Digitalizando nuestra biblioteca nos hemos encontrado con un libro de A. Gleizes y J. Metzinger, el número 21 de la Colección de Arquitectura, editado por el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia, Galería-Librería Yerba de Murcia, Consejería de Cultura y Educación de la Comunidad Autónoma de Murcia y Dirección General de Arquitectura y Vivienda de MOPU, 1986. «Sobre el cubismo» es un estudio de 1912 -el primero que se hizo- sobre este movimiento. «El Renacimiento es la apoteosis del SUJETO, que rechaza el predominio del OBJETO. El carácter innovador del cubismo reside en eso y muchos lo consideran como «la revolución pictórica más importante desde el Renacimiento». Conceptos como la «belleza», «lo decorativo» y la «obra en sí» -y añado «per se»- recorren un libro sencillo en la exposición y esclarecedor que el lector agradece; sin duda contribuye a ello la excelente traducción, sin la cual, muchas veces los conceptos artísticos y los «itmos» no hacen posible o dificultan la comprensión. En definitiva, digitalizar tiene su aquel, y de hecho nos depara sorpresas tan agradables como el reencuentro con la traducción del francés de Isabel Ramos Serna y de Francisco Torres Monreal, magníficos amigos del alma, de arroces en el campo y de audiciones de música clásica y arias operísticas.
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Hollande: ¿Reorientación de Europa?

Países europeos encadenados por los ajustes saludan a Hollande con el cuerno de la esperanza. Sandro Botticelli: dibujo para el canto XXXI del «Infierno» de la «Divina Comedia» de Dante.
Desde Tulle, el nuevo presidente electo François Hollande ha pronunciado el primer discurso programático en el que ha tocado todos los ejes de un programa que ha logrado movilizar e ilusionar a la izquierda y arañar votos al centro. Sarkozy, escorado en la segunda vuelta -y ante los pronósticos de su posible derrota- hacia la extrema derecha, ha visto abortada su alianza con Alemania. ¿Soplan de verdad nuevos vientos que nos hagan esperar una nueva reorientación en Europa frente al neoliberalismo integrista de Angela Merkel? Hollande ha hablado de unir a los franceses; «no hay dos Francias», ha dicho. Ha hablado de la conservación del modelo social francés, de los valores de la República, de la justicia y de la juventud, de la recuperación, de las aspiraciones del pueblo, de escapar de la corrupción, del servicio más allá de nosotros mismos. Todo resumido en la frase: «La austeridad ha dejado de ser una amenaza». ¿Será verdad? Muchos millones de ciudadanos quisiéramos que fuera cierto.
Picasso y Dora Maar. Las fotos del «Gernika».
Dora Maar: «Picasso en el taller des Grands Agustins trabajando en el Guernica»
Cuando Picasso conoce a Dora Maar, esta era ya una conocida fotógrafa unida al movimiento surrealista; sus primeras fotos de París deben su gran impacto a la perspectiva en picado que tanto le gustaba utilizar. Su fotografía elegante y serena de estudios de flores y semillas posee una luminosidad exquisita; bellísimo es el retrato de «Assia» e inquietantes las que le toma en el 34. Quizás de toda su producción dos de las más conocidas sean «El retrato de Ubu», que se convirtió en un icono del movimiento surrealista, y aquella en la que una mano sale de una caracola -fotografía sin título-. En los años treinta realiza retratos a poetas como George Hugner, dadísta; al pintor Yves Tanguy; al actor y director de teatro Jean-Louis Barrault; al poeta y escritor René Crevel, etc., etc., etc. Su encuentro casual con Picasso, en les Deux Magots, es algo bien sabido y forma parte de la leyenda del pintor. Mantuvieron una relación que duró siete años, durante la cual Dora pudo fotografiar el proceso creativo del cual surgió el cuadro definitivo del Gernika, expuesto por primera vez en la Exposición Universal de París de 1937. El gobierno republicano había encargado a Picasso un mural para dicha exposición y los bocetos no avanzaban, le faltaba el leitmotiv; fue el terrible bombardeo de Gernika lo que le procuró el desgarro, la rabia, el motivo que haría de este célebre mural un icono del siglo XX, ubicado desde hace unos años en el Museo de Arte Reina Sofía. Las fotos que Dora realizara en el estudio de Picasso, en el 7 de la rue des Grands Agustins, constituyen un testimonio valiosisimo en cuanto a la gestación de esta obra genial sobre la que el pintor dijo: «La pintura no se hace para decorar apartamentos. Es un instrumento de guerra». Dora Maar, que fue modelo no solo del mural sino también de la serie de óleos «Mujer llorando» y de muchos dibujos, no debe pasar a la historia -pues sería totalmente injusto- como una de las amantes de Picasso; su obra como pintora, fotógrafa y poeta vale por sí sola; quizás su aislamiento posterior -en una casa en Ménerbes, cerca de Luberon, en la Provenza- no entendida por muchos, responda a una dignidad muy respetable, teniendo en cuenta que se pudo aprovechar de su condición de «exmujer de» y no lo hizo. Las magníficas fotografías de Dora Maar sobre el mural las compró el Museo de Arte Reina Sofía en una subasta, aunque no son las únicas que existen. La fotografía es del mágnifico libro de Mary Ann Caws: «Dora Maar con y sin Picasso. Una biografía». Ed. Destino, 2000. ¡Fantásticas las fotografías de Dora Maar!
