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Un cactus raro que no he vuelto a encontrar.

Este cactus es especialmente bonito; creo recordar que ya subí hace tiempo unas fotos. Ahora, quizás por añoranza, porque no lo he vuelto a encontrar en ningún vivero cercano, y porque la primavera todo lo altera. con morrina gallega por parte paterna, subo estas… ¡quien me iba a decir que acabarían gustándome los cactus!

Pleiospilos Nelii o piedra viva.

Esta planta suculenta es originaria de las regiones cálidas de El Cabo en Sudáfrica, que se mimetiza con las piedras para evitar ser devorada por los depredadores. Tiene unas hojas muy gruesas y carnosas que se presentan en pares, divididas por una hendidura central. Florece con flores muy vistosas en color amarillo o naranja, que contrastan con su apariencia rocosa. Un descubrimiento reciente que me entusiasma,

Calabacines luna rellenos.

Una de mis hortalizas preferidas es el calabacín y en Menorca se hacen mucho al horno con diversos rellenos, aunque yo prefiero el relleno clásico. Este calabacín luna les gusta mucho a los niños por esa forma de bola que los hace tan divertidos.

Ingredientes: 1 cebolla, 1 diente de ajo, calabacines, la pulpa del calabacín, un poco de mantequilla salada, nata, jamón serrano, bechamel y queso rallado parmesano o de Mahón.

Después de lavarlos, los cortamos la parte de arriba de forma que quede como un sombrerito y los ponemos en una olla con agua hirviendo durante unos diez minutos escasos; los ponemos a escurrir boca abajo sobre celulosa y luego con un saca bolas vaciamos con cuidado de no romperlos. En una sartén pochamos una cebolla con mantequilla y un diente de ajo. Después agregamos la pulpa de los calabacines y seguimos sofriendo. Hacemos una bechamel o la compramos hecha a la que añadimos un poco de nata, unos trozos de jamón serrano y el sofrito. Rellenamos los calabacines con todo esto y cubrimos con queso parmesano rallado o mejor queso de Mahón, que es lo suyo. Calentamos el horno a 180 grados y gratinamos.

Tanto las berenjenas rellenas como los calabacines son típicos de las Islas Baleares y, en sendas recetas, en su versión clásica, no llevan carne picada ni atún ni jamón. Llevan un sofrito, pan rallado y listo. De un día para otro están buenísimos.

Después de la lluvia.

Loa pájaros, ausentes en este mes de marzo donde la lluvia ha sido la protagonista, de pronto ayer por la mañana se hicieron notar alegremente. Salí al jardín a la llamada de los gorriones que piaban desaforadamente, como campanas tocando a arrebato, y entonces vi a este posado sobre los cipreses del vecino, tan campante, imponiendo su presencia y quise pensar que era el anuncio de que tarde o temprano tendremos primavera.

La primera flor del paraguayo.

A pesar de las lluvias de estos días que azotan el Levante, esta mañana el paraguayo me ha dado los buenos días con este regalo. No me olvido, sin embargo, de la desolación de las tierras anegadas en el altiplano ni tampoco de Valencia., con ellos está mi corazón. ¡Que esta flor sea un buen augurio de primavera!

Garbanzos con langostinos frescos.

Potaje marinero que el mismo Francisco Grande Covíán, famoso médico nutricionista e investigador bioquímico español que alabó las propiedades de las legumbres en general y de los garbanzos en particular, hubiera bendecido. Este potaje es un todo terreno, caliente para los días de invierno, es delicioso y lo mismo se puede decir en el verano a temperatura ambiente. Receta rápida y fácil, si la hacemos con los garbanzos cocidos.

Ingredientes: 400 gr. de garbanzos cocidos, 800 mililitros de caldo de pescado, 12 langostinos frescos o descongelados, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 2 cucharadas de pulpa de pimiento choricero, 2 cucharadas de salsa de tomate, 1 cucharadita de pimentón dulce, 1/2 de pimentón picante, 1 hoja de laurel, 100 ml. de brandy o vino blanco, unas ramas de perejil, aceite de oliva, sal.

Picar finamente los ajos y la cebolla, y freír a fuego medio en una cazuela con un chorro de aceite y sal. Mientras, pelamos los langostinos y reservamos las cabezas, las colas y las cáscaras. Cuando la cebolla esté blanda añadimos la salsa de tomate, la pulpa de pimiento choricero y la hoja de laurel. En una sartén doramos las cabezas y las cáscaras con un poco aceite y las aplastamos para que suelten su jugo. En la misma cazuela ponemos los garbanzos y 400 ml. de caldo. Cocemos 10 minutos, agregamos el pimentón y enseguida el brandy o vino. Añadimos el resto del caldo y dejamos cocer unos minutos más. Añadimos las colas de los langostinos y el perejil picado a la cazuela, tapamos y apagamos el fuego. Dejamos reposar unos minutos y ¡a disfrutar!

Gaviotas y Palomas.

Roma está llena de gaviotas y de palomas; las vemos en el Foro, oteando el horizonte o bien volando o posadas sobre el murete de piedra sobre el Tíber y algunas sobre las cabezas de las estatuas del puente de Sant’Angelo, sin miramientos… acostumbradas a tanta belleza.

La Columna Trajana (Roma).

No muy lejos del monumento a Victtorio Emanuele se encuentra la Columna Trajana que es un monumento conmemorativo de la conquista de Dacia y a la vez sepulcral pues en la base albergaría los restos del emperador. La columna está hueca y alberga una escalera de caracol que lleva hasta la cima. El friso helicoidal recordaba todas las hazañas de Trajano. La columna está rematada por una estatua de bronce de San Pedro obra de Domenico Fontana en 1587. Se construyó en el 113, tiene 39, 86 m y un diámetro de 3,83 m. Está constituida por 18 bloques de mármol de Carrara de unas 40 toneladas cada uno. Originariamente en la cima estaba una escultura de bronce de Trajano. Dentro de la base hay una celda donde se colocaron los restos del emperador y de su esposa. Es la primera expresión del arte romano. Inspiró la columna de la Plaza Vendôme, erigida en 1810 en París por Napoleón tras la batalle de Austerlitz.

Un cielo parisino en otoño.

Amenazaba tormenta, pero no; las nubes negras se disiparon dejando un cielo despejado, limpio y azul. La fina lluvia parisina no hizo acto de presencia y el día se cubrió de un cielo casi velazqueño.