El rapto de Europa.

Europa,  representada como ya sabemos por el toro, apenas aguanta ya el peso de Alemania por los recortes en los presupuestos nacionales. ¡Que la banca asuma los recortes! ¡Los ciudadanos están hartos!

Botero: "El rapto de Europa".

«Último Round» de Julio Cortázar

"Útimo Round" de Julio Cortázar.

 A las primeras de cambio, con el libro en la mano y traspasada la cubierta, se lleva uno la primera sorpresa: es un libro almanaque en el que las hojas están divididas, cortadas en dos tacos; la parte superior más grande -primer piso-, tamaño cuartilla  y la inferior más reducida -planta baja-.  Desde ahí se plantean algunas dudas: ¿estarán relacionadas?, ¿serán dos partes independientes?, ¿se podrán leer de arriba a abajo, como si el corte viniera a ser un simple corte de mangas?, ¿o bien nos quiere llevar, como en «Rayuela», a jugar a nuestra bola? Cualquier cosa es posible, aunque el tema se zanja enseguida al darnos cuenta -porque somos prolijos- de que existen y coexisten dos índices diferentes. Lo bueno es que las fotos de abajo ambientan sorpresivamente el texto de arriba o al revés sin que ninguna de las partes tenga nada que ver la una con la otra; o sí. Y ¿qué es lo que ocurre?; que una tensión se instala en cada página dando lugar al desconcierto surealista procador a veces, pura poesía otras. Y como se te descoloque lo de arriba con lo de abajo ni te cuento la de desconciertos. El primer texto de la parte de arriba es un poema llamado «Sílaba Viva» cuyos últimos versos dicen así: «Y él estará con el que luche y el que espiche/y en todo el que se agrande y se repeche / él estará, me cachendió». Sin lugar a dudas hay quién sufre escribiendo, pero sospecho que el maestro de los cronopios se lo debió pasar de los más padre escribiendo ciertas cosas y nos deja como consecuencia esa herencia de humor y de poesía enlazada; sin olvidar por ello sus escritos políticos, de una hondura humanística incomparables. El contenido incluye relatos, poemas, fotografías y dibujos. Textos como «Marcelo del Campo», «Una voce poco fa», «Sobre la exterminación de los cocodrilos de Auvernia»  son tan solo un apéritif.  El diseño de interiores y la cubierta son de su gran amigo, el pintor Julio Silva, «el otro Julio» como lo llamaba Cortázar, asiduo visitante de la casa de Saignon en la Provenza ; la edición es de RM S.A. México, impreso en China a través de Asia Pacific  Offset.

Caracoles a la literana.

¡No saben lo que les espera!

Después de un invierno cicatero en lluvia, la primavera anuncia algún que otro aguacero. Es el momento de hacer provisión de proteinas de forma gratuita; podría suceder que la cosa se redujera a cuatro gotas de nada; en este caso no se molesten, es mejor quedarse en casa escuchando a Billy Holliday. En caso de observar que llueve a conciencia, no hay que perder el tiempo en divagaciones, no sea indeciso: cálzese unas botas de agua, póngase un chubasquero, amarillo a ser posible, y abrigue al perro caso de que tenga can; en tan buena compañía váyase al campo o algo parecido verde que tenga cerca. Pasee un buen rato -el ejercicio lo agradecen los perros siempre que les guste la lluvia; el mío es de secano; él se lo pierde, el pobre-, lo digo porque la tierra huele a Chanel núm. 5 y a los alvéolos pulmonares les entra un no se qué expansivo parecido al sentir del cosmos. Tras fuerte chaparrón los caracoles comienzan su lenta aparición, se estiran perezosos con una alegría contagiosa; es el momento de ir cogiéndolos de uno en uno con la delicadeza que ellos se merecen. Ya en la cocina hay que ponerlos en una caracolera de esparto con harina para que se vayan purgando ellos solitos. Pasados unos días ya están listos para ser cocinados.

Caracoles a la literana

Ingredientes para 6 personas: 2 kilos de caracoles, 8 cucharadas de harina, pimienta negra molida en abundancia, cayena molida al gusto, aceite de oliva (mejor), vinagre. Esta receta es de lo más económico.

Lavamos  muy bien los caracoles con agua y vinagre cambiando al agua varias veces. Los ponemos a hervir en una cazuela grande hasta que estén cocidos. Cambiamos el agua y los volvemos a lavar bajo el agua del grifo. En una sartén grande con suficiente aceite doramos la harina y añadimos bastante pimienta y cayena al gusto; incorporamos los caracoles y vamos dando vueltas hasta que se forme una capa de harina que envuelva la concha de los caracoles. Se toman bien picantes y se acompañan de ajoaceite. Un vino tinto es casi necesario.

Nicanor Parra: Poemas y Antipoemas.

A veces una tropieza con un libro, sin provocar el encuentro. Simplemente el libro se deja caer de una estantería, de una mesa, de una gaveta desvencijada.  Algunos se suicidan dejándose caer contra el suelo, así, de un golpe seco; por mi parte solo presencié un caso que me provocó un gran desasosiego: de sus páginas abiertas salió un pececito de plata que se había comido gran parte de las letras y del papel. En tales circunstancias no hay nada que hacer. R.I.P.  y a otra cosa. Deduje que los libros tiene sus mañas, sus propios criterios y tareas que cumplir que nos son desconocidas.  El libro que se tropezó conmigo -a posta estoy segura; fue él el que provocó el encuentro, que quede claro- y que tengo entre mis manos es «Antipoemas» de Nicanor Parra,  antología  (1944-1969) editada por Seix Barral en 1972.  Aparte de ser un libro resuelto que toma sus propias decisiones sin pestañear, como hemos visto, es sobre todo un libro genial, rompedor, que aporta una nueva forma de hacer, con elementos surrealistas, dotado de sarcasmo, de sutil ironía junto con una dosis de nihilismo metafísico del hombre que se toma a broma, porque en definitiva la vida no tiene sentido. Nicanor Parra, premio Cervantes por el conjunto de su obra en 2011, poeta, físico y matemático, nació en Chile el 5 de septiembre de 1914, es uno de los más grandes poetas latinoamericanos actuales. En el libro «Otros poemas» dedica uno muy hermoso en «Defensa de Violeta Parra», su extraordinaria hermana; en «La cueca larga»  añade elementos populares. «Versos de Salón» y «Canciones Rusas» son otros de sus libros que merecen la pena releer.

