Palatino de Vandalia

 

 

PORTADA

Este ejemplar, escrito por Manuel López Flores en 1947 y publicado en 1963, es un sorprendente y singular libro de caballerías que aparece en la primera mitad del siglo XX, como si el autor no fuera con los tiempos en los que le tocó vivir. Personalmente no tengo constancia de ningún otro autor contemporáneo que escribiera libros de caballeros andantes. Esto, ya de por si es un dato que dota al libro de una originalidad muy notable y más si vemos que está escrito en un lenguaje arcaico, remedando el de los libros de caballerías; valga el ejemplo siguiente: el título del capítulo 26, “Donde se relata por menudo el extraordinario suceso, que se puede tener por aventura, que le acaeció a nuestro héroe, con ocasión de su primera salida como caballero andante” o el del XIII, “De los discretos coloquios que pasaron entre el escrupuloso doncel y su prosaico y ladino escudero”. Por otro lado, es curioso que la mayoría de los personajes del libro lleven nombres relacionados con la Química, como el mismo Palatino (platino), Litio, Rutenio, Argón, Cuprum (cobre)… Este ejemplar está encuadernado en tela editorial con dorados y gofrados.

Son evidentes, como no podría ser de otra forma, los paralelismo con el “Quijote”.

 

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Almejas al vino

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Almejas al vino. Foto y receta: Bárbara

Un entrante que se hace casi solo.

Ingredientes: 1 cebolla mediana, vino blanco, perejil, aceite de oliva, pimienta y sal.

Troceamos la cebolla en trozos pequeños y los ponemos a pochar  con dos cucharadas de aceite de oliva virgen, añadimos un poco de sal. Agregamos las almejas y dejamos que se vayan abriendo; rociamos con vino blanco y sazonamos con pimienta.

Paula Modersohn-Becker

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“Naturaleza muerta con cántaro amarillo”, c. 1905.

Hoy en día se puede considerar a esta artista como una de las precursoras del expresionismo. En el norte de Alemania, en el siglo pasado, surge un movimiento lírico que se acerca a la naturaleza como reacción al arte académico, en un estilo muy próximo al naturalismo. Es en estas condiciones donde surgirá después el expresionismo. Paula nace en Dresde en 1876, se casa con el entonces ya conocido artista de Worpswede, Otto Modersohn quien, junto con el poeta Rainer Maria Rilke, pronto  reconocen su talento artístico. Gran admiradora de Gaugin y de los pintores autodidactas de Bretaña, su trabajo se va centrando cada ve más en la obra de Cézanne y, como consecuencia, en el estudio de las formas en planos y a remarcar los perfiles de forma expresa. Su paleta, no obstante, de colores suaves, comienzan no a describir sino a expresar. El primitivismo  en el que se inspira lo encuentra en la colonia artística de Worpswede, cerca de su casa. Paula se forma en la Escuela de Pintura de Berlín de la Asociación de Artistas Berlineses y en París, donde acude a L’École des Beaux Arts, visitando museos y galerías de arte; conoce la obra de Rodin y la de los postimpresionistas nabis… Todo ello no solo contribuye a su formación sino que fue fuente de inspiración. Posteriormente su vida bucólica con Otto en la colonia artística, donde es reconocido su trabajo, le va a permitir dar el salto y avanzar dejando atrás los cuadros de género, adentrándose en el simbolismo; de ahí surge “La vieja campesina” de 1903, que es un cuadro atemporal donde se refleja el cansancio y la dureza del trabajo en el campo. Se produce la ruptura con Otto y Paula vuelve a París donde el apoyo y reconocimiento del escultor Hoetger la anima a seguir trabajando; en realidad Paula trabajó solo una década y su muerte prematura, tras dar a luz a su primer hijo, nos privó de ver su evolución, aunque ya presagiaba su inmersión en el expresionismo del que fue precursora, una adelantada en solitario. Tanto su vida como su obra están marcadas por su condición de mujer, algo que, aún hoy, es en muchos casos una losa.

 

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“Otto durmiendo”, 1906.

