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Por las calles

Foto: Bárbara

Me llamó la atención a la puerta de un restaurante esta caja de un vino tinto denominación de origen de la Toscana con el nombre de Cabreo. Cabreo es lo que en España decimos que tiene alguien que está muy enfadado. Por supuesto que el vino no tiene nada que ver y debe de estar buenísimo; su cata una delicia. Las setas tampoco tienen mala pinta; estamos en plena temporada.

Fotos: Bárbara

Fotos: Bárbara

Claustro de S. Lorenzo

Claustro de S. Lorenzo. Foto: Bárbara.

Claustro de S. Lorenzo. Foto: Bárbara.

Como estamos ya a viernes muchos intentan desconectar de la rutina y del estrés, para ello la serenidad de las formas de un claustro con un canto gregoriano de música de fondo, la lectura sosegada o la simple contemplación de una ermita en mitad de campo pueden ser opciones para hacer algo distinto que nos permitan experimentar un relaxing (¡gracias, Ana Botella!) espiritual.

Claustro de S. Lorenzo. Foto: Bárbara.

Claustro de S. Lorenzo. Foto: Bárbara.

Aviso a navegantes

 "Llamador". Foto: Bárbara.

«Llamador». Foto: Bárbara.

Esta vez se me ocurre que nada mejor que un llamador florentino, así de espectacular, para avisar a los lectores que he empezado a colgar un cuento nuevo que lleva por título: «Nostradamus y el oficio de relojero»,  ambientado en la Provenza y dedicado al maestro Cortázar que la disfrutó.

La cúpula de la basílica de San Lorenzo

Cúpula de la basílica de San Lorenzo. Foto: Bárbara.

Cúpula de la basílica de San Lorenzo. Foto: Bárbara.

El trazado de las grandes ciudades modernas con sus amplias avenidas, sin dejar de tener su encanto, nos impide el sobresalto infantil que nos deja con la boca abierta tal como sucede cuando se pasea por un entramado de callejuelas medievales en las que, de pronto, se nos viene encima una cúpula como esta de la basílica de San Lorenzo; la desproporción nos apabulla y nos empequeñece al tiempo que pensamos: ¡qué grandes los Medicis!

Hotel Paris

Hotel Paris. Foto: Bárbara

Hotel Paris. Foto: Bárbara

En el centro antiguo de Florencia hay un número importante de hoteles ubicados en antiguos palacetes con un encanto extraordinario. El hotel Paris situado en la via dei Banchi ocupa enteramente el Palacio Venturi, antiguamente palacio Doni, y una parte del palacio Mondragone. La vía se construyó para unir el barrio de San Giovanni (Duomo) y el de Santa Maria Novella, y se terminó en 1324. Desde el hotel se divisa la cúpula del Duomo, muy cerca se encuentran Santa María Magiore, La Basílica de San Lorenzo con su mercadillo popular en las calles adyacentes y la Capilla Medicea.

El hotel Paris cuenta con una bonita terraza para desayunar con buen tiempo y un comedor con unos techos abovedados con frescos muy interesantes.

Hotel Paris. Foto: Bárbara

Hotel Paris. Foto: Bárbara

El Corredor de Vasari y el Ponte Vecchio

Ponte vecchio y el Corredor de Vasari. Foto:  Bárbara.

Ponte Vecchio y el Corredor de Vasari. Foto: Bárbara.

Las vistas desde las galerías de los Uffizi son magníficas: el Arno duplica los puentes y una se imagina figuras emboscadas pasando desde el Palacio Vecchio hasta el Oltrarno  gracias al corredor de Vasari, sin pisar la calle. Esa genial idea de Cosme I del pasadizo aéreo para desplazarse hasta el palacio Pitti sin ser visto da alas a mi  imaginación, que siempre identifica el esplendor de la Florencia de los Medici con las intrigas, los venenos, las dagas y las conspiraciones… Pero con esta luz, en este día radiante, es tonto no dejarse llevar por lo que la retina fija en la memoria para siempre.

Por las calles

Dirección prohibida. Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

Dirección prohibida. Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

Por las calles con historia de Florencia, se encuentran joyas sin valor como curiosos picaportes, entradas de carruajes, flores de lis en los sitios más insospechados, buzones del siglo pasado y entre inventos antiguos y nuevos las señales de tráfico más ingeniosas y divertidas como esta, en la que el guardia te prohíbe el paso, pero eso sí, con amor.

Florencia: en plena mitología…

"Se quedó vizca". foto: Bárbara.

«Se quedó vízca». Foto: Bárbara.

En la plaza de la Signoria yo me quedo fascinada por el Perseo de Cellini; generalmente es el David de Miguel Ángel el que atrae las miradas, después puede ser el Rapto de las Sabinas… menos mal que hay donde elegir, pero yo me sigo quedando con el Perseo; el Neptuno tampoco me dice nada, porque la fuente es bastante fea. Después de horas en la plaza, sentada en las escaleras de piedra, y como medida profiláctica ante tanta belleza, me pongo en el lugar de las palomas, cansadas ellas también; algunas dormitan y otras asustan hasta a las piedras, que se quedan vízcas como este personaje de la foto en la base de Hércules y Caco.

Il Duomo

"Il Duomo". Foto Bárbara.

«Il Duomo». Foto Bárbara.

 Dedicado especialmente a Chelo y a Rafaelpradov.

Il Duomo es un prodigio de ingenio y de belleza, no digo nada nuevo, claro está, pero hay que verlo para comprender lo que fue el Renacimiento y el gótico toscano. La tenacidad y el talento de Arnolfo di Cambio, que dirigió los primeros trabajos, seguido de otros, entre ellos el mismo Giotto -maestro de obras, si bien se dedicó casi exclusivamente de la proyección del campanario, entre los años 1334 y 1337, y que más tarde terminó Francesco Talenti en 1359 -hizo posible esta imponente catedral cuya visión completa es factible casi exclusivamente desde el aire. La célebre cúpula,  fue hecha por Filippo Bruneleschi entre 1420 y 1434.  Il Duomo conserva intacto el carácter estilístico del gótico toscano y, por sus proporciones, es la tercera del mundo después de S. Pedro de Roma y S. Pablo de Londres.  Il Duomo se erigió sobre la antigua iglesia de Santa Reparata y la fachada fue concluida entre 1871 y 1887. Los mármoles verdes, blancos y rosa le confieren una calidad cromática verdaderamente hermosa, que varía según avanza el día; las campanas del famoso Campanile dan las horas, los cuartos y las medias acompañando el despertar y el sueño…