Una de las ventanas de la Casa Batlló, expresión fecunda del genio de Gaudí; las superiores son de menor tamaño por tener mayor luz natural. La fachada principal, situada en el Paseo de Gracia, es un conjunto de piedra y cristal con formas onduladas que revocó con mortero de cal y recubrió con trencadís de vidrios de colores y discos de cerámica. El salón principal de la parte noble tiene ventanas de madera que se abren con contrapesos lo que permite levantar todas las cristaleras para tener una visión panorámica. El tejado tiene forma de lomo de animal con grandes escamas tornasoladas. El mar, los elementos florales típicos del modernismo, no faltan en los detalles más mínimos, el mundo alegórico y orgánico de Gaudí se desarrolla como una gran ola; la total libertad que Don José Batlló dio al arquitecto hizo posible la espectacular y sorprendente obra; el dueño, un prestigioso hombre de negocios, quería una casa diferente y el genio de Gaudí transformó la materia en algo fabuloso que tiene respiración propia. Para conseguirlo se rodeó de los mejores artesanos de todos los gremios. La familia Batlló siguió viviendo en la casa hasta los años cincuenta, veinte años después del fallecimiento de Don José Batlló.












