Envidio a todo ser viviente cuyo elemento natural es el agua. Dicen que la vida surgió en el mar y debe ser así cuando tantas veces lo añoro; me he sentido anfibio, pez, medusa, estrella de mar o una simple lapa agarrada a las rocas. Y cuando veo a los patos ( en general todos los palmípedos que se deslizan lo son por mi ignorancia) me entra un sentimiento grande de nostalgia y otra cosa que no dudo en calificar de pura envidia. Me paro a contemplar su ir y venir tan elegante, su condición de seres libres no sujetos a horarios ni a hipotecas que veranean todo el año sin pagar por ello. Los miro y me digo que el mundo está mal repartido.
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Los iris de la Provenza. Segunda primavera.
Los bulbos de iris que Isabel se trajo de la Provenza, que me ofreció como el mejor de los regalos, han vuelto a florecer para recordarme, primero, que la amistad es algo preciado; segundo, los mágicos días que pasamos recorriendo Arles, Roussillon, Saint Remy…; tercero, que brotaban en el camino que llevaba a la casa de Beckett; cuarto, la música que Paco nos ponía en el coche para endulzarnos los paisajes; quinto, que Van Gogh nos acompañaba en las viñas y en las lavandas aún ausentes… Y tantas cosas que abarca la amistad y la mirada alegre en el párpado amigo.
En el río Henares
El río Henares a su paso por Alcalá dota a la ciudad de unos rincones de ocio y esparcimiento únicos; el senderismo, la pesca, el estudio ornitológico, la bicicleta o la simple contemplación del paisaje, del río, donde patos y ocas evolucionan en el agua haciendo las delicias de familias enteras es una ruta muy recomendable, sin contar con el tradicional ambiente universitario con solera y la «ruta gastronómica» que hacen de Alcalá de Henares un lugar que no hay que perderse. ¡Muchas felicidades a la mejor guía!
El río
El río de la vida, la corriente que nos lleva. Aguas tranquilas o revueltas. El principio y el fin. La existencia que estalla.
El 22 de junio de 1890, en una carta a G. Geffroy, Monet dice:
«He retomado una vez más cosas imposibles de pintar: el agua con la yerba que ondula en el fondo…»
El Invierno
Estaba cantado, después del otoño inexorablemente llega el invierno. Hace un día y algunas horas que se instaló en el calendario, como no podía ser menos. ¡Hala, pues a disfrutar de las aspirinas, de la leche caliente con coñac y de las mantas eléctricas. Y, si la gripe pasa de largo, a pasear por el campo, que no hay nada más sano y saludable. Como este otoño no ha sido por aquí generoso en lluvias, ansiosa espero un aguacero como dios manda para salir a buscar caracoles. Estoy escuchando a Juliette Greco y sueño con los hechos a la francesa, con mantequilla y perejil… Ella canta como musa existencialista de Saint Germain, como reina de «les caves», y yo sueño con gasterópodos a la «llauna». Voilà, asi es la vida de sencilla, si uno no aspira a más. Un buen libro, la mirada agradecida de la perra, una conversación inteligente con amigos y a esperar que llegue la primavera.





