Tras los cristales de la tienda, piercings y tatuajes tientan a los aventureros de la decoración personal. Tunéese la piel, trasforme su anatomía, quédese como un colador… todo es posible si uno le echa ganas. Reconozco su exotismo y belleza; personalmente me quedo como estoy, ¡los años ya me van tuneando bastante…!


Estar de acuerdo 🙂
Jajaja… la arruga es bella y natural… lo demás es demasiado para mí !
Un beso de esos que vuelan hasta Dinamarca !
Gracias, querida Bárbara ❤ 🙂
De acuerdo Bárbara, ese tipo de arte no resuilta ser tan estético muchas veces..
Me quedo mejor con la sonrisa que me has sacado.
Un abrazo totalmente natural.
Estas calaveras son un poco tétricas, la verdad…
Feliz de haberte arrancado una sonrisa !
Totalmente natural… que sean dos o más.
No me gustan nada los tatuajes y piercings. En Zaragoza, hay una tienda de tatuajes que tiene muebles antiiguos y un esqueleto. ¿Os imagináis ver en el escaparate un esqueleto entero sentado en el sofá con las piernas cruzadas? Estuve a punto de hacerle una foto con el móvil 🙂
Un día ví unos niños (no llegarían a 10 años) sentados en el mismo sofá al lado del esqueleto sin prestarle atención ni, al menos aparentemente, sentir ningún miedo ni impresión.
¡Lastima de foto!
Los niños hoy día está curados de espanto y acostumbrado a la violencia y a la «casquería» por los juegos y películas: un horror que me disgusta muchísimo; menos maquinitas y más senderismo y deporte es lo que necesitan…
¡Totalmente de acuerdo!
Creo que sería incapaz de hacerme uno, ni tatuaje, ni piercing.
Estoy contigo; aunque entiendo que a la gente joven les guste como manera de expresión, de distinguirse e incluso de rebelarse…
Un beso antipiercingero!