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Ramón Gómez de la Serna: «Senos»

Leonor Fini: "La serrure" 1965. Óleo, 85X 116 cm.

Leonor Fini: «La serrure» 1965. Óleo, 85X 116 cm.

Ramón Gómez de la Serna nació 1888 unos meses antes que Vincent van Gogh llegara a Arles; en el tiempo en el que el niño crecía sin saber aún que iba a inventar las greguerías, el pintor se dispuso a reinventar los astros nocturnos elevando al cielo los girasoles… El genio creador tiene sus propias reglas y condensa el tiempo a su aire. Gómez de la Serna fue todo en las letras, desde periodista a escritor, adscrito al Novecentismo o a la generación de 1914 y es incalificable desde que creara la quintaesencia del buen perfume literario: la greguería. La greguería, en cuanto a esencia y concentración, es pura poesía de la vida donde la ironía destroza cualquier silogismo bien llevado. Dicho esto desde el mayor respeto y admiración, me ciño a este libro maravillosamente editado, libro de juventud, con un antecesorio y un prólogo muy jugosos del mismo autor. Todo gira alrededor de los senos, desde la antigüedad a través de la literatura y de alguno de sus adalides: «Novalis dijo de ellos palabras excelsas: «El seno es el pecho elevado a estado de misterio, el pecho moralizado». Horacio los definió y ponderó genialmente: «que el cuenco de la mano palpe en el hondo/la redondez del seno y su latido,/ hemisferio del amor, mundo redondo/ a dimensión de beso reducido». Hojeando el índice  uno se da cuenta de la genialidad contenida: El tañedor de senos, Un vendedor de senos en Oriente, Senos sin botón, El seno del relicario, El malabarista de los senos, Senos de viuda, Los senos de Eloísa y de Beatriz, La isla de los senos, El xilofonista de los senos… En este último dice: «Aquel hombre de espíritu sutil y preocupado siempre se había interesado por encontrar en los senos el tono musical, la polifonía…» Libro exquisito, bellamente ilustrado con obras de Leonor Fini cuya magnífica obra, de un surrealismo barroco con ecos renacentistas,ha sido elogiada por Moravia, Paul Eluard, Cocteau, Picasso, Chirico…

Ramón Gomez de la Serna, «Senos». Editado por Círculo de Lectores S. A.  Barcelona, 1972.

Ana María Matute, el adiós no, un hasta siempre.

"Hojas en la sombrilla", foto: Bárbara

«Hojas en la sombrilla», foto: Bárbara.

 

 

Para el niño tonto de su libro de cuentos «Los niños tontos», el mar era como una caracola, una gran caracola: «El niño se figuró que el mar era como estar dentro de una caracola grandísima, llena de rumores, cánticos, voces que gritaban muy lejos, con un largo eco. Creía que el mar era alto y verde».

Por eso le he puesto esta sombrilla al niño tonto…

«Él, que creyó el mar alto y verde, lo veía blanco, como el borde de la cerveza, cosquilleándole frío, la punta de los pies». Ella, Ana María tuvo ese libro en sus manos, por primera vez, en 1956. y ya entonces con sabia maestría desmigaba palabras como bolitas de pan sobre el mantel de las letras; unas letras brillantes como la luna de la niña que quería : «Si yo pudiera meter las manos en la luna… si yo pudiera lavarme la cara con la luna, y los dientes, y los ojos»; o como esas tristes, de ese otro cuento, de ese niño al que no le llegó el año, que no llegó a cumplir: «… «Pero el grito de los vencejos agujereó la corteza de luz, el color que era distinto a todas las cosas, y aquel año, nuevo, verde, tembloroso, huyó. Escapó  por aquel agujero y no se pudo cumplir…»

Ya entonces, en 1956,  ella tenía todos los medios mágicos para deslumbrarnos, sus cuentos, brevísimos algunos, eran ya pura poesía, aunque no soslayan la crueldad de ese mundo infantil, quizás porque la vida está tan presente en todos ellos, como ella está en nosotros. Y ella, tan viva, no ha muerto… pienso que se ha ido a pasear por otros mundos para enseñarnos otros juegos, porque ella sí que sabía jugar y desmigar las palabras sobre el mantel de las letras… In memoriam.

