Archivos

«El Perseguidor» de Julio Cortázar

"Julio Cortázar en Pont Neuf" (fragmento), Antonio Gálvez, 1971.

Me he preguntado recientemente si «El Perseguidor», que es una novela corta, pero redonda, inmensa, se puede considerar la precursora de su genial «Rayuela». Por más cortazariana que sea, no soy crítica literaria ni experta de nada salvo en atesorar recuerdos y amigos (que no es cosa baladí, porque hay días…)

Descubrí esta obra hace poco y en ella estaban todos los elementos que hicieron de Cortázar el escritor más genial, original e inteligente del siglo XX. En ambas se disfruta de la bastísima erudición de un políglota que paladea las palabras, las moldea, las esculpe a su antojo sacando de ellas destellos electrizantes que nos golpean sacudiéndonos de la monotonía de tanto best seller. En «El Perseguidor» se respira la atmósfera del barrio latino donde Johnny Carter (Charlie Parker), trompetista, y sus amigos aspiran la vida como una droga. La escritura cubista de Cortázar que avanza en distintas direcciones, profundizando en cada ángulo, en cada resquicio como un demiurgo que barajara todos los tiempos es él mismo «ser» cubista o tridimensional o polidimensional…; así somos, solo que no lo sabíamos con tanta certeza. Johnny Carter vive en el cuarto piso de un hotelito de la rue Lagrange… Curiosidades de la vida, en el 72 viví en el «Foyer Notre Dame», sito en el 5 de la misma calle, que ya no existe, que después ha sido librería de viejo y en el último año una tienda hindú. He pensado muchas veces dónde estaría ese hotelito, pero lo mismo da, la calle sigue allí con su jardín ahora llamado Square René Viviani y la pequeña iglesia donde programan conciertos en honor de María Callas…

El compromiso de Albert Camus.

Albert Camus, que falleció el 4  de enero de 1960 en un mortal accidente de coche cerca de Villebrevin, era de esos intelectuales del siglo pasado comprometido con la vida; nada que afectara al ser humano le era indiferente. Un intelectual que ejercía el deber de estar, de tomar partido ante los acontecimientos que le tocó vivir. Luchó contra las dictaduras, contra el estalinismo y se posicionó frente a la guerra de Argelia, de donde era originario, frente a los colonialistas, frente a los grandes colonos y a la metrópoli. Tras las guerras coloniales en el continente africano, la situación  de esos pueblos no mejoró sino todo lo contrario; los regímenes que se instalaron después nada tenían que ver con sistemas democráticos. Aún hoy en muchos la realidad, el día a día es dramático. Esta desoladora realidad Camus no la percibe desde el cementerio de Lourmarin, un precioso pueblo de la Provenza. Allí está enterrado cerca de su casa, cerca de los olivos de su jardín. Su amigo el poeta René Char nacido en l’Ile sur la Sorgue, la Venecia local, pueblo contaminado solo de belleza, le enseñó toda la que encierra el parque natural de Luberon y de los pueblos encaramados o esparcidos por sus laderas; le llevó a la Fontaine de Vouclus, lugar hecho agua donde Petrarca tiene su museo, a Gordes, a Lacoste, a Roussillon (donde cualquiera se perdería)… Cuando le concedieron el Nobel de literatura, Camus se compró una casa en Lourmarin, cerca del Mont Ventoux, a solo unos treinta kilómetros de la de su amigo. Reformó y acondicionó la casa, que había sido un criadero de gusanos de seda. Este hecho anecdótico parece una gran metáfora de su vida: precaria primero en Argelia, «pied noire» luego en Francia y finalmente inmenso escritor galardonado con el Nobel en 1957. Su hija en la actualidad vive en esa casa, en la calle que lleva el nombre de su padre. Camus murió joven y solo pudo disfrutarla dos años, pero estoy convencida de que en la Provenza encontró los colores, quizás la luz del Mediterráneo, de su Argelia natal. Aparte de ser un ejemplo de intelectual comprometido es, sin duda, uno de los grandes escritores del siglo pasado que arroja luz sobre la condición humana; es más, diría que para entender al ser humano hay que leer a Camus. Toda su obra es necesaria, más actual que nunca; solo destaco (por más cercanas a mí) «Calígula», «La Peste», «El extranjero» y «El primer Hombre», el manuscrito que llevaba en el coche el día que murió.

¡Felices 85 años para el Maestro García Márquez!

