Raras pero muy bonitas

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Fotos, Bárbara

Esta planta carnosa no la conocía y por la dichosa pandemia me he cuidado muy mucho de ir al vivero, que es uno de mis lugares preferidos por donde pasear y disfrutar de las vistas. Hay uno que es mi preferido, porque te da la sensación de repente de estar en medio de la selva y ya te ves con ropa de Indiana Jones, con un machete en la mano, y solo te falta oír el grito de Tarzán, que Chita se te cuelgue al cuello o paseando con Sean Conery de liana en liana buscando la planta que cure todos los males. En fin, es una de esas cosas de las que nos hemos visto privados y, aun así, rogando por todos los que lo están pasando mal y sumando un día tras otro, contando sin ver el fin a esto. Volviendo a la selva imaginada, a su falta, pasé por un chino que está cerca de casa y que tiene en el exterior un sinfín de plantas que milagrosamente se han ido multiplicando, de modo que parece la multiplicación de los panes y los peces, lo digo porque la cosa empezó tímidamente, con unas poquitas macetitas y ahora es un vergel donde sin que él me vea hago fotos a sus plantas, me escondo ladinamente y debo decir que alguna vez me ha pillado. De todas formas ya somos amigos, porque siempre le compro algún hallazgo como esta planta, cuyo nombre desconozco, pero que debe ser china porque me dio “las galasias” con una amplia sonrisa de satisfacción.

Gazpacho manchego

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Receta y fotos, ARSO

Este gazpacho no tiene nada que ver con el gazpacho andaluz. Para hacer este exquisito plato necesitamos, es imprescindible, tener tortas cenceñas, que es un tipo de pan ácimo que se encuentra en cualquier superficie comercial.

Ingredientes para tres personas: 1 cebolla, 2 ó 3 dientes de ajo, 2 hojas de laurel, 1 pimiento verde, 30 gramos de tomate rallado, 6 cucharadas de aceite de oliva, una pizca de tomillo, pimienta molida, pimentón dulce, champiñones, 250 gr de carne (que puede ser de pollo, conejo, codorniz o perdiz; si se utiliza pollo se puede reforzar el sabor con caldo de carne, pues la de caza es más sabrosa) y 180 gr. de tortas.

En una sartén se pone el aceite y se sofríe la carne con el tomate; se añade litro y medio de agua y 2 dientes de ajo picados. Dejamos hirviendo hasta que la carne esté bien cocida. Una vez hecho el sofrito, le añadimos 2 hojas de laurel, un pimiento verde y una cebolla cortados en juliana, un poco de tomillo y pimienta, añadiéndole unos champiñones u otro tipo de setas. Una vez cocida la carne la deshuesamos y desmenuzamos. Ahora es el momento de juntar todos los ingredientes, añadiendo el contenido de la bolsa de tortas y cocinando a fuego suave y removiendo durante 10 minutos, para que las tortas absorban casi todo el caldo y quede espesito; se deja reposar durante cinco minutos antes de servir.

Este delicioso plato manchego es uno de las recetas que definen toda una región y que forman parte de nuestro recetario tradicional, del mismo modo que la paella, la fabada, el caldero o el cocido madrileño.

Rosas rojas

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Fotos, Bárbara

Este año el rosal de rosas rojas está floreciendo como nunca. Y además son rosas de las de antes, las que tienen un perfume increíble. Siempre me he preguntado por qué las rosas no olían ya, por qué, cuando alguien te regalaba un ramo de rosas, no olían nada; pensaba que a lo mejor tenía que ver con el sistema de cultivo, de la misma manera que los tomates ya no huelen y casi ni saben y un largo etc. de hortalizas insípidas. Este año Aurelio, mi jardinero particular, les echa los posos del café y esta claro que se han vuelto adictas y agradecidas, aunque no es el café que más les guste, que es el café café, no el descafeinado, pero como no sé si tienen la tensión alta, pues eso, todos descafeinados. ¡Así es la vida! Con tensión alta o sin ella, están preciosas.

¡Espectacular!

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Fotografía, Jesús Juárez

Espectacular es la palabra que mejor define esta maravilla; aunque adjetivos calificativos hay muchos que se le podrían aplicar. El cielo y el mar es el mismo espejo, es la misma imagen reflejada con una precisión hipnótica. La belleza en estado puro. Otra magnífica captura de Jesús, al que le doy las gracias por su sensibilidad y oportunidad en plasmarla en cuanto ella, la belleza, se manifiesta.

