Archivos

75 aniversario del bombardeo de Gernika

Pablo Picasso: "Gernika" (1937), Museo Reina Sofía.

Fue el 26 de abril de 1937; me imagino las campas verdes, de  ese verde fresco, vivo y brillante  del Norte bajo un cielo azul limpio de nubes; fue a media tarde cuando los bombarderos Heinkel y Junker 52, componentes de la Legión Cóndor, sobrevolaron el pueblo en sucesivas oleadas arrasando y devastando Gernika. Solo quedaron dos edificios en pie. Han pasado 75 años y aún quedan sin respuestas muchas preguntas en el aire a pesar de las múltiples investigaciones de historiadores de digamos distinto signo e independientes a salvo de juicios sesgados o interesados. Desde la ignominia que significó el que se acusara al mismo pueblo vasco de incendiar el pueblo, hasta que había sido un error táctico de las fuerzas alemanas, nada explica ese genocidio de un pueblo indefenso.  He tenido la suerte de vivir en Bizkaia, de conocer a los vascos y sé lo solidarios que son; que son rectos, bravos y sinceros; que no se merecen el terror en que han estado viviendo. Ahora Euskadi se merece la paz y la concordia, pero no se pueden permitir el olvido, ninguno de nosotros si somos gente de bien. No hay que olvidar Gernika, que tuvo el doloroso «privilegio» de ser la primera villa europea devastada por las bombas. Hay un dato que dice mucho de la sociedad vasca, de la forma en que se vertebra, de la forma en que se organiza; en el pueblo se habían construido siete refugios públicos que, junto al sistema de alarma, permitió que el número de bajas no fuera mayor, 153 dicen que fue el total de un censo de 6000, sin contar los heridos; aunque en el  baile de cifras -se habla de mil muertos- tuvo mucho que ver la propaganda. Sea como sea lo dantesco es el hecho de que los aviones en vuelo rasante dispararan además sobre hombres, mujeres y niños indefensos. El tipo de bombas utilizado provocó el incendio total. ¿Fue Gernika un experimento nazi? ¿El ensayo de bombardeos posteriores en las distintas ciudades europeas? Tenemos memoria,  todos somos la memoria de Gernika; también de los sucesos ocurridos en Gasteiz. Por todo aquello que ocurrió, Lluis Llac pone su portentosa voz al servicio de la verdad.

Borges: rosa y azul.

Una de las ilustraciones de Alfredo González.

La primera edición del libro «Rosa y azul» de Jorge Luis Borges se imprimió en España, en noviembre de 1977, en Sermay Ediciones. con una introducción poética inusual o poco habitual de un editor, lo que anuncia sin lugar a dudas la devoción y el cariño con los que se hizo el trabajo editorial; las ilustraciones de Alfredo González se prestan con su delicado y firme trazo realista a retratar el guión de las dos historias. El libro, compuesto por dos relatos breves, » La rosa de Paracelso» y «Tigres azules», se inscriben en la poética borgiana.  En la «Rosa de Paracelso»  aparece  el «principio», «el verbo», el origen de la creación, la nada y la resurrección, la transmutación, la Alquimia… «Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una sola palabra en voz baja. La rosa resurgió. En «Los tigres azules» el protagonista va en pos de un sueño, o son los tigres azules, la pesadilla, los que determinan ese viaje a la locura que finaliza cuando los «discos azules» que se multiplican vuelven a su ámbito natural primigenio.

Juan Goytisolo: «Cuadernos de Sarajevo (Anotaciones de un viaje a la barbarie)»

Goya: "Ni por esas" (Serie "Los horrores de la guerra").

