
Bárbara Carpi, óleo sobre papel 2005.
Me va a resultar complicado escribir sobre Marguerite Duras y el porqué es bien sencillo; durante muchos años ha sido una de mis escritoras preferidas; ella y Virginia Woolf. Tan cercanas las dos a mí y tan distintas. La prosa de Marguerit Duras, breve, fresca, sencilla, esconde la complejidad sicológica de sus personajes, la pasión por todo lo que la rodea en libros como » La vida material» o «Outside». Siempre he pensado que hay escritores en los que la pluma es una continuación de la mano, que escriben desde siempre. Marguerite Duras llevaba cuarenta y un año vertiendo en sus libros su propio decir cuando le conceden el Premio Goncourt de novela en 1984; había nacido en Saigón en 1914 y había realizado ya en Francia sus estudios de Derecho, Matemáticas y Ciencias Políticas. Comprometida con la resistencia durante la guerra, fue deportada a Alemania. La belleza de su prosa incisiva, a veces ruda, en frases cortas que son como una letanía, no escatima nada ni el dolor más insoportable, como sucede en el magistral guión de «Hiroshima mon amour» o en la novela «Los ojos azules pelo negro» de la que ella misma dice: «Es la historia de un amor, el mayor y el más terrible que me haya sido dado escribir. Lo sé. Uno sabe las cosas por sí mismo». Sí, la historia de un amor perdido en el sentido de perdición. Su novela «El amante» mereció el reconocimiento internacional; libro apasionado, directo y conmovedor, consiguió, al ser llevado al cine, la irritación y el enfado de la autora, nada satisfecha con el resultado. Articulista, cineasta, guionista, su labor dentro de las letras francesa es capital en la llamada nueva novela francesa. «Moderato cantabile», «El vicecónsul», «Yann Andréa Steiner», «El Square», «Un dique contra el Pacífico» son novelas donde los sentimientos duelen y alegran, donde se concitan las pasiones más extremas … La sencillez y la técnica del «Square» fue una auténtica revelación. Pero hay una novela corta «Una tarde de monsieur Andesmas», que de entre todas es sin duda, para mí, una muestra de maestría, es la mirada esencial de un sentimiento, el de la pérdida de una hija, en un paisaje limitado, cercado por la misma mirada.
Le nouveau roman es una decidida renovación de la novela, renovación formal y de obsesión por el lenguaje; el marco espacial suele ser limitado. Robbe Grillet no utiliza los verbos de sentimientos y de opinión, así como los adjetivos que expresen subjetividad; Michel Butor utiliza el empleo del usted y Nathalie Sarraute se vale del comportamiento y de formas triviales de la conversación para mostrarnos la realidad interior de sus personajes. Otros miembros del nouveau roman, que no es realmente un movimiento como tal, son Claude Simon y Robert Pinget entre otros.
Marguerite Duras murió en París el 3 de marzo de 1996.