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La catedral de los mercados: La Boquería

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Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

Uno no se cansa de pasear por la Boquería y por sus calles aledañas. Y no solo por ver los distintos puestos con los productos más frescos venidos del interior y de la costa, sino por degustar lo que te entra por los ojos. Y cuando llega el momento de tomar una «serveseta» con cualquiera de las delicias que te hacen al momento, puedes encaramarte a un taburete y así seguir inmerso en el bullicioso ambiente o bien salir a los bares colindantes donde aún compartes el clima del mercado. A mí particularmente me encantan los erizos de mar y no digamos los caracoles con mucha pimienta y alioli, de modo que salgo de allí salibando y contenta como unas castañuelas. Si pasan por Barcelona, no dejen de ir y tomar un buen aperitivo. ¡Ya me dirán!

Paseando por Arles

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Una casa de Arles. Foto: Bárbara

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Una casa de Arles. Foto: Bárbara

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El canal de Craponne. Foto: Bárbara

Cada día, al salir del hotel, para ir al centro de Arles, pasábamos por delante de esta casa tan bonita y tan tipicamente francesa, supongo que de finales del XVIII o del XIX con sus techos abuardillados y con la pequeña pasarela sobre el canal de Craponne.

Callejeando por Estepona

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Foto: Bárbara

La verdad es que los días pasados en la provincia de Málaga han sido un regalo para la vista. Estepona me ha encantado, pero también sus paisajes y sobre todo nuestro querido amigo con quien hemos compartido mesa, mantel, conversaciones y recuerdos de otros tiempos. Por suerte la vida pasa y los buenos amigos permanecen.

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Foto: Bárbara

De Nicolás Fernandez de Moratin, este poema de milsetecientos y pico sobre el buen yantar que el Ayuntamiento de Estepona colgó en el 2014.

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Aparte de los fritos maravillosos de la tierra, los restaurantes argentinos: una delicia.

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Foto: Bárbara

¡Y que no falten las macetas!

 

 

Dolmen de Menga IV

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Entrada al dolmen de Menga. foto: Bárbara

Para finalizar, quiero añadir algo realmente curioso: en la Península Ibérica estos conjuntos megalíticos están orientados al levante, pero este de Menga está orientado hacia noreste, es decir, el norte de la salida del sol en el solsticio de verano. Esta orientación es totalmente anómala, pero si nos situamos a la entrada del monumento vemos que está alineado con la Peña, una montaña que tiene toda la forma de un rostro humano. En la foto de abajo, tomada desde esta entrada al dolmen, lo que se ve justo enfrente es la citada Peña.

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La Peña de los Enamorados. Foto: Aurelio.

 

Los dólmenes de Antequera: El dolmen de Menga II

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Entrada al dolmen de Menga. Foto: Bárbara

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Corredor. Foto: Bárbara

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Ortostatos y pilar: Foto: Bárbara

 

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Pilar. Foto: Bárbara

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Parte de la cubierta. Foto: Bárbara

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Pilar. Foto: Bárbara

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Pilar y ostostatos laterales. Foto: Bárbara

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Corredor. Foto: Bárbara

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Pozo. Foto: Bárbara

Para los amantes de la Prehistoria como yo, entrar en el dolmen de Menga es entrar en un santuario. Este monumento megalítico vienen datándolo los arqueólogos entre el 4.500 y el 2.200 a. C. Su estructura está formada por grandes losas de piedra verticales (ortostatos) que conforman un corredor que desemboca en una cámara semicircular. El techo del monumento esta formado por losas llamadas cubiertas. Lo sorprendente, aparte del enorme tamaño de las piedras, es que están unidas sin ningún tipo de argamasa o mortero, es decir a piedra seca. Todo el conjunto está cubierto por un túmulo  artificial de tierra y piedras que lo cubría casi por completo, de manera que desde el exterior no se veía. El corredor está formado por cuatro ortostatos a ambos lados formando un pasillo que desemboca en la cámara de forma alargada y oval formada por siete ortostatos y una gran losa al fondo. Los ortostatos pueden medir hasta los 4,7 metros de altura más el metro introducido en la zanja de cimentación con un grosor de metro y medio más o menos. Las losas de la cubierta pueden pesar hasta 250 toneladas, de ahí los pilares que las soportan. Estos pilares no son frecuentes en el megalitismo europeo. Y aunque por su aspecto pudiera concebirse una utilidad más de habitación, en realidad la función del dolmen de Menga era de carácter funerario, pues allí se depositaban restos humanos, es decir, enterramientos de carácter colectivo. El pozo que se haya al fondo tiene una profundidad de 19,50 metros y aún hoy se discute su función y cronología. La gran pregunta que uno se hace es: ¿Cómo se pudo hacer sin la tecnología actual? ¿Como se pudieron mover esas enormes piedras?

