¿Quién fue Robert Capa? (II)

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Reproducciones:  1ºGerda Taro; 2º Gerda y su pareja Endre Friedmann; 3º Dos soldados republicanos con una camilla; 4º Miliciano leal. Frente de Aragón.

En 1936, iniciada la Guerra Civil Española, la pareja se traslada a España para cubrir el conflicto en los distintos frentes y sus reportajes fueron publicados en revistas como Regards o Vu. Al principio ambos utilizaron indistintamente el nombre de Robert Capa, pero cuando se produjo el distanciamiento entre ellos, él siguió utilizándolo y ella ya las firmaba como Taro. En septiembre de 2007 El Centro internacional de Fotografía inauguró una muestra de toda la obra de ella en los Estados Unidos. En el verano de 2016 se celebró en Leipzig una muestra de sus fotografías al aire libre, que se decidió que fuera permanente, pero sus obras sufrieron un atentado, que se supone fue perpetrado por antisemitas o antirrefugiados; sus fotografías fueron manchadas con pintura negra. Se han hecho documentales y una película sobre la relación entre ambos fotógrafos, incluso una canción de la banda británica de indie rock Alt-J llamada “Taro” donde se destaca su trabajo como fotógrafa de guerra. Las firmadas por Capa y las de ella, según la comisaria Kristen Lubben, tienen un sello diferente:” Sus fotografías son mucho más posadas, con ángulos de cámara marcados. Capa estaba mucho más enfocado al movimiento”. En Leipzig se le puso el nombre de Gerda Taro a un instituto de secundaria en 2018.

Gerda Taro una mujer fotógrafa periodista de guerra, valiente y decidida que puso en peligro su vida en los diferentes frentes pare realizar un trabajo que le apasionaba: dar testimonio de aquella guerra civil entre hermanos, la peor de las guerras posibles. Lo que hoy llamamos corresponsal de guerra, es un trabajo durísimo que solo los auténticos periodistas de raza son capaces de realizar. Mi total admiración para todos ellos.

¿Quién fue Robert Capa? I

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Reproducciones: 1º Muerte de un miliciano; 2º Tanque de combate T-26 y tanquista; 3º Soldados republicanos, frente de Málaga, 1937 4º Endre Friedmann; 5º Víctimas mortales de los bombardeos de Valencia, 1937 6º Victima mortal de la Guerra Civil Española, 1937; 7º Gerda en el hospital.

El que todos creíamos que fuera un famoso fotógrafo americano que estuvo en España durante la Guerra Civil Española fue un seudónimo que adoptaron dos fotógrafos: Gerda Taro, nacida en Alemania en 1910 y fallecida en El Escorial en julio de 1936, y que en realidad se llamaba Gerta Pohoryulle, periodista gráfica, y el también fotógrafo Endre Friedmann, su pareja sentimental en aquellos momentos. Al inventarse el personaje de Robert Capa pensaron que sus fotos de la contiendan se venderían mejor. De todas ellas la que se hizo más famosa y recorrió medio mundo fue la del miliciano herido de muerte (foto nº1), que todos conocemos. Gerda murió con apenas veintiséis años aplastada por un tanque. Cuando la pareja se distanció, él siguió utilizando la firma de “Capa” y ella comenzó a firmar sus fotos como “Photo Taro”; el reportaje más importante de Gerda Taro en solitario fue la primera fase de la batalla de Brunete, en la que por cierto participó mi suegro; el triunfo republicano de esta primera fase se la publicaron en Regards en junio del 37. Sin embargo el contrataque de los franquistas hizo que estos ganaran la batalla. Gerda volvió al frente y, poniendo en riesgo su vida, sacó muchas fotografías de los bombardeos y fue durante el repliegue del bando republicano cuando cayó al suelo desde el estribo del coche en el que iba y un tanque, al dar marcha atrás, la aplastó. Trasladada al hospital inglés de El Escorial, murió a las pocas horas. Al no llevar el pasaporte, la iban a enterrar en una fosa común, pero alguien llamó a Rafael Alberti y a María Teresa León, su mujer, para que la reconocieran y poder darle una sepultura digna. Su cuerpo fue trasladado y enterrado definitivamente en París, en el cementerio del Pére-Lachaise, en la división 97. con todos los honores de una heroína republicana. París le dedicó una calle en su honor.