Jesús Rafael Soto

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Jesús Rafael Soto. Techo de la Sala Ríos Reyna (Teatro Teresa Carreño)

Este pintor y escultor venezolano, nacido en 1923 en Ciudad Bolívar, sigue el inevitable trayecto que otros grandes artistas del pasado siglo recorrieron hasta llegar a las vanguardias e instalarse en  lo que mejor se adaptaba a sus inquietudes, como es el caso de Pol Bury, por ejemplo, e igual que este recorre el camino desde la figuración al cubismo, pasando por el surrealismo y la abstracción, hasta llegar al arte cinético. Y cómo no, en sus primeras obras se ve la influencia geométrica de Cézanne en los paisajes, retratos y naturalezas muertas. En París, a donde se traslada en los años 50, es donde se pone en contactos con las vanguardias y donde estudia a fondo a Mondrian y a Malevitch, evolucionando a la abstracción geométrica. Hacia el 53 realiza sus primeros trabajos de cinetismo virtual. En 1955 junto con Agam, Pol Bury y Tinguely se adentra y formula en sus trabajos los principios del cinetismo. En “Structure Cinetique” de 1957 trata el espacio como materia plástica; al año siguiente incorpora elementos de desecho que combina con tramas geométricas, como en “Cubos ambiguos”. Al final de la década crea las primeras obras vibrantes y su serie “Esculturas”. El gran logro de Soto fue integrar al espectador en sus obras como parte activa, serie “Penetrables” de 1969; y efectivamente el espectador puede introducirse en los laberintos de su interior. En esta época realiza los murales del edificio de la UNESCO en París e integra sus estructuras cinéticas en la arquitectura: “Volumen suspendido” en el Centro Banaven de Caracas, “Volumen virtual” en el Centro Pompidou de París… La luz y la percepción del movimiento son dos constantes en la obra de este venezolano universal. En 1973 el gobierno venezolano construyó el Museo de Arte Moderno de la Fundación Jesús Soto. En 1988 realizó la “Esfera Virtual” para el Parque Olímpico de  Escultura de Seúl. Expone en Japón , en el MOMA, en Alemania, en el Pompidou… Muere en París en el 2005.

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Jesús Rafael Soto. Extensión amarilla y blanca, 1979. M. N. Reina Sofía, Madrid.

El Otoño

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La manta. Foto: Bárbara

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La manta. Foto: Bárbara

El Otoño, siempre lo digo, es la estación que más me gusta. Adoro esa sensación tan hogareña de estar tumbada con la manta viendo una buena película. Y si a esto le sumamos que antes hemos dormido una siesta reparadora, entonces me siento en la gloria. Hacer el vago de vez en cuando no está nada mal, lo confieso sin remordimientos, pero cuando pienso en los sin techo, lo de la manta se me atraganta, esa es la verdad. Estos días han llegado a nuestras costas alrededor de 500 emigrantes en pateras; pienso entonces en el frío, en el miedo y el sufrimiento de personas que han dejado atrás a sus familias…  y entonces me digo que este mundo está tan mal distribuido, que dan ganas de llorar y llorar sin parar y de ponernos en marcha… pero al final no hacemos nada. Y todo se queda en unas simples fotos vistas en la televisión, tantas veces. ¡¡¡Y NO HACEMOS NADA!!! 

Greixera de patata con stracciatella

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Foto y receta: Bárbara

Se ve que sigo morriñosa,  nostálgica de Menorca y, como remedio, acudo otra vez a los olores que me transportan allí. Esta greixera de patata la hacía mi madre con Marieta en Ciudadella y aquella cocina era un lugar alquímico inagotable. La greixera de patata, aunque con aspecto de bizcocho, no lleva harina y esta peculiaridad la hace, no obstante, inconfundible. Es muy fácil de hacer y esta vez la he acompañado de un helado de stracciatella que también me encanta.

Ingredientes: 500 gr. de patata, 4 huevos, 250 gr de azúcar, 35 gr de levadura, ralladura de limón y azúcar glas.

Hervimos las patatas sin sal y las pasamos por un pasapuré. Separamos las yemas de las claras. Mezclamos muy bien las yemas con el azúcar. Batimos a punto de nieve las claras. Mezclamos las patatas con las yemas y finalmente, con movimientos envolventes, añadimos las claras. Agregamos la levadura. Forramos un molde con papel para horno y precalentamos el horno. Horneamos 20 minutos a 170 grados C. (esto depende de la potencia del horno). Cuando vayamos a servirla le ponemos azúcar glas por encima.

Personalmente me gusta fría y acompañada con un buen helado.

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Greixera de patata. Foto y receta: Bárbara