Ana María Matute: «Los niños tontos». Ilustraciones y sobrecubierta de José María Prim. Ediciones Destino, Barcelona, 1971.

Dalí-huevo

Dalí-huevo.

Dalí-huevo.

 

 

Dalí siempre nos sorprende y AÚN NO SIENDO CLARA LA FOTO, HUEVO SÍ ES. Dalí en posición fetal me trae a la memoria  lo que decía sobre sus recuerdos intrauterinos, él: decía: «… me basta con cerrar los ojos, apretarlos con mis puños, y vuelvo a encontrar los colores del purgatorio intrauterino, los del fuego luciferino: el rojo, el naranja, el amarillo de reflejos azulados; una viscosidad de esperma y clara de huevo fosforescente en la que floto como un ángel despojado de su gracia».

Del libro : «Comment on devient Dalí». Opera Mundi, París 1973.

Aviso a navegantes

 Foto: Bárbara:  Le Pont-neuf antes de la limpieza,

Foto: Bárbara: Le Pont-neuf antes de la limpieza.

 

Tres nuevos capítulos de mi novela PARÍSombra en donde se narran las andanzas de Niko Sureda por el barrio Latino en busca de su amigo Denis y los sofocos que la familia de Marie Santini, alias «La poche», le provocan a la teniente.

Las manos de Picasso

Brasai

Brassaï : mano de Picasso.

 

 Brassaï, conoció a Picasso en su estudio sito en  al número 23 de la rue de la Boétie, cuando este acababa de cumplir cincuenta años; rico, famoso, había adquirido Boisgeloup, un castillo en Normandía, y se estaba preparando la primera gran exposición retrospectiva de su obra en la galería Georges Petit. La época de los cubistas y de los surrealistas se centra alrededor de la rue de la Boétie que fue como un imán para los galeristas y los marchantes, los cuales anteriormente se habían situado en la rue Laffitte y sus aledaños cuando triunfaban los impresionistas y los fauves. El primero en instalarse fue John Hessel, seguido de Paul Rosenberg y su hermano Léonce… Solo Vollard se dirigió hacia la orilla izquierda.

Brassaï fue llamado en setiembre de 1943 al estudio de Picasso con la idea de que fotografiara la obra escultórica de Picasso desconocida o aún poco conocida. Las fotos, una treintena, aparecerían en el número 1 de una nueva revista de arte, la después prestigiosa, Minotaure, editada por Albert Skira y siendo su director artístico Tériade. Después de este primer ejemplar, Matisse, Derain, Dalí, André Masson, Magritte… fueron los que aportaron su particular versión del minotauro que aparecía en las distintas portadas.

Brassaï fotografió en Boisgeloup las esculturas de Picasso, pero también su estudio, al pintor delante del caballete, con sus amigos, las zapatillas de cuadros, a Sabartés, a los amigos»actores» de su obra de teatro «Le désir attrapé par la queue»… todo lo que era su mundo; él mantuvo su amistad con el pintor durante toda su vida, pero cuando aparece Dora Maar se mantuvo al margen para que ella tomara el relevo y se encargara de ser su fotógrafa «oficial» para evitar recelos. De entre todas las cosas que Brassaï fotografió, estas manos, moldes y vaciados en yeso del pintor.

Manos carnosas, con el monte de Venus prominente, según los entendidos reflejo de una sensualidad desbordante, dedos pegados, unidos… en fin yo no soy experta, pero se ven tan claramente las líneas que el que quiera y sepa las puede interpretar…

Del libro «Conversaciones con Picasso» de Brassaï, que el autor dedica: «A picasso en sus ochenta y tres años -tan llenos- este manojo de momentos vueltos a vivir». Editado por Aguilar S.A. de Ediciones, Madrid, 1966.