Juliette Roche

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Reproducciones: 1º Maceta de yaros (velas del diablo); 2º “Bouquet de lys sur fond rose; 3º Naturaleza muerta con follaje y libros, c. 1930; 4º Naturaleza muerta (Jarra blanca con flores) c. 1930

Juliette Roche nació en París el 21 de agosto de 1884 en el seno de una familia adinerada y vinculada con el mundo del arte vanguardista, la nobleza y con Jean Cocteau, ahijado de su padre. Este, Jules Roche, fue miembro del gobierno francés. Juliette estudió en la la Académie Ranson en París donde entra en contacto con Les Nabis. Su obra no solo se ciñe a la pintura, sino también a la creación literaria, el diseño y la poesía, que combina en sus composiciones. Fue en 1913 cuando expuso en el Salón de los Independientes y comenzó a escribir poesía, insertando eslóganes publicitarios. Su inquietud creativa le llevó siempre a la experimentación, a la búsqueda de nuevas formas y expresiones conforme a su espíritu inquieto y nada convencional. Pacifista convencida, cuando se declaró la Primera Guerra Mundial en 1914 viajó con el cubista Albert Gleizes a N.Y., donde participaron en actividades Dadá con Picabia y Duchamp; a la vuelta pasaron por Barcelona, donde expusieron en la Galería Dalmau, que tan unida estuvo con las vanguardias. Después se casaría con Gleizes, por lo que es más conocida como Juliette Roche Gleizes (lo de siempre o más de lo mismo). Colaboró con Duchamp en la preparación de la primera exposición de la Sociedad de Artistas Independientes de 1917, donde participó con obras Dadá. De nuevo en París escribió La Minéralisation de Dodley Cravin Mac Adam, que se publicó en 1919, donde narra las peripecias de Adam Cravin y otros exiliados en N.Y. Publicó también en la revista de Vicente Huidobro. Junto con su marido fundó una residencia de artistas en Sablons, que ofrecía estudios y talleres. Siguió exponiendo en colectivas hasta su muerte acaecida en noviembre de 1980.

En sus cuadros de flores, Juliette, crea formas y pinta flores “inventadas”, algo que me toca muy de cerca, porque yo hago lo mismo. Es la revancha inconsciente, en mi caso así lo es, porque se asocia a las mujeres y las flores a “lo femenino”. Quizás por eso he tardado treinta años en pintar flores, me asqueaba que identificaran o calificaran mi pintura con el hecho de ser mujer. Nada más injusto y contra lo que las artistas en general han tenido que luchar. Todavía no he oído que alguien diga de la obra de un pintor: ¡qué obra más masculina!. Las obras son malas o buenas y punto.

Otoño en mi jardín

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Fotos, Bárbara

Las flores de la bignonia están así de esplendidas a principios de diciembre. No se puede pedir más. Recuerdo el día en que mi cuñado Antonio se presentó en casa con esa planta, entonces pequeñita, porque él tenía una en su casa de campo y crecía que daba gusto verla. Nunca pensé que en el poco espacio de tierra que tengo crecería con las mismas ganas y generosidad. Y ahí sigue adornando nuestros días. ¡Gracias Antonio allí donde estés!

Kenzo Okada

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Reproducciones: 1º Screen I (díptico), 1955; 2º Young bamboo (díptico); 3º No. 3, 1953; 4º Blanco y oro, 1961