Este post completa en que en su día puse y que continuaré con gráficos pues es este un tema que me apasiona.

 

La Catedral de Guadix

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Cúpula: Foto: Aurelio

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. Una de las naves laterales. Foto: Aurelio

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Órgano y parte del coro. Foto:Bárbara

 

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Retablo y parte de la nave Central. Foto: Bárbara

 

Al margen de las creencias religiosas de cada cual, las riquezas artísticas que encierran las catedrales hacen que las visitas a esos lugares de culto nos deparen sorpresas extraordinarias como las del post precedente. La belleza de esta catedral de Guadix queda patente desde la cúpula al coro con unas tallas muy bellas y una nave central imponente. Todo el conjunto, incluido el palacio episcopal y el museo merecen una visita sosegada, sin prisas. Guadix, todo hay que decirlo, para los que desconozcan el dato, es una ciudad de la provincia de Granada. La catedral es de estilo gótico, renacentista, manierista, barroco y neoclásico; el nuevo templo se inició en el año 1492, año de la conquista de Granada, y la totalidad de la construcción abarca hasta el siglo XVIII. En su inicio se aprovechó la construcción de la Mezquita Mayor, cosa muy habitual por otra parte. La nueva catedral se fue ampliando, añadiéndole nuevos elementos. El interior se divide en tres naves separadas por pilares que sujetan arcos, crucero y cabecera acompañada de la capilla mayor. Todos estos espacios se cubren con bóveda de crucería, exceptuando la capilla mayor, cubierta por cúpula sobre pechinas situada entre el altar mayor y el crucero con claraboyas. Diego de Siloé colabora en la adopción de los elementos renacentistas, pero también se señala a los arquitectos Juan de Vega, Blas Antonio Delgado, Vicente Acero y otros que colaboraron en las distintas etapas. Un hecho a destacar en estas tierras de Al Alandalus es que, con la rebelión de los moriscos y su posterior expulsión, las obras se paralizaron hasta finales del siglo XVI.

La «Piedad» de Miguel Ángel de Guadix

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Copia de la Piedad de Miguel Ángel, de autor desconocido y restaurada por Mª Ángeles Lázaro Guil. Foto: Bárbara

En la catedral de Guadix uno, de pronto, se encuentra con esta copia de la Piedad de Miguel Ángel realizada por un autor desconocido y reproducida mediante el sacado de puntos de la original. Toda la documentación sobre la talla desapareció, pero el espectador desprevenido no deja de extasiarse ante tamaña belleza. También es sorprendente la historia de esta escultura realizada en mármol de Carrara, al igual que la original, de 174 cm de altura sin la base; la de Miguel Ángel es de 195 cm que, como todo el mundo sabe, se encuentra en la Basílica de San Pedro del Vaticano.  La escultura se finalizó por un segundo procedimiento de talla directa. Pero vayamos por partes, esta copia, antes de su instalación en la Catedral de Guadix donde hoy se puede admirar, se encontraba en un principio, en la parroquia de Santiago de la misma localidad. Durante la guerra civil, en 1936 fue bárbaramente destruida y, como hemos dicho, quemados los archivos y de la firma del autor en la base solo se lee»querceta». Lo más curioso es que fue expuesta al público por vez primera en El Salón de Arte de Bolonia en el año 1930 y galardonada con el primer premio. El cónsul de España en Bolonia adquirió la obra con la intención de trasladarla a Guadix, su ciudad natal. Allí permaneció hasta la guerra y después sus restos permanecieron en el patio de la iglesia de Santiago hasta que se inicia la dificilísima restauración a cargo de Mª. Ángeles Lázaro Guil; tamaña empresa era de enorme magnitud, ya que algunos trozos habían desaparecido y además Miguel Ángel procedía a esculpir tallando directamente, de modo que esta artista, partiendo de que el copista utilizó el sistema de sacado de puntos con medición octogonal, utiliza asimismo la talla directa teniendo que reponer más de un 35% del total de la obra. Fue en abril de 2001 cuando los restos se llevaron al taller de la escultora, quien tuvo que recolocar todas las piezas y tallar lo que faltaba, hacer la ficha técnica y poner todo su arte al servicio de esta extraordinaria escultura. Sin duda un acto de amor y de respeto fiel que se traduce en el  hermoso resultado final. Trabajo que finalizó en diciembre del mismo año: algo increíble.

