
Dibujo a lápiz sobre papel.
La línea ligera que define las ramas del árbol se sustenta con el bloque rotundo de raíces volumétricas, el mundo real (lo que se ve) y el mundo subconsciente más complejo y profundo.

Dibujo a lápiz sobre papel.
La línea ligera que define las ramas del árbol se sustenta con el bloque rotundo de raíces volumétricas, el mundo real (lo que se ve) y el mundo subconsciente más complejo y profundo.

Subiendo por la via di Capo le Case nos encontramos con la fachada del Museo de Arte Moderno de Roma, donde se anuncia una exposición de pintura para el mes de octubre de pasado año de Pier Paolo Pasolini, el malogrado director de cine autor de filmes como «El Decamerón», «Teorema», «Medea» con María Callas, «Las mil y una noches», «Edipo Rey», «Los Cuentos de Canterbury»… A Pasolini lo mató, en el balneario popular de Ostia, un joven marginal, en noviembre de 1975, quien lo embistió con su coche. En las investigaciones que siguieron, no queda claro el motivo que llevó al asesino o asesinos a cometer el crimen. En un principio el asesino argumentó motivos sexuales, pero después se fue abriendo paso la sospecha de que detrás había habido una especie de complot por parte de algunas esferas del poder a causa de las feroces críticas que el cineasta hacía en sus películas, libros y discursos sobre la corrupción de ciertos sectores de la sociedad; sectores que deseaban la muerte del director. «Saló o los 120 días de Sodoma» es una de sus películas más críticas, donde adapta al Marqués de Sade y toda la crudeza del erotismo, la pornografía, el sadismo y la degradación humana. El cineasta italiano, galardonado en festivales prestigiosos de cine, fue odiado y amado, admirado y denigrado, pero siempre fue un artista integral que toca distinta manifestaciones del arte, como esta exposición de pintura.

Botijo. Museos Vaticanos. Roma

Botijo. Cerámica vidriada de Úbeda. España (Tito´s)
No es preciso hacer una loa al botijo, aunque hay que reconocer que fue un buenísimo invento. La forma, en estos dos casos, desde tiempos remotos, hasta el día de hoy, es muy parecida. Oficios como el del alfarero no deberían desaparecer porque los objetos que se encuentran en los yacimientos arqueológicos nos hablan de la forma de vida de los habitantes de los distintos pueblos, de sus costumbres, de su cultura.

Dibujo a lápiz sobre papel.
Mi hueco
si me borrara
sería llenado
por la simple hoja de un árbol.
Del libro «Poemas últimos» de Aurelio Serrano Ortiz









Las fotografías no son mías.
Este palacio es obra de un solo hombre, Ferdinand Cheval, un cartero rural que tardó más de treinta años en construirlo. Esta obra fantástica construida en piedra fue admirada por los surrealistas con André Breton a la cabeza. Inclasificable en cualquiera corriente artística, fue nombrada, no obstante, por André Malreaux como Monumento Histórico en 1969. Bretón Le dedicó un poema llamado «Le Revolver á cheveux blancs» y por su parte Max Ernst realizó una obra en homenaje a Ferdinand Cheval que se encuentra en la fundación Guggenheim en Venecia. Para Breton fue un precursor de la arquitectura surrealista y para Malreaux fue un ejemplo de arquitectura naïf y así clasificado por el ministro, en contra de la opinión de la mayoría de los funcionarios del Ministerio de Cultura. Picasso, Tinguely, Niky de Saint Phalle entre otros muchos artistas, mostraron su admiración por la obra de Cheval. El palacio se encuentra en Hauterives (Drôme). Ferdinand Cheval, nacido en 1836 en un pueblecito cercano a Hauterives, en el seno de una familia muy pobre. tenía 43 años cuando comenzó su obra. En la actualidad está abierta al público, 8 rue du Palais 26390C Hauterives. Cheval, próximo a Gaudí en su delirio barroco, se acerca también a Dalí en su decoración extravagante. Sin duda pudo llevar a cabo la realización de un sueño.