¿Christine de Pisan fue la primera feminista de la historia?

Miniatura de" Libro de la ciudad de las damas", anonimo. Circa 1405. París Biblioèque Nationale de France.
Virginia Woolf consideraba que Christine de Pisan, nacida en Venecia sobre el 1364, y aunque pueda sonar a anecdótico o superficial, poseía una habitación propia para escribir, algo indispensable para desarrollar una obra; hay que pensar en el papel de la mujer entonces. Nacida a caballo entre el final de la Edad Media y el principio del orden nuevo que supuso el Renacimiento se ganó el derecho a trabajar como escritora y a mantener a su familia. Tuvo el privilegio de vivir en la corte, pues su padre fue nombrado médico de cámara y astrólogo de Carlos V; y fue tras la muerte este y de su esposo cuando se vio abocada, en la corte de Francia, a tomar las riendas de su vida. La terrible guerra de los Cien Años y las penurias que tuvo que afrontar para sacar adelante a los suyos debió forjar un carácter extraordinario. Los libros en aquella época estaban reservados a los bibliófilos y de cada uno de ellos se hacían muy pocos ejemplares. Christine de Pisan, cuando ya se lo pudo permitir, corregía sus manuscritos hechos en pergamino; primero pasaban por el copista, después por el rubriquista y finalmente por el miniaturista: a la imprenta le quedaba siglo y medio de espera. La escritora aparece muchas veces representada en sus manuscritos. La tristeza y la soledad tras la muerte de su marido -enviudó muy joven- nos descubre un matrimonio por amor, cosa poco frecuente entonces, tristeza y soledad que refleja en estos versos: «Estoy sola y sola quiero estar. / Sola me dejó mi dulce amigo». Escribió más de 40 obras, tanto en verso como en prosa; quizás la más conocida sea el «Libro de la ciudad de las damas». También recibió el encargo de escribir la biografía de Carlos V. algo inusual para una mujer en esa época. ¿Fue Christine de Pisan la primera feminista? Muchas así la reivindican; en cualquier caso, todo un ejemplo de talento y valentía.
«Desolación de la Quimera» de Luis Cernuda
Luis Cernuda, poeta sevillano de la generación del 27, finaliza su producción literaria con el libro de poemas «Desolación de la Quimera» escrito a principios de 1961. Parece ser que el titulo procede de uno de los versos de T. S. Eliot -concretamente de los «Cuatro Cuartetos»-: «El ruidoso lamento de la desconsolada quimera». El libro de Cernuda es producto de la madurez creativa de donde destacaría «Luis de Baviera escucha Lohengrin», «Supervivencias tribales en el medio literario» y «Animula Vagula Blandula», del conocido poema del Emperador Adriano, escrito posiblemente antes de morir; toma el poeta el título para hacerse la misma pregunta sobre el destino del alma. Transcribo algunos versos de «Desolación de la Quimera»: «Cuando la luz lunar alcanza / A la quimera, animarse parece en un sollozo, / Una queja que viene, no de la ruina, / de los siglos en ella enraizados, inmortales. Y más adelante: «Mas no poder morir, si todo muere, / Es más duro quizá. La Quimera susurra hacia la luna / Y tan dulce es su voz que a la desolación alivia.»
¡Hay que ver lo que ha dado de sí el poema del Emperador Adriano y la fabulación en torno a las quimeras!
