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De persas

Bárbara Carpi:"Juncos", collage sobre lienzo.

Bárbara Carpi:»Juncos», collage técnica mixta. 2000.

DE PERSAS

Los inmortales guerreros

de la guardia imperial de Artajerjes

se solazan

entre batalla y batalla;

mientras

en el Palacio de Susa

el rey anda enojado

pues, en Egipto, Eneros

juega

al nacionalismo en raya.

Al tiempo que la díscola Atenas

otorga

un respiro a sus tropas de palomas mensajeras.

Del libro «Filosofía y otras historias» de Bárbara García Carpi», 2003.

Marguerite Duras: «Le nouveau roman»

Bárbara Carpi

Bárbara Carpi, óleo sobre papel 2005.

Me va a resultar complicado escribir sobre Marguerite Duras y el porqué es bien sencillo; durante muchos años ha sido una de mis escritoras preferidas; ella y Virginia Woolf. Tan cercanas las dos a mí y tan distintas. La prosa de Marguerit Duras, breve, fresca, sencilla, esconde la complejidad sicológica de sus personajes, la pasión por todo lo que la rodea en libros como » La vida material» o «Outside». Siempre he pensado que hay escritores en los que la pluma es una continuación de la mano, que escriben desde siempre. Marguerite Duras llevaba cuarenta y un año vertiendo en sus libros su propio decir cuando le conceden el Premio Goncourt de novela en 1984; había nacido en Saigón en 1914 y había realizado ya en Francia sus estudios de Derecho, Matemáticas y Ciencias Políticas. Comprometida con la resistencia durante la guerra, fue deportada a Alemania. La belleza de su prosa incisiva, a veces ruda, en frases cortas que son como una letanía, no escatima nada ni el dolor más insoportable, como sucede en el magistral guión de «Hiroshima mon amour» o en la novela «Los ojos azules pelo negro» de la que ella misma dice: «Es la historia de un amor, el mayor y el más terrible que me haya sido dado escribir. Lo sé.  Uno sabe las cosas por sí mismo». Sí,  la historia de un amor perdido en el sentido de perdición. Su novela «El amante» mereció el reconocimiento internacional; libro apasionado, directo y conmovedor, consiguió, al ser llevado al cine, la irritación y el enfado de la autora, nada satisfecha con el resultado. Articulista, cineasta, guionista, su labor dentro de las letras francesa es capital en la llamada nueva novela francesa. «Moderato cantabile», «El vicecónsul», «Yann Andréa Steiner», «El Square», «Un dique contra el Pacífico» son novelas donde los sentimientos duelen y alegran, donde se concitan las pasiones más extremas … La sencillez y la técnica del «Square» fue una auténtica revelación. Pero hay una novela corta «Una tarde de monsieur Andesmas», que de entre todas es sin duda, para mí, una muestra de maestría, es la mirada esencial de un sentimiento, el de la pérdida de una hija, en un  paisaje limitado, cercado por la misma mirada.

Le nouveau roman es una decidida renovación de la novela, renovación formal y de obsesión por el lenguaje; el marco espacial suele ser  limitado. Robbe Grillet no utiliza los verbos de sentimientos y de opinión, así como los adjetivos que expresen subjetividad; Michel Butor utiliza el empleo del usted y Nathalie Sarraute se vale del comportamiento y de formas triviales de la conversación para mostrarnos la realidad interior de sus personajes.  Otros miembros del nouveau roman, que no es realmente un movimiento como tal, son Claude Simon y Robert Pinget entre otros.

Marguerite Duras murió en París el 3 de marzo de 1996.

Mi «Homenaje a Picasso»

 B. Carpi: Homenaje a Picasso. Óleo sobre lienzo, 60 por 70 cm.

Bárbara Carpi: Homenaje a Picasso. Óleo sobre lienzo, 60 por 70 cm.

La serie de mis homenajes comenzó sobre los años 80 y se fueron espaciando en el tiempo, de modo que no fueron hechos de forma continuada sino que responden más a una expresión o arrebato de reconocimiento o cariño circunstancial. Muchos pintores hemos tenido, en algún momento, esa necesidad de decir de alguna manera: te quiero Picasso, te quiero Braque, te quiero Matisse…, que es lo mismo que decir: gracias, gracias, gracias por lo que nos han dado, nos han enseñado, nos han hecho sentir. Un homenaje, en el fondo y en la forma, es una expresión de amor.

