Un solo árbol reflejado en el agua es suficiente para sentir la fuerza que se propaga en ondas como si de verdad estuviera dentro y no fuera.
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Algunas quedan
Reflejos III
Nuevos reflejos de troncos de árboles que se sumergen en el agua sin ánimo de competir, solo de ser, habitar el agua; en el agua «son» de otra manera, más libres quizás, como sin ataduras en la tierra… En el agua son como pájaros estremecidos o como el vuelo rápido que, de tan rápido, queda congelado en la retina.
Foto: Bárbara.
Reflejos II
Reflejos I
El haz y el envés
Sé que me estoy poniendo muy pesada con el otoño y no lo puedo evitar; los amigos que viven en otras latitudes, Suecia, Dinamarca, Noruega…, con una naturaleza espléndida, que disfrutan de bosques, de lagos, lagunas, de espacios verdes donde la abundancia de agua hace brotar la vida en cualquier rincón, igual no entienden que los que vivimos en el sureste de este país, donde el desierto va ganando terreno desde hace décadas por la falta de agua, de lluvias que no llegan por culpa del cambio climático y de otros factores medioambientales… amén de políticas poco previsoras. En fin, lo que quiero decir es que, cuando el otoño se reduce a unos pocos días y una se encuentra en el noroeste de nuestra región, un lugar donde la caída de las hojas es así y se comportan como si esta estación durara lo que debe durar… no puedo dejar de extasiarme ante un río que nace y comienza a andar con una belleza de otras latitudes. ¡Pero que es de aquí y me sorprende como un milagro!
Junto al río
Han podado la morera
Desde hace dos años, el Ayuntamiento adelanta la poda de las moreras. Durante todo el invierno espero con ilusión que el otoño obre su milagro y vista con sus colores dorados las dos que tengo delante de casa; pero a causa de tanta diligencia la cuadrilla ataca una mañana con sierras antes de que el tiempo madure sus hojas, abortando lo que la naturaleza tenía programado. La belleza de los nudos de los troncos, me compensa un poco.¡ Y aun así, me da una rabia…!
Aún con flores
Por el sureste aún tenemos flores y cómo saben que serán las ultimas, se apresuran en ser las más espléndidas. Con ellas me despido hasta dentro de unos días; me voy a París, pero esta vez París está cerca del Duomo. Arrivederci !!!
La bignonia o la grannonia, como la llamo, este año se ha portado muy bien, todo hay que decirlo. La foto es mía y el mérito es todo suyo. Ciao.