La calle de Johnny Carter
La calle de Johnny Carter
Ya sabemos que el protagonista de «El Perseguidor» de Julio Cortázar vivía en un hotelito de la rue Lagrange. En la foto, esquina donde está ubicado, en la actualidad, el bar «Le Panis» desde donde se puede contemplar tranquilamente le rosace -el rosetón- este de Notre Dame, mientras tomamos un «deca» o un café noir. Si pinchan en la foto verán que en la época de la novela el bar se llamaba «Café de Notre Dame».
Animula vagula blandula. Alma que se desprende del cuerpo. El emperador Adriano y Cortázar.

Bárbara Carpi. Ornitortero, óleo sobre tablex, 98 por 124 cm. Colección Udina-García. Alcalá de Henares. Foto: Bárbara Carpi,
Julio Cortázar tradujo el libro «Memorias de Adriano» de Marguerite Yourcenar; los versos del emperador Adriano, «Animula vagula blandula», introducen el primer capítulo de la excelente novela de la escritora francesa, que se aproximó a la figura histórica con una precisión rigurosa, con una prosa elegante, con un conocimiento del mundo clásico que la erudición del traductor en ese ámbito ayudó de forma magistral. Los versos de Adriano, según una traducción que se atribuye a Cortázar, dice así: «Mínima alma mía, tierna y flotante / huésped y compañera de mi cuerpo / descenderás a esos parajes pálidos, rígidos y desnudos, / donde habrás de renunciar a los juegos de antaño.» Es una forma bella de expresar el sentimiento por el alma compañera que abandona el cuerpo. En el precioso poema que Cortázar dedica a Alejandra Pizarnik aparecen estos versos producto de su propia creación: «animula el tabaco / vagula Anaïs Nin / blandula vodka tónic», claro, nada que ver con el Imperio Romano; el surrealismo tiene sus propias no-leyes que hacen que sea lo que es y no otra cosa o todas las cosas a la vez o ninguna. Amén.
Borges: rosa y azul.
La primera edición del libro «Rosa y azul» de Jorge Luis Borges se imprimió en España, en noviembre de 1977, en Sermay Ediciones. con una introducción poética inusual o poco habitual de un editor, lo que anuncia sin lugar a dudas la devoción y el cariño con los que se hizo el trabajo editorial; las ilustraciones de Alfredo González se prestan con su delicado y firme trazo realista a retratar el guión de las dos historias. El libro, compuesto por dos relatos breves, » La rosa de Paracelso» y «Tigres azules», se inscriben en la poética borgiana. En la «Rosa de Paracelso» aparece el «principio», «el verbo», el origen de la creación, la nada y la resurrección, la transmutación, la Alquimia… «Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una sola palabra en voz baja. La rosa resurgió. En «Los tigres azules» el protagonista va en pos de un sueño, o son los tigres azules, la pesadilla, los que determinan ese viaje a la locura que finaliza cuando los «discos azules» que se multiplican vuelven a su ámbito natural primigenio.
Los iris de la Provenza: Van Gogh y Samuel Beckett
En el mes de abril comienzan a florecer los iris; toda la Provenza se llena de flores azules y escarlatas. Los iris, silvestres, dan la bienvenida desde bordillos a pie de los caminos, en los campos, en cualquier rincón de Arles, de Saint-Remy, en Vaucluse, tierras fértiles regadas por el Sorgue y los dos Ródanos -el grande y el pequeño-. Alguien muy querido me regaló estos bulbos arrancados del sendero que conduce a la casa que fue refugio, en la segunda guerra mundial, de Samuel Beckett; fue en octubre de 2008 y visitábamos la Provenza. Paramos frente a la casa e hicimos fotos; mis amigos me regalaron este recuerdo que cada año florece en mi diminuto jardín. En esa casa Beckett y su compañera permanecieron dos años huyendo de la Gestapo. El premio Nobel de Literatura (1969) había trabajado en París para la resistencia y en esta casa cerca de la villa de Roussillon -bellísimo lugar- almacenó armas y contribuyó en los sabotajes que se llevaron a cabo desde las montañas del Luberon. Terminada la guerra, el gobierno francés le condecoró con la Croix de Guerre y con la Médaille de la Résistence. El autor de «Esperando a Godot» y de novelas como «Murphy» y «Watt», cuando comentaba este periodo, no le daba la menor importancia. Beckett por tierras del parque nacional del Luberon, paseando por los caminos de los ocres de Rousillon, contemplando desde arriba las llanuras de lavandas… y Van Gogh pintando los iris desde el sanatorio de Saint-Remy y los olivos que lo rodean como esculturas retorcidas por el mistral… Y mis iris, que gracias a Isabel, por su gesto, florecen desde hace unos días espléndidos.





