Estamos de enhorabuena, se ha inaugurado una exposición de Lita Cabellut en Zaragoza que estará abierta hasta junio en el Museo de Goya. Todos los amantes de su obra pueden aprovechar la ocasión de admirar sus lienzos de gran formato.
Lita Cabellut II, el lado más oscuro

«Soledad de la mente»,2008

«Locura y Razón», 2010

«Prostitución», 2006
Estos retratos desgarrados, sin un ápice de concesión a lo bello, que muestran a los marginados de una sociedad actual como la nuestra, confortable y «civilizada», que ignora a los que por enfermedad, soledad o demencia, hace que miremos hacia el otro lado, son, a mi modo de ver, el mejor trabajo de esta artista que nos recuerda que todo ello existe, al igual que hicieran los grandes maestros, como el Goya al que tanto admira. Lita escapaba de su mundo infantil, de su realidad difícil de niña de la calle con la imaginación y la fantasía; hoy refleja mejor que nadie lo que la vida puede tener de cruel, pero sin juzgar; su testimonio habla bien alto y, por poner solo un ejemplo, en su «Trilogía de la duda» nos habla con sus pinceles de la victima, el poder y la ignorancia. Ella consigue el aspecto craquelado de sus obras, como solo el tiempo hace en las obras antiguas, a fin de conseguir el aspecto fiel de la piel, esas arrugas que el tiempo deja; ella se alía así con el tiempo. Para conseguir sus objetivos ha trabajado con químicos; es capaz de utilizar hasta doce capas de distintos componentes. Lita sigue trabajando, estudiando, experimentando como solo una gran artista es capaz de hacer para conseguir esas obras maestras que nos asombran cada vez más.
Lita Cabellut, la más cotizada

«Dulcinea 12», 2010

«Frida Kahlo».

«Don Quijote II»
El caso se esta pintora es excepcional dentro del difícil mundo del arte para las mujeres. A día de hoy es una artista muy cotizada hecho que se basa en la indudable calidad de sus obras; ya era hora. Afincada en Holanda, es poco conocida en su país. Sus obras hablan por sí solas. Ya desde muy pequeña decía que sería artista y lo daba por hecho; el tiempo le ha dado la razón. Y aprendió y aprendió con una tenacidad feroz, ingresando en la Rietveld Academie de Ámsterdam a los diecinueve años becada, ella, una niña que a los doce años no sabía ni leer ni escribir. Y si a esto le sumamos que era una niña gitana criada por su abuela hasta que fue adoptada por una familia adinerada, su biografía remueve las conciencias y nos hace pensar en cuántos talentos no se habrán perdido por falta de medios. De la mano de su nueva familia visitaba el Museo del Prado. Hoy tiene su estudio en La Haya y, con 55 años, comprende la vida como nadie, el dolor, el sufrimiento, al ser humano, que refleja en sus obras que respiran veracidad, belleza, fealdad, crueldad, soledad… La luz de Rembrand la llevó a Holanda. Según sus palabras:»Soy una roquera de la figuración de hoy, con admiración absoluta por los maestros del retrato». Afirma su admiración por Velázquez, Goya y Rivera. No pinta nunca con acrílicos, cosa que aplaudo, sino con óleos y pigmentos de toda la vida en lienzos de gran formato, aunque se apoye en materiales de otras disciplinas. Ha expuesto en París, Venecia, Londres, Dubái, Singapur, Hong Kong… en medio mundo; ha trabajado con la Fura dels Baus. España, su país, le debe un merecidísimo homenaje y reconocimiento. Impresionante su obra.

«Piaf», 2008
Kees Van Dongen

«Retrato de Fernande Olivier», 1905

«Bailarina» c. 1906-10

«Dos ángeles», c. 1910
El artista holandés (Róterdam 16 de enero de 1877 – Mónaco, 1968) coincidió en el tiempo con Picasso en el Bateau-Lavoir y fue en París donde realizó su labor artística. Su obra se asocia al expresionismo alemán y al fauvismo. Su colorido excesivo, vivo y fuerte es la seña de identidad en su época de madurez, ya que en un principio, por influencia de Rembrand, su paleta era apagada y de tonos oscuros. Pronto abandona el tema paisajístico y se dedica casi por entero al retrato y al desnudo femenino. En París su obra se adentra en el fauvismo con obras claramente en la línea del mejor Matisse. El primer cuadro de los aquí representados es un retrato de la compañera de entonces de Picasso, Fernande Olivier de 1905; su relación con Picasso y con el grupo de Montmartre era el de un colega más de los que habitaban en el famoso «Lavadero». Expuso con Matisse y Derain en el Salón de Otoño y con los fauvistas hasta 1912. No obstante nunca rompió sus lazos con su Holanda natal y expuso con los expresionistas alemanes invitado por Max Pechstein. Tras sus viajes por Marruecos, Egipto y España ilustró la edición de las «Mil y una noches» de Mardeus, que se publicó en 1918. Sus desnudos, cargados de erotismo, y sus retratos llamaron la atención del llamado «Beau Monde» de París y todos querían ser retratados por Van Dongen; es muy conocido el retrato que hiciera a Kiki de Montparnasse, famosa modelo de ese mundo canalla y aristocrático, llamado «Retrato de una muer con cigarillo». Se le concedió la nacionalidad francesa en 1929. Una invitación de Goebbels a la Alemania nazi junto con otros pintores pudo poner en peligro su prestigio y una posible acusación de colaboracionista, pero el hecho se olvidó por suerte para él.
Rodin, en su lecho de muerte