Cavafis, el Grande

B. Carpi: "Encara", Óleo sobre papel. Barcelona 2000.

Bárbara Carpi: «Encara», Óleo sobre papel. Barcelona 2000. Colección privada, París.

TERMÓPILAS

Honor a aquellos que  en sus vidas

custodian y defienden sus Termópilas.

Sin apartarse nunca del deber,

justos y rectos en sus actos, no exentos de piedad y compasión;

generosos cuando son ricos, y, si pobres,

modestamente generosos,

caritativos, en fin, según sus medios,

diciendo siempre la verdad,

más sin guardar rencor a los que mienten.

Y más honor aún les es debido

cuando prevén (y muchos son los que prevén)

que aparecerá Efialtes, finalmente,

y pasarán los medos.

Del libro «Cavafis poemas».  Alberto Corazón editor, colección Visor. Madrid 1971.

Para mí la mejor traducción de Constantino Cavafis.

A Confucio

Bárbara Carpi. "Glicinas". Acuarela, 1986. Colección particular, Madrid.

Bárbara Carpi. «Glicinias». Acuarela, 1986. Colección privada, Madrid.

EL MAESTRO KUANG, LLAMADO CONFUCIO

Así resumiría

el maestro Kuang

su filosofía:

la finura de modales

es la prueba de la

delicadeza de sentimientos

Del libro «Filosofía y otras historias».  Bárbara García Carpi, 2003.

Negro sobre blanco: lo que vivimos

Bárbara Carpi: "Negro sobre blanco".Öleo sobre lienzo,146x89 cm.

Bárbara Carpi (2011): «Negro sobre blanco». Acrílico sobre lienzo, 146×89 cm.

En 2011 con este cuadro inicié una etapa nueva, una serie que, en su momento, concebí exclusivamente en blanco y negro. A toro pasado me doy cuenta de que estaba reflejando el momento en que vivimos, momento nada halagüeño y lleno de desesperanza; la crisis había empezado pero aún no sabíamos el alcance. Con el gestualismo se puede expresar la rabia y la impotencia y en este me desahogué bien. Sin previo análisis, a posteriori es cuando descubro lo que ni a nivel consciente sé. Siempre la crítica me ha señalado como «colorista», en el sentido de que en mí prima el color; pero se ve que ahora el mundo es en blanco y negro. Espero que no por muchos años más.

Bodegón con jarra un tanto chulesca

Bárbara Carpi: Bodegón

Bárbara Carpi: «Bodegón». Foto: Bárbara.

Este es un bodegón que me divierte, porque lo pinté sin darme cuenta de la actitud de la jarra. No fui consciente de su pose un tanto altiva y con aspecto chulesco, como diciendo»aquí estoy yo». Normalmente no copio del natural; me gusta inventarme los elementos de la composición. No tengo ningún referente delante de mí, de modo que juego y pinto sobre la marcha y, como no dibujo previamente, sucede a veces que la sorprendida soy yo: cada elemento va a su aire. Esta forma de trabajar, tan poco seria o académica, me permite divertirme hasta el final: es un disfrute total, aunque requiere una concentración extrema y un esfuerzo que agota como una media maratón. Pero para eso llevo entrenándome toda la vida. Esa «pelea» contra la nada del lienzo en blanco es tan sumamente creativa que digo como decía Picasso: «Si sale con barba es San Antón y si no, la Purísima Concepción». Observen la apostura y gallardía de la jarra; aquí en España diríamos que es una jarra chula -aunque soy consciente de que en otros países castellano-parlantes es una palabra malsonante-.

Homenaje a Braque

Bárbara. Carpi, «Homenaje a Braque». Óleo sobre táblex., 50×40 cm.

Quienes siguen este blog desde sus comienzos hace menos de un año saben de mi especial gusto por el Cubismo por simple admiración ante lo que supuso de apertura, nuevas vías y visión renovadora del objeto. Su específica disección de la naturaleza en planos y la relación con la geometría que iniciara tímidamente Cézanne nos permitió disfrutar de obras de singular belleza. Picasso, Braque y Juan Gris crearon y ahondaron en sus dos vertientes, el «Cubismo Analítico» y el «Cubismo Sintético»; a ellos pertenecen las obras fundamentales de este periodo fecundo del arte. Del estudio del cubismo viene mi admiración hacia Braque. En su última etapa, abandonada ya la investigación en esa dirección, crea una serie de bodegones «libres» de cualquier deuda anterior, que tienen un carácter muy personal y que me gustan de forma especial. El cuadro que llamo «Homenaje a Braque» es una recreación de uno de esos bodegones que pinté con el mismo formato ovalado.

