¿A quién se debe la difusión de la obra de Van Gogh?

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Autoretrato de Vincent van Gogh

Johanna Bonger, la cuñada de Vincent, fue la artífice de que hoy conozcamos la obra de este genio de la pintura; sin ella posiblemente hoy no sabríamos de su obra ni la disfrutaríamos en los museos. Entre la muerte de los dos hermanos solo pasó un año. La joven viuda se encontró con un legado ingente, toda la obra de Vincent y la correspondencia entre los dos hermanos. Johanna dedicó toda su vida a ordenar dicha correspondencia y conseguir que la publicaran y la tradujesen al inglés. Este mujer, que dominaba tres idiomas, enseguida se dio cuenta de la trascendencia de dicha correspondencia, pues en ella están todas las reflexiones, dudas e importancia que esta forma nueva de entender el arte supondría. Y también entendió que el mercado americano era de suma importancia, de modo que planificó muy bien la obra pictórica de Vincent a fin de que cuadros relevantes algún día entraran en los museos, no solo en colecciones particulares; conocedora como era del mercado del arte por su marido Theo, que era marchante en París. En vida Theo no consiguió que despegara la carrera de su hermano a pesar de que vendía obra de pintores como Gaugin, Toulouse Lautrec o Pissarro, poco o nada academicistas. A través de sus diarios, el director del Museo de Ámsterdam, Hans Luijten, ha escrito una biografía sobre Johanna gracias a tener acceso por primera vez a sus diarios. Es sobradamente conocido el apoyo material que Theo brindó a su hermano cuando este marchó a la Provenza en busca de la luz y del color del sur, pero yo tengo mi opinión personal al respecto. Para mí Theo no arriesgó, su trabajo como galerista, no apostó por él aunque le ayudara materialmente; son dos cosas distintas. Tuvo que ser su viuda Johanna la que entendiera la magnitud de la obra de Vincent y terminara el trabajo que Theo no hizo. Sin patrimonio propio, salvo el piso de París, tuvo que montar una casa de huéspedes para salir adelante con su hijo pequeño. ¡Una gran mujer sin duda a la que los amantes del arte le debemos mucho!

Al lado de la casa Batlló

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Fotos, Bárbara

Al lado de la Casa Batlló, en Barcelona, nos encontramos con este edificio del que ya puse las gárgolas en el post anterior. No sé de quién es el edificio ni quién fue el arquitecto, pero si la casa Batlló que hiciera Gaudí es una maravilla, esta no le va a la zaga. La primera fotografía es de la Casa Batlló, parada obligada y donde se concentra el turismo internacional, pero no se pierdan la de al lado porque es otra belleza.

Gárgolas en Barcelona

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Fotos, Bárbara

Barcelona es una ciudad sorprendente que aporta el visitante tanto y tal variedad de expresiones de arte, que para el visitante que dispone de poco tiempo yo le aconsejo que se suba a uno de esos autobuses turísticos que solucionan el tema de las grandes distancias. Qué duda cabe que lo ideal es tener tiempo para pasear por las Ramblas y perderse por el Gotic, paladear el Mercat de S. Josep, la famosa Boquería, donde tomar unas deliciosas tapas y llegar hasta el puerto. En cada rincón te asalta la sorpresa; hay que ir con los ojos bien abiertos para no perderse nada; por eso, el bus turístico que yo siempre había sentido que era para los turistas, en las grandes ciudades, te permite con comodidad ver todo lo que te interesa, pararte por ejemplo en el MENAC, extraordinario museo que no hay que perderse y luego proseguir la ruta. Yo los he descubierto tarde, pero son imprescindibles y se lo recomiendo a todos.

Calblanque

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Fotos, Aurelio Serrano García

El sol poniéndose tras las montañas nos anuncia que, aunque por estas latitudes aún queda mucho verano, en otras, septiembre, con el inicio del curso escolar, supone de hecho el fin de las vacaciones.

Felicidades Noa

DALIA

Como todos los años, te deseo lo mejor, que cumplas muchos más y que seas muy feliz en este día y en todos los que están por venir. He buscado esta dalia entre todas, no sé si sabes que es la flor que más me gusta, y he encontrado que tiene un color tan tan bonito que me he dicho: seguro que le encanta. Eso espero, escojo cada año la más especial para que haga juego contigo. ¡Muchísimas Felicidades de parte de los dos!

El olivo

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Fotos, Aurelio

Y sigo con árboles, esos seres vivos que nos acompañan, nos dan sus frutos y sombra, que en este verano tan caluroso se agradece muchísimo. Este viejo olivo está situado en el Hotel Milenio de Elche. Las olivas o aceitunas me gustan una barbaridad, de pequeña las devoraba literalmente; el aceite de oliva virgen extra es el producto estrella en cualquier buena cocina que se precie. Para los fritos es insustituible porque se mantiene muy bien y se puede utilizar varias veces; en mi cocina no falta nunca y en los desayunos sobre el pan con tomate, un buen chorrito de este aceite es buenísimo para la salud. Las japonesas se lo ponen en la cara como elemento de belleza e incluso sobre el pelo, como reparador, es único.

Raíces

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Fotos, Bárbara

Raíces, al aire, raíces bellísimas en los jardines Hotel Huerto del Cura de Elche. Un lugar paradisíaco donde pasar unos días pare relajarte y descansar, pero donde también se puede nadar y hacer ejercicio en el gimnasio o bien pasar un rato en el jacuzzi para dejar que hasta la mente se relaje. Recomendable cien por cien.

Atardecer en la cala

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Foto, Javier García

Un hermoso atardecer en una cala de Menorca. Hay pocos lugares donde todavía existen calas vírgenes. Los menorquines protegen sus costas porque han aprendido la lección de lo que ha pasado en Ibiza y en Mallorca, no quieren que la ambición y la super explotación arruinen sus paraísos naturales y hacen muy bien. Mis amigos menorquines siempre decían que no querían el turismo y yo les aplaudo.

Agosto

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Fotos Jesús Juárez

Ya ha comenzado el mes de vacaciones por excelencia. La playa y el mar nos esperan en cualquier lugar de nuestro litoral. La primera foto es de La Manga y se ve al fondo el faro de Cabo de Palos. La segunda nos habla de una «barqueta» muy marinera que huele a mar y a pescado, a erizos y a calamares, a almejas y a todo lo bueno que el mar nos procura. En Menorca cogíamos una variedad se almejas, las «escupiñas», que tomábamos crudas con limón y vino blanco, una delicia… por las tardes en los guateques cuando nos reuníamos toda la pandilla. Unos hermosos recuerdos de juventud.