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Última hora: El tesoro de Tombuctú

Hay nombre mágicos que nos hacen soñar; Tombuctú es uno de ellos. En el continente europeo, España, por su situación estratégica y por su historia común durante siglos con pueblos africanos, ha sido puente entre culturas, situación de la que cada vez somos más consciente y de la cual estamos más orgullosos cada día. Personalmente, mucho. Tombuctú ha sido durante siglos guardiana de parte de la cultura andalusí, formada por miles de manuscritos que el fondo Kati ha albergado cuidadosamente. La propia Junta de Andalucía ha financiado esta hermosa  labor. La famosa Biblioteca de la ciudad es el orgullo de Malí. La fascinante arquitectura de Tombuctú es un bien que hay que conservar igual, que su legado. Tombuctú ha sido durante siglos un gran centro cultural islámico de África.

Cuando la sinrazón de los yihadistas se trató de instalar en Malí, la población hizo lo que pudo para contrarrestar las normas intolerantes que pretendían imponer. Tombuctú en manos de grupos radicales veía peligrar los fondos de la biblioteca, su director Ismael Diadié tuvo que abandonar la ciudad llevándose parte del legado a fin de preservarlo. La noticia del diario «El País» del lunes 4 de este mes nos habla del celo de un empleado, Baba Pascal Camara que durante diez meses guardó el resto de documentos.

La cultura es -ya lo sabemos- un arma letal para los grupos radicales. Siempre el fascismo y los extremismos religiosos intolerantes han tenido por objetivo principal mantener a las masas cuanto más ignorantes mejor. Tener a la ignorancia por aliada dice mucho sobre sus propósitos. Y si eso además afecta mayoritariamente a las mujeres mejor. La violencia ejercida sobre ellas es insoportable.

Todavía recordamos con estupor y espanto la voladura de los budas de Babiyán  perpetrada por los  talibanes.

Malí liberada es una buena noticia.

Ultima hora: El pueblo español airado

Pablo Picasso: "Gernika" (fragmento)

Pablo Picasso: «Gernika» (fragmento)

El pueblo español no se merece esto. El pueblo español sigue padeciendo la barbarie de unos pocos. La corrupción ha llegado a unos límites insostenibles. ¡Qué vergüenza! La simple sospecha sería suficiente para que el gobierno- si la tuviera- dimitiese. Cuando tenemos más de un millón y medio largo de familias sin ingreso alguno, con la angustia y desesperanza que ello conlleva en el día a día, el espectáculo de los sobresueldos, si se verifica judicialmente, es algo canallesco. Sumidos en una crisis propiciada por la usura de los poderes financieros, por la especulación bancaria y por el negocio inmobiliario que los partidos políticos no han querido afrontar por intereses oscuros o no tanto, cuando estamos pagando a la banca sumas millonarias a costa de los servicios sociales, de la educación y de la sanidad, cuando el paro asciende a casi seis millones, cuando el crédito a las familias es cero porque la banca aún no se ha «saneado» del todo -aunque sus beneficios sigan creciendo-, cuando esto está pasando, nos enteramos que hay energúmenos -bueno, esto ya lo sabíamos- en este país que no solo no tienen vergüenza, porque no han cumplido nada de lo prometido en la campaña electoral, sino que nos piden «sangre, sudor y lágrimas» mientras algunos se han estado forrando bajo mano durante años -todo esto, claro, y, como ahora, se dice presuntamente-.

Presuntamente, pues esperaremos a que la justicia ponga a cada cual en su sitio.

Ejecución en Homs

Finaliza el año con una nueva matanza al noroeste de Homs. 200 personas han sido ejecutadas por parte del ejército del tirano Bachar el Asad. Después los cadáveres han sido quemados y sepultados en una fosa común. ¡HASTA CUÁNDO ESTA BARBARIE!  Todas las lágrimas del mundo no podrían lavar esta mancha que, queramos o no, nos salpica a todos. ¿Cómo podremos festejar el Año Nuevo? Sin comentarios.

Indignados: La banca sigue ganando.

