Cocido madrileño

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Foto Bárbara

Una de las joyas de nuestra gastronomía, el cocido madrileño, es el compendio de carnes, legumbres y vegetales muy completo y apropiado para un día de fiesta o fin de semana, ya que después lo que se tercia es un largo paseo o una siesta a calzón quitado. Esto segundo no lo recomiendo, lo mejor es intentar quemar las calorías de más, porque es difícil resistirse a un buen cocido. Ser parco en estos casos es casi un acto heroico.

Ingredientes: Garbanzos (recomiendo los Pedrosillanos), patatas, chorizo, pollo, hueso de caña, un trozo de carne de morcillo, fideos para la sopa, un trozo de col, chirivías, nabo, zanahorias.

Ponemos a remojo los garbanzos la víspera con bicarbonato. Ponemos al fuego las carnes con las verduras y cocemos hasta que estén tiernas. A mitad de cocción, antes de que estén, añadimos las patatas y los garbanzos. Una vez tiernos los garbanzos, retiramos del fuego y reservamos. Por último hacemos la sopa con parte del caldo al que añadimos fideos finos.

Brotó la morera

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Foto Bárbara

Recortada sobre el cielo azul, la morera brota y sus hojas nuevas parecen recorrer un camino hacia lo alto, encaramándose para ver quien llega más arriba. Las hojas nuevas, con ese verde fresco, se balancean según hacia donde sople el viento. Luego vendrán las moras, dulces, oscuras y el suelo se llenará de manchas moradas; los niños las pisaran con la misma alegría que saltan sobre los charcos y los perros las olerán para escudriñar el nuevo olor estacional. Mientras miro la morera, veo que este año toca pulgón, porque las hormigas se afanan y pienso que se han cebado con la hiedra, que, bien tupida, me resguarda de las miradas de los vecinos…

Helene Schjerfbeck III

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1821

!) Rosas en un jarrón 2) Bodegón con limones3) Narcisos

Hace unos días vi en Filmin una extraordinaria película sobre la mejor pintora finesa de todos los tiempos. Con anterioridad ya había puesto dos entradas sobre su obra y ahora vuelvo a recrearme con la figura de Helene, una mujer fuera de lo común, movida por su vocación-pasión: la pintura. El filme, que recomiendo, «Helene», por su enorme calidad, está dirigido por Antti Jokinen y comprende el periodo de 1915 a 1923 de la actividad de la artista. La película nos muestra a Helen viviendo en el campo con su anciana madre, dedicada a la creación artística y a Einar Reuter, con el que mantiene una relación amorosa frustrada que la marcará para siempre. El matrimonio de este con otra mujer es un hecho del que no se repondrá. No obstante él será su biógrafo, su confidente y el que le presenta al marchante que lanzará su carrera mediante una exposición antológica de sus 229 obras. Su fama no dejará de crecer. Cada plano y encuadre de la película de 2020 es de una belleza inusual, realmente son cuadros auténticos, pero no de ella, sino del relato de su quehacer. La cámara no nos enseña lo que está pintando, nos enseña su tenacidad, su obstinación, su lucha, su destino hecho pintura. Ni siquiera la presencia de su madre la distrae, la aparta de su quehacer hasta que consigue quedarse sola por que ella, su madre, no entiende el significado de lo que hace. Helene sola, Helene ante el caballete. Ella y la pintura. Si podéis, no dejéis de ver este filme imprescindible.

Tomando el sol al atardecer

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Foto Aurelio

Y aunque ya no les dé el sol directamente siguen tan tranquilos subidos en el muro, quizás observando como van saliendo las nuevas hojas de la bignonia. Lo bueno de esta época es contemplar los brotes con ese color fresco y tierno tan primaveral.

En la época de la dinastía Chen

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Foto Bárbara

ASENTAMIENTO

En la época de la dinastía Chen,

a mitad del segundo milenio

antes de Jesucristo,

hubo una migración masiva

desde la gran llanura hacia el sur,

hacia las verdes riberas del Yang-Tse.

En los trigales del Wei

se combatía y se cultivaba,

era la sangre la que abonaba

los campos.

¡Qué necia repetición a través de la historia!

Gachas manchegas

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Fotos ARSO

Plato típico de la cocina manchega, es un plato de pastores y gente del campo que compartían perol, usando el pan a modo de cubierto. Las gachas, como se ve en la foto, es una crema densa que se acompaña de trozos de chorizo y panceta de cerdo y que se elabora con harina de almortas llamada también de tito, chicharro, guija o pito. También admite otro tipo de embutidos como las salchichas que contribuyen, amen de las grasas anteriores, a que el resultado te aconseje dar un paseo por el campo después de la comida de semejante y rotunda delicia gastronómica. Acompañadas de un pan de pueblo, ligeras no son, pero sí imprescindibles si queremos degustar la cocina de D. Quijote.

Ingredientes para cuatro personas: 4 cucharadas de harina de almortas, 1 litro de agua, 3-4 tiras de panceta,1-2 chorizos frescos, 1 cucharadita de pimentón (dulce o picante al gusto), 4 dientes de ajos, 2 cucharadas de aceite de oliva, sal.