Kenzo Okada, nacido en septiembre de 1902 en Yokohama, tuvo que esperar a que su padre, que se oponía a que su hijo se dedicara al arte, muriera para poder dedicarse a su verdadera vocación. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Tokio, pero al igual que su compañero Fujita marchó a París en 1942. En aquella época, ya lo he dicho en varias ocasiones, el centro del mundo artístico estaba en París. En 1927 expuso en el Salon d’Automne y regresó a Japón el mismo año. En 1936 obtuvo un premio del Nikai Group de artistas contemporáneos, pasando a formar parte del mismo de forma vitalicia. Enseñó en la Universidad de Nihon y en la Universidad de Arte de Musashino. Su pintura realista realizada en Japón evoluciona al ir a N.Y. hacia la pintura abstracta, siendo el expresionismo abstracto imperante lo que le sedujo; no obstante, su sensibilidad oriental le hace ser distinto, con una fuerte personalidad que modula las formas y colores con una sutileza propia. En 1952 comienza a exponer en N.Y. en la galería Parsons. Su lirismo y reinterpretación de los efectos decorativos de la pintura tradicional japonesa lo hacen único. La neblina que envuelve sus obras, como sumergidas en agua, prestan a sus pinturas una atmósfera poética más propia del lenguaje escrito. Okada trabó amistad con Mark Rothko y especialmente con los amantes del color. Es un colorista nato. Murió en Tokio el 24 de julio de 1982.

Frantisek Kupka y el Orfismo

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Reproducciones: 1º “Retrato de su mujer”; 2º La escala amarilla (autorretrato), c. 1907; 3º “Discos de Newton, estudio para fuga en dos colores”, 1911; 4º “Estudio para el lenguaje de las verticales”, 1911; 5º “La catedral”, 1912-1913.

Nunca de forma más clara se puede ver por las reproducciones la evolución de su pintura; desde el retrato de su mujer clásico, por cierto muy bueno, a la creación y estudio de la relación entre los colores. Kupka, nacido en la actual República Checa en 1871, estudió y se formó en Praga y expone por primera vez en Viena en 1894. En la primavera de 1896 se establece en Puteaux, en los alrededores de París, donde tiene como vecinos a Duchamp, Apollinaire, Léger, Metzinger y Gleizes. y, aunque expone en el Salón de Otoño en la sala de los cubistas, nunca quiso que se le encuadrara en dicho movimiento ni en ningún otro. A partir de 1911 se pasa a la abstracción, realizando formas circulares organizadas según una disposición rítmica. Se forma el grupo de Puteaux y acude a varias de sus reuniones. A principio se dio a conocer como ilustrador de libros, carteles y como caricaturista. Agrupó su obra artística en cinco categorías: círculos, verticales, verticales y diagonales, triángulos y diagonales. Expuso con otro excelente pintor checo, Alfons Mucha en el Jeu de Paume de París y en el MoMA de N.Y. Se hizo una retrospectiva de su obra en la Galerie Mánes de Praga en 1946 y en el mismo año en el Salon des Realités Nouvelles, donde expuso con regularidad hasta su muerte acaecida en Puteaux en 1957. Kupka se centró en sus teorías del color, que le llevaron a realizar discos que llamó de “Newton”, porque con anterioridad había explorado sir Isaac Newton y Herman von Helmholtz. Su objetivo se centraba en liberar los colores de asociaciones descriptivas, reflejando sus teorías de movimiento, color y la relación entre la música y la pintura (orfismo).

Pastel de carne

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Fotos y receta, Bárbara

Aparte de que es una receta fácil, se puede hacer de un día para otro y calentarla en el micro. No pongo cantidades porque dependerá del número de comensales y de lo grande que se quiera hacer. Eso sí cuanto más relleno más bueno estará.

Ingredientes: Puré de patatas que puede ser de sobre, carne picada, aceitunas verdes deshuesadas, pasas, 1 huevo duro. 1 cebolla, 1 diente de ajo, aceite de oliva virgen extra, (mantequilla y leche para el puré), sal y pimienta negra.

Hacemos el puré como siempre, poniendo en un cazo la leche a calentar, añadimos, sal, pimienta y mantequilla que se puede sustituir con aceite de oliva que es más sano, peo que no le dará la misma untuosidad que le da la mantequilla. En una sartén rehogamos un diente de ajo picado menudo y cuando empiece a tomar algo de color, añadimos la cebolla cortada en trozos pequeños. y después cuando esté pochada añadimos la carne picada, salpimentada y la rehogamos; troceamos las aceitunas verdes deshuesadas cortadas en trozos, las pasas y el huevo duro picado y loa añadimos a la carne. Pintamos con un pincel con aceite el recipiente que irá al horno. En ese recipiente ponemos una capa fina de puré en el fondo; añadimos el relleno y cubrimos con otra capa más gruesa de puré que tape todo el relleno. Por encima ponemos una capa abundante de queso rallado que puede ser de varios tipos diferentes, según vuestro gusto. Y ya solo queda meterlo en el horno a 180 º. El tiempo dependerá del horno y del recipiente pero cuando veamos la capa de queso dorada ya lo podéis retirar. ¡Buen provecho!

