Huevos al caballo

Los famosos del caballo de Espartero.

Seguimos con recetas para épocas de crisis. Los huevos constituyen  una fuente de proteína de primera calidad (la más completa y la que puede evitar que en un futuro tengamos problemas con la mácula) y posiblemente la más barata, aparte de la que consigamos recolectando en el campo, con mayor o menor acierto, gasterópodos, batracios e insectos -estos últimos en nuestra cultura no tienen muy buena prensa, pero todo se andará-.  Atontar con alevosía nocturna conejos en una carretera secundaria con los faros del coche es otra actividad que favorece su caza sin pasar por el supermercado; para los que detesten la violencia, mejor recurrir a los huevos; por eso la receta de hoy es una  muy buena opción que, por regla general, gusta mucho a los niños.

Huevos al caballo

Ingredientes para 6 comensales:  6 huevos o 12 según si estos son triperos o frugales; salsa bechamel, pan de molde y ketchup. Para la bechamel: harina y grasa (mantequilla o aceite) en la misma proporción, medio litro o un litro de leche, según la cantidad de huevos que se vaya a hacer y una pizca de nuez moscada ; la salsa ha de quedar espesita.

Hacemos primero la bechamel y una vez hecha le añadimos un poco de ketchup para que quede de color rosa. Freímos los huevos mientras vamos tostando las rebanadas de pan de molde en el horno o en una tostadora. Emplatamos poniendo sobre cada una de las rebanadas un huevo y cubrimos generosamente con la salsa. Hay que tomarlo bien caliente.

Citas sobre París.

Del libro «Paris» de Victor Hugo, Ed. Bartillat 2001. «Paris est la ville pivot sur laquelle, à un jour donné,  l’histoire a tourné». Y:  «Paris travaille pour la communauté terrestre.» Y además: «Paris fait à la multitude la révélation d’elle même».

Voltaire, un genio del Siglo de las Luces.

Jean-Antoine Houdon: "Busto de Voltaire" (1781).

François-Marie Arouet (1694-1778), conocido como Voltaire, vivió el siglo que le tocó en suerte con todas sus consecuencias. Escritor, polemista, miembro de la Academia Francesa, filósofo, colaborador de la Enciclopedia de Diderot y d’Alembert, fue un elemento molesto para muchos sectores de la sociedad y de los distintos estamentos. Fue perseguido por sus ideas y encerrado varias veces en la Bastilla; se exilió en Gran Bretaña; vivió en Ginebra y en Postdam. Irónico, mordaz, satírico, desmitificador, arremetió contra casi todo, contra la rigidez del calvinismo, contra la iglesia cristiana cismática o no, contra el Imperio Romano, contra la esclavitud, contra la intolerancia,  contra la servidumbre, contra la injusticia, contra las tradiciones, contra los fanatismos, etc, etc, etc… Autor de «Cándido» (libro de lectura imprescindible), «Tratado sobre la intolerancia», «Ensayo sobre las costumbres» entre otros muchos. Fue asiduo tertuliano en el «Procope», lugar de encuentro de escritores y revolucionarios sito en el barrio Latino. A los amantes de París les recomiendo la visita; el restaurante se conserva intacto y creo que aún está la mesa donde Voltaire escribía. Del «Diccionario Filosófico», prologado por Fernando Savater (Ed. Temas de Hoy S. A., 2000, edición de  la doctora en filosofía Ana Martínez  Arancón) destaco dos definiciones tomadas al azar, pero con toda la idea del mundo. Bancarrota: » No se conocieron las bancarrotas en Francia antes del siglo XVI, y el motivo es  porque entonces no había aún banqueros. […]  y solo se ejercía el comercio con dinero contante y sonante». Banco: «La banca es un tráfico que consiste en cambiar dinero por papel». ¡Tomemos nota y volvamos al XVIII! Este diccionario, compuesto por dos tomos, es una obra singular de total interés para espíritus abiertos, sin prejuicios. Añadiré que cada definición es un artículo exhaustivo de una erudición  pasmosa y además muy divertido; que una cosa no quita la otra.

Remedios contra el mareo según los médicos que navegaron mucho.

Jeffrey Steele: "Lavolta" (1965). Universidad de Stirling (Escocia).

Remedios contra el mareo en el mar. El mareo, según médicos alemanes que navegaron mucho, es un accidente nervioso del cerebro; producido una veces por la vista de los objetos que van en el barco y otras por falta de circulación de la sangre en dicho órgano. Los que creen lo primero recomiendan taparse los ojos o mirar a lo lejos; los de la segunda hipótesis aconsejan el uso de gafas con cristales rojos. En caso de mareo es aconsejable salir a cubierta, el aire sumado a lo aconsejado anteriormente más la decidida voluntad de no marearse constituye el más eficaz de los preservativos. La ingesta de anestésicos más o menos concentrados aconseja ser parco y prudente en su empleo. En las líneas inglesas de navegación se usa mucho el clorobromuro, debiéndose tomar una cucharada cada hora y a continuación un trocito de hielo que se traga entero; completa el efecto tomar cada seis o siete horas una pastilla de cocaína. Otros médicos de los que viajaron mucho aconsejan, unos diez días antes de iniciar el viaje, la ingesta de dos gramos de bromuro de sodio. Finalmente el remedio más radical lo constituyen las inyecciones de clorhidrato de morfina; pero, no siendo con la intervención directa del médico, no debe hacerse uso de ellas.

