
Lucia Carpi Cases, mi madre con 18 años
Mi admirado Albert Camus lo expresó así, cuando comienza «El extranjero», traducido también como «El extraño»: «Aujourd’hui, maman est mort. Ou peut-être hier. Je ne sais pas»…. Esta mañana, cuando me he despertado, he tenido que preguntar cuándo ha sido, si el día treinta o el treinta y uno. Porque ha sucedido todo tan rápido desde la hospitalización, han sido unos días tan frenéticos, tan raros que aún me cuesta hacerme a la idea. El caso es que mamá ha muerto de forma inesperada. El personaje de Camus, ajeno a la vida corriente, pero incisivo, lo expresa como si fuera algo que sucede a su alrededor y que él viese desde fuera: «Pour le moment, c’est un peu comme si maman n’était pas morte. Après l’enterrement, au contraire, ce sera une affaire clasée et tout aura revêtu une allure plus officielle». Difícilmente se puede expresar mejor la sensación de verlo todo desde fuera como si todo eso de la muerte no fuese realmente con uno… porque uno no se hace a la idea, porque hay que seguir haciendo cosas que nada tienen que ver con el hecho de la desaparición para siempre de esa persona que es tu madre. Nosotros decimos que es como estar en una nube, flotando, que te llevan, pero que sabes que tendrás que aterrizar y que, pasados unos días, es cuando la ausencia será por fin presente. Y ahora es cuando estoy empezando a aterrizar…

Lucía Carpi Cases, mi madre con 17 años