La flamante nueva alcaldesa de París es por primera vez una mujer y además nacida en Cádiz, y por si fuera poco una mujer joven con experiencia en la labor consistorial por haber sido teniente de alcalde del anterior ayuntamiento capitaneado por el también socialista Delanöe. Desde hacía tiempo se rumoreaba sobre la posibilidad de que Anne Hidalgo fuera quien le sustituyera, dado que había sido su mano derecha en la reconocida, por todos, limpieza de cara de la ciudad, lo que había dado un impulso renovador en todos los sentidos. En el ámbito cultural llenaron París de conciertos de música, en los jardines, parques…; recuerdo la fiesta de la música por debajo de todos los puentes del Sena, rumba, salsa, rock que se celebra, creo, por junio o mayo… y todo París baila que te baila… o el cierre de calles céntricas los domingos para poder patinar -familias enteras patinando- y los carriles bici y el poderlas alquilar en cualquier lugar y las exposiciones de fotografías en el Luxemburgo… en fin. ¡Ay, y se me olvidaba que a ellos debemos la playa parisina, una zona acotada por banderolas azules, con tumbonas y duchas para que los ciudadanos y turistas pudieran tomar el sol al lado del Sena…
Enhorabuena a Anne Hidalgo; también, faltaría más, al nuevo primer ministro Valls, nacido en Barcelona. Y me pregunto: ¿será que los buenos políticos españoles están fuera? Porque de los de aquí, pocos se salvan… por no decir ninguno. ¡Ay, si Agustina de Aragón levantara la cabeza!
¡Bromas aparte, estoy muy orgullosa!