¡Magnífico e interesante libro vivido!

Brassaï : mano de Picasso

Brassaï : mano de Picasso

Aviso a navegantes: nuevos capítulos

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

 

Dos nuevos capítulos de mi novela PARÍSombra.  Niko Sureda busca a su amigo Denis por el barrio Latino… al tiempo que en la Prefectura, el comisario Moriart sufre un ataque de ansiedad… o de lo que sea que con él nunca se sabe.

«Dessine-moi un Parisien» de Olivier Magny

Rara vez leo un best-seller; todo lo que me suena a triunfo planetario, a aplauso generalizado, me pone en guardia, porque sospecho que detrás de todo ello hay un plan muy estudiado, una campaña publicitaria y un negocio super bien planificado al margen de la calidad y de la cultura. Por eso mismo no compro  libros de éxito fulgurante, pero una no se escapa de que se lo regalen. Mi reacción en estos casos es buscarles acomodo en algún rincón del estudio y dejar que reposen per saecula saeculorum porque, aunque sé que no saldrán de ahí, un libro es un libro, es un libro… como diría Gertrude Stein; y aunque solo sea por la tinta y el papel hay que cuidarlos… por fuera, como un paciente enfermo de gloria.

«Dessine-moi un Parisien» de Olivier Magny fue un best-seller y a este, sin embargo, no lo tengo castigado cara a la pared. La cosa es que se cumple en él lo que dijo Le Figaroscope: «Une Bible» y Libération : «Hilarant» o  «Es un regalo, muy bien escrito, tan verdadero y realmente divertido» como dijo Le Point…  El autor, Olivier Magny, escribía un blog en inglés llamado Stuff Parisians Like, que tuvo un éxito tal que la editorial 10/18 le propuso publicar su blog en papel. Otro éxito. Tanto éxito me mosqueaba, pero… siempre hay un pero y una excepción a toda regla, quien me lo regaló es una persona muy querida (parisina ya de adopción) y que sabe de mi pasión por todo lo parisino…, de modo que se salvó del olvido por todo eso y porque realmente es deliciosamente divertido. Capítulos como: «Le mot putain», «Traiter les gens de fachos», «Le caramel au beurre salée», «Critiquer les parisiens», «Les bobos», «Les beaux quartiers»… La chispa y el ingenio lo han convertido en uno de esos libros que una puede leer sin problemas para pasar un buen rato, aunque no es evidentemente un libro profundo ni lo pretende y eso si que me gusta: poder llamar a las cosas por su nombre.

Editado en Francia, 2011, con la aprobación de Baror International, Inc., Armonk, N.Y. Ilustraciones de Marie Sourd.

Última hora

Nos hemos despertado con la triste noticia de la muerte de Gabo. Sabíamos de su enfermedad, él ya anunció que había dejado de escribir, esa rutina férrea que mantuvo toda su vida y que produjo una obra de reconocimiento universal. Engrandeció nuestro idioma llamando a la realidad con la magia de sus palabras, lo llaman «realismo mágico»; pues bien, se nos ha ido el gran mago… In memoriam.

Parísombra

Le Louvre. Foto: Bárbara.

Le Louvre y Le Marly al fondo. Foto: Bárbara.

 

 

Dos nuevos capítulos de mi novela «Parísombra» donde Niko Sureda se extasía en el Marly mientras observa fascinado la pirámide del Louvre, dejando pasar la mañana en elucubraciones nada rentables. Y el día a día de Monsieur Mir i Manent, el viejo comunista o «coco», que dicen los franceses, contándole a su perro «Cándido» sus memorias de guerra.

Epicuro: Exhortaciones

Matisse. Pencil drawing. 1921.

Matisse. Pencil drawing. 1921. De «Matisse. Line drawings and prints» Dover Publications, Inc., N.Y, 1979.

Exhortación 11 : No debe ultrajarse lo que poseemos en el presente con el deseo de lo que nos falta, sino que se debe considerar que las cosas que ahora tenemos eran parte de las que deseábamos.