Se cumplen 20 años del inicio de la guerra de Bosnia, de la llamada «limpieza étnica» de los musulmanes de Bosnia llevada a cabo por parte de las sanguinarias fuerzas serbias. Lo que sucedió en los Balcanes desde el 6 de abril de 1992 hasta que se firmó la vergonzosa paz de Dayton es la mayor ignominia que la Europa democrática y civilizada llevará siempre en su memoria. Después de los incalificables crímenes nazis ¿cabía esperar el mismo horror genocida, la misma barbarie otra vez en suelo europeo? Europa los dejó en la estacada, Europa no hizo nada para detener a las «águilas blancas» de Ratko Mladic que en una semana asesinaron a 8000 musulmanes, varones de entre 16 y 60 años en Srbrenica; sin contar con las violaciones de mujeres, mutilaciones y crueldades inimaginables. Los campos de concentración con seres esqueléticos que nos miraban detrás de las alambradas desde los informativos que cada mañana nos trasmitían las crónicas de los corresponsales suponía un despertar atónito y desgarrador. ¿Qué estaba pasando? ¿O es que los pueblos de la antigua Yugoslavia no son Europa? Otra cosa es que formen parte de la Comunidad Europea y en eso están. El gran escritor Juan Goytisolo comprometido desde siempre en su lucha por la libertad y por el dialogo entre el islam y el cristianismo traslada en «Cuadernos de Sarajevo»  sus experiencias en la asediada ciudad de Sarajevo en el verano de 1993.  Sarajevo ciudad cosmopolita ejemplo de convivencia de cuatro culturas como lo fuera Granada, en otro tiempo, era el objetivo que destruir, había que aniquilar la memoria de la cultura musulmana destruyendo la Biblioteca Nacional. Había que destruir la idea, el ideal de convivencia pacifica y enriquecedora. No es tan fácil destruir las ideas. Juan Goytisolo y Susan Sontag, dos ejemplos admirables de compromiso unidos en ese verano de 1993. Hasta en eso los intelectuales europeos fueron cicateros: pocos o ningunos se alinearon en contra de esta guerra. Y ¿cómo entender eso de la Europa de los pueblos? Como eslogan no está mal pero después de Srbrenica no me lo creo; no hay quién se lo crea. El libro habría que releerlo;  está editado por El País-Aguilar.

El rapto de Europa.

Europa,  representada como ya sabemos por el toro, apenas aguanta ya el peso de Alemania por los recortes en los presupuestos nacionales. ¡Que la banca asuma los recortes! ¡Los ciudadanos están hartos!

Botero: "El rapto de Europa".

El zapato de tacón de la cabra de Picasso

Cabra de Picasso. Museo Picasso. Foto: Bárbara

Situado en el Marais,  muy cerca del  Musée  Carnavalet,  le Musée Picasso, 5 rue Thorigny, está alojado en l’Hôtel Salé un palacete del siglo XVI cuyo propietario era recaudador de impuestos sobre la sal. Al correr de los años pasó de ser propiedad privada a albergar una biblioteca, luego un colegio donde estudió Balzac y con posterioridad, Escuela de Artes y Oficios. En 1962 fue adquirido por el Ayuntamiento de París. La colección es el resultado de la donación de Picasso y de su viuda al estado francés: pinturas, esculturas, cerámicas, dibujos, fotografías, obras de arte africano y de Oceanía, importantes obras de otros pintores (Cézanne, Matisse, Braque, Miró…), cartas, manuscritos y documentos. El recorrido que comienza, por orden cronológico, en el primer piso termina en la planta baja. Y es allí, en la planta baja, muy cerca del jardín, donde uno se encuentra de pronto con esa cabra que luce un zapato de tacón portentoso en un giro de tango porteño y arrabalero que te lleva a las madreselvas en flor y a Carlitos Gardel con toda la añoranza. La otra cabra, la más conocida en bronce,  esta en el jardín, muy cerca, para que puedan balarse mutuamente a ratos sin grandes impedimentos.

Un Gauguin diferente: The Moon and Sixpence.

Gauguin: "Autorretrato".

