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Picasso y la Lisístrata de Aristófanes

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En 1934 aparece en N.Y. una versión de la Lisístrata de Aristófanes publicada por la asociación de bibliófilos estadounidenses, ilustrada con seis grabados de Picasso al modo neoclásico del pintor. La edición, como no cabía ser menos, es reducida y exclusiva. Aristófanes estrena su obra en Atenas en el año 411 en plena guerra del Peloponeso entre espartanos y atenienes que venía enfrentando a todo el mundo heleno desde hacía veinte años. El nombre de Lisístrata, que significa “la que disuelve los ejércitos”, ya es toda una promesa de su contenido antibelicista; la guerra parecía no tener fin y las hostilidades entre las dos potencias griegas conllevaba una devastadora destrucción que abarcaba  toda la cuenca oriental del Mediterráneo. Curiosamente esta obra, ilustrada por Picasso, se estrena en vísperas de que estallara en España la guerra civil y en un periodo de entreguerras mundiales. Estos tres primeros grabados, como los otros tres restantes, se caracterizan por la simplicidad de las líneas y el equilibrio en la composición. En el primer grabado aparece Lisístrata convenciendo en asamblea tanto a espartanas como a atenienses para que se abstengan de tener relaciones sexuales con sus maridos hasta que ellos no pongan fin a las hostilidades. En el segundo, aparece un encuentro erótico frustrado, siguiendo las directrices marcadas por Lisístrata. Y en el tercero se muestra la desesperación de los hombres ante una huelga insólita. Toda una solución.

 

Picasso antes de Gósol

Picasso y Fernande Olivier

Picasso y Fernande Olivier

 

Esta foto tan conocida de Picasso tiene la curiosidad de ser del día anterior al viaje de la pareja a Gósol; junto a ellos está Ramón Raventos y está fechada el sábado, 26 de mayo de 1906 y la firma Joan Vidal Ventosa.

Picasso en Gósol y después…

Picasso

Picasso: “Desnudo de Fernande Olivier”, 1906. Gouache sobre papel Ingres. Museo de Arte de Cleveland

 

Picasso

Picasso: “La dona dels pans (Fernande Olivier)”

 

Picasso

Picasso: “Fernande Olivier con pañuelo”.

 

Picasso

Picasso: “Josep Fontdevila”

 

La gran aventura de Picasso, el paso de su pintura hacia la modernidad, se produce después de su viaje a Gósol; es en este pequeño pueblo de los Pirineos, al que llega acompañado de Fernande Olivier, donde se gesta el cambio. Entre mayo y agosto de 1906, rodeado de montañas resuelve su búsqueda particular del retrato mediante la cual captará la esencia del personaje. A la vuelta de Gósol, Picasso, que había empezado el retrato de Gertrude Stein el año anterior, y tras más de un centenar de sesiones infructuosas, puede por fin finalizarlo en una sola tarde. En Gósol cambia no solo su paleta, donde predominan los tierras y sienas, sino el tratamiento estilístico que dará paso a los rostros máscara con la geometización de las formas e incluso de la estructura craneal; el cuerpo no se corresponde con la cabeza que es, ahora, una estructura pesada y poderosa. A la vuelta de los Pirineos no solo termina el retrato de su mecenas, sino que, ya instalado en París, comienza “Les senyoretes d’Avinyó”. Son de la estancia en Gósol estas obras con Fernande Olivier como protagonista, pero es en el último retrato, el de Josep  Fontdevila, el propietario de Cal Tampanada, la fonda donde están alojados, donde se aprecia con mayor claridad la simplificación  y el despojamiento del modelo, la resolución a base de planos de la cabeza de este payés y la sintetización de sus rasgos ya como una máscara. Se puede afirmar que el viaje a Gósol es sumamente productivo.  No obstante, en una carta a Apollinaire, fechada el 21 de junio, Picasso se queja del tiempo, del frío que hace y que cuando llueve se inunda todo y, de esta manera, también se queja de la comida: “Res de tomàquets, ni pebrots, ni olives, ni res del que s’assenyala com a molt espanyol… de fruites res de res”.