Mi homenaje a Cézanne-Zao Wou-Ki

Bárbara Carpi: «Las prunas» (Homenaje a Cézanne-Zao Wou-Ki) Óleo sobre tablex, collage, 157×97. Colección de la autora.

«Picasso -dice Zao Wou-ki–, me había enseñado a dibujar como Picasso. Pero Cézanne me enseñó a mirar la naturaleza china. Había admirado a Modigliani, a Renoir, a Matisse. Pero Cézanne es quién me ayudó a encontrarme a mi mismo, a reconocerme como pintor chino».  De hecho antes de venir a Europa en 1946 pinta unos paisajes desde el balcón de su casa al modo de Cézanne reproduciendo sus modulaciones cromáticas, la vibración de la luz, el escalonamiento de los planos, las pinceladas orientadas de forma sistemática.

En 1987 hice este particular homenaje A Zao Wou-Ki en el que unía un plato con ciruelas sobre un fondo con transparencias al modo del pintor chino. Con este cuadro quise sintetizar esa época inicial en el que Wou-Ki buscaba su camino. Las ciruelas Cézanne y el fondo Wou-Ki. El cuadro se expuso en la Galería Granero de Cuenca en 1987. Una exposición becada por las Juntas de Castilla-La Mancha y la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.

Herta Müller: La gran dama de las letras.

Bárbara Carpi : «Las hoces» (fragmento), Óleo sobre lienzo, 1987 (163 x 98) Colección particular

En 2009, Estocolmo concedió el Nobel de Literatura a la escritora rumano-alemana, perteneciente a la minoría de suabos de Rumanía, Herta Müller. Del total de galardones concedidos desde su creación, 776 han recaído en hombres y solo 41 en mujeres; es solo un dato pero, caramba, muy significativo. Si nos movemos por categorías, todavía es peor, de 108 que se concedieron en Literatura, solo 12 recayeron en mujeres -un 11’1 %-; eso hasta 2010. Con los premios Nobel pasa como con los Oscars, unos son muy merecidos, otros no tanto y otros que, incomprensible e injustamente, nunca se concedieron. Estas cosas, como casi todo en la vida, dependen de muchas circunstancias: la oportunidad, los amigos, incluso los perjuicios en tiempos pasados (todo hay que decirlo). En el caso de Herta Müller, el Nobel es merecidísimo. He de confesar que descubrí a esta genial escritora no hace muchos años y que su hallazgo fue toda una inspiración. Como además soy una «cuentista» apasionada de este género, cuando leí por primera vez el libro «En tierras bajas» me sentí atrapada por su lenguaje, por su manera de escribir tan particular, tan personal, tan cautivadora; desde una voz infantil descarnadamente veraz -porque los niños expresan lo que ven sin tapujos- describe un mundo rural, el de los suabos alemanes en Rumanía durante la II Guerra Mundial. «En tierras bajas» es una recopilación de quince cuentos; el más corto, «El baño suabo», consta de una sola página y es sin duda toda una lección de maestría donde lo menos es más. La premio Nobel posee el don de la ironía y el de la poesía al tiempo que narra historias tremendas, como en su novela «Todo lo que tengo lo llevo conmigo»  sobre la persecución de los alemanes suabos en Rumanía por parte de Stalin; una parte de la historia poco conocida. Por otro lado la búsqueda e investigación de la escritora la lleva a realizar sus poemas collages, donde aflora lo cómico, la vena divertida desde la angustia a veces de una sociedad represora. El último libro de poemas publicado en España es «Los pálidos señores con las tazas de moca» editado por Colección Norte y Sur de e.d.a. libros. Herta Müller es, junto a Virginia Woolf, de esas escritoras de las que se aprende continuamente, de las que hay que leer con el lápiz en la mano. La enorme, extraordinaria Virginia Woolf es un caso tremendo de ceguera de esos que de vez en cuando se producen en Estocolmo; esta otra gran dama de las letras no fue galardonada con el Nobel, pese a que solo su «Orlando» se merecería varios.

Herta Müller además posee el Premio de Literatura de Berlín 2005, el Würth de Literatura Europea 2005, el de Literatura Walter Hasenclever 2006 y el Hoffmann von Fallersleven 201o.