Rodin fotografiado por Paul Dornac de 1929 en su lecho de muerte. Lejos de ser una fotografía morbosa, es realmente bella.
Ernst Ludwig Kirchner

«Árboles en otoño», c. 1906

«Waldinnerest (interior del bosque)», 1938

«Autorretrato con pipa», 1907
Pintor alemán fundador del grupo expresionista «Die Brücker» (El puente). Estudió arquitectura en Dresde al tiempo que comenzó a pintar. Se graduó en 1905. Un año antes se trasladó de forma temporal a Múnich, trabajando en varios estudios y allí conoció la obra de grabado de Durero, que le incitó a trabajar el grabado en madera. A su regreso a Dresde fundó, junto con Erich Heckel y Karl Schmidt-Rottluff, el grupo «Die Bücke» de ideas revolucionarias, que desarrolló una gran actividad en común en el taller que compartía con el primero en una antigua carnicería de un barrio obrero. Se interesó vivamente por el arte primitivo visitando con frecuencia el Museo Etnográfico de la ciudad pero fue en Berlín donde pintó sus obras mas importantes a partir de octubre de 1911, que le dieron cierto renombre. En 1912 fue seleccionado con su grupo para participar en una exposición de El Jinete Azul (Der Blaue Reiter). En 1913 fue seleccionado para una gran exposición de arte europeo que se celebraba en Nueva York, el «Armory Show». Su temática se centró en el paisaje, el desnudo y, al final, en las calles berlinesas con su ajetreo. La Primera Guerra Mundial fue un cataclismo que le deterioró tanto física como mentalmente y se retiró a Davos, donde se aisló del resto del mundo. En Suiza comenzó a pintar de nuevo y a hacer critica de arte bajo un seudónimo. Con la ascensión al poder de los nazis, que destruyeron parte de sus obras, sufrió una recaída en su depresión y se suicidó en 1938. «Calle de Dresde» de 1908 y «Calle de Berlín» de 1913 muestran el cambio entre su primera época y su época de madurez; ambos cuadros están en el MoMA. Su cromatismo es agresivo y con grandes contrastes de color.
Elsa von Freytag-Loringhoven II

Elsa von Freytag-Loringhoven posando en su apartamento de N.Y. en 1915

Elsa von Freytag-Loringhoven posando en su apartamento de N.Y. en 1915
El personaje da para mucho más que una entrada; por ejemplo, me la puedo imaginar cuando usaba maquillajes brillantes y se ponía sellos postales en cada mejilla, usaba sostenes con latas de tomate y luces intermitentes, amén de innumerables pulseras en los brazos, que eran anillas de cortinas de baño, labios pintados de negro… su aspecto en aquellos años debía de ser de lo más chocante, con la cabeza rapada y en diferentes colores. Lo que quiero decir es que, por más que los jóvenes de ahora nos quieran sorprender con sus peinados y vestimentas, todo eso es ya historia. Lo mismo me sucede cuando hoy muchos artistas quieran sorprendernos con obras que ya hace años son obras museísticas. Y ya lo he dicho alguna vez, cuando algún despistadillo se siente el más vanguardista del mundo y nos ofrece sus excrementos, cuando el arte povera ya lo había enlatado hace ni se sabe. Con todo ello quiero decir que en arte todo está ya inventado y que mi admiración es para todos aquellos que fueron los primeros, los realmente rompedores y transgresores que lo que hacían era de alguna manera demostrar la estupidez de muchos, que sacralizaban en nombre del arte cualquier cosa. Pero para no caer en ello lo esencial es conocer la historia del arte y los movimientos de vanguardia; pretender que sea vanguardista en el 2019 lo que ya se hizo en los años veinte demuestra, por un lado, oportunismo y, por otro, ignorancia total. El urinario de porcelana, la famosa «Fuente» de Elsa hoy ya no sería rompedora. Lo que hoy habría que mostrar es un arte de vanguardia de este tiempo. Pero la fuente de inspiración parece que se ha secado… Un ejemplo magnífico nos lo da Elsa, quien nunca comercializó su arte y por tanto vivió en la pobreza extrema. En el 2000 su trabajo resurgió gracias a la biografía de Gammel y una antología de su poesía publicada un año después. Ahora es reconocida como la primera artista estadounidense de Dada y ciertamente la primera punk de Nueva York. Verdaderamente triste que sea sesenta años después. La mujer en el mundo artístico, por desgracia, siempre ha estado ninguneada y, en muchos casos, su obra, apropiada por sus colegas varones, como hizo Duchamp y el fotográfo Morton Livingston.
Elsa von Freytag-Loringhoven la inventora del readymade I

