Como envueltas en una niebla inexistente…
En 1953 la obra matérica de Tàpies asombra el triste panorama nacional del arte, aislado por las circunstancias políticas que todos sabemos. Desde entonces desarrollará un dialogo desde la nada y la materia. El misterio de su pintura permanece como jeroglíficos indescifrables; pero ella, su pintura, es una reflexión poética y mística que arranca de una rebeldía, de la injusticia, pues él es lo que entonces se decía: «un pintor comprometido». Sus textos escritos sobre arte demuestran una personalidad muy singular, que se dota a sí mismo de un lenguaje poblado de signos con una fuerte carga de lo esencial; no se trata de pintar algo sino de pintar la pintura…
Como estoy todavía con la mente enredada en la Provenza y dado que las cosas se anudan unas con otras, he descubierto que, precisamente en la Abadía de Montmajour en el año 1986, se celebró una exposición de 44 esculturas y 17 relieves murales de Tàpies organizada por la Fundación «L’Incitation à la création»,
El hotel «Luz» es un cuatro estrellas moderno, actual, cuyo restaurante está recomendado por la Guía Michelin y ha obtenido un sol de la Guía Repsol y premios bien merecidos. Tanto el hotel como el restaurante constan de unas instalaciones inmejorables. Este plato de aspecto espectacular confirma las expectativas que a primera vista sugiere. El arroz negro con patas de calamar que sirve de base está delicioso, en su punto; los lomos de bacalao tienen el grado superior que la cocción corta de cualquier buen pescado debe tener: jugoso y fresco. Por su parte la mahonesa de lima, que no alioli, un acierto suave, es el complemento graso liviano que da el punto necesario al no enmascarar ningún sabor y aportar una ligereza muy agradable. Un plato redondo de una carta excelente.
El restaurante «aQua», todo un hallazgo que recomiendo a todos los que pasen por Castellón. El Hotel Luz está ubicado al lado de la Estación de Ferrocarril y merece la pena hacer un alto en el camino, hacer noche y disfrutar de una carta espléndida. En atención y buen servicio no se queda corto.
Este dibujo de Montmajour esta fechado en julio de 1888, realizado en lápiz, pluma, tinta china y plumilla de caña de bambú, pertenece a la Fundación Vincent Van Gogh; desde estas rocas se divisa la llanura de la Crau.
Dibujado también en julio de 1888 está realizado con los mismos elementos e igualmente pertenece a la Fundación Vincent Van Gogh. Esta vista de la llanura de la Crau está con toda probabilidad realizada desde las rocas del dibujo de arriba.
El retrato de su amigo lo realizó al final de septiembre de 1888 (óleo sobre tela, 60 X 49) Otterlo, Rijksmuseum Kröller-Müller. En el fondo a la derecha se destaca en amarillo la estrella y la media luna de la compañía argelina de los Zuavos. Un dato anecdótico, el padre de Albert Camus servía en la compañía de los Zuavos y murió muy joven en el frente en suelo francés.
La Abadía de Montmajour está a pocos kilómetros de Arles; desde allí se divisa a lo lejos la ciudad y la llanura de la Crau, que en los dibujos de Van Gogh aparece roturada, con el campo perfectamente ordenado. El pintor gustaba de dar largos paseos hasta la abadía y allí, sentado sobre unas rocas, dibujaba aquel paisaje tranquilo. Cuando trabó amistad con el subteniente de los zuavos, Milliet, iban los dos conversando y volvían al atardecer. La amistad con Milliet fue un gran consuelo para Van Gogh, que necesitaba el contacto humano con la misma vehemencia con la que pintaba, lo que hacía que muchos se sintieran incómodos ante su entusiasmo sincero; quizá su poco tacto le ocasionara situaciones difíciles, hoy diríamos que no era politicamente correcto, pero con el militar se encontró con un amigo que le entendía y que le escuchaba. A finales de septiembre de 1888 le hizo un retrato al óleo que muestra la estrella y la media luna de la compañía argelina de los zuavos afincada en Arles.
Tras los cristales de la tienda, piercings y tatuajes tientan a los aventureros de la decoración personal. Tunéese la piel, trasforme su anatomía, quédese como un colador… todo es posible si uno le echa ganas. Reconozco su exotismo y belleza; personalmente me quedo como estoy, ¡los años ya me van tuneando bastante…!
Este excepcional conjunto arquitectural fue fundado en la Edad Media por los frailes benedictinos en medio de los pantanos. La Abadía comprende un edificio prerrománico del siglo X, una iglesia abacial y un claustro románico del siglo XII. En el siglo XVIII, se construyó el imponente monasterio de Saint-Maur de arquitectura clásica.
El arco iris en la terraza de la Casa Batlló, deslumbrantes jardineras de cerámica y trencadís. Me las imagino bajo la luz de la luna mientras suena alguno de los conciertos que en verano se celebran allí.
Qué cosa mejor para endulzar el fin de semana que estos dulces tan apetitosos… empezando por esos bombones bustos que cuanto menos son epatantes.
Y como estamos en época de setas, la sola visión de los níscalos o rovellons me transporta y casi me hace levitar.