Dibujo de Leonardo da Vinci

Aun después de la negociación entre Gobierno y el primer partido de la oposición la banca sigue ganando. El acuerdo al que han llegado es un parche por dos años y después ¿qué? Los dos partidos de gobierno, PP y PSOE,  endeudados por sus respectivas campañas electorales, ven condonadas sus deudas por parte de los bancos que los financian. En las cajas de ahorros -el nombre tiene guasa- todos los partidos políticos, incluso los minoritarios, han formado parte de sus consejos de administración, de modo que por la cuenta que les trae más les vale estar a bien con la mano que los financia. Y aunque esto no fuera así -que lo es- el SISTEMA FINANCIERO sigue siendo intocable. En el tema de las hipotecas es cierto que ha habido tanto irresponsabilidad personal como financiera, pero también mucho engaño y letra pequeña. Los usureros ganan, la banca sigue ganando. Frente a una ley hipotecaria obsoleta, de hace seis décadas, que ha permitido y permite unos intereses de demora del 19% y unos método que ninguna ley europea permite, es la sociedad civil la que se ha movilizado; la desobediencia civil ha conseguido la paralización de algunos desahucios. Del mismo modo, es la sociedad civil, la que ha  hecho posible que todos visualicen este drama que a todos nos atañe. Son también los ciudadanos los que con su solidaria actitud han interpelado a los jueces y estos se están también movilizando en favor de lo que es justo. Por último, algunos bancos se nos muestran estos días con piel de cordero, quizá movidos por el clamor popular; se deben sentir, con toda la razón, muy impopulares, el centro de todas las críticas. Nuestra sociedad está demostrando una madurez muy loable, pero cuando se conculcan de modo sistemático los derechos humanos y los principios básicos de nuestra Constitución no se puede permitir que esos entes que se mueven en la sombra sigan tirando de la cuerda de modo indefinido. Está en juego además -por si fuera poco- la ¿»dación»? de la democracia; los ciudadanos tienen el poder a través del Parlamento y, cuando los representantes del pueblo ven como son los entes financieros los que gobiernan y cómo estos conculcan los derechos democráticos, será el pueblo el que tenga que resolver ese estado de cosas. Mucho está en juego, no solo la vivienda, no solo un techo. Y, aunque de momento siga ganando la banca, creo firmemente en el poder de los ciudadanos y me niego a creer, como dicen muchos, que tales movimientos sean «ingenuos». El primer paso ya se ha dado. Y la unión hace la fuerza.

Indignados: El tumor cerebral de Hitler

Dibujo de Leonardo da Vinci

La situación en Siria no mejora. La guerra civil continúa a pesar del alto el fuego y del nuevo mediador internacional. Nada ha cambiado, pues el número de victimas civiles sigue siendo a diario estremecedor. A todos los tiranos les llega su hora; pero mientras, los pueblos sometidos se desangran, siendo los más desvalidos -mujeres, ancianos y niños- los que sufren las consecuencia de sus locuras. A todos los que perdieron la esperanza o la vida les quiero dedicar este poema que escribiera Leonard Cohen en «Flores para Hitler», terribles poemas para denunciar lo más horrendo que un ser humano puede ocasionar a otro: la tortura y la muerte.

EL TUMOR CEREBRAL DE HITLER

El tumor cerebral de Hitler asoma por mis ojos

Goering derrite lingotes de oro en mis entrañas

Mi nuez abulta como la cabeza de Goebbels

Es inútil decir a un hombre que es judío

Con tu beso elabora la pantalla de una lámpara

¡Confiesa! ¡Confiesa!

es lo que me pedís

aunque creéis que me los estáis dando todo

HITLER THE BRAIN-MOLE

HITLER the brain-mole looks out  of my eyes

Goering boils ingots of gold in my bowels

My Adam’s Apple bulges with the whole head of

Goebbels

No use to tell a man he’s a Jew

I’m making a lampshade out of your kiss

Confess! Confess!

is what you demand

although you believe you’re giving me everything

Del libro «Poemas escogidos» (versión de Jorge Ferrer-Vidal), Ed. Plaza y Janés. Barcelona, primera edición, enero 1972.

Siria.

La ONU pide algo más de trecientos millones para asistir a los desplazados de Siria. El «saneamiento» que necesita la banca española y que se le va a conceder es aproximadamente de alrededor de cuarenta y tres mil millones de euros. La simple comparación les debería dar VERGüENZA a los responsables. El capitalismo feroz, de pronto me he acordado, no la tiene.

