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Toulouse

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«Al pollito azul», «Au poussin bleu», es el nombre de esta bonita pastelería francesa radicada en el 45 rue du Lanquedoc de Toulouse. Fotografía de Aurelio Serrano. Las especialidades son : les galettes, los croissant, les macarons y su cordonnier o pastel de frutas. Además tienen un delicioso paté.

Colegiata de S. Bartolomé. Belmonte (Cuenca)

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Colegiata de S. Bartolomé, y vista parcial del patio exterior del Palacio Infante Juan Manuel. Fotos Bárbara.

La Mancha es una región que guarda tesoros que uno ni se imagina. La primera vez que la visité fue hace años y recuerdo que estuvimos en las Lagunas de Ruidera, un mar interior con sus cascadas, una realidad desconocida, sorprendente, pues se supone que la región es seca y llana; nada más lejos de la realidad. Años después, de camino a Madrid, parábamos en Belmonte, un típico pueblo manchego con sus tejados rojos y sus casas encaladas, y allí pernoctábamos en El Palacio del Infante Juan Manuel, otro espacio único de gran belleza, muy bien restaurado y conservado. Justo al lado se encuentra la Colegiata de S. Bartolomé, que el marqués de Villena hace edificar sobre los cimientos de una iglesia visigótica del siglo V; dicho marqués, Juan Pacheco, maestre de la Orden de Santiago, fue un personaje de gran influencia en la corte de los Reyes Católicos. A instancias del marqués, el Papa Pío II la erige en colegiata. La importancia de Belmonte en aquel tiempo queda reflejada en la magnificencia de esta colegiata, que consta de tres naves con cuatro tramos que separan gruesos sillares, soportando arcos apuntados y bóvedas de crucería; en estas aparecen los motivos heráldicos del marqués. Es de destacar la sillería de 1454 del coro gótico, tallada en madera de nogal por los hermanos Hannegin de Bruselas, el órgano de tubos de 1718 y un cuadro de la Virgen con Jesús muerto atribuido a Luis de Morales. La colegiata fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1943. Y cómo no mencionar al hermoso castillo de Belmonte, que se conserva admirablemente; pero eso merece otra entrada.

Las hortensias.

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Macizo de hortensias. Foto Bárbara

Adoro las hortensias; en Cantabria este año se quejan de la falta de lluvia y del excesivo calor que repercute en las plantas también; de modo que este verano no han crecido como otros años, y aún así me parecían preciosas. Cuando vivíamos en el País Vasco me sorprendía que los paisanos comentasen sobre los distintos color del verde que tenían las campas y se oía decir: «pues este año, el verde no es como debiera» y yo pensaba : «pues si que hilan fino»; porque a mí, me parecía que aquel paisaje tan verde era magnífico. Claro que yo vivo en una región que se está desertizando y la escasez de lluvias es bien patente. El cambio climático ya está aquí, no es algo futurible. Tendremos que aprender a ahorrar en el consumo, a no derrocharla, pues es ya un bien escaso.

Hotel Palacio del Infante Juan Manuel

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Fotos Bárbara. Claustro del Hotel Palacio Infante Juan Manuel (Belmonte)

Hacer una parada en el Hotel es una idea magnífica. El ambiente relajado y las amplias habitaciones nos invitan a prolongar el viaje. Las vetustas paredes de este emblemático hotel iniciado en el siglo XIV como castillo fortaleza nos llevan a otro tiempo sin obviar las comodidades del hoy. La restauración es otro capitulo que hay que reseñar por su alta calidad. El servicio es impecable. ¿Qué más se puede pedir?. sin olvidar que la música ambiental suele ser música clásica, cosa que se agradece y mucho. Una parada aquí es casi obligada. No se lo pierdan.

Hammurabi

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Foto Bárbara. Código de Hammurabi, Museo del Louvre, París.

Hammurabi

Mientras tú girabas

en torno al código

yo me instalaba junto a uno

de los toros alados

empequeñecida, asombrada;

veía nuestros respectivos vuelos

¿porqué no? a través de

Mesopotamia.

Del libro «Cantos del Arpista» de Bárbara Carpi.

Gachas manchegas

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Fotos ARSO

Plato típico de la cocina manchega, es un plato de pastores y gente del campo que compartían perol, usando el pan a modo de cubierto. Las gachas, como se ve en la foto, es una crema densa que se acompaña de trozos de chorizo y panceta de cerdo y que se elabora con harina de almortas llamada también de tito, chicharro, guija o pito. También admite otro tipo de embutidos como las salchichas que contribuyen, amen de las grasas anteriores, a que el resultado te aconseje dar un paseo por el campo después de la comida de semejante y rotunda delicia gastronómica. Acompañadas de un pan de pueblo, ligeras no son, pero sí imprescindibles si queremos degustar la cocina de D. Quijote.

Ingredientes para cuatro personas: 4 cucharadas de harina de almortas, 1 litro de agua, 3-4 tiras de panceta,1-2 chorizos frescos, 1 cucharadita de pimentón (dulce o picante al gusto), 4 dientes de ajos, 2 cucharadas de aceite de oliva, sal.

Da un corte a los ajos por la mitad sin pelar y dóralos en una satén. Cuando los ajos empiecen a chisporrotear, añade la panceta cortada en tiras; cuando esté dorada retira los ajos y la panceta y reserva. Baja la temperatura del fuego y coloca los chorizos durante diez minutos a fuego medio-bajo a fin de que suelten su grasa, después sube e fuego para dorarlos. Calcula en total 6 cucharadas de grasa. Baja la temperatura y cuando el aceite este templado echamos la harina de almortas. Una cucharada por persona y una más. Tostamos la harina y removemos con una cuchara de madera para que no queden grumos. Tuesta bien para que la harina no sepa a crudo. Añadimos el pimentón. Echa el agua y remueve a fuego bajo hasta que se integre con la harina. Cuando la mezcla sea homogénea, sube a fuego medio y cocina durante 10-12 minutos removiendo hasta que la crema espese. Cuando la grasa suba a la superficie y haga chup chup estarán listas las gachas. Se acompañan del embutido. Servir inmediatamente porque hay que comerlas calientes.

