Esta obra de Juan José Molina Villaescusa está realizada en hormigón aligerado sobre estructura de hierro reciclado, resinas, pigmentos, ornamentos de hojalata, cobre, tachuelas y chinchetas. Dimensiones 92 x 90 x 20, peso 18 kilos. Año de realización 2016. La actividad de este creador abarca de igual manera la pintura como la escultura.
El autor nos dice que «Sahur es el nombre del caballo de Nisunin, que acaba de fallecer. Nisunin lo encontró siendo un niño, abandonado junto a los juncos del río cuando era solo un potrillo. Guarda el espíritu del camino y la memoria del origen: el culto al Sol, a la tierra, al agua y a la lealtad. Nisunin, antes que su propia efigie, encarga esta escultura votiva de su caballo como un emotivo homenaje al que estuvo siempre a su lado».
