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Arthur Rimbaud, el vidente.

Portada del libro «Una temporada en el infierno. Iluminaciones». Libros de Autor. Madrid, 1994. Ejemplar nº 0727 de la edición limitada y numerada de 3000 ejemplares.

Con el título de «Arthur Rimbaud, el vidente» Enrique Azcoaga prologa el libro de la colección Biblioteca Edaf «Rimbaud, poesía y prosa». El libro, publicado en 1971, tiene en mi opinión la mejor versión en castellano que se ha hecho nunca de Rimbaud  a cargo del mismo Azcoaga, además de contar con una introducción muy sentida de Paul Claudel fechada en julio de 1912. Dicha introducción comienza así: «Arthur Rimbaud fue un místico en estado salvaje, una fuente perdida que brota en una tierra saturada…»

El poeta nació en Charleville el 20 de octubre de 1854 y murió en Marsella el 10 de noviembre de 1891. Muy joven se trasladó a París donde combatió con los revolucionarios de la Comuna. Mantuvo una relación conflictiva con el poeta Verlaine, que finalizó de forma dramática en Bruselas. Verlaine, por cierto, fue el que acuñó el término de «poeta maldito» en el que también encaja Rimbaud. Enfermó en África después de una vida errante por diversos países de Europa, Java, Sumatra, Egipto y Abisinia, donde lo mismo fue explorador, traficante de café y de armas. Arribó a Marsella muy enfermo, se le amputó una pierna y finalmente falleció a la temprana edad de 37 años.

Rimbaud, el visionario, rechazó en su obra un orden de cosas corrompido, la inclinación hacia el mal que anima al ser humano, la sociedad enferma… Fatal fue que quisiera vivir conforme a las reglas que su nuevo método poético había creado.

Para Jacques Riviêre, estudioso de «Las iluminaciones», a Rimbaud hay que verlo como «una dosis más fuerte de la realidad, como una cantidad mayor de existencia».

Su voz es la de un visionario, tiene la fuerza del rayo, la alucinación del profeta.

En el periodo que va de 1870 a 1872 escribe los primeros versos, de entre los cuales destaco «El barco ebrio», «Los cuervos» y «Vocales» ( tema que retoma en «La alquimia del verbo»); esta elección se debe únicamente a un gusto puramente personal. En 1873 escribe «Una temporada en los Infiernos» e «Iluminaciones», impresas en vida del autor. Lo realmente extraordinario es que su obra tan nueva y rompedora, TAN INNOVADORA, la realizara desde los catorce a los diecinueve años. Su influencia no ha dejado de sentirse entre los poetas desde entonces; los simbolistas los adoptaron como libros sagrados de culto del mismo modo que, con posterioridad, lo hicieran los dadaístas y los surrealistas. Consiguió hacer realidad una de sus obsesiones que era ser un poeta «absolutamente moderno».

METROPOLITANO ( de «Iluminaciones»)

Desde el estrecho índigo a los mares de Osian, sobre la arena rosa y naranja lavada por el cielo vinoso, terminan de subir y cruzarse bulevares de cristal, habitados incansablemente por jóvenes familias pobres que se alimentan en los huertos. ¡Nada de riqueza! -¡La ciudad!

Levanta la cabeza y mira: este puente de madera, arqueado; estas últimas huertas de Samaria; estas máscaras que ilumina el farol azotado por la noche fría; la ondina  necia en la orilla del río, con su ropa brillante; esos cráneos luminosos en las parcelas de guisantes, y tantas y tantas fantasmagorías. -El campo.

Edgar Allan Poe

El libro » The Poems of Edgar Allan Poe», editado por George Bell & Sons, London, 1900, reeditado en 1970 y reimprimido en 1970 y 1971, está ilustrado y decorado por W. Heath Robinson con unos exquisitos dibujos modernistas de gran belleza. Además de los poemas incluye escenas de «Politian», «Carta a Mr…», «Ensayo de principios poéticos» y «Ensayo de Filosofía de la composición» -esta edición de 1971 que obra en mi poder, desconozco si se ha vuelto a editar-. El libro, comprado en Londres, es por su cuidada edición un objeto de culto para los bibliófilos y amantes de la letra impresa que disfrutamos desde el perfume de sus páginas a la música de sus poemas. La obra de Poe ha tenido una influencia decisiva en prácticamente todo el mundo literario. Poe, creador de ambientes, es el maestro para grandes escritores como Baudelaire, Faulknert, Dostoyevski, Mann, Borges, Bierce, James, Kafka, Lovecraft, Cortázar, Maupassant y un largo etc. interminable. El genial bostoniano nació en 1809 y murió en su ciudad natal a primeros de octubre de 1849.