¡Mil gracias a ARSO por estas fotos que nos hacen salivar!!!!

Amanece en Estepona

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Fotografía, Pedro Villarejo

Magnífico amanecer en Estepona, donde los malvas y rosas componen un paisaje marino de ensueño. Cielo y mar son la misma cosa; todo se impregna y se contagia, se funde como en un espejo transparente. Donde acaba uno y empieza el otro es trabajo para un párpado que aún se despierta con las primeras luces del alba.

La niebla

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fotografía, Jero García

Este es el ejemplo de que, según dicen, una imagen vale más que mil palabras. Gracias Jero por esta imagen que me llega desde Ceuta.

Pedro Pardo, maestro de la forma (I)

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1ª Figura; 2ª Figura 2; 3ª Los amigos.

Me cuesta escribir sobre este gran escultor por ser además un gran amigo al que perdimos en noviembre de 1998. Hay amigos insustituibles y Pedro, Perico para los amigos, nos dejó un hueco en el corazón, pero un recuerdo imborrable y cuando su imagen se nos hace presente, su sonrisa, su mirada socarrona y bondadosa pone paz y alguna lágrima inevitable nos traiciona; en estos casos lo mejor es dejarse ir y llorar sin pudor. Perico nació en Cartagena, pero al poco tiempo su familia se trasladó a Murcia capital; allí curso estudios de escultura y cerámica en la Escuela de Artes y Oficios con Juan González Moreno. Su destino estaba en marcha. Se casó con Marisún, emparentando con una saga de artistas, los Gómez Cano, de fuerte arraigo en la capital. Su hijo Carlos Pardo lleva los genes de ambas ramas familiares y es hoy un magnífico pintor. Pedro, junto con Elisa Séiquer, otra enorme escultora, Josemaría Párraga, Antonio Ballester… formaban parte de la vida bohemia de Murcia, se reunían en «La viña» y compartían anhelos e inquietudes. Piedra, aluminio, acero, madera fueron doblegados por sus manos que rompían el aire cuando hablaba con la pasión que le era propia. Después, en los años ochenta, «El Continental» fue otro lugar de tertulias y reunión donde acudíamos artistas, intelectuales y gente del teatro como Antonio Morales y hasta Paco Rabal y Asunción Balaguer. La alegría que trajo la democracia se vivía en aquel lugar de encuentro de grato recuerdo. Pedro Pardo, Perico, era y es insustituible y está ligado a esos lugares hoy desaparecidos también.

Giorgio Morandi, el pintor de las naturalezas muertas

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Morandi: 1) «Naturaleza muerta», 1920. 2) «Flores», 1950. 3) «Naturaleza muerta»; 4) «Naturaleza muerta y y botella blanca y azul pequeña», 1955.

La biografía de Morandi es la de un hombre más bien solitario que dedicó su vida a la docencia y al arte, pero poco o nada dado a las reuniones sociales, salvo quizás en la época en que trata a Giorgio de Chirico, padre del movimiento metafísico y a los futuristas. Alguien lo ha calificado como un Cézanne bajo el filtro metafísico. Realmente su obra se centra en las naturalezas muertas, bodegones donde los objetos cotidianos son los sujetos de sus cuadros. Para muchos es considerado el mejor pintor italiano del siglo pasado. Nacido en Bolonia (1890-1964), en 1907 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de dicha ciudad y desde 1909 instala su estudio en la Via Fondazza. Es el pintor del vacío y del silencio, su pintura es estática y lejos del movimiento. Los grandes pintores del Renacimiento italiano como Giotto, Uccello y Caravaggio y los contemporáneos como Picasso, Braque y Cézanne tuvieron gran influencia en sus primeras obras, pero pronto se apartó del paisaje y de la figura humana. Fue nombrado instructor de dibujo para las escuelas primarias de Bolonia. En Florencia participa en 1914 en la primera exposición futurista; con posterioridad, tras la Primera Guerra Mundial, al convivir con de Chirico, se unió al movimiento de la Pintura Metafísica que cuestiona los movimientos de vanguardia, y defiende la tradición clásica italiana. Amaba las líneas austeras de la arquitectura grecorromana. Con el tiempo su estilo se define y se centra en botellas, jarrones, vasos, etc. sobre una mesa o velador, centrándose en la luz y en el espacio. En 1930 empezó a enseñar en la Academia de Bellas artes de Bolonia donde permaneció durante veintiséis años. Expuso en la II Mostra del Novecento Italiano, en el 26 y el 29. En 1930 obtuvo la Cátedra de técnicas de grabado en la Accademia di Belle Arti de Bolonia. Participa en la bienal de Venecia en 1928, 1930 y 1934. Le otorgan el premio Carnegie Pittsburgh en 1929, 1933 y 1936, y en la Quadriennale de Roma en 1931, 1035… Premio de Pintura en la bienal de Venecia y en 1957 el gran Premio de la ciudad de Sao Paulo. Renunció a su cátedra y siguió pintando hasta su muerte, acaecida el 18 de junio de1964 en Bolonia. En el 2001 se inauguró el Museo Morandi.

En la actualidad, en Madrid, en la Fundación Mapfre, se muestra una exposición del pintor desde el 24 de septiembre al 9 de enero. Yo no me la perdería.