Idomeni, la otra frontera. (Los ojos de Khaled)

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Idomeni, la otra frontera

(Los ojos de Khaled)

 

 

            Estoy sola, perdida sin tus ojos en este tren que avanza hacia la noche. Y en este ir, la bruma confunde la línea del horizonte y transforma los campos en un mar inexistente. Taladraste mi cerebro: ¡Van a cerrar las fronteras, vete, Sara, vete!. Me empujas y me empujas y no quiero ir. Y me subes a este tren y ¡debo esperar a Houda! Sara, vete! Tu voz se apaga como una llama y ardo de dolor. Estoy sola, Khaled, perdida sin tus ojos en ese paisaje que se desliza. La máquina que silenciosa se dirige hacia el oeste tira de mi corazón que correría hacia el Este: hacia Macedonia… hacia ti, hacia vosotros.

            Nunca debió ocurrir. Nunca de nuevo aquí; jamás en ningún lugar del mundo. La guerra, y yo lejos sin poder estar; lejos de la barbarie y queriendo estar con vosotros y sin poder. Y aun protegida por los cristales que lloran, aun así, oigo; y bajito, para no dolerme demasiado, acompaño a la voz que acuna el silencio de los gritos. Y me consuela cantarme, cantarte a pesar de los gritos que nunca dejo de oír. Y tú, mala madre, Europa, sin corazón, te pudres desde hace años, sin oídos, sin entrañas. La noche es un caracol ciego que repliega sus ojos; a mi pesar estoy en su centro, justo en la última vuelta de su concha, cuando la espiral se vuelve pequeña, porque no sé donde más podría estar tan a cubierto. Cuando cesa la canción, no sé para donde volverme. Afuera, frío; dentro, peor que la muerte, tan helada. Sola, sin tus ojos, perdida y loca por buscarte sin remedio, desesperada en este tren que avanza hacia la noche. Delante de mí, el cristal y la palabra FRONTERA; y el cristal donde se reflejan los inocentes como polillas desvalidas en las que late un corazón pequeño y caliente. Pienso en los niños; es por que pienso en los niños, que grito sin sonido para no despertar a los muertos, y me tengo que acunar, cogerme entre los brazos para poder soportarlo. ¡Y creímos estar a salvo de esa barbarie! Un olor hediondo avanza con este tren a gran velocidad, y los gritos de los niños, de las mujeres, de los ancianos. Ese coro que se repite, que se repite, que se repite: ¡Niños en Europa! Muertos. Asesinados. Muertos.

            Estoy sola, Khaled. Perdida. Sin tus ojos, estoy sola, Khaled, perdida sin tus ojos…

Barbara García Carpi

14 pensamientos en “Idomeni, la otra frontera. (Los ojos de Khaled)

  1. “La vergüenza de Europa”. Así titula Juan Goytisolo un capítulo de su libro “Cuaderno de Sarajevo” (Ed. El País/Aguilar, Madrid, 1993), y lo comienza citando ¡¡¡unas palabras de Antonio Machado escritas en 1938!!! en las que se refería al abandono de la Segunda República Española por las llamadas “naciones neutrales” y que paso a reproducir: “Reparemos en la pobre idea que dan de sí mismas esas democracias que fueron un día orgullo del mundo; veamos cuanto sale o se guisa en sus cancillerías, incapaces de invocar -siquiera a título de dignidad formularia- ningún principio ideal, ninguna severa norma de justicia”.
    ¿Cuántas veces vamos a tener que repetirlas y repetirlas?

    • Parece que nada haya cambiado ¿verdad? En la guerra de los Balcanes el papel que jugó Europa fue canallesco. Ahora es lo mismo; entonces se habló de limpieza étnica, ahora, no se dice, pero para el caso es lo mismo. Y pensar que muchos de nuestra generación creíamos en la idea de una Europa de los pueblos, libre y democrática, defensora de los derechos humanos… es un chiste macabro.
      Gracias Aurelio.

  2. Gracias a ti, Bárbara, por esas palabras tuyas tan bellas, tan llenas de sentir desde lo más hondo, de empatía -una de las cosas más nobles que puede mostrar el ser humano-.

    • Todos somos hermanos, al margen de las distintas credos y opiniones, somos seres humanos que sufrimos, amamos y sentimos de la misma forma; no concibo otra cosa. Amar al prójimo como a ti mismo es un principio universal que nos ampara a todos y bajo cuyo paraguas deberíamos estar todos.
      Un besazo.

  3. “La noche es un caracol ciego que repliega sus ojos”. Qué maravillosamente terrible imagen. La has bordado.

    Llevo varios minutos pensando qué escribir, hasta que me doy cuenta de que lo has dicho todo ya. Gracias por poner palabras a nuestras vísceras.

    • Muchísimas gracias, hermoso: viniendo de ti que escribes maravillosamente es algo que me ha llegado muy hondo. Solo me pregunto,¿cómo podemos vivir, sin morirnos de pena y de vergüenza?
      Buenas noches, cariño.
      Un beso.

  4. Preciosa foto y bellísimo y conmovedor comentario, Bárbara. Como dijo Primo Levi:

    Los que vivís seguros
    En vuestras casas caldeadas
    Los que os encontráis, al volver por la tarde,
    La comida caliente y los rostros amigos:
    Considerad si es un hombre
    Quien trabaja en el fango
    Quien no conoce la paz
    Quien lucha por la mitad de un panecillo
    Quien muere por un sí o por un no.
    Considerad si es una mujer
    Quien no tiene cabellos ni nombre
    Ni fuerzas para recordarlo
    Vacía la mirada y frío el regazo
    Como una rana invernal.
    Pensad que esto ha sucedido:
    Os encomiendo estas palabras.
    Grabadlas en vuestros corazones
    Al estar en casa, al ir por la calle,
    Al acostaros, al levantaros;
    Repetídselas a vuestros hijos.
    O que vuestra casa se derrumbe,
    La enfermedad os imposibilite,
    Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.

    (Primo Levi, Si esto es un hombre, 1947)

    • Muchísimas gracias, querido Joaquín; siempre escribo cuando los sucesos me golpean y este escrito forma parte, supongo, de algo que seguirá fluyendo, porque vivimos una época terrible de confusión y de desprecio hacia el hombre y su dignidad; por eso te agradezco tanto esta aportación tuya con este texto de Primo Levi.
      Feliz semana y un abrazo grande y solidario.

  5. Acabo llorando cuando te leo. Que vergüenza de Europa, tan vieja y sin corazón! No hemos aprendido nada de nada y si seguimos así, nunca aprenderemos.
    Un gran abrazo amiga mía, desde esa impotencia que nos une.

    • Es eso, rabia e impotencia y dolor. Me uno a tu sentimiento con la desesperanza de quien sabe que poco podemos hacer salvo denunciar y reclamarlos todos a una, por ver si algo en el duro corazón de Europa cambia.
      Un gran abrazo, María.

  6. It is a shameful situation that europe find itself in, but it is a greater tragedy that the WORLD has stood by and even encouraged the middle east to be torn apart! Shame on all of us for allowing our politicians to think they are gods!

    • Es terrible lo que está sucediendo en suelo europeo y cada día que pasa más y más inhumano. Cuando pienso, sobre todo en los niños, me pongo enferma. Y pienso en lo generoso que fue México cuando nuestros refugiados de la guerra civil pidieron asilo en dicho país; esas cosas no se olvidan. Muchísimas gracias, querido Ash, por tu sensibilidad.
      Un fuerte abrazo.

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