El CUERVO

UNA VEZ, al filo de una lúgubre media noche,

mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,

inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,

cabeceando, casi dormido,

oyóse de súbito un leve golpe,

como si suavemente tocaran,

tocaran a la puerta de mi cuarto.

«Es -dije musitando- un visitante

tocando quedo a la puerta de mi cuarto.

Eso es todo y nada más»

THE RAVEN

Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary,

Over many a quaint and curious volume of forgotten lore-

While I nodded, nearly napping, suddenly ther came a tapping,

As of some one gently rapping – rapping at my chamber door.

«This some visitors,» I muttered, «tapping at my chamber door-

Only this and nothing more

Primera estrofa del poema.

Leonard Cohen: «Haiku de Verano»

Leonard Cohen. Poema: «Haiku de verano».

HAIKU DE VERANO

SILENCIO

y un silencio más hondo

cuando los grillos

dudan.

SUMMER HAIKU

SILENCE

and a deeper silence

when the crickets

hesitate.

 

 

 

Juana J. Marín Saura, poeta.

Faro de Mesa Roldán

Al final de este verano pesado y caluroso como pocos, aun cuando la fatiga de esos días no se ha difuminado del todo, recibo un regalo que, aunque anunciado tiempo atrás, me sobresalta y alegra como si la lluvia hubiera, por fin, llegado; como esa lluvia vivificadora que todo remansa y dulcifica. Y he pensado que el regalo, aunque no mío del todo, por unos instantes lo ha sido.  Su cualidad generosa  radica en que su finalidad es precisamente ser DE TODOS. Juana me ha enviado dos poemas inéditos, primicia pues de una «Antología de los faros» que le agradezco de corazón. El mar, que tan bien recrea o evoca en su obra, como fondo…. Y… nosotros los amigos que tenemos el privilegio de disfrutarlos en primicia.

A Mario Sanz, farero y ángel protector

desde su faro de Mesa Roldán.

I

FARO DE  MESA ROLDÁN

Por si de pronto la lluvia,

la bruma y las tormentas

cegaran los ojos de tantos marinos,

de tantos viejos barcos desorientados

                                                               tras huracán o marejada…

Ilumino tu ruta.

Estoy seguro que mi destello

es ilusión de cercanía,

aviso amigo en medio de las olas.

Por si te olvidas de que la costa está aquí,

que nos vemos y estamos frente a frente.

Al Capitán de  Marina Mercante

Pedro Antonio Munar,  in memoriam

II

PALABRAS DEL CAPITÁN

Ahí te veo al mismo borde

del acantilado, alto, en medio

                                                  de la noche…

Al fin descubro tu destello, tus

señales de esperanzada luz,

tu aviso de atención… Reconforta

mirar tu resplandor y con

alegría nos decimos los unos

a los otros: Ya en casa…

                                     No estamos tan solos.

Aurelio Serrano, poeta

Aurelio Serrano Ortiz: Dibujo (lápiz sobre papel). 1998.

En Lanzarote con Bárbara

Halló un orificio la lapa y

por adaptar su concha

segregó la forma de sus bordes

Mas el cincel de una llave

hizo entrar en vacío aire y agua

hasta hacerla caer en la palma de una mano

Y aun hablan hoy del orgullo

de ser prenda de amor

entre unos dientes

Del libro «Ensueños de la razón».

Baudelaire. Las flores del mal

Bárbara Carpi. Öleo sobre papel. Colección privada.

De Baudelaire está todo dicho. Nada mejor que dejar ahí estos versos de «Cuadros parisienses» del libro «Las flores del mal».

 

PAISAJE

 

Es dulce ver surgir, a través de la bruma,

La estrella en el azul, la luz en la ventana,

Los ríos de carbón que se elevan al cielo

Y la luna que vierte sus pálidos hechizos.

Veré las primaveras, los veranos y otoños,

Y al llegar el invierno de monótonas nieves,

Cerraré por doquier postigos y mamparas,

Para alzar en la noche mis feéricos palacios.

Adonis: el poeta sirio del «movimiento del verso libre». ¿El Nobel para cuándo?

Visor Libros. Madrid. 2010.

Lo que está pasando en Egipto en estos días, con las elecciones que aún no dan un claro resultado; lo que está pasando esta noche en la plaza Tahrir, con la manifestación multitudinaria en el lugar que insufló esperanza hacia un futuro mejor; en este escenario que hemos seguido desde la «primavera árabe», todos los ciudadanos democráticos del Mediterráneo, hermanos de cultura, de música, de civilización compartida, a todos ellos, estos hermosos versos de «Adonis», Ali Áhmed Saíd Ésber.

