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De Sicilia y rodeado de helechos.

Segundo año de mi limonero siciliano (limonero carrubaro) entre helechos. Temí por él, porque las hojas tuvieron minador en el otoño y pensé que no se salvaría, pero esta primavera sus hojas están creciendo a un buen ritmo, con ese color oscuro que luego se aclara, con ese brillo espectacular que pronostica unos limones con una acidez justa, más suave que los otros. ¡En fin, me tiene muy ilusionada!

Un cactus raro que no he vuelto a encontrar.

Este cactus es especialmente bonito; creo recordar que ya subí hace tiempo unas fotos. Ahora, quizás por añoranza, porque no lo he vuelto a encontrar en ningún vivero cercano, y porque la primavera todo lo altera. con morrina gallega por parte paterna, subo estas… ¡quien me iba a decir que acabarían gustándome los cactus!

Pleiospilos Nelii o piedra viva.

Esta planta suculenta es originaria de las regiones cálidas de El Cabo en Sudáfrica, que se mimetiza con las piedras para evitar ser devorada por los depredadores. Tiene unas hojas muy gruesas y carnosas que se presentan en pares, divididas por una hendidura central. Florece con flores muy vistosas en color amarillo o naranja, que contrastan con su apariencia rocosa. Un descubrimiento reciente que me entusiasma,

La primera flor del paraguayo.

A pesar de las lluvias de estos días que azotan el Levante, esta mañana el paraguayo me ha dado los buenos días con este regalo. No me olvido, sin embargo, de la desolación de las tierras anegadas en el altiplano ni tampoco de Valencia., con ellos está mi corazón. ¡Que esta flor sea un buen augurio de primavera!

Un árbol lleno de flores…

Cerca de donde vivo hay unos árboles preciosos que ahora, en febrero, están llenos de unas flores rojas muy bonitas. Hice las fotos desde el coche y no tuve tiempo de acercar el objetivo ni tuve la precaución de preguntar a la aplicación PlantNet cual era el nombre de dicho árbol. Si alguien lo sabe me gustaría saberlo…

En Roma.

Los pinos de Roma son famosos en todo el mundo; sus copas redondas o alargadas de color verde a la entrada de la Ciudad Eterna son fácilmente reconocibles, pero estos, la verdad sea dicha, no sé si lo son o no, lo único que sé es que los fotografié en distintos lugares de Roma. Y si lo hice fue porque adoro los árboles en general, estos seres vivos que nos acompañan durante años y que nos protegen del sol al tiempo que, generosamente, nos dan sus frutos.

Los sauces llorones y los «viscum album» o muérdagos blancos.

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De todos los árboles, tengo debilidad por los sauces llorones. Y lo es, desde que viviendo en Ciudadela de Menorca, cuando era pequeña, veía todos los días al ir al colegio uno muy bonito. Ya el nombre me llamaba mucho la atención. En la ribera de los ríos evita la erosión de los suelos, protege la flora y fortalece los cauces ante posibles desbordamientos. Ojo con esto que es sumamente importante. Durante la travesía por el Sena vimos muchos a la orilla del río; su nombre científico es Salix babylonica del latín mimbre o sauce y babylonica porque se considera originaria de Babilonia. Este árbol se asocia con la melancolía, la luna, el agua y la fertilidad. La cocción de las hojas es un buen remedio para distintos dolores y es interesante saber que, en el sauce blanco, que es de la misma familia que el sauce llorón, se encuentra de forma natural la aspirina. Pero la sorpresa fue el ver, por primera vez, en la foto tercera y cuarta el llamado muérdago blanco, que parasita diversos tipos de árboles, como álamos, naranjos e incluso pinos, formando como una especie de nidos.