Retrato de Berenice Abbott, c. 1923-26. MoMA

Fuente, 1917

Dios, 1917. Fotografía de Morton Schamberg (impresión en gelatina de plata)
La baronesa de Dada, así llamada por todos, era de origen prusiano, nacida en 1874. Bien jovencita destacó por su poderosa personalidad, que la llevó a dedicarse al vodevil en Berlín para muy pronto formar parte del Art Nouveau de Munich. Tras varias peripecias por Italia y diversas experiencias sexuales se mudó a Kentucky tras ayudar a su marido a fingir su muerte. Viajó por Estados Unidos y se instaló en N. Y. Fue una artista integral que combinó la escultura, la poesía, la moda y la performance; ella era la encarnación de la vida antiburguesa. Se casó con un barón arruinado para heredar el título y fue el centro de la vida excéntrica y cultural de Manhattan. La baronesa era todo menos una persona «normal». Inventó el readymade, la escultura formada por materiales de la vida cotidiana, apoyándose en la idea de que el arte puede ser cualquier cosa. Cualquier cosa le servía, viejos trozos de hierro, latas, llantas de automóviles, cosas que recogía de las alcantarillas de N. Y. Sus esculturas de objetos eran ingeniosas y absurdas, pero siempre llenas de carácter. En una carta a su amiga, la artista Sarah Freedman McPherson, le escribió: «Sarah, si encuentras una lata en la calle, quédate junto a ella hasta que un camión pase por encima. Entonces tráemela». Se adelantó a Duchamp un año antes de que este presentara su primera obra. ¡A ver si vamos reconociendo las cosas y poniendo a cada cual en su sitio! Así lo hizo Irene Gammel en la biografía de 2002 «Baronesa Elsa» en la que se demuestra la influencia que Elsa ejerció en la obra de Duchamp; como ejemplo, el famoso urinario llamado «Fuente» que ella envió al Salón de la Society of Independent Artists de Nueva York bajo el seudónimo masculino de Richard Mutt. Tanto Alfred Stieglitz como la hermana de Duchamp afirman la autoría de Elsa. Después de la exposición la escultura desapareció, y la primera reproducción de «Fountain» no se hizo hasta mucho después, en 1950, de la muerte de la baronesa, ocurrida en 1927. Su poesía abrió nuevos caminos; en un estilo beat escribió sobre América, sexo, maquinarias y muerte. Sus poemas aparecieron junto al «Ulises» de James Joyce en The Litle Review y ambos sufrieron por igual la censura y ella, Elsa, vivió para desafiar la ley y los convencionalismos. Su escultura readymade más famosa, una pieza retorcida de tuberias oxidadas unida a una caja de ingletes llamada «Dios» fue atribuida durante mucho tiempo al fotógrafo que la fotografió, Morton L. Shamberg. Para darnos una idea de su eclecticismo el retrato de Berenice está hecho con gouache, pintura metálica y laca teñida con barniz, lámina de metal, celuloide, fibra de vidrio, cuentas de vidrio, objetos de metal, papel pintado recortado, yeso y tela sobre cartón.
Una señal diferente, pobrecillos

Foto: Aurelio Serrano
Señal que prohíbe a los perros hacer sus necesidades en la calle, más concretamente, a la entrada de un parking para coches, pero en pleno campo. Y digo yo que lo normal es que los dueños recojan las cacas de sus perros, pero qué hacen los pobres animales si les entra un apretón o tienen diarrea; pues nada, aguantarse o pedir a sus dueños que les pongan dodotis o algún otro tipo de braguitas para bebés. Así de ridículamente civilizados estamos. Reconozco que era la primera vez que veía esa señal y por tanto mi ignorancia era total y absoluta, pero mi sorpresa dio paso a una reacción de risa y después de indignación… en fin: ¡país!, que decía el gran Forges.
Salto de Usero

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara
El río Mula a su paso por el salto de Usero atraviesa una curiosa formación de rocas, el travertino. La acción del agua sobre esta roca ha originado una gran cúpula natural por la que cae una cascada de varios metros de altura hasta llegar a una gran poza de agua de color turquesa. Este rincón tiene una gran valor geológico y paisajístico. En su formación primero hubo una etapa húmeda y luego una segunda más seca sin la existencia de manantiales que dio lugar a una intensa erosión y modelado del terreno.