El croar de las ranas

Veía las ramas de la palmera que subía desde abajo, desde el jardín. La había visto crecer sin complejos, sabiendo que no había techo, que podía ascender tanto como quisiera, que podría llenarse de dátiles amarillos, tantos como pudiera. Así, dado que su naturaleza lo hacía posible. Tenía la mano sobre la almohada y sobre ella la cara vuelta hacia la ventana. La veía mecerse por el viento. La tramontana era tan fuerte que doblaba los acebuches hacia la tierra, los doblegaba, pero no a la palmera, que era fuerte, vigorosa. En el estanque las ranas croaban a su antojo, pero no esta noche de tormenta. Tampoco se oía ningún grillo, claro que no era tiempo de grillos, solo de viento fuerte y huracanado, que era como el aullido de los lobos, solo que en la isla no los había. Con los ojos muy abiertos, oía ese lamento del viento, feroz y extenuante. Quiso que fuera verano para ver las fustas llenas de dátiles, quiso que cesara el viento y por unos instantes accedió a su deseo para sonar con más fuerza y se tapó la cabeza con la manta. Y ni aun así dejo de oírlo. Era Wagner y las walkirias, era el cabalgar atronador de un tropel de caballos, furiosos pero libres, y esa idea por un instante la animó. Supo que esa noche no dormiría a pesar de que papá entró para arroparla y darle las buenas noches. Cuando él se fue, cesó la ´tramontana de repente y comenzaron a croar las ranas. Con esa música se dormiría como cada noche. Y soñaría con los patos que se bañaban en el estanque.

“Ausencia” de Jero García

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Foto, Jero García Gázquez

“Ausencia” es el titulo que el autor ha puesto a esta bella fotografía que nos sugiere muchas cosas. El B/N tiene unos matices que a mi personalmente me gustan mucho. Como buena cinéfila que soy, adoro aquellas películas de los años cuarenta, como por ejemplo “El tercer hombre”, que nos asombraba por la riqueza de sus tonos grises y sombras; además de contar con una banda musical de primera y unos actores de categoría; la atmósfera que envuelve a los personajes sin duda se beneficia del B/N. ¿Alguien se imagina esa película en color? Impensable.

Crepúsculo

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Foto, Jesús Juárez

Desde la huerta murciana, este bellísimo panorama al atardecer con esos colores que cualquier pintor retiene en la retina, para no olvidar que la naturaleza es mucho más, mucho mejor que cualquier paleta, por rica que esta sea. ¡Gracias mil otra vez, Jesús!

Último retrato de mamá

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Retrato, Bárbara, óleo sobre lienzo. Fotografía Aurelio Serrano.

Mamá hubiera cumplido en abril de este año los 91. Este fue el último retrato que le hice. Entonces debía tener alrededor de los setenta y cinco años, y recuerdo sus palabras como si la estuviera oyendo: “Cuando me dé el bajón, será de golpe”. Y tenía razón, se conservó estupendamente a pesar de sus años, que no aparentaba. “El bajón” al que ella se refería era aparentar realmente los años que tenía. Y aun así, conservó su belleza en la madurez.

Radiante esta primavera

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Foto, Jesús Juárez

Un esplendido macizo de flores que demuestra que esta región cuando recibe las lluvias necesarias es un vergel. Sonrío al pensar que mi padre siempre decía a este respecto: ¡ Ay, si tuviéramos los ríos de Francia…! Si el clima no cambia para bien, esta zona sufrirá un avance hacia la desertización y no quiero ni pensarlo. ¡Otra fotografía preciosa de Jesús! ¡Mil gracias!

Las “Grandes ” de Montmartre (II)

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Una calle de Montmartre, foto Bárbara.

Como ya dije en un post anterior, hablando de las mujeres importantes que jugaron un papel en el Montmartre de aquellos años dorados de “La Butte”, hay que destacar además a Suzanne Valadon y a Mary Cassatt. Dos fuertes personalidades, cada una en su estilo

De Suzanne Valadon, como ya dije en su momento en un post, comenzó, por su belleza, como modelo de pintores como Renoir, Degas, Toulouse Lautrec…, pero su talento la llevó a realizar su primera exposición en la galería de Berthe Well. Su pintura es fuerte e innovadora, dedicándose con pasión al desnudo sobre todo masculino, algo nada frecuente en aquellos años para una pintora. Se la recuerda así mismo por sus excentricidades, qué menos en aquella época en que las mujeres estaban tan constreñidas. Se dice que tenía una cabra en su estudio y que abandonó a su marido, un rico banquero, para tener una pareja veinte años más joven que ella.

Mary Cassatt por su parte fue una importante mecenas, además de artista. El hecho de que en EEUU haya tantas obras impresionistas, se debe a su labor como intermediaria entre los pintores y las familias adineradas norteamericanas. Su relación con Degas fue clara e importante, pues no solo posó para él, sino que trabajaron juntos intercambiando sus respectivas experiencias como pintores. Está considerada una de las mejores grabadoras del siglo XIX, pero a pesar de ello no pudo entrar en la Academia de Bellas Artes por sus desnudos masculinos, ya que tenían vetadas a las mujeres que pintaban esas “cosas”. Mon Dieu, quel horreur!