Última hora: La ONU acusa al régimen sirio y a los rebeldes de crímenes de guerra

El informe de una comisión independiente propiciado por la ONU ha sido presentado hoy en Ginebra. El informe no dice nada nuevo, es decir, ya sabíamos que el régimen mataba y torturaba a través de los shabiha y que naturalmente mataba y torturaba más que las tropas rebeldes con menor capacidad operativa. ¡Claro que sí! Lo que sucede en Siria es una guerra civil y que se sepa, siempre la guerra más sangrienta, más salvaje es la que se da entre hermanos. O ¿qué pensaban en la ONU?  ¿Que esto era, como decían desde el gobierno, la actuación de unos terroristas de otros países? ¿Así de sencillo, de simple, de perverso? Tampoco es nuevo que el terror infringido a la población por parte de las milicias gubernamentales estuviese planificado desde el gobierno; pues claro que no, ya se sabía. Lo más delirante, si no fuera sangriento, es que, mientras que se llega a estas conclusiones, la ONU ha permitido que se matara, asesinara, torturara, violara a tantos inocentes; en cualquier genocidio el tiempo es oro, son vidas.¡Señores de la ONU, dedíquense a otra cosa! Lo más llamativo es que llegan a la conclusión de que, aunque los dos contrincantes violan los derechos humanos, unos matan, violan y torturan más que los otros. Y es este organismo internacional el que va ha solucionar el problema, cualquier problema. ¡Señores de la ONU, dedíquense a otra cosa!

Indignados: Siria

 

Bárbara Carpi: «La guerra». 1975. öleo sobre papel. Colección particular.

Hace solo unos días en Tremseh el ejército del tirano cometió la mayor matanza contra la población siria; se calcula que murieron alrededor de doscientas personas en una única operación. Desde que comenzó la barbarie el número de muertos puede que ascienda a 17.000. Es difícil calcular. Asad se sigue sintiendo fuerte, contando como cuenta con el apoyo de China y de Rusia; el veto le sigue respaldando. El plan de paz propiciado por Kofi Annan y la Liga Árabe sigue siendo inoperante. Se habla de la posibilidad de que se puedan utilizar armas químicas, si es que no se han utilizado ya. ¡Hasta cuándo! ¡Basta ya!

Indignados: Sobre Siria y rompiendo una lanza a favor del periodismo.

Leonardo se sumaría a los indignados.

La última masacre en Hula lo único que viene a demostrar es que la vida humana no vale nada. Seguimos hablando de la crisis mundial y de cómo nos va afectando día a día; y es lógico y normal que así sea. Lo tremendo, si es que hay algo más tremendo que el acto de segar la vida de inocentes que están empezando a vivir o de ancianos que están acostumbrándose a encarar la muerte cercana, o la violación de mujeres, que es el acto más salvaje y repugnante que «un hombre» puede cometer, lo tremendo a secas es navegar por Internet y leer el odio con que muchos ciudadanos -sean pro o anti imperio americano, anti o pro palestinos, anti o pro judíos…- formulan sus opiniones, por cierto muy lícitas, analizando el tema de Oriente Medio, no con ponderación sino con ira. Pues sí, esta radicalización me ha llamado la atención y me ha indignado bastante, pues los unos echan la culpa a los otros -nada nuevo, por otra parte-: que si el régimen de El Asad tiene las manos manchadas de sangre, que lo mismo los opositores o los grupos terroristas de Al Qaeda, que si EE. UU. o el ejercito de liberación  sirio, que si Rusia y bla, bla, bla… Y, por cierto, aparte de decirse lindezas que rayan en el insulto personal -cosa que el anonimato de las redes favorece: uno puede ser muy gallito en la sombra-, lo más despreciable es que a pesar de que muchos lamenten la masacre de civiles, la ira de la mayoría se dirige contra el «otro» que representa una ideología diferente. Todos sabemos lo que está en juego en Siria, el gas y su situación geopolítica; situación que puede venir muy bien en caso de que se desnivele la hegemonía a favor o en contra de los países emergentes o del imperio americano, provocando una guerra que, como sabemos, en tiempos de crisis les sienta muy bien a  ciertos sectores financieros y no digamos a las empresas armamentísticas. Dicho esto, quiero romper una lanza en favor de los periodistas atacados últimamente en una campaña de desprestigio por unos y por otros, declarando que todos están desvirtuando y falseando la información sobre lo que está pasando en Siria, y olvidando a los que arriesgan su vida o mueren todos los días en conflictos bélicos en cualquier parte del mundo. No puedo pensar que todos sean corruptos ni mucho menos que la mayoría no viva su profesión como un servicio público, buscando la verdad para contárnosla.  Acabo diciendo lo de siempre: tanta represión, tanta muerte inútil, tanta sangre de inocentes… y ni una manifestación masiva en las calles. ¿Seguimos indignados en lo particular o somos capaces de trascender lo individual  para ir más allá?

