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Alcalá de Henares en diciembre

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Fachada de la entrada de la Universidad Complutense de noche. Foto: Aurelio Serrano

 

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Fechada de la Universidad Complutense, Foto: Aurelio Serrano

 

La Universidad de Alcalá de Henares se fundó en 1499 y es la tercera más antigua de España. Su fundador, el cardenal Cisneros, fue ministro de los Reyes Católicos y, gracias a una bula pontificia del papa Alejandro I se crea dicha universidad que en un principio fue una escuela eclesiástica. El mismo cardenal Cisneros dirigió personalmente su creación con la idea de que fuera el centro de formación de los mejores funcionarios reales y del clero más preparado, de modo que Madrid sería la capital administrativa y Toledo la religiosa y entre las tres se repartirían por así decir el poder del Estado. La universidad de Alcalá de Henares fue llamada praeclaríssima Complutense Universitas y fue la primera ciudad universitaria planificada del mundo, modelo para las que después se formaron en Europa y en otra partes del mundo. Este proyecto renacentista de Cisneros suponía un conjunto de edificios y calles de moderno trazado, de colegios mayores y menores con un rector elegido cada año por sus colegiales, y con becas para estudiantes con pocos recursos. Se construyó, además, el Hospital Universitario de S. Lucas, la imprenta y viviendas para profesores y sirvientes. En su época de mayor esplendor allí estudiaron grandes maestros y personajes ilustres como Nebrija, Tomás de Villanueva, Ignacio de Loyola, Domingo de Soto, Juan de la Cruz, Lope de Vega, Quevedo…

La Universidad de Alcalá o Complutense alcanzó su mayor grandeza en los siglos XVI y XVII. Su espléndida fachada plateresca es de Gil de Hontañón y, junto con los tres patios, el de Santo Tomás de Villanueva, el patio de los filósofos y el patio trilingüe, desde donde se accede al Paraninfo, otra joya donde se concede cada año el Premio Cervantes de Literatura cada 2 de abril, construyen la gran riqueza arquitectónica de dicha universidad.

Arte africano: Mali

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Todos los grupos de la zona del lago Tanganica tienen creencias religiosas parecidas a las de los Hemba, en las cuales se pide a los ancestros que intercedan o para activar a los espíritus de la naturaleza para atacar o provocar enfermedades o desgracias; para ello se tienen que revelar en los sueños o a través de la adivinación.

Fotografías: Máscaras de la sociedad korè del pueblo Marka de Mali.

Arte africano: República Democrática del Congo

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La fuerza del arte africano que tanto inspiró a los pintores de principios del siglo pasado en Europa, más concretamente a pintores como Picasso dando paso al cubismo, o a Modigliani, con sus rostros ciegos, como máscaras, se evidencia en estas dos figuras talladas en madera de los pueblos Hemba del Este de la República Democrática del Congo. La primera de ellas representa al fundador del linaje, un ancestro respetado y venerado; este tipo de figura se llama «singiti» y denota una actitud de serena calma y tranquilidad. Los brazos hacia adelante, reposando en las caderas, con las manos en actitud de reposo, contribuyen a dar ese aire de sosiego. Las figuras se utilizan en eventos religiosos, invocando a los ancestros para que protejan a los vivos.

Monet en Venecia

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Monet y su  esposa en Venecia

Simpática fotografía de 1908 donde se ve a Monsieur et Madame Monet  en Venecia rodeados de palomas.  Con su primera mujer, Camille, tuvo dos hijos y a la muerte de esta se casó con Alice Hoschedé que tenía seis hijos. En Giverny vivió con esta última y los ocho hijos de ambos. La de la fotografía es Alice, su segunda esposa.

Mejillones con patatas fritas al estilo belga

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Cuando estuve en Bruselas con ocasión de «Europalia 85», en la que España era el país protagonista y me habían expuesto un cuadro, cosa que, como es natural, me hizo mucha ilusión, me llamó la atención, que alrededor de la bellísima Gran Place, en las callecitas circundantes, en todos los restaurantes ofrecían «les moules» como plato típico y obligado. La verdad es que están buenísimos y es una receta sencilla y sin complicaciones, allí me hice adicta.

