Georgia O’Keefe

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Lirio Blanco. 1930

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Calas. 1924

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Iris negro III. 1926

Pintora americana nacida en Winsconsin en 1887. Muy pronto decide dedicarse a la pintura por lo que pasa un año en el Art Institute de Chicago, para después inscribirse en el Art Student League de Nueva York donde destacó por su realismo imitativo. Son famosas sobre todo sus naturalezas muertas y sus flores gigantescas en primer plano relacionadas con la sexualidad femenina. Esa manera de aproximación al sexo femenino le hizo mostrar indirectamente toda la sensualidad y belleza, incluso lírica, de sus hermosas flores con delicadas transparencias. Misterio y realismo figurativo unido a una gran sensibilidad hacen de esta artista quizás la más reconocida de América. Estuvo unos años enseñando en Texas, pero su gran descubrimiento fue México, país al que volvió una y otra vez hasta su instalación definitiva. En 1916 conoce al fotógrafo y galerista estadounidense Alfred Stieglitz con quien se casa; un año después de conocerlo, expone individualmente en su galería; su marido fue su máximo admirador y defensor hasta la muerte de este en 1946. Otros temas recurrentes en su obra son los paisajes mexicanos y las calaveras de vacas, todo siempre con esa imagen aproximativa de gran fuerza. Tras la muerte de su marido, Georgia se instala en su querido Nuevo México, donde siguió pintando hasta los años setenta cuando comenzó a perder la vista; sin embargo esto no frenó su impulso creativo, volcándose en el modelado en arcilla. Murió con noventa y nueve años de edad.

Otro año, Noa

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foto: Bárbara

Otro año ya, mi princesita. Otro día que pasaremos juntos, que reiremos celebrando,casi sin darnos cuenta, que despacito vas dejando atrás esa época feliz de sueños, ese territorio donde reinan los juegos y las ilusiones no se cortan un pelo. Todo lo mejor para ti, mi niña preciosa de ojos que ríen…

Paris la nuit

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La Tour Eiffel.

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Pont d’Alexandre III

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L’Ôpera Garnier

Mi querida “corresponsal” parisina me ha enviado estas tres fotos de Paris la nuit. Están sacadas desde un coche y se lo agradezco de corazón. Ella sabe de mi debilidad por la ciudad de la luz. Espero ir pronto, ya tengo “morriña”. Hay ciudades que te atraen, te atrapan como un imán o como una droga y a las que vuelves irremediablemente una y otra vez. La Tour en las noches de verano arde a lo bonzo y es un espectáculo fantástico. El puente de Alejandro III es, de los treinta y tantos que tiene París, el más bonito. El edificio de la Ópera Garnier es precioso por dentro y por fuera, con una gran escalinata que ofrece, a modo de bienvenida toda la riqueza y belleza del repertorio operístico mundial. Recuerdo cuando fui a ver “La Walkiria”, a deleitarme con Wagner que, por cierto no es una ópera fácil, yo soy más verdiana; como entonces yo era estudiante fui al gallinero y lo que se me ha quedado grabado es la enorme araña de cristal y los techos pintados por Chagal: una maravilla. La otra ópera de París no la conozco por dentro, pero, quién sabe, a lo mejor programan “La Traviata” y cumplo mi deseo, porque ir a la Fenice no creo, aunque sería también un sueño.

 

 

Aurelio Serrano, dibujante

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Aurelio Serrano. De la serie “Lineas sobre el plano”.

La línea geométrica es un ente invisible. Es la traza que deja el punto al moverse y es por lo tanto su producto. Surge del movimiento al destruirse el reposo total del punto.

Vasili Kandinsky: Punto y línea sobre el plano.

Mas las líneas, aunque nacidas invisibles del movimiento de un punto, se hicieron entes visibles y comenzaron a moverse libremente por el plano.

Aurelio Serrano.

Nunca como en este caso se hicieron inútiles los comentarios, de modo que hago como que no estoy. Solo me queda disfrutar de uno de esos dibujos de la serie “Líneas sobre el plano” que me entusiasma.