Portada de "Cien Años de Soledad". Buenos Aires 1971.

El premio Nobel de 1982, otorgado a García Márquez, fue un premio para todos los hispano parlantes, del mismo modo que sentimos el más reciente de Vargas LLosa como algo muy nuestro. Y con los dos compartimos la alegría. Nos faltaría el merecidísimo también de Julio Cortázar; no puedo evitar decirlo porque soy cortazariana hasta la médula de sus libros, hasta la médula de las palabras, si es que las palabras tienen algo parecido. Este deseo mío, que seguro comparten muchos millones de lectores cronopios, no sé si algún día se vea realizado, posible, porque creo que no se otorga a título póstumo. Se ve que también en la Corte sueca se equivocan algunas veces; me limito a recordar el que recibió el primer ministro británico Winston Churchill que con todo merecimiento recibió el titulo de Sir de manos de la Reina inglesa, que no digo yo que no, pero el Nobel de Literatura, ¡válgame Dios!, es demasiado… En fin estas cosas pasan hasta en los países más civilizados. Creo recordar que Julio Cortázar decía, en alguno de sus últimos libros, que su amigo Mario recibiría sin duda el Nobel, porque su identidad era marcadamente sudamericana y por contra a él no se sabía muy bien dónde ubicarlo; para los sudamericanos era demasiado europeo y para los europeos poco argentino o algo así …Cito no al pie de la letra, sino de memoria desmemoriada, pero venía a decir eso. Creo que era en el libro «Cartas a los Jonquierès», editado por Alfaguara, Biblioteca Cortázar, con la cuidada selección de Aurora Bernárdez, libro que recomiendo encarecidamente; es un bálsamo indistintamente para cronopios, famas y algún que otro espíritu falto de cariño.

Cuentos de terror. Ambrose Bierce: «Gringo viejo»

La extraordinaria vida y posterior desaparición del periodista, escritor y editor Ambrose Bierce sigue aún hoy siendo un enigma. Nacido en Ohio, Estados Unidos, inspiró el personaje de «Gringo viejo» que, en la película dirigida por Luis Puenzo «Old Gringo», protagonizó  Gregory Peck. Participó como unionista en la guerra de la Secesión. Su experiencia en el ejército, incluida la lucha contra los indios, le proporcionó material suficiente para escribir «Cuentos de soldados y civiles». Disfrutó del reconocimiento como escritor y conferenciante, y vivió en Londres y en Washintong. Participó en la revolución mexicana, cruzando la frontera por El Paso para unirse en Ciudad Juárez al ejército de Pancho Villa; es allí, en México, donde se pierde su pista: se cree que fue fusilado. Bierce, dotado de un fino sentido del humor, cáustico dicen todos (como la Estirga, digo yo), negro, amargo, irónico siempre. Algunos le consideran sucesor de Poe, al mismo nivel que Maupassant. Lovecraft lo admiraba y se considera que él mismo tomó una serie de elementos de la obra de Bierce. Su obra más conocida es, quizás, el «Diccionario del Diablo», aunque los relatos de terror «El Clan de los Parricidas», «La Ventana Sellada», «La Muerte de Halpin Frayser» y tantos otros son una delicia, un bocado exquisito para paladares exigentes. Abstenerse los que no tengan sentido del humor.

Dibujo de Goya para los «Caprichos» de Anton Dieterich: «Goya. Dibujos». Ed. Gustavo Gili. Barcelona 1980.

Les Carnets de Cuisine de Monet

«Nature morte au melon». Monet, 1876. Museo Gulbenkian.

Vivir en Giverny para un amante de la naturaleza y para un pintor debía ser un sueño. A partir de 1883 Monet y Alice Hoschede, su segunda mujer, y sus ocho hijos se instalan en la casa de Giverny. Desde ese momento la casa, la desviación del afluente del Sena que consiguió a fin de construir su estanque, el huerto y la granja constituyen la otra «obra» del pintor. Las comidas al aire libre y las que se celebraban en el comedor amarillo, decorado con estampas japonesas, formaban parte de un ritual doméstico y de un estilo de vida.   La lista de visitantes es interminable: Cézanne, Pizarro. Renoir, John S. Sargent, Bherte Morisot, Degas, Rodin, el mismo Clemenceau, Durant.Ruel, Sacha Guitry, Gallimard, Charpentier…  Pintores, políticos, editores se reunían para degustar la cocina exquisita de Madame Hoschede; amigos que además dejaban sus recetas como la bullabesa de merluza de Cézanne, la chuleta de cerdo de Sacha Guitry, por poner dos ejemplos. El libro «Les Carnets de Cuisine de Monet», editado por Èditions du Chêne, es un ejemplo de edición preciosista y cuidadosa con unas fofografías de Jean-Bernard Naudin impresionantes. Visitar Giverny en primavera y a principios del otoño es una buena elección; en verano hay demasiados turistas.