Ingredientes:

1 kilo de mejillones, tres o cuatro patatas para freír, una ramita de apio, cuatro chalotas, 100 ml. de vino blanco, 100 ml. de nata líquida, una cucharada de aceite de oliva o de mantequilla (yo lo hago todo con aceite de oliva, por aquello del colesterol), sal, pimienta negra y perejil fresco picado (opcional, yo como ese día no tenía no lo puse) Hay personas a las que el sabor fuerte del apio no les agrada, se puede prescindir de él.

Quitamos las barbas de los mejillones y las conchas que pudieran tener adheridas (se puede hacer con un cuchillo o con un estropajo de aluminio solo para eso). En una cazuela caliente ponemos el aceite o la mantequilla, y pochamos las chalotas y el apio (si queremos) cortados en daditos pequeños a fuego medio; a los cinco minutos añadimos el vino blanco y salpimentamos al gusto, teniendo en cuenta que el agua que sueltan los mejillones es ya bastante salada. Dejamos reducir unos minutos; incorporamos la nata y los mejillones y tapamos; a los cuatro o cinco minutos los mejillones se habrán abierto. Retiramos del fuego, añadimos el perejil picado y unas «frites», patatas fritas. Et voilà!

Monet en Honfleur

 

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«Barcos de pesca en Honfleur»

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«Barcas en Honfleur», 1866

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«Barco en marea baja», 1881

Muchos pintores de la época, y aun hoy, buscan la luz de Normandía. Honfleur, una ciudad situada enfrente de Le Havre,  en la desembocadura del Sena, según palabras del pintor dirigida a un amigo la describía así: «Esto, querido amigo, es adorable, descubro todos los días cosas cada vez más bellas». Allí Monet pintó una serie de cuadros con el tema de las barcas y los barcos que fondeaban en el puerto rodeado de casas muy pintorescas de pizarra donde hoy la mayoría albergan restaurantes y algunas han sido declaradas monumentos históricos. Durante sus estancias estivales, se hospedada en un local que fue casa de postas en el siglo XV llamado le Cheval Blanc. Igual que sucede en Bruselas, el menú típico eran les moules-frites, los mejillones con patatas fritas y un calvados. Curiosamente el local más famoso entonces, por su excelente cocina, era la granja Saint-Simon, un albergue frecuentado también por pintores y de precio muy asequible -ahora es un famoso hotel de cinco estrellas que ofrece clases de pintura, ¡lo que hace el turismo!-. La diferencia de tratamiento del segundo cuadro al tercero es muy evidente y en la datación se percibe claramente; el segundo, de los tres es el más «clasico», siendo el tercero en el que se aprecia de manera muy patente como el impresionismo lo impregna todo: la atmósfera envolvente y las pinceladas, los contornos difuminados…

Van Gogh y sus calaveras

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«Esqueleto con un cigarrillo encendido» , 1885-86. Museo Van Gogh de Ámsterdam.

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«Cráneo», invierno 1887-88. Museo Van Gogh, Ámsterdam

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«Cráneo lateral». 1887-88. Museo Van Gogh, Ámsterdam

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«esqueleto colgando con gato», 1886-87. Museo Van Gogh, Ámsterdam.

Cuando Van Gogh era joven y estudiaba en Amberes, a los alumnos de Bellas Artes les hacían dibujar esqueletos para que llegaran a conocer bien la anatomía humana antes de iniciarse con el cuerpo -a este respecto, hay unos dibujos de anatomía que siempre me han fascinado y que son prodigiosos en donde se dibujan esqueletos con sus músculos; me refiero concretamente al libro de anatomía, todo un clásico, donde aparecen los dibujos de Vesalius. A Van Gogh estas clases le fastidiaban, le aburrían y reconocía que no se aprendía nada de ellas; por eso se permitía, con gran sentido del humor, dibujar esta primera calavera fumando, sosteniendo un cigarrillo entre los dientes. Van Gogh, que era un gran fumador de pipa, hoy estaría perseguido como un apestado, como lo somos todos los fumadores, aunque no contaminemos por no conducir. ¡Díganle a un defensor del medio ambiente que prescinda de su coche! El último es un dibujo a lápiz probablemente para los menús de Le Chat Noir y los demás están pintados al óleo.