 

Lobo Lunar

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Del lagrimar rodó una lágrima. Había bostezado con tanto esfuerzo que a esa única lágrima siguieron otras que se perdieron entre el denso pelo. Tumbado en la lobera, dormitaba mientras las moscas se cebaban sobre la carroña; el fémur de un cervatillo estaba casi roído del todo. Volvió a cerrar los ojos; el insoportable calor de aquel verano lo sumía en un sopor intolerable. Lobo soñó que corría tras una presa y que en la espesura del bosque se le escapaba. Soñó, después, en una Caperucita despistada y que él, desprovisto de ánimo, se lanzaba sobre la cesta de víveres que ella llevaba a su abuelita, de modo que pensó que eso era el anuncio de su decrepitud, mientras otra lágrima rodó entre su pelo; pero esta, de pura tristeza.

Tayín de cordero con ciruelas y orejones

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Tayín de cordero. Foto: Bárbara

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Tayín. Foto: Bárbara

 En Marruecos, como en otras culturas, hay platos que toman el nombre del recipiente en el que se guisan; el tayín es un recipiente especial, cerrado, donde se preparan todos los ingredientes a la vez. Esta receta es absolutamente deliciosa.

Ingredientes:

Para cuatro personas.

Kilo y medio de pierna de cordero deshuesada o en filetes

2 cebollas

3 dientes de ajo

100 gr. de láminas de almendras

150 gr. de orejones de albaricoques

150 de ciruelas pasas

2 ramas de canela

1 cucharadita de canela en polvo

1/2 cucharadita de cúrcuma

Azafrán

50 gr. de mantequilla

1/2 vaso de aceite de oliva

1 cucharadita de sal

1/2 cucharadita de pimienta blanca molida

Mezclar las especias y frotar con ellas la carne de cordero cortada en trozos de unos 100 gr. Preparar una infusión con 25 miligramos de azafrán y 1 litro de agua. Poner en el tayín las cebollas picadas, los ajos, la mantequilla, el aceite de oliva, la carne y la infusión de azafrán. Pasados unos treinta minutos retirar un cucharón de caldo del guiso y remojar con él las ciruelas y los orejones, y dejar reposar unos 20 minutos; después, incorporarlos al guiso junto con las ramas de canela; ajustar el punto de sal y dejar cocer hasta que la carne esté tierna. Al ir a servir, salpicar con las láminas de almendra. Yo le añadí al guiso, una vez hecho y como acompañamiento, un poco de arroz blanco, porque el caldo es tan delicioso que no quise desperdiciar nada. También quiero añadir que las cantidades suelen ser más bien orientativas.

 

Kiki de Montparnasse

Museo Thyssen- Bornemisza

Kees van Dongen: “Retrato de una mujer con un cigarrillo”. 1922-24

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Maurice Mendjisky, 1921

AndrŽ Breton

Man Ray, 1926

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Moïse Kesling.: “Kiki con un jersey rojo y un pañuelo azul. 1925

8

Mendjisky.

3

Calder ,1930

Todas son ella: Kiki de Montparnasse. Kiki vista por los artistas de la bohemia parisina que luego serían famosos, como Man Ray, Fujita, Cocteau, Modigliani, Chagal. Calder, Soutine y otros para los que ella posó en aquel Montparnasse parisino que tanto dio de sí. Alice Ernestine Prin, que así se llamaba la que fuera la más famosa modelo de los artistas, era hija de madre soltera que marcha a la capital dejando a la niña al cuidado de su abuela; sin arraigo familiar, decide irse a París con tan solo 13 años para reunirse con su madre y es allí donde descubre un mundo nuevo y una moral que nada tenía que ver con Chatillon-Sur-Seine donde nace en 1901. Kiki fue aclamada y nombrada reina de Montparnasse en una famosa cena, por parte de aquella legión de artistas, crápulas y bohemios que harían de París la capital del mundo; esto ocurrió en 1929 en la Coupole. Kiki tuvo una relación amorosa con Man Ray, quien la inmortalizó en unas bellas fotografías muy conocidas. Kiki, además de posar, cantaba, pintaba y participó en ocho películas. En 1927 hizo una exposición a la que acudió todo el barrio, asistiendo hasta el mismo Ministro del Interior. Ella, con su personalidad y sus tristes y melancólicas canciones, a nadie dejaba indiferente; abrió su propio cabaret antes de la guerra, que produjo la dispersión de todos los artistas; nada fue ya como antes. Kiki murió en una calle de París, victima de un ataque y en la más absoluta pobreza en 1953.