Observar la naturaleza es, aparte de instructivo, la mar de interesante. Un ejemplo de ello son las hojas de la monstera. Generalmente salen lisas, enroscadas sobre sí mismas, pero otras, como se puede ver en la primera foto, tienen ya un agujero muy definido. A medida que las hojas van creciendo se forman aberturas y agujeros aleatoríos en toda la superficie de las hojas. que hacen de esta planta, tan decorativa, unos ejemplares muy hermosos. Desde los años setenta siempre he tenido en casa alguna monstera. En la segunda foto se puede apreciar que la hoja enorme ya sigue manteniendo un hilillo que une dos partes del final de esa hermosa hoja.