Indignados: «Todos somos Dimitris» de Javier Valenzuela.

Indignado ante la situación actual.

Magnífico y admirable artículo del siempre certero y sensible analista Javier Valenzuela el que publica hoy «El País». El veterano periodista nos acerca a la crisis griega -que es la de todos los países del sur- a través de su ajustada visión de la crítica situación que vive una Europa desconcertada, tomando además de la mano al comisario Jaritos, personaje del novelista policiaco Petros Márkaris, quien en su última novela, «Con el agua al cuello», nos sitúa en 2010. Este personaje va viendo el enriquecimiento de los distintos estamentos, el pelotazo inmobiliario, el todo vale, el despilfarro…  y la estupefacción del hombre corriente de la calle ante un proceso alarmante al que ningún poder nacional ni puso ni pone coto. El paralelismo de lo que sucede con España es escalofriante. El periodista se hace la misma pregunta que nos hacemos los ciudadanos de a pie: ¿Cómo se ha llegado ahí? Y yo me pregunto también -como todos: españoles, portugueses, italianos, griegos- qué pasa con los responsables. ¿No haría falta un Tribunal Internacional para Asuntos Económicos donde juzgar a tanto criminal que se han enriquecido a costa de pueblos enteros. ¿Pedir esto es una ingenuidad por mi parte?, supongo que sí. El recorte de los servicios sociales, de las pensiones; el despido de funcionarios, de médicos, de enseñantes; el cierre de empresas; la asfixia de los autónomos…  tiene que quedar impune? ¿Hasta cuándo la inyección de dinero a los bancos?

Valenzuela nos habla del suicidio de aquel jubilado griego, que nos conmocionó. Cuando nos enteramos del suicidio  de Dimitris Christoulas de  77  años ante el Parlamento griego denunciando su precaria situación, fue como el aldabonazo que nos hizo ver realmente hasta qué punto la situación estaba destrozando la vida de los más débiles. Hay que leer el artículo. Yo no soy periodista ni tengo la capacidad ni el saber hacer de Valenzuela, pero me siento obligada como ciudadana a denunciar, desde esta pequeña parcela de opinión, algo que es aterrador de por sí y por las proporciones que día a día está adquiriendo. ¿Hasta dónde van a llegar los mercados financieros? En alguna manifestación he visto pancartas con guillotinas -soy pacifista convencida-, pero la reflexión de muchos es que a los franceses les fue muy útil a la hora de remediar el hambre del pueblo que no solo pasaba hambre sino que moría de hambre, mientras unos pocos, nobleza y monarquía, vivían en el más escandaloso de los lujos versallescos. No quiero ser alarmista, pero el hecho de que los jubilados no puedan vivir con dignidad en una sociedad avanzada denota no solo que quienes la gestionan son unos desalmados, sino que están perpetrando un auténtico terrorismo de Estado y, cuando la gente pierde la esperanza en el futuro de ellos y de sus hijos, los conflictos sociales pueden estallar en las calles. De hecho lo que se está produciendo es una brecha cada vez mayor en las clases sociales, soportando la clase media todo el peso de la crisis provocada por la usura de los de siempre.

Javier Valenzuela termina su brillante artículo así: «Los del sur no deberíamos dejar solos a los griegos. Todos somos Dimitris». Gracias, señor Valenzuela.