En este Levante somos tan espabilados, que las flores en marzo comienzan tímidamente a decir: «¡Ya estamos aquí!».
Cuando el Ponte Vecchio está mas bonito es al atardecer visto desde el Ponte Santa Trinità o desde cualquiera de las orillas; cuando hice las fotos era a mediodía de un día claro y luminoso y puedo asegurar que se veía hermoso. El puente medieval de tres arcos descansa en dos fuertes pilares con forma de proa de barco; fue construido en 1345 siendo el más antiguo de Florencia; y, menos mal, se salvo de los bombardeos durante la II Guerra Mundial. Siempre ha habido talleres y comercios a lo largo del puente, sobre todo de joyería y orfebrería, pero inicialmente había carnicerías, herrerías y curtidores que contaminaban el río; algunos de los talleres medievales más antiguos tienen pequeñas ampliaciones que dan al río siendo sostenidas por puntales de madera llamados sporti.
Willem de Kooning está considerado uno de los máximos representantes de la Escuela de Nueva York o expresionismo abstracto; de origen holandés se trasladó a Nueva York en 1926 por lo que es considerado un pintor americano. En 1948 expuso por primera vez, individualmente, obras abstractas en blanco y negro, y desde entonces se le consideró uno de los principales pintores del expresionismo abstracto y es cuando a su obra se aplica, por primera vez, el término de action painting por sus amplios y gruesos trazos; aun así su labor ha sido, a través de los años, una búsqueda en la fusión del expresionismo, el cubismo y el fauvismo. tarea titánica a la que nunca renunció, partiendo de la figuración inicial. Así, de forma paralela a la abstracción, a partir de los años 50 crea una amplia serie de obras casi todas con el mismo título: mujer, en las cuales combina elementos figurativos con otros puramente abstractos; mujeres grotescas, de toscas facciones, primitivas, de sexualidad evidente. Entre la red de líneas que caracterizan su obra, el gestualismo vital es, junto con el color emotivo, la expresión de la energía que trasmite.

Kooning: «Orestes». 1947. Esmalte sobre papel montado sobre contrachapado. 61 x 91. Colección privada.
Willem de Kooning nació en Rotterdam en 1904 y murió en East Hampton en 1997 después de padecer alzheimer desde 1989.

Interior de «Le Lapin agile». Escuchando al Père Frédé, Modigliani, Francis Casco, Paul Fort y Gaston Conté
La historia del más famoso cabaret de Montmartre, «Le Lapin Agile», se remonta al año 1872 cuando el lugar se llamaba «À ma campagne» y su propietaria era una antigua bailarina de cancan llamada Adèle. En 1880 se conocía como «Cabaret des assassins» y su propietario encargó al caricaturista André Gill un cartel para la fachada de su local; el artista pintó un conejo escapándose de una cazuela. El cartel tuvo tanto éxito que se empezó a conocer como «Le Lapin à Gill» (El conejo de Gill) que con el transcurso del tiempo se convirtió en «Le Lapin agile» (El conejo ágil).
A principios del siglo pasado, el matrimonio Berthe Sébource y Frédéric Gerad, apodado Le Père Frédé, se hacen cargo del cabaret. Le Père Frédé, personaje pintoresco, reunía en el local a artistas como Braque, Modigliani, Max Jacob, Picasso, Utrillo, Apollinaire… junto a su fauna particular, una corneja amaestrada, el mono Théodule, la cabra Blanchette, un perro, varios ratones blancos y, el más famoso de todos, el asno Lolo, nombrado el pintor Boronali por un grupo que frecuentaba el local; al burro le ataron un pincel en el rabo con el que pintó un lienzo que llevaron y se expuso en el Salón de los Independientes, con el título: «Coucher du soleil sur l’Adriatique», que tuvo un gran éxito de crítica. Le Père Frédé, excéntrico y peculiar, calzaba zuecos y lucía una larguísima barba blanca, alimentaba a sus artistas a cambio de poemas, canciones, dibujos y cuadros que se colgaban en las paredes del local.
En las humildes paredes del local se colgaron cuadros que hoy están en los mejores museos del mundo. Picasso colaboró con dos obras, entre ellas la excelente «La femme à la corneille», retrato de Margot Luc, hija de Berthe, y de la corneja amaestrada, a caballo entre la época azul y rosa.
En la actualidad está abierto al público, si tienen curiosidad está en el número 22 se la rue des Saules, al lado de los viñedos más antiguos de París.
El pintor Henri Rousseau, apodado «el Aduanero», le dijo a Picasso que ellos eran los dos pintores contemporáneos más grandes: «Yo en el estilo moderno y tú en el egipcio».
No necesita comentario, es genial!
La abadía cisterciense de Fontfroid (Narbonne) fue un centro espiritual del Languedoc, vanguardia de la lucha contra los cátaros. Uno de sus abades llegó a ser papa en 1334 con el nombre de Benoît XII e hizo construir el palacio de los Papas de Avignon. En 1791 el último monje abandona la abadía y esta es vendida. Con posterioridad, en 1833, el claustro, la iglesia y la sala capitular son declarados monumentos históricos y en 1843 son restaurados por Viollet-le-Duc; este es, así mismo, el responsable de la restauración de Notre Dame de París y «padre» de las quimeras y de mi Estirga, que se asoman desde entonces sobre el parvis de la catedral para, abarcando toda la ciudad, hacernos ver lo «pequeños » que somos.
La pintura de Odilon Redon y su peculiar forma de entender el mundo la podemos ver en el Museo d’Orsay.

Odilon Redon: Panel izquierdo centro del friso «La noche»l. Óleo sobre lienzo. 1910. Abadía de Frontfroid.
En 1908 Gustave Fayet y su mujer, Madelaine, compran la abadía y emprenden importantes trabajos. Odilon Redon realiza unos grandes paneles al óleo que representan su personal visión del día y de la noche. Bajo la influencia de Fayet, también pintor, Fontfroid se convierte en un centro cultural y artístico. En verano se celebran los «Nocturnos» de Fontfroid.
A partir de los años cincuenta Pollok cambia de estilo y retoma la figuración en blanco y negro; su vida se truncó por un accidente de circulación cuando había alcanzado una elegancia suprema. Creo que fue con «Obra Number 7 » fechada en 1951 , hoy en la National Gallery of Art, cuando se inicia la última vuelta de tuerca.
No lejos del Duomo, en la preciosa Piazza della SS Annunziata, esta fuente seca me encantó, aunque no logré saber quiénes son estos personajes ni su simbolismo; al fondo las singulares arcadas iguales a las del orfanato -enfrente- «Spedale degli Innocenti», que fue el primer trabajo renacentista de Brunelleschi; los medallones con niños pequeños se incorporaron en 1480 realizados por Andrea della Robbia, según dicen, para inspirar compasión.