Pablo Picasso: el Héroe. (Antoni Tàpies, in memoriam)

«Cabeza de mujer». Boisgeloup, 1931. Museo Picasso. París. Foto: Bárbara,

El recientemente fallecido Antoni Tàpies nos legó además de su obra, su reflexión continua desde 1977 sobre el fenómeno artístico. A través de sus ensayos se nos muestra como un enciclopedista, tal es la magnitud de sus conocimientos, no solo sobre arte vanguardista o conceptual, sino como filósofo o moralista en el sentido que él atribuía al carácter moral del arte; o como defensor del arte como acción y meditación. Recuerdo su primer libro «La práctica del arte» editado por Ariel quincenal, y «El arte contra la estética», también editado por la misma editorial, en junio de 1978. Cito de este último unas líneas del capítulo XII llamado Picasso total: «La autoridad y la potencia de sugestión  que han tenido la obra y el solo nombre de Picasso no son igualadas  por casi ninguna otra gran personalidad del siglo XX. Y no es por azar». Más adelante dice: «Es la razón de la postura política de Picasso y lo que nos la hecho hecho ver tantas veces testimoniando contra la injusticia, contra la barbarie, contra el obscurantismo y la opresión. ¿Es preciso recordar todos «los sueños y las mentiras» que ha combatido, o su agudo dolor ante el Guernica o las matanzas en Corea? La misma razón, además, que le han convertido para todo el mundo en el gran héroe de la Paz, en el gran símbolo de la Libertad».

¡Felicidades Maestro Cortázar!: «Apioverde tuyú, apioverde tuyú», te deseamos todos los cortazarianos del mundo

Julio Cortázar en Pont Neuf (frag.), Antonio Gálvez, 1971

A Julio Cortázar, maestro de maestros: Felicidades por el cincuentenario de la primera publicación de «Historias de Cronopios y de Famas». Hace poco más de un año, cuando en París se sentía la alegría contenida por la contestación en el mundo árabe, por las manifestaciones en las calles, por la llegada desde Viena de Mohamed  el Baradei para participar en la manifestación del viernes 28 convocada por el movimiento del 6 de abril en el Cairo, busqué inútilmente tu tumba en el cementerio de Montparnasse. Hacía mucho frío y lloviznaba; los letreros tan altos y mi visión de topo no hicieron posible localizarte. Un ángel en la rotonda, que debía ser luciferino, se reía cada vez que me veía dar vueltas y vueltas. Cansada y decepcionada dejé sobre la tumba de Serge Gainsbourg unas flores de lavanda secas. Pensé en  Saignon, ese pueblecito del sur, de la Provenza donde tu casa era lugar de encuentro de gente magnifica seductora de letras… Y tú el gran mago que las inventabas todas.

El arte más creativo

Espirales áureas tras una comida en «Las Tres Ranas». Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

El arte supremo por excelencia, para muchos, es el arte culinario. Y si no que se lo pregunten a Leonardo da Vinci y a su gran amigo Boticelli, ambos unidos en el negocio de la restauración allá en Florencia. Negocio que por cierto fue un fracaso, ¿curioso, verdad? Les remito al interesantísimo  y divertido libro «Notas de cocina de Leonardo da Vinci. La afición desconocida de un genio», editado por Temas de hoy S.A… Allí nos enteramos de que el verdadero inventor de la nouvelle cousine fue el mismísimo creador del retrato de la esposa del Giocondo, da Vinci. Leonardo, cocinero de la corte de Ludovico el Moro, ya jugaba con las flores del calabacín y demás delicatesen del huerto cuando los comensales de la corte le pedían indignados (indignados ha habido siempre) volver a los faisanes, a los cabritos, a las lenguas de ternera en escarlata, a los capones rellenos…, en definitiva a la dieta proteínica que es la que más adelgaza. Leonardo fracasó como cocinero por ser un adelantado de su época. Hoy el dilema sigue siendo el mismo: dieta sana o proteína al canto.