Rosas rosas

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Fotos , Bárbara

Son capullos que acaban de abrirse ahora, me diréis que están algo desenfocadas, pero me gustan así, como si el color se difuminara. Es una manía que tengo que he utilizado mucho en mi pintura; que todo se impregne del mismo color, que se fundan los contornos y que haya una especie de atmósfera alrededor.

El río

El agua llegaba a los lavaderos desde arriba, porque el río circulaba rodeando la montaña y serpenteando hacia el pueblo. Las mujeres llevaban los canastos de ropa de dos en dos. Iban por el sendero de tierra cantando o parloteando; sus risas se oían casi desde las piscinas municipales vacías, ahora, en el invierno. Se había canalizado el río, ordenado y amansada el agua, que desde los caños surgía heladora. Las manos con sabañones, frotaban la ropa con jabón Lagarto, que hacía poca espuma, pero que era el mejor. El cierzo soplaba con ganas y los cantos subían de tono cuando el frío las atenazaba. Había que golpear la ropa con brío, como si su rabia se centrara en ese punto y no en sus condiciones de trabajo. ¡Y menos mal, dijo María, que han techado los lavaderos, que si no…! porque el cielo amenazaba lluvia. “Y si llueve, ¿dónde se secará la ropa? ¡Maldita sea!” . María “La Coja”, a la vuelta, se emparejó con la Marta, que era más o menos de su misma estatura, que cuando iba con Ana “la Larga” todo el peso de la ropa mojada caía de su lado y eso si que no, que luego le dolía la pierna durante una semana. Cuando entraban en el pueblo comenzó a tronar y vieron un rayo encender la mañana que se había enfoscado. Con el peso de la ropa mojada llegaron a punto para tender la ropa en las falsas de las casas de los señores, allí donde se curaban los jamones y los chorizos al lado de las tinajas de las aceitunas y de los queso en aceite. En la cocina, María se untó las manos con manteca de cerdo; los sabañones la martirizaban como si hubiera hecho mucho mal en otras vidas, eso pensó, y cada vez se convencía más de que el purgatorio estaba aquí si es que ese invento de los curas existía.

Asenagawa Toharu, el gran maestro

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Reproducciones: !ª Detalle del panel Pájaros y flores c.1570, Panel completo; 2º Cuervos y garzas, 1605-10, detalle y completo; 3º, Detalle y Panel completo derecho de Pinos.

Toharu, nacido en 1539 y originario de Nanao en la provincia de Noto, fue un pintor que comenzó haciendo pinturas budistas; ya a los veinte años era profesional y a los treinta se fue a Kioto para completar sus estudios en la prestigiosa escuela de Kano, que era conocida por sus murales, que decoraban los castillos y las casas de los más poderosos señores de la guerra. Se trataba sobre todo de tinta sobre papel blanco o bien de paneles de pan de oro que eran ostentosos a fin de mostrar el poder de los señores feudales. Su ansia por saber le llevó a estudiar los pergaminos más antiguos de Song, Yuan y Muromachi durante en su estancia en Kioto, de modo que desarrolló su propio estilo de Sumie y volvió al minimalismo de los antiguos. La influencia de Sesshu es evidente en muchas de sus obras, como su biombo de árboles y flores que fueron declarados tesoros nacionales de Japón. Tras la muerte de Kano Eitoku en 1590, Tohaku se convirtió en el mayor maestro vivo de su tiempo y en su taller se produjeron la obras más grandes y elegantes de algunos templos, que se conservan aún. Fue convocado a Edo y el shogun le otorgó el titulo sacerdotal de hogen. Murió a los 67 años-.

La elegancia, finura y trazos delicados de los grandes maestros japoneses están presentes; son la esencia de su pintura.