De vuelta en casa

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

De nuevo en casa, después de unos días en Madrid y en Alcalá de Henares. En Alcalá he visto unos rosales rosas y amarillos que eran una preciosidad, pero ni tiempo he tenido para poder hacer alguna foto y lo lamento de veras; el tiempo era frío y húmedo, supongo que por la cercanía del río  Manzanares, y ha llovido de modo que tampoco he podido pasear por sus orillas embarradas. Alcalá tiene rincones increíbles para traerlos en las retinas y en la máquina; otra vez será… y a modo de reencuentro me he acordado de estas  flores de una planta carnosa que, igual que a los cactus, siempre me sorprenden por su aparente sencillez, pero de indudable belleza.

Los cementerios

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

Se acerca el día de Todos los Santos y el día de Difuntos. En Europa nos lo  tomamos en serio, pero en México, por ejemplo lo celebran de otra manera, digamos más festiva y alegre; allí los esqueletos bailan y se come y se bebe sobre las tumbas. Cada cultura lo asume a su manera y cada pueblo su forma de entenderlo y sentirlo. En París vamos al cementerio de Montparnasse y al del Père Lachaise para contemplar las tumbas de los personajes ilustres que allí reposan, literatos, artistas, cineastas, políticos… Montparnasse es más recoleto, le Père Lachaise es enorme y casi te lleva una mañana entera recorrerlo. Personalmente busqué la tumba de mi admirado Cortázar y no paré hasta encontrarla; casi a la salida me encontré con la tumba de Sartre y de Simone de Beauvoir y con la de Langlois, el fundador de la cinemateca francesa. Emociona ver que siempre tienen flores y pequeños mensajes de admiración.

Las pinturas negras de Goya

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Francisco de Goya. «Mujeres riendo»

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Francisco de Goya.» Dos viejas comiendo sopa»

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Francisco de Goya. «El aquelarre»

Las llamadas pinturas negras de Goya, originariamente pintadas al óleo directamente sobre la pared del palacete de la Quinta del Sordo, propiedad del pintor, se trasladaron al lienzo y hoy día se encuentran en el Museo del Prado. Estos catorce murales impactan tanto por sus tonalidades, negras, grises, blancas y ocres, como por la temática y los personajes populares representados o por los fuertes contrastes, los destellos de luz, los diferentes planos, las luces y las sombras; su pincela suelta, a brochazos, le confieren una fuerza que le sirve para mostrar lo grotesco, lo feo, lo terrible, pero también la locura y la vejez. Las figuras representadas tienen los rostros distorsionados en ambientes nocturnos, irreales y aterradores en consonancia además con el periodo en el que fueron pintadas, entre 1819 y 1823, que coincide con su segunda grave enfermedad, que casi lo lleva a la tumba, y el pronunciamiento  militar de Riego; luego vendría la restauración de la Constitución de Cádiz; en definitiva unos años de incertidumbre  en lo político-social y personal. En ellas, en las pinturas negras,  lo demoníaco se confunde con lo humano, adoptando algunas figuras formas bestiales. Por todo ello esas catorce obras resultan inconfundibles y demuestran la genialidad del pintor, su manera tremendista de plasmar lo fantasmagórico y lo irreal, lo demoníaco y lo humano. La Quinta del Sordo la adquirió Goya en 1819 cerca del río Manzanares y la legó a su nieto Mariano antes de irse a Francia. Fueron trasladadas al lienzo por el restaurador del Museo Del Prado Salvador Martinez Cubells y fueron donadas al Estado por su propietario, el barón Fréderic Émile d’Erlanger.