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Safo: «A una muchacha inculta» (II)

foto: Bárbara

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A UNA MUCHACHA INCULTA (IV)

Cuando te mueras, te enterrarán, y en ningún sitio quedará memoria de ti para el futuro por no tener parte en las rosas de Pieria. Invisible morarás en la mansión del Hades, sombra al vuelo entre muertos oscuros.

 

No tener parte con las rosas de Pieria significa tanto como «no tener trato con las musas», también llamadas Piérides por hijas supuestas, de  Piero.

De la Antología incluida en The Oxford Book Of de Greek Verse (1954) Editorial Aguilar. Biblioteca de Iniciación al Humanismo. Madrid 1968.

Safo: «Una amada ausente»

Foto: Bárbara

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UNA AMADA AUSENTE (VI)

Te igualaba a una diosa insigne, y tú te embelesabas con su canto como con otro ninguno. Pero se fue, y ahora sobresale entre las damas lidias lo mismo que la luna de rosados dedos eclipsa todas las estrellas una vez puesto el sol. Y su brillo baña de plata el mar salobre, e ilumina las campiñas floridas, donde ha caído el rocío y han brotado las rosas, el tierno perifollo, las dulces flores del trébol.

Mas en el ajetreo de su nueva vida no deja de añorar el cariño de su amada Atis, y en el pecho le duele de nostalgia el corazón.

Poema VI que figura en la antología incluida en La Oxford Book OF Greek Verse (1954), traducido directamente del griego por Manuel Rabanal Álvarez. Editorial Aguilar. Biblioteca de Iniciación al Humanismo. Madrid, 1968.

Todo pasa y todo queda…

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Decía Antonio Machado: «Todo pasa y todo queda / pero lo nuestro es pasar…» y aquí estamos pasados de calor, comenzando septiembre a 36 grados oficiales, que a mediodía serán 38 o  más, ¡que alguien pare esto, por Dior!!! (esto va por ti, Josep). ¡Basta de pasar calor! Este desbarajuste climático no hay quien lo aguante; hoy en Galicia estarán a 38 y temo, ¡ay, por el marisco y por sus verdes campas! Ea, pongamos color a este mes que así comienza y aún queda, por Dior, «el veranillo del membrillo»…

Noa, en hawiano, la perfumada…

He buscado durante días las mejores flores  y, de entre todas, he preferido estas sencillas de bignonia…

Foto: Bárbara

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porque la hormiguita, esta noche te contará al oído todas las cosas bonitas que mañana viviremos juntos.

 

Foto: Bárbara

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Y luego nos dirá cómo ríen tus ojos llenos de luz de luna… Tres años ya. ¡Va por ti, Noa; en hawaiano, la perfumada!

Los lorenzos

Adelfas. Foto: Bárbara

Adelfas. Foto: Bárbara

 

Hoy es el día grande en Huesca, el día de los lorenzos, el más caluroso del año; cuando hay que tumbarse en el campo con la vista puesta en el cielo para contemplar la caída de las estrellas fugaces y entonces pedir un deseo…  Hoy, Lucía cumple años, seguro que por ahí se ve con claridad las trayectorias que dibujan las perseidas en el cielo (este año se ven  hasta el día 13). Por aquí estaremos a 40 grados y ese calor sofocante pide a las neuronas un descanso, volveré el 22 si el termómetro ha decidido darnos un respiro. Hasta pronto, entonces.

Belleza natural

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

El tronco viejo posee la belleza natural que los años han ido depositando en su corteza; brillan con luz propia las heridas que la vida le ha ido infringiendo… como arrugas que orgulloso no intenta ocultar. Un día quiero tener en mi piel las arrugas del tronco viejo y presumir de todo lo que habré vivido… y, en cada surco,  lucir un pellizco de vida.

El sol de julio

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

El sol ya lo tenemos y muchos preparan sus vacaciones; listas las maletas con los bañadores, las toallas de baño, los protectores solares… Por su parte, los limoneros ofrecen sus frutos dorados para refrescar los gin tonics, las sangrías, los mojitos a falta de limas …, para sazonar los calamares a la romana, las gambas a la plancha, las paellas… ¡El sol ya lo tenemos y los limones también! A todos los que se van de vacaciones que se lo pasen muy bien.

Ana María Matute, el adiós no, un hasta siempre.

"Hojas en la sombrilla", foto: Bárbara

«Hojas en la sombrilla», foto: Bárbara.

 

 

Para el niño tonto de su libro de cuentos «Los niños tontos», el mar era como una caracola, una gran caracola: «El niño se figuró que el mar era como estar dentro de una caracola grandísima, llena de rumores, cánticos, voces que gritaban muy lejos, con un largo eco. Creía que el mar era alto y verde».

Por eso le he puesto esta sombrilla al niño tonto…

«Él, que creyó el mar alto y verde, lo veía blanco, como el borde de la cerveza, cosquilleándole frío, la punta de los pies». Ella, Ana María tuvo ese libro en sus manos, por primera vez, en 1956. y ya entonces con sabia maestría desmigaba palabras como bolitas de pan sobre el mantel de las letras; unas letras brillantes como la luna de la niña que quería : «Si yo pudiera meter las manos en la luna… si yo pudiera lavarme la cara con la luna, y los dientes, y los ojos»; o como esas tristes, de ese otro cuento, de ese niño al que no le llegó el año, que no llegó a cumplir: «… «Pero el grito de los vencejos agujereó la corteza de luz, el color que era distinto a todas las cosas, y aquel año, nuevo, verde, tembloroso, huyó. Escapó  por aquel agujero y no se pudo cumplir…»

Ya entonces, en 1956,  ella tenía todos los medios mágicos para deslumbrarnos, sus cuentos, brevísimos algunos, eran ya pura poesía, aunque no soslayan la crueldad de ese mundo infantil, quizás porque la vida está tan presente en todos ellos, como ella está en nosotros. Y ella, tan viva, no ha muerto… pienso que se ha ido a pasear por otros mundos para enseñarnos otros juegos, porque ella sí que sabía jugar y desmigar las palabras sobre el mantel de las letras… In memoriam.

Ana María Matute: «Los niños tontos». Ilustraciones y sobrecubierta de José María Prim. Ediciones Destino, Barcelona, 1971.