Con lo que me gusta toda la verdura y las hortalizas y nunca me imaginé lo buenísimos que están los calabacines crudos y en ensalada. Las crudités, aparte de ser muy sanas, por conservar todas sus propiedades, son parte esencial de cualquier comida en verano, frescas de la nevera, son todo un comodín. Los calabacines cortados en rodajas y aliñados con aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal, se pueden acompañar con lo que sea, cebolla, trocitos de pimiento, palitos de zanahoria… En la foto los he puesto solos para resaltar el descubrimiento gastronómico del verano, ¡para mí, claro!