 

Picasso en “La Rotonde”

Jean Cocteau: Picasso, Pâquerette y Moïse Kisling.

Jean Cocteau: Picasso, Pâquerette y Moïse Kisling, 1916. París.

 

Jean Cocteau: Picasso, Pâquertte, Kisling y Max Jacob

Jean Cocteau: Picasso, Pâquertte, Kisling, Max Jacob y Manuel Ortiz

Picasso, con gorra de visera a cuadros en la primera foto de Jean Cocteau que, sentado en la famosa “La Rotonde”, sita en el 99 del Boulevard de Montparnasse, comparte mesa con el también pintor Kisling y con Pâquerette su amante de turno. En la segunda, de la misma fecha, aparecen también Max Jacob y Manuel Ortiz.

Marc Chagall y Picasso

Marc Chagall y Picasso

Marc Chagall y Picasso

 

Desconozco quien es el autor de la fotografía, pero lo que es indudable es que se lo están pasando muy bien y se ríen a mandíbula batiente; muy “coleguillas” y cómplices ellos.

Le Lapin agile (Le Lapin à Gill) II

Interior de "El Lapin agile". Escuchando al Père Frédé, Midigliani, Francis Cascs, Paul Fosrt y Gaston Conté

Interior de “Le Lapin agile”. Escuchando al Père Frédé, Modigliani, Francis Casco, Paul Fort y Gaston Conté

La historia del más famoso cabaret de Montmartre, “Le Lapin Agile”, se remonta al año 1872 cuando el lugar se llamaba “À ma campagne” y su propietaria era una antigua bailarina de cancan llamada Adèle. En 1880 se conocía como “Cabaret des assassins” y su propietario encargó al caricaturista André Gill un cartel para la fachada de su local; el artista pintó un conejo escapándose de una cazuela. El cartel tuvo tanto éxito que se empezó a conocer como “Le Lapin à Gill” (El conejo de Gill) que con el transcurso del tiempo se convirtió en “Le Lapin agile” (El conejo ágil).

André Gill. öleo sobre tabla. 151 x 111. Museo de Monmartre.

André Gill. öleo sobre tabla. 151 x 111. Museo de Montmartre.

A principios del siglo pasado, el matrimonio Berthe Sébource y Frédéric Gerad, apodado Le Père Frédé, se hacen cargo del cabaret. Le Père Frédé, personaje pintoresco, reunía en el local a artistas como Braque, Modigliani, Max Jacob, Picasso, Utrillo, Apollinaire… junto a su fauna particular, una corneja amaestrada, el mono Théodule, la cabra Blanchette, un perro, varios ratones blancos y, el más famoso de todos, el asno Lolo, nombrado el pintor Boronali por un grupo que frecuentaba el local; al burro le ataron un pincel en el rabo con el que pintó un lienzo que llevaron y se expuso en el Salón de los Independientes, con el título: “Coucher du soleil sur l’Adriatique”, que tuvo un gran éxito de crítica. Le Père Frédé, excéntrico y peculiar, calzaba zuecos y lucía una larguísima barba blanca, alimentaba a sus artistas a cambio de poemas, canciones, dibujos y cuadros que se colgaban en las paredes del local.

Interior del establecimiento

Interior del establecimiento

En las humildes paredes del local se colgaron cuadros que hoy están en los mejores museos del mundo. Picasso colaboró con dos obras,  entre ellas la excelente “La femme à la corneille”, retrato de Margot Luc, hija de Berthe, y de la corneja amaestrada, a caballo entre la época azul y rosa.

Tertulia en el exterior.

Tertulia en el exterior. Modigliani junto al Père Frédé

En la actualidad está abierto al público, si tienen curiosidad está en el número 22 se la rue des Saules, al lado de los viñedos más antiguos de París.

Picasso: Acróbata y joven arlequín

Picasso: Acróbata y joven arlequín.