William Somerset Maugham, escritor británico (1874-1965), supo desde el arranque de su carrera literaria lo que era saborear el  favor del público y de cierta parte de la crítica; su novela «Servidumbre Humana» fue un éxito rotundo, igual que la obra teatral «Lady Frederick». Fue un escritor prolífico que abarcó no solo la novela y el teatro sino ensayos, narración corta y libros de viajes.  En 1944 publicó «Al filo de la navaja» ( The Razor’s Edge), su novela más conocida, que fue llevada a la pantalla. Viajero infatigable, en 1916 se embarcó hacia el Pacífico para documentarse sobre la vida de Gauguin en las islas y de cómo se desarrolló la vida del pintor hasta su muerte. La novela «The Moon and Sixpence», publicada en la colección «Los Clásicos del Siglo XX» de Ediciones G.P.  (1967) Barcelona bajo el titulo de «Soberbia», es una aproximación al ambiente familiar burgués al que renuncia en pos de su sueño artístico, tardío por cierto, siempre en busca de una belleza extraña que solo encontró en una isla verde, Tahití, donde los pimenteros podían ser lilas como las plantaciones de cocoteros y de vainilla. Del «indígena» en que se convirtió Gauguin, llamado en la novela Strickland, Somerset Maugham dice: «Era un peregrino eterno, absolutamente obsesionado por una divina nostalgia, y el demonio que llevaba dentro era implacable»  El otro Gauguin, el más conocido, es el que se revela a través de las «Cartas a Theo» , las que escribió Vincent van Gogh a su hermano o el Paul Gauguin que se desprende de «Escritos de un Salvaje»  de Ed. «Debate», escrito por el pintor, donde se muestra una genial personalidad, mas sobre todo un intelectual sagaz, muy culto, que disecciona la práctica del arte de su época. Imprescindibles para quien quiera acercarse tanto a su peripecia vital de aventurero como al precursor de la pintura moderna junto con van Gogh. Ambas personalidades son antagónicas y difíciles de encasillar, pero geniales.

Lechugas rebozadas

Arcimboldo: "Retrato del verdulero"

Seguimos en tiempos de crisis y la que nos rondará morena… Habrá que seguir agudizando el ingenio y acudir a las recetas de la abuelita.   Esta (receta, no abuelita) aparte de ser sana es barata y fácil de hacer.

Ingredientes para 6 personas: 6 cogollos de lechuga, harina, 1 pechuga de pollo, 150 gr. de chorizo, 6 huevos, aceite de girasol (que es más barato),  1 bote de aceitunas rellenas, perejil y caldo del tipo que sea.

Picamos el pollo, el chorizo y medio bote de aceitunas. Hacemos un picadillo con la yema de cuatro huevos duros. Tostamos en una sartén dos cucharadas de harina y añadimos los picadillos; los salpimentamos y rehogamos todo. Abrimos los cogollos con cuidado, los rellenamos con el picadillo anterior y los atamos. Pasamos los cogollos por harina y huevo batido. A continuación los freímos en aceite muy caliente y los ponemos sobre celulosa para que absorba el exceso de aceite. En una cazuela calentamos el caldo, añadimos el resto de las aceitunas cortadas en rodajitas y dejamos que reduzca como si fuera una salsa;  agregamos los cogollos, dejando cocer unos cinco minutos. Añadimos el perejil picado. Si los acompañamos de arroz blanco tendremos un plato único sano y sabroso.

Arcimboldo: "Retrato del verdulero" al revés. Magnífico bodegón.

Remedio Casero

Durero no tenía problemas de calvicie

Acaba de caer en mis manos, de un antiguo recetario, un consejo práctico que no tiene desperdicio y dice así: «Para lavar la cabeza lo mejor es el alcohol, por ser a la vez fortificante y desinfectante» (¡qué bárbaros!). Y continúa: » Si comienza a caerse, conviene investigar la causa, pues muchas veces consiste aquélla en intoxicaciones gástricas o intestinales, en infecciones de sangre o esfuerzos intelectuales exagerados. La cabeza debe lavarse totalmente, cuanto menos una vez cada quince días, siempre por la tarde, y mejor por la noche» (el motivo no se especifica, pero debía ser complicado ir lavándola por partes). «Para que no se caiga el pelo conviene la ventilación y guardar la cabeza de corrientes de aire frío, prescribiendo en absoluto el mojarla con agua fría». Y termina dicho consejo: «En cualquier caso si la caida es total, sin dejar rastro, lo que significa la muerte del bulbo, no se inventó todavía el remedio». Genial ¿no? ¡Hay que ver lo que pensaban nuestros ancestros!

Paseo por el Louvre (Mesopotamia)

Sargón II, siglo VIII a. C. Museo del Louvre. Foto: Bárbara

En las salas que contiene el arte que floreció a orillas del Tigris y del Éufrates, aparte de contemplar las maravillosas esculturas en diorita del sabio Gudea, patesi de  Lagash, sin sospecharlo nos topamos con Sargón II llevando una cabra montés en un bajo relieve ¡fantástico!