Archivos

A orillas del río Bernesga II

IMG_9644

Río Bernesga. Foto: Bárbara

IMG_9645

Río Bernesga. Foto: Bárbara

IMG_9646

Río Bernesga. Foto: Bárbara

A su paso por la ciudad de León, el río Bernesga deja rincones que el paseante recorre sin dificultad, disfrutando de sus recodos llenos de flores, escuchando el ligero susurro de sus aguas tranquilas.

 

5 rue Lagrange

 

1001

5 rue Lagrange. París. Foto: Bárbara

En este edificio rosa, el número 5 de la rue Lagrange, viví en París en el año 1972. Entonces todo el edificio era una residencia para chicas, que llevaban unas monjas que por cierto solo exigían que se cumplieran los horarios de modo que, si a las doce no entrabas, ya no lo podías hacer hasta el día siguiente. Y, claro, más de una noche nos quedamos a dormir «à la belle étoile» bajo los puentes de París, cantando y disfrutando de la vida. Cuando veo esta foto, vienen a mí muchos recuerdos y añoro a todas las amigas que compartimos esa experiencia inolvidable; teníamos todo el día por delante para recorrer los museos, sentarnos en los cafés del Barrio Latino, para recorrer Montmartre, para buscar las librerías de Montparnasse, para visitar la Cinemateca, recorrer en los cementerios las tumbas de nuestros poetas preferidos, escuchar música en les caves… celebrar en las calles la fiesta del 14 de julio… buscar gangas en el mercado de las pulgas… Me acuerdo de ti, Manola, Toñi, Mamen, Cari y sobre todo de Julia, que se marchó demasiado pronto. La rue Lagrange está al lado de Notre Dame, solo nos separaba de ella el pequeño puente metálico, «Le pont aux Double». Para todas ellas, este recuerdo nostálgico. Al cabo de los años, leyendo del maestro Cortázar su novela «El Perseguidor», me di cuenta de que además esta calle es muy literaria, pues en ella sitúa el domicilio de su personaje principal, Johnny Carter. Y no me extraña nada, pues está en el corazón del Barrio Latino y tiene en su ADN todo el embrujo de la bohemia parisina.

Cabo de San Antonio

040

Cabo de San Antonio (Denia) Foto: Bárbara

043

Cabo de San Antonio (Denia). Foto: Bárbara

Si hay algo que echo en falta todos los días es el mar. El hecho de haber vivido en dos islas durante años y haber nacido en un puerto de mar me ha condicionado de tal manera que cuando vuelvo a estar cerca de él siento que hasta respiro mejor; ese olor a salitre que todo lo impregna crea adicción. Y en ese sentido me siento totalmente dependiente.

Ventanas y contraventanas en Florencia

 

florencia 142

Foto: Bárbara. Florencia

Cuántas vidas, cuántas personas hay detrás de las ventanas, no solo de los palacios, de las antiguas logias, sino en las casas habitadas por personas normales y corrientes. La ventana que nos abre, amplía la mirada al exterior, qué gran avance.  Y qué decir del gran invento árabe de las celosías, que te permiten observar sin ser visto. Este fundamento de la privacidad, ha tenido, gracias al ingenio, otros modos de ver sin que el observado se dé cuenta; las mirillas de las puertas sin ir más lejos. En algunos lugares, el derecho de admisión se fundamenta hoy en la mirilla y los habitantes abren la puerta al intruso según les venga en gana. Pero hay muchas formas más de observar sigilosamente, detrás de un tapiz estratégicamente situado, lo hemos visto en celuloides añejos de aventuras… Yo recuerdo que de pequeña me apasionaba tirar del separador de unos libros del despacho de mi abuelo, detrás de los cuales había una ventanita desde donde se veía el hall de entrada y desde allí el abuelo decidía si recibía al intruso o no. Fantástico invento que hacía volar mi imaginación.

florencia 103

Foto: Bárbara. Florencia

florencia 065

Foto Bárbara. Florencia

Retrato de Elena Colomina

Retrato de Elena

El retrato, siempre lo digo, es lo más difícil. Quizá por ello solo los hago de las personas que quiero y conozco lo suficiente como para intentar sacar lo que esa persona tiene en su interior y eso, tratar de plasmar de alguna manera la personalidad del retratado, es una tarea muy difícil. Yo parto precisamente del cariño para, de alguna manera, paliar con él la carencia de mis medios, de mis posibilidades. En este caso, se da la circunstancia de que  a la modelo la quiero de forma muy especial, es mi sobrina mayor, y la quiero como si fuera mi hija, de modo que  disfruté  muchísimo haciéndolo. ¡Tú ya lo sabes, Elena!

Françoise Gilot y Picasso

 

 

7

François y Picasso. Foto de Doisneau.

