Archivos

Y ahora las amarillas

033034037

Fotos Bárbara

De los dos rosales de pitiminí solo ha sobrevivido este amarillo; el rojo, que no trasplanté a su debido tiempo, se ha perdido. Habrá que reponerlo. Los rosales rojos, por su parte, han crecido muchísimo; a estos no hay quien los pare, aunque el tamaño de sus flores han disminuido… La naturaleza anda también como el tiempo, un poco loca y, yo diría más, desconcertada.

La mariposa en la lantana

056055

Fotos Bárbara

Parece que vuelven a aparecer las mariposas y sobre todo las abejas por las que temimos en las anteriores primaveras. Ahora ya se ven pululando por el jardín y nos aseguran el futuro; parece mentira que dependamos de esos pequeños insectos. Sin embargo echo de menos ver más caracoles y sus estelas blancas sobre las baldosas.

Rosas

009006

Fotos Bárbara

La primavera tiene estas cosas. Una mañana nos asomamos al jardín y los capullos de ayer se han convertidos en esplendidas flores que despliegan toda su belleza junto con un perfume rotundo.

Topiaria

3611

1

Topiaria

La Topiaria es el arte o práctica de la jardinería que consiste en dar formas artísticas a las plantas mediante el recorte de las tijeras de podar. La palabra deriva del latín topiarius, jardinero-paisajista ornamental, una palabra griega que los romanos aplicaron también a los paisajes pintados ejecutados al fresco. Cayo Macio, del círculo de Julio Cesar, fue el introductor de primer topiario en los jardines romanos, según Plinio el Viejo; por su parte Plinio el Joven describe en La Epístola VI las plantas así recortadas en su villa toscana. Esta práctica continuó durante el Renacimiento italiano, alcanzando su punto culminante con Andrè Le Notre, diseñador de los jardines de Versalles en 1662.En la Inglaterra del siglo XIX las formas utilizadas eran las esferas, rombos, medias lunas… principalmente en boj; algunas de las especies utilizadas, además del boj, eran las de las lantanas, madreselvas, hiedra, laurel, cerezo, ciprés, romero. Para dar la forma deseada se suelen utilizar armazones metálicos, muelles y otras técnicas. La última foto corresponde a unos cipreses del parque de El Retiro de Madrid.

La magia de la luz… fascinante

020021022

Fotos Bárbara

¿Qué tiene que suceder para que casi un mismo sujeto, vegetal en este caso, de pronto sea tocado por la magia? ¿Y para que la luz, ese pincel manipulado por los dioses, transforme al sujeto tocado, en algo diferente, raro y único? Yo no lo sé, pero ahí está… en la primera foto.

Las piñas de los cipreses

003002001

Fotos Bárbara

Los cipreses de la casa del vecino están llenos de piñas. No se riegan desde hace años, pues la casa está ahora sin inquilinos y aun así, casa día parecen crecer en número, las piñas, digo, que los cipreses solo crecen en altura; y, por cierto, están tan altos que el día que hay viento dan miedo.

El ciclo

015013014

Fotos Bárbara

Las ramas de las moreras, hace poco desnudas, se han ido llenando de hojas y ahora parecen plumeros que el viento mece. Por las mañanas les paso revista y me congratulo al ver que el ciclo de la vida sigue su curso.

Tiempo de margaritas

019020

Fotos Bárbara

Las tengo hace poco y cada mañana me asomo para ver como andan y andar, claro, no andan, pero están abriéndose muchos capullos que como botones eclosionan como los huevos en los nidos y me los imagino haciéndolo a cámara lenta como se ven en algunos documentales porque la imaginación no tiene fronteras y además es gratis. ¡Y así de bonitas las veo cada mañana, aún antes de que mis neuronas despierten!

La vid del Canadá entre la hiedra

DSC_0361-2DSC_0363

DSC_0359

Fotos Bárbara

La vid del Canadá, esa que en otoño se vuelve roja, irrumpe esta primavera con fuerza entre la hiedra como diciendo: aquí estoy yo; con una chulería y un poderío que tengo que agradecer porque habla de la fuerza que tiene y lo agradecida que es teniendo en cuenta que solo planté un brote pequeñito el año pasado.

Fronda

009010

004-2

Fotos Bárbara

Si hay algo que me emociona y conmueve es la naturaleza en todo su esplendor. Ahora se han puesto de moda «los baños de bosque», que no son más que excursiones donde a los ciudadanos, que hemos perdido el contacto con la naturaleza, se nos brinda la ocasión de recrearnos en ella, de abrazar a los árboles, de respirar aire no contaminado, oxigenarnos y volver con nuevos bríos a nuestra vida cotidiana.