Este perro singular se encuentra en la catedral de Rouen (Normandía). Muchas de las representaciones de las catedrales, como las gárgolas y quimeras de las fachadas, trataban de infundir miedo y respeto a la población mayoritariamente analfabeta, aparte de su función de canalizar el agua de la lluvia. En este caso concreto del perro con zapatos, cuya cara de coña es un poema, la intención se me escapa, pero como anécdota no está mal.
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En Roma.
Los pinos de Roma son famosos en todo el mundo; sus copas redondas o alargadas de color verde a la entrada de la Ciudad Eterna son fácilmente reconocibles, pero estos, la verdad sea dicha, no sé si lo son o no, lo único que sé es que los fotografié en distintos lugares de Roma. Y si lo hice fue porque adoro los árboles en general, estos seres vivos que nos acompañan durante años y que nos protegen del sol al tiempo que, generosamente, nos dan sus frutos.
El otro rosal.
Rosas de pitiminí.
Regreso al punto de partida: el port de Grenelle en otoño
Regreso a París.
Desde Rouen, regreso a París. Se inicia el fin de una travesía deliciosa. En la retina los bellos paisajes de un rico cromatismo, ese cuya diversidad de amarillos, verdes, sienas, enamoraron a los pintores impresionistas parisinos que se reunían en las orillas del Sena, en las distintas guinguetes, para beber, pintar y navegar en las barcas de alquiler, y cuyos maestros nos dejaron muestras en sus obras de toda esa actividad festiva y del todo romántica, cuando hoy las contemplamos en los distintos museos.
La Plaza del Gran Reloj, Rouen.






La última parada de nuestro crucero por el Sena es Rouen, la capital de Normandía. El Rouen medieval, el centro, tiene rincones como la Plaza del Gran Reloj, que obliga a una parada en una de las terrazas para disfrutar sin prisas de todo su encanto. El Gran Reloj es un reloj astronómico del siglo XIV, cuyo mecanismo es uno de los más antiguos de Francia y forma parte de un conjunto histórico protegido desde 1862, que consta de una arcada y una fuente monumental. El frente renacentista del reloj actual representa un sol dorado con 24 rayos sobre un fondo azul estrellado. La esfera mide 2,5 metros de diámetro. Las fases de la luna se muestran en un óculo en la parte superior de la esfera, de 30 centímetros de diámetro y los días de la semana en una abertura cuadrangular en la base de la esfera. En el centro del arco renacentista se encuentra el escudo de la ciudad. La fuente monumental construida entre 1733 y 1743 por el rey Luis XV representa una escena mitológica. Los orfebres franceses han dado muestras, desde siempre, de una gran maestría.
¡Felices fiestas!

¡Felices fiestas! Con mis mejores deseos de paz y felicidad en este mundo convulso, en especial para Ucrania y Palestina que necesitan de todo nuestro amor y a los que llevamos en el corazón.
La catedral de Rouen. Juana de Arco. (1)








Por fin llegada a Rouen, la capital de Normandía, y visita obligada a la catedral de Notre Dame de la Asunción, bellísimo templo gótico que Monet plasmara en una serie de cuadros. La serie que hiciera Monet, el gran pintor impresionista, capta la fechada en distintas horas del día, con la diferente luz y color que ello conlleva. La construcción de la catedral se inicia en 1202 y se termina en el siglo XV. Tiene la particularidad de conservar su palacio episcopal y las construcciones anexas, caso inusual en Francia. En el palacio arzobispal, de estilo gótico contemporáneo de la catedral, tuvo lugar el segundo proceso a Juana de Arco, la doncella de Orleans. La parte más antigua de estilo gótico que se conserva es la Torre Norte; por su parte la Torre Sur, la Torre de Mantequilla, no empezó a construirse hasta 1485. Durante la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos aliados causaron graves daños en la ciudad y sobre todo en la catedral. En ella es donde está enterrado el corazón del rey Ricardo I de Inglaterra. Sus entrañas probablemente fueron enterradas en la iglesia del Chateau de Chalus-Chabrol en Limousin donde fue herido mortalmente por una flecha de ballesta. La catedral contenía la tumba de mármol negro de Juan de Lancaster, duque de Bedford, uno de los comandantes ingleses que supervisó el Juicio de Juana de Arco; dicha tumba fue destruida por los calvinistas en el siglo XVI, pero sigue habiendo una placa conmemorativa. Con posterioridad e incluso recientemente ha sido reconstruida esta joya del gótico y dan fe de todo ello los paneles con fotografías de como quedó la catedral después de los bombardeos.
Hacia la capital, Rouen, y llegada.







Navegando hacia Rouen y llegada por la mañana. El río me sigue enamorando y una vez llegados a la capital de Normandía, cierta nostalgia porque a partir de aquí, la vuelta a París es ya todo seguido, sin paradas.




