El incordio de la primavera

«Anémonas». Óleo sobre lienzo: Bárbara Carpi. Colección privada, Barcelona. Foto: Bárbara.

«La primavera ha venido y nadie sabe como ha sido…» De cualquier manera se ha instalado entre nosotros provocando rinitis alérgicas, estornudos, picores, procesos asmáticos y un sinfín de «incordios» propios de la nueva estación.

Cita del mayo del 68

Hace poco hablaba de la playa parisina; esta frase viene de perlas y dice así: Bajo los adoquines está la playa. Resulta que además éramos poetas.

Cuentos de fantasmas. Edith Wharton.

Dibujo de Goya para los "Caprichos".

A la fascinante personalidad de Edith Wharton es difícil sustraerse. Su peripecia vital, primero en Nueva York, después en París, y su producción literaria podrían sin dificultad abarcar varias vidas. Como mujer que vive entre dos siglos es testigo e historiadora del periodo que abarca desde la fecha de su nacimiento en Nueva York en 1864 hasta su muerte el 11 de agosto de 1937 en Saint-Brice-sous-Forêt, cerca de París. Como las grandes personalidades que realizaron su obra de madurez a principios del siglo XX (por qué este periodo es tan rico, Picasso como ejemplo), está dotada de una capacidad extraordinariamente fértil que se manifiesta en una producción que abarca la novela, el relato,  los libros de viajes, la poesía, el diseño, la decoración; por si esto no fuera poco, rompe los esquemas de lo que se esperaba de una mujer de la alta burguesía americana, posición que abandona para vivir en Europa. El ambiente artístico de Montmartre y Montparnasse, que atrae a creadores de todo el mundo, ejerce también sobre ella el magnetismo de esos años dorados. Vivía en la famosa rue de Varenne, donde recibía a amigos de la talla de Henry James, Cocteau, Scott Fitzgerald, Hemingway…. Wharton, apasionada  luchadora en favor de los refugiados durante la segunda guerra mundial, trabajó para el gobierno francés y para la Cruz Roja, y fue galardonada por su labor humanitaria con la Legión de Honor.  En 1921 su novela «La edad de la inocencia» ganó el Premio Pulitzer. Fue la primera mujer Doctor Honoris Causa de la Universidad de Yale y miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras. Es imposible aquí enumerar toda su obra, pero sí es imprescindible citar «Etham Frome» y «La casa de la alegría». Personalmente me gustan los relatos de fantasmas como «Kerfol», «Después», «La campanilla de la doncella»…. Todos aquellos escritores que utilizan la ironía como elemento ácido y corrosivo para denostar unos usos o sistemas sociales determinados me gustan de manera especial. Y si a esto se une una aguda sicología, que da cuerpo, carne a los personajes, estamos ante Edith Wharton en estado puro. Enorme escritora. Mujer libre.

La Bolsa de París tiene «escuchas» en la calle.

La Bolsa de París. Foto: Bárbara.

Una gran oreja se ha instalado en la plaza, frente al edificio de la Bolsa, como se ve en la parte derecha de la foto. Tal como anda la economía a escala mundial, con subidas y desplomes de la bolsa, un colectivo de ciudadanos bastante cabreados ha instalado un receptor para conocer de primera mano (o de primera oreja) lo que se cuece en el parqué parisino. Los vecinos del barrio, del antiguo marcado de Les Halles, están entusiasmados porque además la escultura en cuestión es muy bonita y adorna lo suyo. Si la medida resulta efectiva se podría trasladar esta iniciativa ciudadana a otras ciudades, de modo que cada Bolsa tenga su oreja correspondiente.

La playa de París

Alguien debió pensar que lo único que le faltaba a París era la playa. ¿Y quién ha hecho por la ciudad más que nadie? La respuesta es bien sencilla y en este punto todo el mundo está de acuerdo: su alcalde. Bertrand Delanoë, el alcalde socialista, ha dado una vuelta de tuerca a la ciudad, si es que eso era posible. El resultado es que ha acotado una zona en el Sena delimitada con banderolas azules, ha colocado tumbonas y duchas para que los franceses y los turistas disfruten tomando el sol y se alivien de la «canicule» (que haberla hayla, en esto se nota también el cambio climático). ¿Y qué más cosas ha hecho el alcalde? Pues poner música diversa por todos los rincones a lo largo del Sena, salsa, jazz , rock… en un día dedicado a la música y todo el mundo a bailar por las calles como si fuera la víspera del 14 de julio; más cosas: ha cerrado el tráfico rodado en diversas calles los domingos por las mañanas para que  familias enteras (papás con niños),  jóvenes y jóvenas y también maduritos puedan ir patinando en línea por las zonas más bonitas. Y da gusto ver salir de la plaza de la Bastilla a esa marea humana a las doce en punto rodando y rodando hasta que el cuerpo aguante. Esto es solo un ejemplo; yo desde ahora le daría mi voto perpetuo si tuviera derecho a ello.