus techos abuardillados y con la pequeña pasarela sobre el canal de Craponne.

Puerto Banús, Costa del Sol (Málaga)

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

En el Costa del Sol, concretamente en Puerto Banús, la vida parece fácil. El mar se nutre de gasolina de los yates, las terrazas a rebosar de gente «guapa» que toma «flûtes» de champagne para desayunar y que lucen el bronceado dorado con desgana; se diría que el mundo se ha parado en este rincón del paraíso solo para millonarios. Los yates se alquilan a precios desorbitados para el resto de los mortales, pero en otros lugares el paro y la desesperanza nos avergüenza al contemplar tamaño despilfarro. Y, ojo, no me equivoco, de sobras sé que las cosas son así y que por desgracia seguirá habiendo estas diferencias abismales. Pero sería bonito pensar en un equilibrio más justo…

 

 

 

La cúpula del Duomo

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Cúpula del Duomo. Florencia. Foto: Bárbara

 

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Pavimento del Duomo. Florencia. Foto: Bárbara

 

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Pavimento del Duomo. Florencia. Foto: Bárbara

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Pavimento del Duomo. Florencia Foto: Bárbara

Del cielo al suelo. El Duomo no te permite que pases por alto nada. La belleza se instaló para siempre por todos los rincones y hay que ir con todos los sentidos alertas. Que el acto de pisar sea consciente, que sepas donde pones los pies; hay suelos ante los que te inclinas aunque sea metaforicamente hablando.

 

Callejeando por Estepona

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Foto: Bárbara

La verdad es que los días pasados en la provincia de Málaga han sido un regalo para la vista. Estepona me ha encantado, pero también sus paisajes y sobre todo nuestro querido amigo con quien hemos compartido mesa, mantel, conversaciones y recuerdos de otros tiempos. Por suerte la vida pasa y los buenos amigos permanecen.

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Foto: Bárbara

De Nicolás Fernandez de Moratin, este poema de milsetecientos y pico sobre el buen yantar que el Ayuntamiento de Estepona colgó en el 2014.

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Aparte de los fritos maravillosos de la tierra, los restaurantes argentinos: una delicia.

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Foto: Bárbara

¡Y que no falten las macetas!

 

 

Dolmen de Menga IV

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Entrada al dolmen de Menga. foto: Bárbara

Para finalizar, quiero añadir algo realmente curioso: en la Península Ibérica estos conjuntos megalíticos están orientados al levante, pero este de Menga está orientado hacia noreste, es decir, el norte de la salida del sol en el solsticio de verano. Esta orientación es totalmente anómala, pero si nos situamos a la entrada del monumento vemos que está alineado con la Peña, una montaña que tiene toda la forma de un rostro humano. En la foto de abajo, tomada desde esta entrada al dolmen, lo que se ve justo enfrente es la citada Peña.

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La Peña de los Enamorados. Foto: Aurelio.

 

Dolmen de Menga III

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Aquí se ve perfectamente la estructura del dolmen de Menga. Diversas teorías y opiniones tratan de explicar el cómo y el porqué de estas construcciones sin tener los adelantos técnicos que hoy poseemos ni el conocimiento de la rueda. Se ha descartado la división social del trabajo, hecho que se produce mucho después del megalitismo y la arqueología ha demostrado  que los trabajos de construcción de una tumba se iniciaban con la realización de ofrenda y sacrificios antes de cualquier construcción funeraria o de población. Decidido el lugar, se procedería a iniciar la retirada de tierra hasta llegar a la base rocosa; después se excavaría una zanja alrededor de la que se colocarían los ortostatos verticalmente. Las grandes piedras empleadas en Menga serían de calcarenita de los alrededores. Según parece se utilizaron picos y hachas junto con la acción de calentar la superficie de la piedra con grandes hogueras hasta alcanzar elevadas temperaturas para a continuación enfriarlas con agua, lo que provocaría grietas y fisuras que agrandarían con las herramientas. Hay quienes opinan que se podrían haber construido raíles de madera engrasados con grasa animal para facilitar el deslizamiento y unos rodillos. Una vez en el lugar, las losas se deslizarían por planos inclinados o rampas, hasta caer inclinados en el surco. Sea como fuere uno se quita el sombrero ante el ingenio y el  trabajo de esos hombres que más parecen los trabajos de Hércules.