Marrakech/Fez

( El Espacio Entreteje la Interpretación)

Di: Vaga el tiempo

entre bruma diáfana que tiembla,

no de vapor ni polvo

sino de aliento humano.

Di: LLagas y escombros la historia,

exhala el presente olor a paja,

Di: Los esclavos al poder.

Di: He aquí los días ornados por el crimen.

¡Sin duda! Agoniza una cultura en este civilizado establo.

Entre las calles de los Joyeros y los Cristianos,

regiones mendicantes donde se hacinan

glorias de turbantes y candiles

errando por los calzones del horizonte.

¡Sin duda! Algo que arroja Bab El Asá,

se tensa en Bab El Bahar

 y casi estalla en Bab El Barud.

Murmullos devoran las distancias.

¿Cómo abrir agujeros para que sople el aire?

(Fragmento)

Leopold Sedar Senghor: poesía de la negritud

Luba (pueblo de Katanga y kasai). Apoyanuca. Copenhague, National Museet.

Senegalés ilustre, fue miembro del Consejo de Europa, diputado por Senegal en la Asamblea Nacional Francesa y ministro del gobierno francés.  Fue profesor en la Escuela Nacional de la Francia de Ultramar y, en 1960, primer  presidente de la República del Senegal. Nació en Joal (Senegal) en 1906, perteneciente a la tribu serere;  estudió en Dakar y en la Sorbona. Tras un periodo de rechazo anticolonial, fue vertebrador del concepto de la Negritud y del retorno a las fuentes africanas.

El regreso del hijo Pródigo (fragmento)

Y de nuevo mi corazón sobre el escalón de piedra, bajo

la gran puerta de honor;

Y se estremecen las cenizas tibias de Hombre con ojos de

centella, mi padre.

Sobre mi hambre el polvo de dieciseis años años de errabundez

y de la inquietud de todos los caminos de Europa.

Obras publicadas: Chants d’ombre; Hosties noires; Anthologie de la nouvelle poésie negre et malgache; Nocturnes; Negritud y humanismo, entre  otros.

Aurelio Serrano Ortiz, poeta

Bárbara Carpi: Serie azul. Óleo sobre lienzo. Foto: Bárbara Carpi

¿Y qué dejó?

solo un poema sobre el mar.

Mao Zedong

 

Hoy

sobre tus cenizas

cielo y tierra

quisieran ser mar

Del libro «Desde la Soledad» (1967-1969)

«Carta de navegación» (Poesía 1975-2005). Juana J. Marín Saura, poeta

«Carta de navegación».

Tras  el sugerente titulo «Carta de navegación» se encuentra reflejado el exquisito hacer de Juana J. Marín por espacio de treinta años, «verso a verso, poema tras poema» anudando imágenes, espacios íntimos e intimistas atmósferas donde  desde «el otro» se sucede el yo más lírico y trascendente. Esta antología es el resultado de una vocación «en llamas», incendiada, profunda, enraizada a veces en el paisaje real o en la interiorización de ese otro paisaje humano, siempre presente. Trabajadora infatigable, cofundadora de la revista literaria Azahara, escritora en revistas, catálogos de arte y literatura, articulista  en medios de comunicación, su actividad refleja su amor constante por la literatura y por la pintura con la que tiene una relación muy directa  a través de su permanente contacto con pintores de hoy y del pasado; en «El rastro del pincel», libro de poemas del año de 1988, encontramos  poemas dedicados a Matisse, Braque, Picasso, Kandinski, Degas, Miró, Dalí, Millet…

Es «Premio Internacional de Poesía Zenobia». Madrid 1989. Han sido traducidos al sistema braille sus libros de poemas: «A través de la luz», » Habitar el aire» y «Del azul». Amante de tertulias,  de coloquios donde la palabra es sujeto y predicado del fraseo poético, la presencia de Juana J. Marín Saura, lo mismo en su etapa madrileña como aquí nos era imprescindible.  Juana nos debe tras unos años de silencio el siguiente libro que está por venir y que todos esperamos.

La antología está prologada por Luis Alberto de Cuenca y la portada es de Rosa Vivanco. El libro está editado por la Universidad de Murcia en 2006.

Del libro de poemas «Del azul».

Tu memoria.

Desde esta tarde sabes

que tu memoria se guarda

                                          entre mis libros

Como ligeros pétalos

ocupa el dorado hueco

                               que la juventud

                                       nos dejara para siempre.