Paseo por el Louvre

Toro Alado. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

La zona del museo dedicado a Mesopotamia es, junto con la de Egipto, una auténtica maravilla. El Toro Alado de la foto, que formó parte de las puertas de Khorsabad en Irak, tiene una dimensión colosal; las alas se dirigen hacia atrás, un extraño tocado remata su cabeza y las patas dan sensación de movimiento; la cabeza humana con largas barbas rizadas me recuerdan a un dirigente político de cuyo nombre no quiero acordarme -pero eso son cosas mías-.

Paseo por el Louvre

Figura de Gilgamesh. Foto:Aurelio Serrano Ortiz.

 

Dando vueltas por Mesopotamia nos encontramos con la que se supone es la figura de Gilgamesh del palacio de Sargón II.

Juan Goytisolo: «Cuadernos de Sarajevo (Anotaciones de un viaje a la barbarie)»

Goya: "Ni por esas" (Serie "Los horrores de la guerra").

Se cumplen 20 años del inicio de la guerra de Bosnia, de la llamada «limpieza étnica» de los musulmanes de Bosnia llevada a cabo por parte de las sanguinarias fuerzas serbias. Lo que sucedió en los Balcanes desde el 6 de abril de 1992 hasta que se firmó la vergonzosa paz de Dayton es la mayor ignominia que la Europa democrática y civilizada llevará siempre en su memoria. Después de los incalificables crímenes nazis ¿cabía esperar el mismo horror genocida, la misma barbarie otra vez en suelo europeo? Europa los dejó en la estacada, Europa no hizo nada para detener a las «águilas blancas» de Ratko Mladic que en una semana asesinaron a 8000 musulmanes, varones de entre 16 y 60 años en Srbrenica; sin contar con las violaciones de mujeres, mutilaciones y crueldades inimaginables. Los campos de concentración con seres esqueléticos que nos miraban detrás de las alambradas desde los informativos que cada mañana nos trasmitían las crónicas de los corresponsales suponía un despertar atónito y desgarrador. ¿Qué estaba pasando? ¿O es que los pueblos de la antigua Yugoslavia no son Europa? Otra cosa es que formen parte de la Comunidad Europea y en eso están. El gran escritor Juan Goytisolo comprometido desde siempre en su lucha por la libertad y por el dialogo entre el islam y el cristianismo traslada en «Cuadernos de Sarajevo»  sus experiencias en la asediada ciudad de Sarajevo en el verano de 1993.  Sarajevo ciudad cosmopolita ejemplo de convivencia de cuatro culturas como lo fuera Granada, en otro tiempo, era el objetivo que destruir, había que aniquilar la memoria de la cultura musulmana destruyendo la Biblioteca Nacional. Había que destruir la idea, el ideal de convivencia pacifica y enriquecedora. No es tan fácil destruir las ideas. Juan Goytisolo y Susan Sontag, dos ejemplos admirables de compromiso unidos en ese verano de 1993. Hasta en eso los intelectuales europeos fueron cicateros: pocos o ningunos se alinearon en contra de esta guerra. Y ¿cómo entender eso de la Europa de los pueblos? Como eslogan no está mal pero después de Srbrenica no me lo creo; no hay quién se lo crea. El libro habría que releerlo;  está editado por El País-Aguilar.

Braque y Picasso: cubismo analítico y cubismo sintético

Bárbara Carpi: Guitarra y velador. Óleo sobre lienzo. Foto: Bárbara.

«No hace falta imitar lo que se quiere crear», máxima de Braque extraída de su diario «El Día y la Noche (1917-1952)», que bien puede servir para los que, como ellos, abrieron nuevos caminos. Georges Braque, nacido el 13 de mayo de 1882 en Argenteuil, muere a los 81 años en París. Pintor y escultor en su primera época, abraza el fauvismo con entusiasmo; cuando a través del poeta Apollinaire conoce a Picasso y visita el estudio de este en el después famoso Bateau-Lavoir y ve «Les demoiselles d’Avignon», su pintura da un giro copernicano: cansado de la preeminencia del color de los fauvistas y, tras conocer la obra de Cézanne, el nuevo lenguaje de Picasso lo embarcará en un proceso que dará lugar al nacimiento del «cubismo analítico», donde los planos sustituyen a los volúmenes y el espacio cobra su máxima importancia; el color pasará a ser algo secundario -para algunos críticos-, aunque yo pienso que es una armonía diferente la que se crea. Durante el verano de 1912, Picasso y él pasan dos meses en Sorgues (¡siempre la Provenza!), cerca de Avignon. Comparten, en ese momento, amistad e idéntico lenguaje que más tarde dará lugar al llamado «cubismo sintético» en el que, según Apollinaire, «el color vuelve a cobrar importancia». Será tras la segunda guerra mundial cuando cada cual siga su propio camino; Picasso abriendo surcos nuevos hasta el día de su muerte y Braque creando sus famosos bodegones. Los dos realizarán decorados y figurines  para balés de bailarines de la talla de Diaghileff.