Salvo tres edificios, el Palacio Episcopal de Astorga, La Casa Botines en León y la Villa Máximo Diaz de Quijano en Comillas, más conocida como El capricho, el resto de la obra de Gaudí se encuentran en Cataluña. El indiano que mandó construir esta última obra, Máximo Diaz, concuñado del marqués de Comillas, encomendó la obra a un joven Gaudí de treinta y un año. Por entonces Comillas era lugar de veraneo de los Reyes y de la aristocracia. Fue Eusebio Güell, mecenas de Gaudí, el que puso en contacto al indiano con el arquitecto. Basado en los planos y las maquetas de Gaudí, fue Cristóbal Cascante el que dirigió la obra ya que entonces él estaba trabajando en la Casa Vicens. El gusto barroco de ambas es evidente, incluso comparten colores. El pobre indiano solo pudo disfrutar de su flamante casa una semana pues falleció a su regreso. Después la casa pasó por diversas manos, siendo incluso un restaurante, hasta que fue abandonada tras la Guerra Civil. En 2010 fue convertida en museo. El exterior del edificio se compone de sillares de piedra en la parte baja y ladrillo vista y cerámica vidriada en el resto. Alterna tonos rojos y verdes con motivos de girasoles. Las ventanas de guillotina de la planta principal del edificio emiten un sonido producido por las campanas que se usan como contrapesos (son unas barras de hierro que suenas al abrirse y cerrarse las ventanas). La torre del edificio está inspirada en los alminares persas erigidas sobre un templete formado por cuatro columnas de piedra. La casa cuenta con tres plantas: semisótano, planta principal y planta superior. Todas las salas de la planta principal se distribuyen alrededor de lo que es el corazón de la casa: el invernadero, que Gaudí consiguió que fuera el regulador térmico para toda la casa; el invernadero acumulaba el calor que se distribuía por toda ella. La idea es genial. En la primera foto, se puede apreciar como la forja de las rejas tienen forma y funcionalidad de asiento. Una obra que tiene mucho que ver con la Casa Vicens y que fue realizada entre 1883 y 1885.
Debo decir que las fotos no son mías.








Gaudí, Casa Vicens.
La Casa Vicens (1883-1885) fue la primera obra de Gaudí en Barcelona. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005 se encuentra en el barrio de Gracia. La casa, cubierta de baldosas blancas y verdes, tiene un marcado aire oriental y mudéjar. El señor Manel Vicens i Montaner, corredor de cambio y bolsa, se la encargó a un joven Gaudí, dándole total libertad para su creación. De inspiración india y japonesa, provocó un gran entusiasmo entre la élites de la época; esta casa es el punto de partida de la trayectoria artística de Gaudí y en ella se ven reflejados los elementos de la naturaleza con los que contará siempre, como, en este caso, la hoja de palmito y las flores del clavel del moro como elementos decorativos de las baldosas, Otro elemento a destacar, aparte de la forja, es el tratamiento de los ángulos del edificio, que escalona para romper la monotonía clásica. En este edificio, creado como casa de veraneo, prolonga los elementos decorativos de la naturaleza, desde el exterior hasta el interior, lo que hace que haya una continuidad decorativa. Personalmente, es la única obra de Gaudí que no me gusta; la encuentro muy abigarrada, excesiva en la decoración ya que, para mi gusto, mezcla demasiados elementos decorativos diferentes. La veo como la paleta de un pintor donde se mezclan los colores, lugar donde experimentar, donde pudo experimentar a su gusto.







Banco de Sóller. Las fotos no son mías.
Esta obra modernista es obra de Joan Rubió i Bellver discípulo de Gaudí construida en 1899. Esta obra encaja perfectamente con la iglesia de Sant Bartomeu, del mismo autor y que otorga a toda La Plaza de la Constitución, donde están ubicadas, de un estilo modernista-gaudiano. El edificio de tres plantas destaca por el portal de arco de medio punto, las ventanas con onduladas rejas de hierro forjado y el balcón del primer piso con doble tribuna circular. Sobre éste, el escudo de Sóller y la cabeza de un león. En los pisos superiores las ventanas son de forma irregular. El edificio era la sede del Banco de Sóller. Entre 1910- 1912 se llevó a cabo una reforma. En 1946 y 1949 los remates de los paneles de la fachada fueron modificadas por el arquitecto Guillem Muntaner. En la actualidad es del Banco de Santander.

Can Forteza-Rey. Palma

Forn del Teatre.

Edificio Casasayas y Pensión Menorquina

Detalle de Casasayas.

Detalle de Casasayas.
En España el modernismo se desarrolló casi exclusivamente en el área de Cataluña y ello porque coincide con el hecho político y cultural de la Renaixença en la que se reivindica la cultura y la lengua catalana y como consecuencia la influencia de la capital catalana. En les Illes, concretamente en Palma, los focos modernistas fueron Soller, Palma y Lluc; en Palma coincide con el Plan de ensanche proyectado por Calvet. El Modernismo llega a Palma de la mano de los arquitectos catalanes como Gaudí, Domenech i Montaner, Rubio y Raspall, que ocasionalmente realizan alguna obra en la isla; ellas, sus obras, no representan diferencias con lo que se estaba haciendo en la gran metrópolis. Los arquitectos mallorquines como Gaspar Bennassar, Francesc Roca, Guillem Reynés… reciben también influencias internacionales, así las corrientes del Art Nouveau de influencia belga y francesa de formas sinuosas y florales, se mezclan con la secesionista austríaca de formas rectilíneas y geométricas.