Parmigianino

Parmigianino: "La Virgen del cuello largo"

Parmigianino: “La Madona dal Collo Lungo”. Óleo sobre lienzo. 216 x 123. 1534-40. Galería de los Uffizi, Florencia.

 

Girolamo Francesco Mazzola, apodado Parmigianino por su corta estatura y lugar de nacimiento en Cassalmaggiore el 11 de enero de 1503 tuvo un ambiente familiar proclive al arte y un contacto directo con Coreggio a temprana edad, lo que sin duda influyó en su dedicación a la pintura en una vida trágicamente corta, ya que murió antes de cumplir los cuarenta, apremiado por las deudas por las que incluso sufrió pena de cárcel. Pintor claramente manierista, si algo define al “parmesanito” es la elegancia de las formas; su primer contacto con el manierismo es en la Toscana y con posterioridad el influjo de Miguel Ángel y Rafael son decisivos, tomando los modelos renacentistas con una clara orientación manierista. Aunque su producción es escasa, se decanta su obra por los temas religiosos, destacando “la Virgen de la Rosa”, “La conversión de S. Pablo”, su autorretrato, ” Antea”, “El Bautismo de Cristo” y por supuesto la “Virgen del cuello largo”. Antes de marchar a Roma decora algunas capillas de la Iglesia de S. Juan Evangelista. Es en Roma cuando entra en contacto con las obras de los grandes maestros renacentistas. De su estancia en dicha ciudad son “La visión de S. Jerónimo”, y “Desposorios Místicos de S. Margarita”. Tras el saqueo de Roma huye a Bolonia, pero pasa los últimos años en su ciudad natal. El Parmigianino es un pintor exquisito y refinado, no hay más que admirar, en esta obra, las manos de la Virgen  y el cuerpo estilizado del Niño, que son soberbios; los elementos arquitectónicos forman parte asimismo de su producción y sus telas, de una delicadeza prodigiosa, conforman su manera de hacer majestuosa. Esta obra de expresiva elegancia resume a mi entender toda la gracia sutil de este pintor que expresó el  tema religioso de forma más estética que dogmática, actitud frecuente en la Roma del Papa Clemente VII. Esta pintura, la más conocida y célebre del artista, fue un encargo de Elena Balardi para su capilla privada en la iglesia de Sta. María dei Servi, quedando inacabada por la muerte del pintor en 1540. El significado  simbólico de los elementos del cuadro pueden resumir su afición por la alquimia, a la que se dedicó en sus últimos años de vida.

4 pensamientos en “Parmigianino

  1. Me encanta esta pintura. Muchísimas gracias, Bárbara, por enviárnosla y por tu estupendo comentario.

  2. Encontrarme a Parmigianino en tu blog, me ha hecho especial ilusión. Precisamente hablábamos de él en la clase de arte de los viernes, de su elegancia contenida, del influjo de Miguel Angel… Podría pasarme una tarde mirando el cuadro, y siempre encontraría un nuevo detalle. Un millón de gracias por acercarnos a su obra, tan olvidada.

  3. Me alegra mucho que te hayas encontrado aquí con alguien “especial”. Esta pintura es una delicia y yo tampoco me canso de mirarla.
    No hay de que, es un placer para mi.
    Un abrazo.

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