
«Estudio». Foto: Aurelio Serrano Ortiz.
La experimentación con los distintos materiales constituye la parte más interesante del trabajo de un pintor; los soportes sobre los que se ha realizar dicha experimentación contribuyen de forma notable al resultado final. Al principio de mi trayectoria pictórica, un galerista me comentó con mucho desparpajo, a la vista de unos trabajos que había realizado aplicando óleo sobre papel, sorprendido quizá por su calidad, que «es que el papel es muy agradecido», restando mérito a mi trabajo. Poco tiempo después, un gran crítico de arte me comentó que no sabía cómo había conseguido esas «calidades», «que él, pintor frustrado, lo llevaba intentando durante años sin conseguirlo, utilizando unas esponjas»; como es natural, le agradecí sus elogios, pero no le revelé mi técnica. Mi juventud de entonces me impidió ser generosa y humilde; hoy con gusto habría compartido mis «secretos de cocina». La experiencia es el resultado de horas y horas de trabajo; el estudio de un pintor es un laboratorio donde se vuelca la pasión y el amor por lo que se hace. Hay una regla que no falla: trabajo, trabajo, trabajo y no tener miedo al fracaso; investigar y experimentar por disparatado que sea a priori. Y, si me apuran, cuando más ilógico pueda parecer el «invento», mejor. En una conferencia que di en unas jornadas organizadas por la Universidad de Murcia sobre «Técnicas al agua», los alumnos de arte me hicieron muchas preguntas precisamente sobre la cocina de la acuarela. Por entonces preparaba una exposición en Cuenca en torno a la obra de Fernando Zóbel, uno de los fundadores del Museo de dicha ciudad. Sus acuarelas son de una belleza y perfección técnica insuperables; para ello había estudiado a conciencia su trabajo y me puse a experimentar. Una cosa que descubrí intentando llegar a unos tonos tostados con unas notas doradas fue la utilización de un tipo de café torrefacto portugués que me proporcionó muchas alegrías; después me he enterado que otros lo han hecho: no hay nada nuevo bajo el sol; pero esto es solo un ejemplo de lo bien que se lo puede pasar uno recorriendo caminos que desconoce… A los alumnos que asistieron a aquella conferencia esa tontería del café portugués les encantó.
Picasso, que fue un gran investigador, utilizaba los pigmentos del pastel mezclados con óleo y la acuarela con pastel. Todo vale, si el resultado es bueno.