Bucarofagia en el siglo XVII. Una dieta disparatada.

En el cuadro de «Las Meninas» se representa a una de las meninas, María Agustina Sarmiento, ofreciendo a la infanta Margarita de Austria un búcaro de arcilla roja en una bandeja de plata.. En el siglo XVII se puso de moda una dieta disparatada que consistía en comer fragmentos de arcilla roja a fin de conseguir una tez pálida, adelgazar o no quedarse embarazadas. El propio Lope de Vega en la obra «El acero de Madrid» recoge esa moda diciendo: «Niña de color quebrado o tienes amor o comes barro». A esta ingesta de barro se la conoce como bucarofagia. La palidez del rostro era sinónimo de belleza y por ello las damas de la nobleza lo hacían, aunque ya existían polvos y cremas para blanquear la piel. El efecto de esta costumbre era que se cubría el intestino y como consecuencia se impedía absorber nutrientes, grasas y proteínas. A este fenómeno se le llama opilación: el hierro tampoco se absorbía. Al impedir la menstruación, también se usaba como anticonceptivo. De la bucarofagia también hacen mención Quevedo, Calderón y Cervantes en «El Quijote». La finalidad de los búcaros era similar a la de los botijos, enfriar y conservar fría el agua. Se desconoce a ciencia cierta como se comían los búcaros, unos opinan que se podría moler y que así lo usasen en las recetas; otros investigadores creen que se chupaban los trozos de barro sin cocer, etc, etc.

Deja un comentario