Picasso conoce a Françoise Gilot cuando ella tenía 21 y el 61. De alumna se convierte en su amante mientras este todavía tenía una relación con Dora Maar, lo que contribuye a que esta última se desestabilizara del todo. De gran belleza, y sin duda gran personalidad, Françoise fue la única mujer del pintor que lo abandonó y siguió con su vida. Su vocación por la pintura vino después de que se graduara por la Sorbona con una licenciatura en Filosofía en 1938 y un año después en Cambrige con una licenciatura en inglés. De sólida formación, no era la típica mujer hermosa que vive bajo la influencia de una fuerte personalidad como la de Picasso, pero supo darle estabilidad, además de dos hijos al pintor, Claude y Paloma, y con posterioridad, al casarse con el también artista Luc Simón, tuvo otra hija, Aurelia. Aún se casaría con Jonas Salk, el pionero de la vacuna de la polio con el que estuvo hasta el fallecimiento de este en 1995.

6

Con Picasso en Antibes

5

Fotografía con Jean Cocteau, Picasso, Paulo y Braque

8

Françoise  Gilot pintando

La vida de Françoise sin el genio es tranquila y apacible. Sin género de duda una gran mujer.

El pan

 

IMG_0916

Foto:  Bárbara

 

La cocina me apasiona y a pesar de eso nunca antes había hecho pan casero con masa madre. Reconozco que la paciencia y el mimo que hay que tener para hacer masa madre en principio me hizo dudar, pero pudo más en mí la curiosidad y me lancé con mi pareja a cuidar y alimentar la masa madre día a día. Y, como se trata de algo vivo que va creciendo y menguando, la historia resulta muy divertida. Ayer hicimos en primer pan y debo decir que no salió todo lo esponjoso que debiera, creo que porque lo amasé manualmente, por lo que he decidido comprarme una amasadora.  Sé que debo ajustar el tiempo de horneado, pues cada horno tiene una potencia diferente. El resto de la masa madre la tengo en la nevera para seguir utilizándola. El pan está tan bueno, que quiero seguir haciéndolo en casa. En Internet tenéis todo la información si os animáis.

Encogida de frío

 

003

Después. Foto: Bárbara

Una dalia encogida de frío. De sobras sé que en general las flores no se encogen de frío, pero eso fue lo que pensé cuando vi a la pobre antes, tan hermosa, tiesa y estirada, mostrando toda su belleza, en todo su esplendor y ahora cerrándose sobre sí misma, como protegiéndose de las inclemencias del tiempo. Igual que los pobres gorriones que se paran en mi ventana que veo desde la cama, volando de rama en rama, piando algunos, protestando por que ni las hojas les resguardan ya. Cuando ayer amaneció lloviendo, vi a uno mojado como un pollito indefenso en el alféizar mientras yo intentaba volver al mundo de los vivos arropada, tapada con el edredón hasta los ojos. Y pensé en lo mal que está repartido el mundo…

 

002

Antes. Foto: Bárbara

Palomas fiorentinas

 

florencia 046

Foto: Bárbara

Estas palomas, en la plaza de Santa María Novella, en Florencia, se solazan, dichosas de estar donde están, de eso no me cabe la menor duda. Las palomas en todas partes del mundo gustan de pasear por los diversos monumentos, arrullando a los que ya no están; les da lo mismo de quien se trate, si son figuras yacentes o estatuas ecuestres de militares o caudillos triunfantes, ellas no hacen distingos, son absolutamente indiferentes o bien demócratas  desde el tiempo de los romanos. Hasta hace poco eran el símbolo de la paz  y hasta los pinceles más cotizados las pintaban con cariño y esmero, pero últimamente su halo de inocencia y bonhomía ha ido desapareciendo, y una idea perversa ha ido calando entre las gentes; ahora se les considera como ratas voladoras que con sus excrementos ensucian y corroen los edificios y todo lo que encuentran a su paso. Yo me resisto, vamos que me niego, y sigo pensando que son las amigas de los que ya no están y que con sus arrullos  les dan los buenos días y les acompañan en su soledad. ¡Romántica que es una!

Raíces y hojas

 

074

Foto: Bárbara

 

 

Todavía las hojas que cayeron en otoño alfombran los caminos dejando ver en parte las raíces que se resisten a vivir bajo tierra. Ahora será la nieve la que termine por hacer el humus que fertilice nuestros pasos; aquellos que nos hacen volver, aunque sea solo con la imaginación, a los lugares tan queridos que todos llevamos dentro. Y no será la distancia el obstáculo para poder transitar por ellos, será de nuevo la nostalgia, la fértil memoria y los vientos gélidos del invierno, los que nos devuelvan los sentimientos de amor hacia la Ítaca perdida de cada cual. Ulises viaja con nosotros, también en estos días, refugiados ante el hogar, cuando contemplamos como fluyen las lenguas de fuego, oyendo  el crepitar de la madera como la música ancestral que nos conmueve…

 

080

Foto:. Bárbara