Si pasan por Guadix, no dejen de ver la hermosa catedral con un coro bellísimo y esta obra fruto de la pasión por el arte con mayúsculas.

En la actualidad Mª Ángeles Lázaro Guil reside en Toulouse donde tiene su taller. Nacida en Almería en 1959, ha tenido otros talleres en la Comarca del mármol de Macael en Almería y en la Comarca de Guadix

Málaga, el amor por las flores

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Hibisco rosa. Foto: Bárbara

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Begonias. Foto: Bárbara

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Begonias. Foto: Bárbara

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Begonias. Foto: Bárbara

 

En Estepona, localidad costera de la llamada Costa del Sol malagueña, no hay centímetro de pared ni enrejado que no luzca orgulloso infinidad de macetas que el servicio de mantenimiento del Ayuntamiento cuida con verdadero mimo. Las paredes pulcramente encaladas reflejan el sol que en este mes de septiembre calienta, pero no agobia, pues la brisa marina dulcifica el ambiente. Si uno deja el paseo marítimo y se sumerge en las callejuelas del pueblo, un sinfín de casitas blancas muestran todo el encanto de los pueblos andaluces tocados por la gracia de alguna deidad que se refleja en la multitud de maceteros, macetas y parterres cuajados de flores. Algunos rincones recuerdan las callecitas ibicencas; todo es limpio, cuidado y hermoso. Todo induce al relax y al «dolce far niente».

Otro año, Noa

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foto: Bárbara

Otro año ya, mi princesita. Otro día que pasaremos juntos, que reiremos celebrando,casi sin darnos cuenta, que despacito vas dejando atrás esa época feliz de sueños, ese territorio donde reinan los juegos y las ilusiones no se cortan un pelo. Todo lo mejor para ti, mi niña preciosa de ojos que ríen…

Paris la nuit

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La Tour Eiffel. Foto: Elena  C.

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Pont d’Alexandre III. Fotografía: Elena C.

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L’Ôpera Garnier. Fotografía: Elena C.

Mi querida «corresponsal» parisina me ha enviado estas tres fotos de Paris la nuit. Están sacadas desde un coche y se lo agradezco de corazón. Ella sabe de mi debilidad por la ciudad de la luz. Espero ir pronto, ya tengo «morriña». Hay ciudades que te atraen, te atrapan como un imán o como una droga y a las que vuelves irremediablemente una y otra vez. La Tour en las noches de verano arde a lo bonzo y es un espectáculo fantástico. El puente de Alejandro III es, de los treinta y tantos que tiene París, el más bonito. El edificio de la Ópera Garnier es precioso por dentro y por fuera, con una gran escalinata que ofrece, a modo de bienvenida toda la riqueza y belleza del repertorio operístico mundial. Recuerdo cuando fui a ver «La Walkiria», a deleitarme con Wagner que, por cierto no es una ópera fácil, yo soy más verdiana; como entonces yo era estudiante fui al gallinero y lo que se me ha quedado grabado es la enorme araña de cristal y los techos pintados por Chagal: una maravilla. La otra ópera de París no la conozco por dentro, pero, quién sabe, a lo mejor programan «La Traviata» y cumplo mi deseo, porque ir a la Fenice no creo, aunque sería también un sueño.