Da un corte a los ajos por la mitad sin pelar y dóralos en una satén. Cuando los ajos empiecen a chisporrotear, añade la panceta cortada en tiras; cuando esté dorada retira los ajos y la panceta y reserva. Baja la temperatura del fuego y coloca los chorizos durante diez minutos a fuego medio-bajo a fin de que suelten su grasa, después sube e fuego para dorarlos. Calcula en total 6 cucharadas de grasa. Baja la temperatura y cuando el aceite este templado echamos la harina de almortas. Una cucharada por persona y una más. Tostamos la harina y removemos con una cuchara de madera para que no queden grumos. Tuesta bien para que la harina no sepa a crudo. Añadimos el pimentón. Echa el agua y remueve a fuego bajo hasta que se integre con la harina. Cuando la mezcla sea homogénea, sube a fuego medio y cocina durante 10-12 minutos removiendo hasta que la crema espese. Cuando la grasa suba a la superficie y haga chup chup estarán listas las gachas. Se acompañan del embutido. Servir inmediatamente porque hay que comerlas calientes.

¡Mil gracias a ARSO por estas fotos que nos hacen salivar!!!!

Lobo Lunar en los campos de lavanda

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En lo alto del risco, lobo no daba crédito. A sus pies habían extendido una alfombra de bellísimo color que se movía según el viento. Al principio pensó, mirando hacia la llanura, que sus ojos legañosos y cansados le jugaban una mala pasada. Y, parado y como petrificado, no podía apartar la mirada del valle que seguía meciéndose en ondas de un lila intenso. Permaneció tenso y perplejo durante un tiempo que no supo precisar, pero sus músculos rígidos hicieron que se sintiera maltrecho, terriblemente cansado. Lo que vino después fue una ráfaga persistente que lo envolvió por completo: un aroma intenso a lavanda lo dejó exhausto y sin aliento. Ese día soñó que estaba en la Provenza.

Grace Hartigan

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1) Girasoles, 1952; 2) The Grecks, 1957; 3) Bodegón español

Encuadrada en el «expresionismo abstracto» de segunda generación, Grace Hartigan buscó un equilibrio entre lo figurativo y la abstracción. Nacida en Nueva Jersey en 1922, estudió durante cuatro años con el pintor Isaac Lane Muse. Se casó con diecisiete años y al poco se quedó embarazada, dejando a su hijo al cuidado de padre en California. Su marido fue reclutado durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando Muse se mudó a N.Y. ella hizo lo mismo. En 1947 visitó el estudio de Pollok, quedó impresionada por su pintura y pronto trabó amistad con él y su esposa Lee Krasner y, a través de ellos, a otros expresionistas abstractos, como Franz Kline y Willem de Kooning. Charlotte Rubinstein en su libro «Mujeres artistas americanas» describe la pintura de Hartigan como «composiciones audaces y cortantes que incorporaban fragmentos de imágenes de la ciudad: escaparates, carros de mano, destellos de figuras, con pinceladas audaces». En 1950 los críticos de arte Meyer Shapiro y Clement Greenberg la seleccionaron para la exposición «New Talent» en la Galería Kootz. Al año siguiente tuvo su primera exposición individual en la Galería Tibor de Nagy. Junto con Jackson Pollock, Willem de Kooning, Franz Kline, Lee Krasner, Mark Rothko y otros , Grace Hartigan es reconocida internacionalmente por llevar la pintura figurativa a la abstracción. Ha realizado al menos dieciocho exposiciones individuales y ha expuesto en el Museo Metropolitano de Arte y en el Museo de Arte Americano de Whitney y otras instituciones prestigiosas.

Menorca en el paladar: Pastissets

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Foto, Bárbara

Sin duda la gastronomía forma parte de nuestra memoria emocional y por ello el recetario menorquín me pertenece de alguna manera. Marcel Proust sabía muy bien eso, sabía de lo que hablaba. Estos no son unas magdalenas, sí unas pastas muy menorquinas que junto con los crespells me retrotraen a mi infancia. Son tan fáciles de hacer que hasta a mi que no soy una buena repostera me salen buenos. En realidad solo hay que mezclar los ingredientes y listo para el horno.

Ingredientes: 400 gramos de harina, 200 de azúcar, 3 yemas de huevos, 200 gramos de manteca de cerdo, azúcar glas.

En un bol mezclamos las yemas de los huevos, el azúcar y la harina con la manteca de cerdo. Se amasa el conjunto con las manos hasta que esté todo ligado. Se deja reposar la masa durante 12 horas y, posteriormente, se estira con un rodillo hasta conseguir un espesor de medio centímetro. Con un cortador con forma de siete puntas se cortas las pastas y se hornean durante 8-10 minutos a 180 grados. Se dejan enfriar y se espolvorean con azúcar glas. La manteca de cerdo está muy presente en el recetario menorquín, a lo mejor por la influencia de los ingleses y franceses que dominaron la isla sucesivamente.

LA HIGUERA

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Foto, Aurelio Serrano

El primer higo de la temporada. Así de rotundo, tieso y redondo como cada año, nos anuncia que sí, que ya por fin, oficialmente mañana comienza la primavera. Ya se que siempre me adelanto, quizá porque me encanta acechar con y sin disimulo los primeros brotes y porque tengo ganas de ver como se renueva el ciclo de la vida.