Los dólmenes de Antequera: El dolmen de Menga II

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Entrada al dolmen de Menga. Foto: Bárbara

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Corredor. Foto: Bárbara

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Ortostatos y pilar: Foto: Bárbara

 

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Pilar. Foto: Bárbara

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Parte de la cubierta. Foto: Bárbara

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Pilar. Foto: Bárbara

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Pilar y ostostatos laterales. Foto: Bárbara

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Corredor. Foto: Bárbara

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Pozo. Foto: Bárbara

Para los amantes de la Prehistoria como yo, entrar en el dolmen de Menga es entrar en un santuario. Este monumento megalítico vienen datándolo los arqueólogos entre el 4.500 y el 2.200 a. C. Su estructura está formada por grandes losas de piedra verticales (ortostatos) que conforman un corredor que desemboca en una cámara semicircular. El techo del monumento esta formado por losas llamadas cubiertas. Lo sorprendente, aparte del enorme tamaño de las piedras, es que están unidas sin ningún tipo de argamasa o mortero, es decir a piedra seca. Todo el conjunto está cubierto por un túmulo  artificial de tierra y piedras que lo cubría casi por completo, de manera que desde el exterior no se veía. El corredor está formado por cuatro ortostatos a ambos lados formando un pasillo que desemboca en la cámara de forma alargada y oval formada por siete ortostatos y una gran losa al fondo. Los ortostatos pueden medir hasta los 4,7 metros de altura más el metro introducido en la zanja de cimentación con un grosor de metro y medio más o menos. Las losas de la cubierta pueden pesar hasta 250 toneladas, de ahí los pilares que las soportan. Estos pilares no son frecuentes en el megalitismo europeo. Y aunque por su aspecto pudiera concebirse una utilidad más de habitación, en realidad la función del dolmen de Menga era de carácter funerario, pues allí se depositaban restos humanos, es decir, enterramientos de carácter colectivo. El pozo que se haya al fondo tiene una profundidad de 19,50 metros y aún hoy se discute su función y cronología. La gran pregunta que uno se hace es: ¿Cómo se pudo hacer sin la tecnología actual? ¿Como se pudieron mover esas enormes piedras?

Este post completa en que en su día puse y que continuaré con gráficos pues es este un tema que me apasiona.

 

La Catedral de Guadix

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Cúpula: Foto: Aurelio

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. Una de las naves laterales. Foto: Aurelio

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Órgano y parte del coro. Foto:Bárbara

 

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Retablo y parte de la nave Central. Foto: Bárbara

 

Al margen de las creencias religiosas de cada cual, las riquezas artísticas que encierran las catedrales hacen que las visitas a esos lugares de culto nos deparen sorpresas extraordinarias como las del post precedente. La belleza de esta catedral de Guadix queda patente desde la cúpula al coro con unas tallas muy bellas y una nave central imponente. Todo el conjunto, incluido el palacio episcopal y el museo merecen una visita sosegada, sin prisas. Guadix, todo hay que decirlo, para los que desconozcan el dato, es una ciudad de la provincia de Granada. La catedral es de estilo gótico, renacentista, manierista, barroco y neoclásico; el nuevo templo se inició en el año 1492, año de la conquista de Granada, y la totalidad de la construcción abarca hasta el siglo XVIII. En su inicio se aprovechó la construcción de la Mezquita Mayor, cosa muy habitual por otra parte. La nueva catedral se fue ampliando, añadiéndole nuevos elementos. El interior se divide en tres naves separadas por pilares que sujetan arcos, crucero y cabecera acompañada de la capilla mayor. Todos estos espacios se cubren con bóveda de crucería, exceptuando la capilla mayor, cubierta por cúpula sobre pechinas situada entre el altar mayor y el crucero con claraboyas. Diego de Siloé colabora en la adopción de los elementos renacentistas, pero también se señala a los arquitectos Juan de Vega, Blas Antonio Delgado, Vicente Acero y otros que colaboraron en las distintas etapas. Un hecho a destacar en estas tierras de Al Alandalus es que, con la rebelión de los moriscos y su posterior expulsión, las obras se paralizaron hasta finales del siglo XVI.