Ramón Gómez de la Serna nació 1888 unos meses antes que Vincent van Gogh llegara a Arles; en el tiempo en el que el niño crecía sin saber aún que iba a inventar las greguerías, el pintor se dispuso a reinventar los astros nocturnos elevando al cielo los girasoles… El genio creador tiene sus propias reglas y condensa el tiempo a su aire. Gómez de la Serna fue todo en las letras, desde periodista a escritor, adscrito al Novecentismo o a la generación de 1914 y es incalificable desde que creara la quintaesencia del buen perfume literario: la greguería. La greguería, en cuanto a esencia y concentración, es pura poesía de la vida donde la ironía destroza cualquier silogismo bien llevado. Dicho esto desde el mayor respeto y admiración, me ciño a este libro maravillosamente editado, libro de juventud, con un antecesorio y un prólogo muy jugosos del mismo autor. Todo gira alrededor de los senos, desde la antigüedad a través de la literatura y de alguno de sus adalides: «Novalis dijo de ellos palabras excelsas: «El seno es el pecho elevado a estado de misterio, el pecho moralizado». Horacio los definió y ponderó genialmente: «que el cuenco de la mano palpe en el hondo/la redondez del seno y su latido,/ hemisferio del amor, mundo redondo/ a dimensión de beso reducido». Hojeando el índice uno se da cuenta de la genialidad contenida: El tañedor de senos, Un vendedor de senos en Oriente, Senos sin botón, El seno del relicario, El malabarista de los senos, Senos de viuda, Los senos de Eloísa y de Beatriz, La isla de los senos, El xilofonista de los senos… En este último dice: «Aquel hombre de espíritu sutil y preocupado siempre se había interesado por encontrar en los senos el tono musical, la polifonía…» Libro exquisito, bellamente ilustrado con obras de Leonor Fini cuya magnífica obra, de un surrealismo barroco con ecos renacentistas,ha sido elogiada por Moravia, Paul Eluard, Cocteau, Picasso, Chirico…
Ramón Gomez de la Serna, «Senos». Editado por Círculo de Lectores S. A. Barcelona, 1972.