Picasso: “Acróbata y joven arlequín.” París 1905. Gouache sobre cartón. 105  x 76. Propiedad privada.

 

 

Reproducida en el periódico “La plume” el 15 de mayo de 1905, esta obra realizada en gouache sobre cartón de Picasso fue confiscada por los nazis en 1937 y puesta a la venta en Lucerna en la Galería Fischer el 30 de junio del 39 en la subasta:  “Vente de tableaux et sculptures de maîtres modernes provenant des musées allemands”.

En 1905 el “periodo azul” ha concluido, el color va imponiéndose, tímidamente al principio, en tonalidades más ricas y variadas. Las figuras son dibujadas con gran precisión y notable es la atención que Picasso pone en las manos, alargando los dedos a la manera de los primitivos catalanes; sus manos son expresivas y se diría que transmiten sentimientos, como si ellas hablaran. En esta obra en concreto no se aprecia ese carácter expresivo de la manos, como es evidente en “El guitarrista ciego” y “La muchacha de la corneja” por ejemplo, de modo que, si rastreamos, se puede ver que es un rasgo común en ambos periodos, general en toda la pintura española.

Los dos amigos “Sebastià” de Picasso.

Una pregunta con “chispa”, inteligente, a veces desencadena la inquietud y el deseo de saber más. La pregunta, de la doctora Elena Fernández del Valle, era: ¿Sebastià Junyent  era psiquiatra o un alienista como se decía por entonces?, en relación con la acuarela de Picasso “El loco” y su dedicatoria. El caso es que sabía algo sobre el señor Junyent, pero me picó la curiosidad y el resultado es algo que me ha llamado la atención y que desconocía: que Picasso tuvo en sus años de pintor en Barcelona la amistad de dos pintores llamados casi igual: Sebastià Junyent i Sans y Sebastià Junyer Vidal que fueron ambos coleccionistas de su obra y a los que él retrató. El primer retrato es de S. Junyent y se encuentra en el Museo Picasso de Barcelona.

Picasso: retrato de Sebastián Juyent. Museo Picasso de Barcelona

Picasso: “Retrato de Sebastià Junyent”. Museo Picasso de Barcelona

En este retrato de su época azul, la pintura se encuentra craquelada y se ve claramente que ha soportado mal el paso del tiempo. Sebastià Junyent por su parte hizo un retrato de Picasso frente a su tela “La vida” y también en tonos azules. Este Sebastià fue representante de la primera generación de pintores modernistas y encabezó la asociación de pintores y escultores catalanes que agrupaba a grandes nombres como Sebastià Vidal, Nonell, Picasso, Gargallo…  Una muestra de su pintura es su autorretrato.

Sebastián Junyent: "Autorretrato"

Sebastià Junyent: “Autorretrato”.

Su otro amigo Sebastià Junyer Vidal fue retratado por Picasso, en 1903 con una prostituta y como algo anecdótico Picasso se lo dedica:  “A Sebastián Juñer” (con ñ), castellanizando tanto el nombre como el apellido. Este Sebastià, en 1904 vivió en el famoso Bateau-Lavoir en el número 13 de la rue Ravignan, hoy place Émile Goudeau.

Picasso:

Picasso:”Retrato de Sebastià Junyer- Vidal con una prostituta”

Este retrato es un óleo sobre tela y se encuentra en Los Ángeles Country Museum of Art.

Picasso y la locura

Picasso

Picasso: “El loco”. Museo Picasso. Barcelona.

 

Lápiz y acuarela sobre papel, realizada sobre dos hojas pegadas de papel amarillento. y fechada en 1904. Está dedicada a su buen amigo Sebastián Junyent. La obra perteneció con anterioridad al Museo de Arte Moderno de Barcelona. En el Museo Guggenheim de N. Y. se expone “Mendigo con perro” de la colección Thannhauser, también una acuarela de parecida factura en la que Picasso escribió “el loco”. La locura y la mendicidad dos facetas del desarraigo y de la exclusión social.